Obama, ese pacifista


Obama, el Nóbel de la Paz, ha decidido hacer la guerra en Libia, como George W. Bush la hizo en Afganistán e Irak, como Clinton la hizo en Yugoslavia, como Nixon la hizo en Vietnam. “Ellos quieren el petróleo de Libia, no les importa para nada la vida, ¿cuándo les importó a ellos la vida de los pueblos si siguen bombardeando a Irán y a Afganistán?”, declaró al respecto el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, añadiendo con dureza: “Han matado no sólo con sus bombas sino de hambre y miseria a millones de seres humanos, al imperio yanqui le importa nada la vida de nadie en este planeta”.

¿Quién puede contradecir las verdades expresadas por Chávez?

Y agregó: “Es lamentable, más muerte y más guerra, son los señores de la guerra, que irresponsabilidad detrás de eso la mano de los aliados europeos, en vez de tomar los caminos que nosotros venimos proponiendo”, expresó.

El presidente de Venezuela había propuesto la integración de una comisión de paz en Libia, justo antes del inicio de los ataques. El llamado tan sólo fue escuchado y aceptado por Libia misma, y hecha acallar por los “aliados” que ahora llenan de fuego a ese territorio, so pretexto de apoyar las acciones “civiles” contra el régimen. Por supuesto, nunca sucedió de esa forma con Hosni Mubarak, quien salió huyendo de Egipto, pero escudado en el consejo de Estados Unidos que extendió hasta donde pudo la vida política de su socio.

Ahora el mundo se enfrenta a una nueva guerra. El pretexto, en efecto, no es “liberar” al pueblo libio de la “sangrienta dictadura”. Los objetivos son tan claros como cuando en 1986, Ronald Reagan, bombardeó Trípoli acusando a Gadaffi de terrorista y pro-soviético, en una maniobra consensuada contra territorio y su riqueza petrolera.

El objetivo de Barack Obama en esta ocasión no parece distinto a los de Reagan. Una nube de protestas se ciernen sobre el aquel ahora hace gira proselitista por Latinoamérica por el acto de genocidio que comete en este momento sobre el territorio beduino. El laureado “pacifista” ha quedado en evidencia una vez más, sin que ello signifique que le retiren el Nóbel al tiempo que su popularidad aumenta al interior de los Estados Unidos ante sus fallidas estrategias de rescate económico.

Queda claro quién está a favor de la paz y quien en contra de la guerra.

Twitter: @albertobuitre

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