Anabel Hernández y el periodismo como esperanza


Anabel Hernández se ha convertido en una de las periodistas mexicanas más importantes en el mundo. El motivo de ello no es menor: a lo largo de 588 páginas, la colaboradora de Reporte ïndigo documenta el entramado de corrupción política, empresarial, policiaca y judicial que soporta el poder del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” desde su fuga en enero del 2001, en el libro titulado “Los señores del narco” (RHM; México, 2010).

La publicación de esta obra merece un reconocimiento particular porque Hernández expone pruebas contundentes sobre el tema que les ha representado la vida misma a decenas de periodistas en México en la cobertura de sucesos relacionados con delincuencia organizada y corrupción oficial.

¿Qué significado cobra el amplio reportaje de Anabel Hernández en el México de hoy, colapsado por la violencia social, donde el periodismo tan sólo es uno más de sus flancos?

Tal vez Aristóteles a eso se refería cuando, al hablar de la esperanza, pensaba en los sueños más plácidos del ser humano. No obstante, la esperanza que brinda la valentía de la periodista y la información que pone al descubierto, pudiera convertirse, más bien, en la ágora de Nietzsche sobre que la esperanza es el peor de los males pues prolonga el tormento del ser, al pensar sobre “Los señores del narco” en una nación sin remedio. Por supuesto, esto será un juicio de cada quién al consultar sus páginas.

Según el dramaturgo belga Maurice Maeterlinck “La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo”. De modo que el periodismo de Anabel Hernández abona a lo primero, sin que necesariamente se pierda lo segundo; aunque a veces, otros periodistas amaguen al revés.

Al respecto, la noche del jueves 20, Ciro Gómez Leyva en su noticiario de Milenio TV, entrevistó a Diego Fernández de Cevallos, convirtiéndose aquello en un suceso por ser, quizá, la aparición más importante del político en televisión luego de su liberación de secuestro. “¡Diego está de regreso!”, exclamó notoriamente entusiasmado el periodista –hombre cercano al secretario de seguridad pública Genaro García Luna, según señala Anabel Hernández en su libro-, para después conminarlo a asistir al Consejo Político del PAN.

Vaya ejemplos tan contrapuestos de los fines del periodismo y su ejercicio en los sueños de México como nación.

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