Buendìa, trama de un narcocrimen


(Nota publicada en HuffPost Voces)

“Buendía. El primer asesinato de la narcopolítica en México”, es el libro póstumo editado por la editorial Grijalblo del periodista mexicano Miguel Ángel Granados Chapa, quien falleciera víctima de cáncer a los 70 años el 16 de octubre del 2011.

En él, Granados Chapa, ganador de la medalla Belisario Domínguez otorgada por el Senado mexicano, relata y analiza la biografía de Manuel Buendía, periodista y amigo del autor, escritor de la columna Red Privada en la cual escudriñaba los primeros pasos de la colusión entre el aparato político y el narcotráfico a finales de la década de 1970 y principios de 1980, motivo por el cual fue asesinado el 30 de mayo de 1984 bajo las órdenes del entonces titular de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla Pérez, según consignó la justicia federal mexicana,

Debido a esto, Zorrilla Pérez fue condenado en 1989 a cumplir 35 años de prisión, los cuales no terminará dado que un juez le otorgó en el año 2009 la libertad condicional a quince años restantes de cumplir su condena.

Esto fue preocupación de Granados Chapa por lo cual dedicó varios textos en su columna Plaza Pública del diario Reforma, respecto a las sospechas de corrupción y negligencia judicial que otorgaron la prematura liberación del asesino intelectual de Manuel Buendía.

En la obra que fue presentada este miércoles 7 de noviembre en la ciudad de Pachuca, tierra natal del autor, se exponen relatos biográficos de Buendía y de Zorrilla, así como del crimen que los unió, en una exposición literaria que parte de la experiencia propia de Granados Chapa como amigo y alumno del autor de Red Privada.

Sin embargo, este es un libro inconcluso. Apenas dos semanas antes de terminarlo, Granados Chapa murió.

Debido a ello, su hijo, el editor literario Tomás Granados Salinas, se dio a la tarea de conformar la obra, añadiéndole tres apéndices: Uno, el análisis del caso jurídico sobre José Antonio Zorrilla, a cargo de Tomás Tenorio; dos, un cuestionario realizado por el periodista a Manuel Bartlett Díaz, actual senador del PT y entonces secretario de Gobernación sobre el cual el autor funda sospechas de encubrimiento de la responsabilidad del asesino de Buendía; y tres, las columnas escritas por Granados Chapa mismo, al respecto de la prematura liberación de Zorrilla Pérez.

El asesinato de Buendía

Pasadas las seis y media de la tarde del 30 de mayo de 1884, Manuel Buendía salía de su oficina hacia el ancho portón del estacionamiento donde guardaba su auto, cuando el sicario Rafael Moro Ávila, paradójicamente sobrino-nieto del ex presidente Manuel Ávila Camacho, tiró del faldón de la gabardina del periodista e hizo disparar contra él cinco balas de una Browning nueve milímetros.

Aquello formaba parte de la “Operación Noticia”, como así hizo llamar en su fervor policiaco el ex titular de la DFS, José Antonio Zorrilla Pérez, con la cual ordenó el asesinato del ex columnista de Excelsior.

Por la noche de ese día, tenía lugar el funeral del periodista. Por impunidades propias del sistema judicial y político mexicano, quien presidía el evento era el propio Zorrilla Pérez, quien, no obstante, había mantenido una amistad con quien entonces había mandado acribillar y estaba a su costado, muerto en un ataúd.

Al respecto, testimonia Granados Chapa en su libro “Buendía. El primer asesinato de la narcopolítica en México”:

“José Antonio Zorrilla parecía haber cometido el crimen perfecto. Presidía el funeral de su víctima, Manuel Buendía, y se le había confiado la investigación del asesinato, perpetrado unas horas antes por agentes a sus órdenes” (p. 13).

Cuatro años después, se dictaba orden de formal prisión contra el ex director de la desaparecida DFS, cuando éste se encontraba en plena campaña como candidato del PRI a la diputación federal por el distrito sexto. Huyó del país un momento, pero no se salvó de ser condenado a purgar una pena de 35 años en prisión por la autoría intelectual del asesinato de Manuel Buendía, gracias a la presión ejercida por la familia y colegas periodistas del autor de Red Privada.

Sin embargo, en el año 2009, un juez federal le otorgó la libertad anticipada argumentando buen comportamiento en prisión, a 15 años faltantes de cumplir su condena. El hecho no pasó de ninguna forma desapercibido para Granados Chapa, quien escribió en su columna Plaza Pública el viernes 20 de febrero de 2009:

“Tengo miedo. Un asesino anda suelto. Y no es improbable que a lo largo de casi veinte años de prisión haya acumulado rencores que se expresen a balazos, que antes fue el lenguaje con que impuso silencio a Manuel Buendía. Y aunque ciertamente no tiene en su favor el entorno político desde el que actuó en 1984, quizá tenga abiertos los canales de comunicación con el crimen organizado que construyó durante su breve pero productiva estancia al frente de la Dirección Federal de Seguridad”

 

“El libro rastrea el problema de la narcopolítica en México”

En entrevista con el editor, autor material de la obra y además, hijo del periodista y autor intelectual de la misma, Tomás Granados Salinas, el libro de Granados Chapa se descubre como un texto que rastrea los orígenes de la colusión entre el narcotráfico y la política en México.

No obstante, Granados Salinas expone que el libro es una obra inconclusa. La muerte le llegó a Miguel Ángel Granados Chapa apenas dos semanas antes de terminar el texto, faltando del mismo dos elementos esenciales que al periodista le hubiera gustado agregar: el relato judicial de la consignación de José Antonio Zorrilla Pérez y la excarcelación que en el año 2009 gozó el asesino de Manuel Buendía por parte del Poder Judicial de la Federación, argumentando “beneficio de la libertad anticipada”.

– ¿Cuál es el mensaje que usted le da a quienes se van a asomar a las páginas de esta obra?

– En primer lugar que es un libro muy bien escrito. Tiene un par de capítulos francamente buenos, desde el punto de vista de la narración. Miguel Ángel fue sobre todo un analista , no un narrador. Pues aquí hay un par de capítulos donde hay una narración seductora, trepidante y muy bien armada. Entonces tiene ese componente: conocer un lado de Miguel Ángel, poco común. Hay otro costado que es conocer un homenaje a un periodista, que yo creo que no existe un esfuerzo previo de este tamaño, que es Buendía. Trae muchos datos biográficos provenientes de muchas fuentes. Hay un buen retrato. Y básicamente cómo ante un problema que hoy nos agobia, cómo podemos hacer para rastrear sus orígenes. Yo creo que esa es la tesis fundamental del libro. Ahí ya estaba dado el caldo de cultivo que ha dado pie a lo que vivimos hoy.

A pesar de lo que no pudo escribir Granados Chapa, para Granados Salinas, la obra estaba prácticamente hecha:

“Todo lo que él escribió, él estaba muy conforme. Era un redactor profesional, entonces escribió una versión muy cercana, pero no le dio tiempo de acabar los últimos capítulos. A pesar de eso, lo que staba escrito, yo creo que era muy sólido. Estaba muy bien concebido y muy bien redactado. Entonces nos pareció que el modo de cerrar el círculo era, a lo que ya estaba escrito, agregar unos cuantos apéndices con lo cual, el libro, que se anuncia en todo momento que es una obra inconclusa, redondeaba su argumentación y ataba algunos de los cabos que había dejado sueltos”

El libro “Buendía. El primer asesinato de la narcopolítica en México”, es una obra fundamental que marca el inicio de la actual crisis social donde más de 70 periodistas han sido asesinados en México a manos de la colusión entre la esfera del poder público y el poder del crimen organizado