En el PRD…


En el lugar se repartían los platos con carnitas. Yo traía puesto mi sombrero de gabardina kaki, luciendo como una versión posser de dandy suburbano. Bebí un trago de mi agua de lima con chía. Era uno de los días más calurosos que nos traía la primavera de este año y todo mundo se queja del calor; excepto yo, que prefiero las bermudas a las botas con funda de borrego, como prefiero la playa a la neblina de las montañas (Hace tiempo dejé de ser un romántico). A todos se les perlaba la frente con las gotas de sudor. Uno de ellos era un viejo político de carrera. Lo conocía desde hace seis o siete años. Entonces era de los únicos siete diputados de oposición en un mar de veintiún priístas. Como legislador, gris; como sujeto, nunca le conocí virtudes, aunque alguna debe tener. Eso lo decidirán sus amantes o su restaurantero. Pero estaba ahí, comenzando a charlar conmigo y algún mérito le arrogué. El olor del cerdo confitado inundaba el pequeño patio. Me moría de hambre. El político comenzó a hablar.

Se encargó de vituperar a la izquierda. Él, reaccionario, acudía a sus fobias. El hambre no me dejaba escucharlo muy bien. Yo le decía “Sí, claro, cuánta razón tienes”. Y él insistía: “Los del PRD bla bla bla”, enrollando sus palabras en un discurso majareta. Luego dijo algo que me devolvió la cara. Quité los ojos del plato de carnitas y los puse en su rostro gordo y sudoroso, escondido tras unas gafas de sol. Dijo: “En la izquierda hay puro mercenario”. Yo, aunque comunista respondón, preferí no contestarle; es que, tal vez, ¿quiso decir “en el PRD…”?.

Sí, ya se sabe que ese partido es como un cascarón sin fondo. Construido sobre bases aparentemente solidas, le han robado hasta los cimientos. O es que, más bien, se construyó sobre fango y mentiras ¿O se lo habrán devorado las plagas? Como sea, lo que queda de él ya sirve para muy poco. Decidí que el político tenía razón, en ese supuesto. Aunque “la izquierda” es distinta. Ella es una utopía inmaculada, casi una virgen. Yo me reservé mi opinión. Tomé le plato de carnitas y empecé a comerlas. Mi agua de lima con chía, se acababa y tiré el vaso en el basurero. En fondo yacía buena parte del PRD.

Twitter: @albertobuitre

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