¿Qué quieren los comunistas mexicanos?


A continuacion transcribo la columna “Entre la hoz y el martillo” en la Agencia Desde Abajo del Primer Secretario del Partido Comunista de México, Pável Blanco, donde expone las ideas básicas que  enmarcan al 18 aniversario del PCM. Me parece que es un texto central, publico y ágil, para quienes aún se preguntan ¿qué quieren los comunistas mexicanos?

Bueno, las siguientes líneas bien responden a esa pregunta:

18 años de lucha, con la clase obrera, por el derrocamiento del capitalismo, por el socialismo-comunismo

Militantes del PCM cantan La Internacional durante la clausura del Festival El Comunista, por el 18 aniversario del Partido. Foto: Cortesía PCM

 

por Pável Blanco Cabrera*

 

El 20 de Noviembre de 1994 se integró la Comisión Organizadora del Partido de los Comunistas Mexicanos, y en el Manifiesto dirigido a la clase trabajadora se convocaba a la construcción de:

El gran partido comunista que se oriente a reconstruir el objetivo histórico del régimen social sin explotados ni explotadores, que ilumine el camino a la clase trabajadora de México, la cual se resiste a someterse a la disyuntiva neoliberal entre miseria con represión, o miseria con democracia formal; el gran partido que reagrupe a los comunistas nacionales que jamás han aceptado quedarse sin la perspectiva histórica esperanzadora, que saque al país de la crisis permanente a que lo ha conducido la burguesía en el poder.

El gran partido comunista que se oriente a luchar por la nueva democracia socialista que sea capaz de ofrecer progreso económico, justicia social y distribución justa de la riqueza, junto a la democracia efectiva, y realización plena del hombre.

El partido de los marxistas de México, que norme su vida interna inspirado en los ideales libertarios, democráticos y humanistas que caracterizan al socialismo; y que, en consecuencia, establezca a su interior las condiciones para el trato fraternal y amistoso entre sus integrantes y que, sustentándose en la diversidad de criterios, rechace la nociva práctica del unanimismo, y la substituya por el debate, la razón, y la crítica y la autocrítica constructivas.

El partido comunista que supere el dogmatismo y, consecuentemente, la intolerancia hacia otras corrientes del pensamiento; que sustituya la consigna por el consenso, el discurso por la reflexión; que supere el carácter contestatario de la izquierda tradicional por el estilo esencialmente propositivo. El partido que aspire a servir de instrumento de lucha a la clase obrera y que, antes de proponerse ser la vanguardia desde fuera, luche por ganarla desde dentro.

El documento expresaba con claridad tres líneas ideológicas de indispensable desarrollo para la construcción del partido:

  • a) La crítica y autocrítica, el estudio sobre la experiencia de la construcción socialista, que en crisis a finales de los 80 y principios de los 90 trajo consecuencias devastadoras a los comunistas, a la clase obrera, a la intelectualidad progresista y a todo el campo de la revolución. Ya entonces con gran acierto, independientemente de algunas confusiones se entendió que el talón de Aquiles en el desarrollo del Partido y su vinculación a la clase obrera dependía de comprender y explicar las causas de la contrarrevolución que llevaron al derrocamiento del socialismo en la URSS y otros países de Europa, Asía y África.
  • b) Mantener la crítica al capitalismo, que con su victoria temporal y en un aquelarre ideológico triunfalista pregonaba el fin de la historia y las ideologías, al tiempo que imponía una restructuración capitalista, acentuando la explotación al imponer modificaciones en el mundo del trabajo en la línea de producción y al adoptar una nueva gestión que superaba la del Estado del bienestar, marcada por la privatización de todo lo público y una mayor y acelerada interdependencia entre los monopolios, de alianzas interestatales como la Unión Europea, el TLCAN; la euforia del capital, alimentada por el transfuguismo ideológico y político, por la desbandada de partidos y militantes, no logró maquillar al sistema, pues junto con la explotación mantuvo la acción agresiva, militarista, de crímenes contra la humanidad para favorecer las ganancias de los monopolios.
  • c) Desarrollar la crítica a la Revolución Mexicana y su ideología, que colocaba a la clase obrera en alianza supeditada a la burguesía, ejerciendo el control estatal corporativo del movimiento obrero y los pactos interclasistas.

El Manifiesto del 20 de Noviembre de 1994, visto ahora que el Partido enriqueció sus concepciones ideológicas, que se han desarrollado nuevos cuadros, tiene muchas confusiones -cuestiones que hoy en nuestras Tesis han quedado superadas e inclusive confrontadas-, pero tiene varias virtudes. La crisis del comunismo en México no está sincronizada con la contrarrevolución en la URSS, es previa cuando menos en una década, pues en el movimiento obrero de México fueron imponiéndose posiciones socialdemócratas y nacional-desarrollistas, cuando el primer partido comunista (fundado como Sección Mexicana de la Internacional Comunista en 1919) fue disuelto para dar paso a una formación mutante que a su vez acentuó su degeneración al transformarse primero en PMS de efímera vida, para finalmente integrarse al PRD, que es hoy un partido integrado al Estado y al servicio de algunos monopolios. La desbandada de tránsfugas que en los 90 elevaban en un altar la democracia burguesa como valor absoluto y justificaban el fin de la historia y las ideologías tenía carácter masivo. Contra la corriente, nuestros fundadores plantearon en un acto de rebeldía e insumisión, y al mismo tiempo de análisis correcto, la necesidad de construir al Partido Comunista.

Hoy el PCM tiene claramente definidos sus rasgos de identidad comunista: principios del marxismo-leninismo, teoría leninista de organización basada en el centralismo democrático, internacionalismo proletario.

Y su orientación programática claramente establece a partir de caracterizar a México como un país de pleno desarrollo capitalista, que ocupa un lugar intermedio e interdependiente en la pirámide imperialista, que la meta para la clase obrera es la lucha por la revolución socialista sin etapas intermedias, dada la diferenciación socioclasista, que coloca por un lado a los trabajadores, la creciente proletarización de las capas medias y del campesinado y por otro a la burguesía agrupada en monopolios insertos en el imperialismo. Ésta confrontación clase contra clase, independientemente de la correlación de fuerzas hoy existente e inclusive de que las condiciones subjetivas no se desarrollan al ritmo de las objetivas, orienta la actividad del PCM en la lucha por el derrocamiento del capitalismo y el poder de los monopolios.

La precondición básica es la existencia de un movimiento obrero y sindical, clasista, de base, independiente, autónomo, rojo. El giro obrero-industrial es la prioridad para el grueso del destacamento de cuadros de nuestro Partido.

Entre las orientaciones tácticas que es necesario precisar hoy día, está la oposición a Peña Nieto, con el que los comunistas chocaremos frontalmente dada su política antiobrera y antipopular, peronuestra oposición es sin alianza con López Obrador pues en nuestra opinión su movimiento expresa otra gestión del capitalismo, la neokeynesiana, una opción que siempre será barajada por los monopolios como salida a la crisis en momentos de alta tensión social y de rupturas, para cumplir el rol de apagafuegos de las tendencias revolucionarias del pueblo. Estamos pues contra Peña Nieto y contra Obrador, por la organización autónoma e independiente de la clase obrera.

Nuestros 18 años no son sino el preámbulo de un objetivo irrenunciable: la conquista del poder por la clase obrera y los trabajadores, el poder obrero, la socialización de los monopolios, la planificación central, el control obrero.

Cada paso nuestro va en esa dirección.

Nuestro aniversario lo celebramos con el Primer Festival de El Comunista, nuestro órgano central, modesto pero que está satisfecho de realizarse independiente, basado en las finanzas propias, sin pedirle nada a ningún gobierno, a ninguna delegación, a ningún instrumento burgués, como todo lo que hacemos.

Publicamos para tal ocasión el nuevo número de la Revista Comunista Internacional, y de nuestra Revista de teoría, política y cultura, El Machete. Y también las tres etapas de El Machete (1924-1938), digitalizadas, porque la historia en nuestra opinión no debe estar recluida en archivos, sólo para especialistas, sino que debe convertirse en un instrumento vivo al servicio de las luchas presentes, y por ello además del DVD que los contiene, pronto pondremos la descarga de todos sus números disponible en nuestro sitio web.

Pero lo más importante de nuestro aniversario es que el PCM está en lucha cada día, todo el tiempo…

*Primer Secretario del Partido Comunista de México  

@korchaguine