¿Vendieron a Xóchitl?


Finalmente el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), resolvió a favor del priísta Francisco Olvera la elección a gobernador de Hidalgo, en una sesión donde los magistrados arrojaron argumentos que se vinculan directamente a la capacidad o voluntad que tuvieron los autores de las impugnaciones para demostrar lo que acusaban, puesto que la resolución fue votada por unanimidad en contra de Xóchitl Gálvez.

La presidenta del TEPJF, María del Carmen Alanís, informó que se presentaron ante la instancia un total de 26 impugnaciones, de las cuales, dos terceras partes se refirieron al desarrollo de las campañas, resultando infundadas más de la mitad de las mismas. En más de once ocasiones, tanto Francisco Olvera como Xóchitl Gálvez, así como los abogados partidistas de ambos candidatos, se dieron cita para abrevar en el caso. En conclusión, los siete magistrados electorales se pronunciaron en contra de declarar anulada la elección como lo pretendía la coalición “Hidalgo Nos Une”, básicamente, porque fue incapaz de fundamentar sus alegatos.

Llamó la atención el pronunciamiento de la mayoría de los jueces sobre lo preocupante que hubiera sido demostrar el vínculo del gobernador Miguel Osorio Chong con el cateo que llevó a cabo la Procuraduría de Justicia del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública a la casa de campaña de Xóchitl Gálvez, un día antes de la elección. Según el tribunal, esto habría ameritado, sin lugar a dudas, la anulación electoral, sentando un precedente nervioso sobre el modo en que se ocupan las instituciones de la entidad para corromper una elección en Hidalgo.

Ahora se fundan sospechas sobre la capacidad de los abogados de Xóchitl Gálvez, quienes, suponiendo que hayan concluido los estudios pertinentes en materia de derecho electoral, no fueron capaces de aportar lo mínimo de una acusación: pruebas. Pruebas, no obstante, que fueron documentadas por observadores electorales independientes como Alianza Cívica AC, que declaró con base en sus relatorías que en Hidalgo se vivió una elección de Estado.

Algo apesta dentro de los partidos que soportaron la candidatura de Xóchitl Gálvez. No fueron capaces de presentar una impugnación respetable. De modo que no fue necesario que el PRI se ridiculizara tratando de negar jurídicamente lo innegable políticamente, y todo quedó en la joda que los mismos magistrados le propinaron a Xóchitl Gálvez al prácticamente decirle que, para la otra, mejor cambie de bufete.

Twitter: @albertobuitre

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