A 95 años, el comunismo toma fuerza


Este siete de noviembre se cumplen 95 años de la toma del Palacio de Invierno en Petrogrado, que enmarcó el triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre comandanda por Vladimir Lenin. A propósito, Partidos Comunistas y Obreros del mundo emitieron el siguiente comunicado conmemorativo:

 

 

Declaración conjunta de los Partidos Comunistas y Obreros sobre el 95 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre:

El Gran Octubre de 1917 y los eventos históricos subsiguientes confirmaron lo correcto de la teoría Marxista-Leninista con relación a la inevitabilidad del derrocamiento de la dictadura de la clase burguesa y el establecimiento de la dictadura del proletariado, con relación a su victoria en la lucha de clases contra el capital, y la construcción exitosa y el desarrollo del socialismo, como una primera fase del comunismo, con el objetivo de erradicar de manera completa la división de la sociedad en clases, la salvaguarda de la prosperidad total y el desarrollo libre y multifacético de todos los miembros de la sociedad. La lucha por las reformas sociales dentro de los marcos del capitalismo y la lucha parlamentaria son formas subordinadas de la lucha de clases para el establecimiento revolucionario de la dictadura del proletariado y por sí mismos no llevan al cambio del sistema socio-económico.

El camino al socialismo, el cual la Comuna de París fue la primera en seguir es un camino pionero. La teoría del comunismo científico y la práctica de la construcción y el desarrollo del socialismo en el siglo XX demostraron convincentemente que el poder, que se establece tras la victoria de la revolución socialista no puede ser esencialmente otra cosa que la dictadura del proletariado, de la clase obrera. La dictadura de la clase obrera es la esencia del Estado socialista. Su forma, como lo demostró la experiencia de la construcción socialista, su desarrollo y derrota temporal en la URSS, no se corresponde con la democracia parlamentaria sino con la democracia soviética, donde la unidad electoral básica no son áreas geográficas sino las fábricas, los centros de trabajo. Esto salvaguarda los estrechos lazos del Estado con las masas obreras, la reducción y la implementación práctica de la remoción de empleados estatales, que no cumplan las expectativas, por parte de los obreros.

El poder obrero o socialista, independientemente del nombre que tomen los órganos del poder, está conformado por colectividades obreras y no por una base geográfica, esta es la forma organizativa de la dictadura del proletariado. Como los soviets en la URSS las futuras formas organizativas del poder obrero expresarán la dictadura del proletariado porque su formación y trabajo estarán basados en la realidad objetiva, en la organización de los trabajadores en el proceso de la producción social. Estos órganos de poder, que son electos por las colectividades obreras, atraviesan la sociedad como una red unificada y aseguran el carácter del Estado como Estado de la clase obrera, de los obreros. La formación de órganos de poder socialista fuera de las colectividades obreras, independientemente del nombre que adopten, resulta en formas temporales e inestables como demuestra la misma experiencia de la Unión Soviética que a mediados de la década de los 30’s procedió a la elección de órganos sobre una base geográfica.

La experiencia de la URSS probó el papel irremplazable de la vanguardia revolucionaria del partido de la clase obrera como la fuerza dirigente en la construcción y desarrollo de esta nueva sociedad. La teoría leninista del partido de nuevo tipo mantiene intacto su significado. La experiencia demostró que la posición leninista según la cual no puede desarrollarse un movimiento revolucionario sin un partido revolucionario es correcta. Tal partido fue el partido de los Bolcheviques, el partido de Lenin. Muchos problemas fundamentales, particularmente graves, que ningún país capitalista puede resolver en su esencia, fueron solucionados en la URSS bajo su liderazgo. Esto fue confirmado por la experiencia de los partidos hermanos en los países de la comunidad socialista. De manera particular solucionaron el problema del pleno empleo, garantizaron la educación gratuita, la salud, el acceso a los logros de la ciencia y la cultura. En la URS la vivienda, los servicios públicos, el transporte, etc., eran casi gratuitos. No solo satisfacían las necesidades materiales y mentales básicas de todos los miembros de la sociedad sino también creaban las condiciones para el desarrollo multifacético y el perfeccionamiento de la personalidad humana. Ningún país capitalista provee seguridad al pueblo de la manera en que la Unión Soviética lo hizo.

Además, la experiencia de la URSS demostró convincentemente que la base económica de la realización, el fortalecimiento y el desarrollo del poder soviético como forma organizativa de la dictadura del proletariado es la propiedad social sobre los medios de producción, la producción planificada, organizada y directamente social, la producción de valores de uso con el objetivo de asegurar la plena prosperidad y el desarrollo multifacético de todos los miembros de la sociedad.

El objetivo de la producción socialista no es incrementar el valor en sí mismo, no la plusvalía sino garantizar la prosperidad y el desarrollo multifacético de todos los miembros de la sociedad. La renuncia a este objetivo, la orientación hacia el mercado, llevan a la disolución del socialismo ya que, de acuerdo a sus principios, la economía mercantil no puede servir como la base económica de la dictadura del proletariado. La economía basada universalmente en la producción de mercancías es el capitalismo, la base de la dictadura de la burguesía.

La necesidad de la clase obrera de un Estado está determinada por la necesidad de oprimir a sus enemigos clasistas y organizar las nuevas relaciones de producción. El Estado socialista, de acuerdo a Lenin, ya es de por sí un semi-Estado que tiene que luchar contra la actitud pequeñoburguesa de las otras fuerzas y contra las tradiciones de la sociedad burguesa. El Estado obrero se extingue solo cuando los objetivos finales de los comunistas se logran: con la complete erradicación de las clases en el curso del desarrollo socialista, con el desarrollo del socialismo en pleno comunismo, con la erradicación de la amenaza de agresión por el capitalismo no solo desde adentro sino desde el exterior.

La mutación ideológica y política de los órganos superiores de la maquinaria partidaria y del Estado llevaron a la revisión del Marxismo-Leninismo en el XX congreso del PCUS y más aún en el XXII congreso que renunció al elemento fundamental del Marxismo, la dictadura del proletariado y proclamó el “Estado de todo el pueblo” que evolucionó al concepto del así llamado socialismo desarrollado y a la política de la “perestroika”. La apostasía, concretamente la apostasía de los principios básicos del comunismo en la teoría y la práctica llevaron a la contrarrevolución y, con el apoyo del imperialismo internacional al derrocamiento del socialismo en la Unión Soviética, a su disolución y a la restauración del capitalismo en los Estados que formaban su territorio.

Sin embargo el curso de la historia puede revertirse en uno u otro país pero no puede detenerse. El carácter social de la producción que constantemente se profundiza y refuerza está en aguda contradicción con la apropiación capitalista privada. Como resultado de esta contradicción todas las contradicciones económicas y políticas del capitalismo se exacerban. Por esta razón el Estado comunista de manera sustancial no puede detenerse: ¡La revolución no pude detenerse! ¡A la contrarrevolución le seguirá la revolución!

La agresividad imperialista se está redoblando debido a la agudización de las contradicciones inter-imperialistas por el control de los recursos naturales y las rutas de transporte de la energía. La burguesía en cada país busca reforzar su posición e intensifica el ataque contra la clase obrera y las capas populares. Sus armas ideológicas son las teorías neoliberales y socialdemócratas de la conciliación social, de la colaboración de clases, la paz social y el agotamiento de las posibilidades de realizar una revolución. Su arsenal está suplementado por el revisionismo y el oportunismo dentro del movimiento comunista internacional.

Pero la humanidad no puede desarrollarse y lograr el progreso sobre la base de una producción que está basada en la propiedad privada. Las vidas y el desarrollo de los pueblos no pueden restringirse por la escala de propiedad o el deseo de un grupo de gentes para dominar, haciendo a los otros sus sirvientes. Los comunistas declaran lo siguiente en todo el mundo en respuesta a la consigna burguesa sobre “democracia global: Solo la lucha contra el imperialismo con la perspectiva de construcción socialista y su pleno desarrollo en comunismo, solo el camino que fue iniciado por la Gran Revolución Socialista de Octubre es el camino que llevará a la humanidad a la abolición de la explotación del hombre por el hombre, a la satisfacción de las necesidades populares contemporáneas.

La reorganización del movimiento comunista internacional, la salida de la situación actual de crisis y repliegue, la formación de una estrategia unificada sobre la base del Marxismo-Leninismo, el internacionalismo proletario es una tarea inmediata, cuya resolución es un requisito de las condiciones actuales de lucha contra la unión global del capital. La lucha antiimperialista internacional contra la guerra es de importancia para el movimiento comunista hoy en día. Al mismo tiempo, una de las tareas básicas es la lucha sin cuartel contra el oportunismo y el revisionismo en todas sus formas, que constituyen un peligro básico para el movimiento comunista.

Las revoluciones no tienen fronteras, no se llevan a cabo de acuerdo a la voluntad de los dirigentes o los partidos, sino que expresan la tendencia insuperable de cada clase progresista, de los pueblos oprimidos y explotados por beneficiarse de los productos de su esfuerzo, por el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, la creación de bienes materiales e intelectuales para todos.

¡Las grandes ideales y la obra del Gran Octubre vivirán por los siglos!

¡Obreros y pueblos oprimidos levántense y luchen!

¡Larga vida a la Revolución Soviética Socialista!

¡Proletarios de todos los países, Uníos!

Firmado por los siguientes partidos:

Partido Comunista de Azerbaiyán

Partido Comunista de Grecia

Partido Comunista Obrero Húngaro

Partido Socialista de Letonia

Partido Comunista de México

Partido Comunista Obrero de Rusia

Partido Comunista de la Unión Soviética

Partido Comunista Sirio

Partido Comunista de Tayikistán

Unión de Comunistas de Ucrania

La mutación ideológica y política de los órganos superiores de la maquinaria partidaria y del Estado llevaron a la revisión del Marxismo-Leninismo en el XX congreso del PCUS y más aún en el XXII congreso que renunció al elemento fundamental del Marxismo, la dictadura del proletariado y proclamó el “Estado de todo el pueblo” que evolucionó al concepto del así llamado socialismo desarrollado y a la política de la “perestroika”. La apostasía, concretamente la apostasía de los principios básicos del comunismo en la teoría y la práctica llevaron a la contrarrevolución y, con el apoyo del imperialismo internacional al derrocamiento del socialismo en la Unión Soviética, a su disolución y a la restauración del capitalismo en los Estados que formaban su territorio.

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