Cumbia Proleta – Moviendo el esqueleto y la conciencia


¡Moviendo el esqueleto, moviendo la conciencia, Cumbia Proleta! fue la consigna con la cual “La Proleta” nació en los escenarios del Festival Quitu Raymi, un 15 de noviembre del año 2008.

 

Años antes los Jóvenes Proletas pusieron en marcha un sueño, en ese momento la única manera de sostenerlo fue junto a un ideal, de cambio, transformación, identificado con la lucha de los pueblos.

De diferentes barrios de Quito, de distintos hogares, con distintas metas, estos jóvenes encuentran cosas en común: vivencias cotidianas, la necesidad de expresarse, y su pasión hacia la música. Es así que, con unos cuantos instrumentos prestados, con muchas cosas por decir, y con una firme convicción en el sentir del pueblo se concibe a “La Cumbia Proleta” como la herramienta para mover cuerpos y mentes, a ritmo de cumbia con letras de rebeldía.

Pero la Cumbia Proleta, más allá de su proyección musical, se construye parte de la realidad cotidiana como un actor social más. “Entre lacrimógenas y llamaradas, una extraña y hermosa silueta vi. Entre su capucha unos ojos me miraban, se me acerco y me dijo así: guambra arma una “molo”, hipnotizado yo se la di, con valentía ella la encendió y con ella mi amor”.

Nos cuentan vivencias reales y sobre todo, reconocemos en su música al amor como el principal eje de la revolución. Un amor con varios matices, con distintos acordes, pero con un claro llamado de atención hacia el compromiso social. “A la huelga diez, a la huelga cien, a la huelga madre yo voy también. A la huelga cien a la huelga mil, yo por ellos madre y ellos por mi”.

Así este grupo de jóvenes le hace frente a una realidad injusta, al individualismo, al quemimportismo, a la intolerancia, a la pasividad, escribiendo su historia desde una casa de barrio, donde comenzaron a entender que solo cantando con el alma del pueblo, podrían tener la fuerza para ser escuchados. Se levantan los cantos. Las historias vienen desde el sur, desde el centro, desde el norte, desde los sitios más comunes, desde el diario vivir.

La Cumbia Proleta recorre las casas donde se escucha Atahualpa Yupanqui. Sigue por las esquinas donde un grupo de jóvenes entonan las canciones de Silvio Rodríguez. Entra por las fábricas en donde cientos de obreros escuchan a Víctor Jara. Da vuelta por las calles que reviven bajo los trazos de un grafittero. Se mueve por los parques, por las plazas donde la gente baila al ritmo de esta cumbia Latinoamericana, y llega a los paisajes donde los cantos andinos, o el sonar de las marimbas serán por siempre un himno de resistencia.

Llega la Proleta haciendo un homenaje a toda la gente que lucha a diario por construir miles de sueños, que sigue de pie, que no se rinde ni se rendirá. Se queda la Proleta, rindiendo un homenaje a los obreros, negros, comuneros, campesinos, indios, estudiantes, y más sectores que mueven a diario el motor de la historia. Se viene la Proleta y no solo con música, sino con un sentimiento.

“Yo canto siempre a mi pueblo, porque del pueblo es mi voz. Si pertenezco yo al pueblo, Tan sólo del pueblo será mi canción”. Precisamente por esta razón nace la Cumbia Proleta, porque la lucha justa de un pueblo, es la lucha de todos y todas, porque las historias de Ecuador son las historias de América Latina. “Moviendo el esqueleto, moviendo la conciencia” plantea como el principio fundamental de la Proleta la “acción”, acción que nos motiva a retomar la solidaridad, la comunidad, el reconocimiento de lo colectivo. La Acción que nos presenta lo que somos, apropiándonos de un compromiso social, cultural y político. Dejando de lado la pasividad. La acción que nos dice que debemos soñar, que debemos amar.

La utopía nos ayuda a caminar y así, es que la Proleta hace de la música comprometida, la utopía más bella, una utopía de acción, construcción y revolución.

Fuente: Mis Bandas NAcionales Ecuador