La pudrición


Con la mirada puesta en el aparente vacío que nos deja una parte de la humanidad que se aferra a someter al mundo a su expansionismo violento, el resto de nosotros aún seguimos esperanzados en la posibilidad de encontrar una salida digna a la violencia generada por la violencia misma y que se transpola a las armas, a los medios de comunicación, a la cultura y, fundamentalmente, a la política.

El vil asesinato del líder libio Muammar Al Gaddafi –presenciado por millones de personas alrededor del mundo -, se ha puesto como ejemplo del imperialismo como escarmiento psicológico a quienes se oponen a sus intereses y da muestra de la descomposición que subyace en los sectores contracivilizatorios; aferrados en esa parte de la humanidad que, específicamente, se ubican en el lado del horror imperial que, no obstante, se tiñe de rosa y justicia en las pantallas de televisión.

Al parecer aún nos queda futuro. Pero es esa la consigna que combaten quienes homogéneamente pretenden arrebatárnoslo. Parafraseando al admirado maestro Miguel Ángel Granados Chapa quien en su última columna Plaza Pública escrita antes de morir afirmó que es posible salvarnos de la “pudrición”: la pudrición de la humanidad aún es curable. Creo que esto es posible comenzando a predicar la verdad. Como por ejemplo: la invasión a Libia es el último ejercicio del neofascismo y quienes se alegran de ello, se regodean en sus macabras consecuencias.

@albertobuitre

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