Estamos hasta la madre de Calderón


¿Quién puede negar que las movilizaciones contra la violencia ocurridas en los 32 estados de México este miércoles, llevaron  sin cortapisas la demanda de renuncia de Felpe Calderón a la presidencia del país?

Participé, junto a amigos, amigas, camaradas todos y todas, en la movilización de Pachuca, convocada centralmente por la Academia Hidalguense de Derechos Humanos y a la cual, para fortuna del evento, se fueron sumando otros esfuerzos particulares que igualmente organizaron la réplica solidaria con la marcha y el poeta Javier Sicilia que tuvo su epicentro en Cuernavaca, Morelos.

Por cada persona que tomó el micrófono, a nombre de una asociación o de sí misma, se daba cuenta de las problemáticas sociales, culturales, políticas y económicas que aquejan al país y que han sido tocadas por la violencia detonada por la “guerra” de Calderón contra el narcotráfico.  Culturales, sindicales, académicas, periodísticas, juveniles, feministas, activistas, sexogenéricas, cada cual, algunas más distantes entre sí que otras, pero todas salpicadas sin diferencia con la sangre derramada por los más de 35 mil muertos, más de 9 mil sin identificar, y más de 5 mil desaparecidos que han sido daños de esta campaña estúpida del Gobierno mexicano.

Recientemente, el gobernador del Banco de México y ex secretario de Hacienda federal, Agustín Carstens, reconoció que la violencia sí está frenando las inversiones en el país. Prueba de ello es  Acapulco, el puerto que de forma histórica potencializó el mercado turístico mexicano,  que ha sido vedado por el gobierno de Estados Unidos a sus ciudadanos, mientras el martes pasado un comando armado quemó varios centros comerciales de la ciudad,  como parte del choque entre narcotraficantes que se ha alargado desde el 2008. ¿Cuántas personas han perdido su trabajo derivado de ello?

De modo que la convocatoria para decir “¡Estamos hasta la madre!”, también nos llevó a exigir la abdicación de quien ostenta la Presidencia de México, principal responsable de la crueldad que la ciudadanía sufre desde la Baja California hasta el Caribe. Creo que la consiga tiene todo el sentido. Hago mía la causa y también creo que la recomposición nacional pasa por la renuncia de Felipe Calderón, seguido de un justo juicio político. La razón es sencilla,  en palabras de Sicilia:

“Estamos hasta la madre de ustedes, políticos (…), porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación”

Twitter: @albertobuitre

Javier Sicilia, al terminar de leer un poema dedicado a su hijo asesinado. Foto: El País

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