“Y hete aqui…”


Pachuca, 7 de agisto de 2007.- Cuando llegó, lo primero que hizo fue colocar su brazo izquierdo por debajo de la solapa derecha de su saco y con el brazo que le quedaba, se amarró al otro extremo de su cintura para quedar como dándose un abrazo confortable; sintiendo así, como cuando al llegar a la casa materna, luego de muchos años, una palma invisible atraviesa tu pecho y te estrecha el corazón. A partir de ese momento, sonrió y sonrío hasta el final de la tarde.

Ya luego saludó. Su presencia en la casa amiga tenía fines que no sólo a él convenían y esa es una de las razones que más trascendencia le daban al encuentro. Volvía, pues, con anillo de oro en el dedo y ropas nuevas, luego del triunfo. Era el primer homenaje que los hidalguenses le brindan a un mismo hidalguense fuera del aparatejo superficial del Gobierno, o su ignorancia; de ahí su importancia. Curiosamente, se brindaba a quien por 30 años se ha puesto a su servicio, “al servicio de los lectores”, dijo. Miguel Ángel Granados Chapa regresó a Pachuca como el decano de los periodistas en México y deseó celebrar sus tres décadas de su columna Plaza Pública con los suyos y los que le admiran, este miércoles, en la Fundación Arturo Herrera Cabañas.

“Y hete aquí que primero asomó la sorpresa: ‘ya tiene 30 años la columna’, y después como un bien contagioso, corrió y se difundió el regocijo que se ha ido desbordando”, comentó su amiga, la de siempre, Irma Eugenia, quien como hermana entrañable le organizó a su hermano predilecto la razón de su mejor esfuerzo.

Un festejo de hidalguenses inmediatos y mediatos que decidieron interrumpir su cotidianidad a mitad de semana para compartir con quien hoy es el maestro en la referencia.

En ese sentido prosiguió el discurso de amor terrenal a quién es hoy más que nadie, aquí, entre el público nacional y de casa: “ Se conoce a Miguel Ángel como profesional de la comunicación, tanto escrita como hablada; sin embargo y según Ortega y Gasset, el profesional es el que hace algo con un conocimiento adquirido , pero el intelectual es el que se ocupa de muchos temas y se preocupa de ellos. Hidalgo siempre a estado dentro de las preocupaciones y ocupaciones de él. Nuestro estado ha sido motivado de sus artículos y programas radiofónicos con una persistencia y variedad temática que hace que difícilmente encontremos gran problema o gran celebración de la entidad que no haya tratado”.

En un momento, transcurrieron por la memoria del encuentro, a través de la memoria inaudita y los ojos transparentes del maestro, las pequeñas revoluciones sociales de Hidalgo que desde las hondas minas hasta los altos breñales de la huasteca, tuvieron eco en las imprescindibles líneas de las Plaza Pública. Así se refirió. Pero aún más se agradeció y se agradece, siempre, mil veces siempre.

Y continuaron con los ojos clavados en la memoria, en compañía de los lares y los manes del periodista, dijo la amiga, que tanto le hacen brillo en la boca. Los dioses familiares y los lugares invisibles. Junto Arturo, Granados Chapa volvió a ser constancia hidalguense y aún arriba, estando con los de abajo.

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