Hombres contra la violencia


El feminismo no sólo es asunto de mujeres. Lo es, por igual, de hombres. Y aunque puedan discutirse las peculiaridades lexicológicas de un “hombre feminista” por referencia, su existencia y necesidad social, son innegables.

El feminismo en el mundo camina sobre una plataforma de diversidades ideológicas, políticas, metodológicas e identitarias. Se agrupan tanto en partidos políticos como en colectivos subterráneos. Un mosaico de pensamientos le representan, entre los que se encuentra una corriente representativa de hombres públicos y privados que se asumen como unos activistas más por los derechos de las mujeres.

El marco de los 16 Días de Activismo Contra la Violencia Hacia las Mujeres, invita a reflexionar sobre la importancia de sumar voces masculinas, sobre la realidad lacerante que indica que la inmensa mayoría de las mujeres que son agredidas, lo son por hombres, principalmente sus parejas, esposos, hijos, familiares o compañeros de trabajo. De tal modo, hombres encausados en eliminar este flagelo, representan una bandera indeclinable en la ejemplificación que: varón no es igual a cabrón.

A los hombres se les empuja culturalmente a asumirse como violentos. Según la teoría de género –donde, además, infancia es destino-, cuando un niño escucha “¡No llores, pareces niña!” o “¡Vieja el ultimo!”, está aprendiendo que llorar es malo, que las mujeres son débiles o sinónimos de inferioridad o fracaso. Es una de las máximas expresiones del Patriarcado: las mujeres valen menos que los hombres.

De ahí que cuando un hombre identifica esa aberración que le fue enseñada en su familia, escuela, Iglesia y medios de comunicación; la deconstruye y decide transformarla, el triunfo también es del feminismo, que se ha preocupado por influir en políticas públicas para eliminar la violencia de género y formar personas con conciencia feminista y/o masculinista; esto es: demostrar que ante la ley y frente la sociedad, hombres y mujeres no son iguales, pero sí valen lo mismo.

De manera que bajo la premisa de la campaña de 16 Días de Activismo para generar conciencia a acerca de la violencia hacia las mujeres, se debe decir que los hombres también tienen razones para salir a protestar por lo que desde niños se les ha enseñado. Que llorar es bueno, que pegar es malo. Que el rosa y el azul no sólo colores. Porque ensalzar la existencia de un “verdadero macho” también es violencia de género.

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