El rector que no fue


. ¿Qué fue Luis Gil Borja como rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo? La primera impresión habla de su juventud, su formación sindical o su cercanía al gobernador Miguel Osorio Chong, lo que, en el principio de su administración, asomaba cierta posibilidad de cambio en los paradigmas totalitarios de la UAEH. La segunda nos ofrece un panorama más amplio: Un administrador, una suerte de gerente ejecutivo que transitó entre sus actividades formales y la necesidad, casi emocional, de obedecer todo capricho del aún cacique de esta Universidad, el ex rector Gerardo Sosa Castelán, quien, pese a permanecer agazapado en lo público, mantiene el control del Consejo Universitario desde donde impondrá al sucesor del formal titular de la máxima casa de estudios del Estado, a cambio de la libertad condicional de éste.

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

Hay una canción que va más o menos así: “Era un rector de chocolate con nariz de cacahuate, que a pesar de ser tan rico tenía amargo el corazón”. En realidad no hay certeza de su riqueza, ni del sabor de su corazón, ni de su nariz de cacahuate… pero de chocolate sí fue.

Luis Gil Borja, rector formal de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) rendirá su cuarto y último informe de actividades este miércoles 17, adelantándose al tradicional mes de marzo, con la mira puesta en posibilidad de ser candidato a diputado local del PRI.

Su mensaje transcurrirá en dos vías. Lo que se puede decir y lo que no se dirá:

Autonomía con un consejo universitario servilista y cooptado; convenios con alcaldías e instituciones que potencializan la infraestructura universitaria, un cascarón muy bien amueblado donde acuden estudiantes y profesores a explotar lo que pueden; porcentaje de titulados, que seguramente rendirá un notable incremento en sus cifras debido a una muy reciente política patito de titulación sin tesis, estrategia que habla de la calidad académica de la UAEH por sí misma; número de egresados, nuevas cifras de desempleados licenciados en derecho, turismo, administración, contabilidad o comunicación por si no fueran ya suficientes los que integran el 40 % de población desocupada en Hidalgo (Sedeco, 2009); incremento de plazas de investigación e inscritos al Sistema Nacional de Investigadores, aunque estos sean importados con trayectoria propia, no hidalguenses, ni fruto del trabajo académico de esta Universidad, vendiendo, al mismo tiempo, la idea que la máxima casa de estudios estatal es la quinta mejor del país, aaunque en realidad se refieran a la zona centro-norte.

Y básicamente lo mismo. Que la UAEH sigue postrada ante su histórico cacique, Gerardo Sosa Castelán, y un grupúsculo cada vez menor de funcionarios que permanecen atrincherados políticamente en sus puestos de dirección, esperando el mejor momento para salvarse de la inevitable caída de su feudo.

Gil Borja se va de la rectoría y llegará al lugar que calentó durante cuatro años algún otro elemento de La Sosa Nostra como el secretario general, Humberto Veras Godoy, el director del Instituto de Ciencias Sociales, Adolfo Pontigo, o algún hermano de Gerardo Sosa… o hasta el mismo, ahora que no cuenta con cargo político alguno. Pero, francamente, ¿a quién le importa? El informe de este miércoles 17, será un montaje más en la vida política de un rector que nunca fue.

luis@desdeabajo.org.mx

Un comentario en “El rector que no fue

  1. estoy de acuerdo contigo, la politica tiene que cambiar, y sacar este grupo de poder, que existe aqui y afuera, tambien en gobierno hay cola que le pisen, pero con respecto a la uaeh, ya es gusto un cambio que de luz a la libertad, no solo de maestros sino de jovenes, hoy las soc. alumnos, no representadas, el consejo ? quien es o donde esta? espero que no solo quede en notas y se haga algo.

    solo por favor no pongan como martir a Dr. pablo Vargas, que no es lo que aparenta gracias

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