Sub Marcos: Testimonio personal


A propósito de la vuelta a las calles del EZLN de este 21, recupero esta crónica que publiqué en el año 2006 como reportero del diario hidalguense Plaza Juárez. Organizados en La Otra Campaña, las bases adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en Pachuca recibieron a la caravana zapatista encabezada por el Subcomandante Marcos y la comisión sexta. Como periodista pero también, como adherente, pude tener esta impresión de primera mano de lo que entonces sucedía.

Los recorridos de la primera etapa de La Otra Campaña trajeron al delegado Zero a La Otra Pachuca a finales de frebrero del 2006. Antes, llegó desde Tlaxcala, hasta Ciudad Sahágún, Apan, para despues irse a la zona del valle de Zapotlán y del Valle del Mazquital. En Pachuca, colectivos y adherentes particulares al movimiento emanado de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona se reunieron con el Sup en las instalaciones de la Universidad Pedagógica Nacional – Pachuca (UPN-P) para escuchar la palabra de las organizaciones en lucha y, a su vez, atender el mensaje del delegado de la comandancia zapatista. Aquí la crónica de lo que aquí, entonces,  ocurrió.

 

De frente con el sup Marcos

En estas tierras donde la construcción de un nuevo aeropuerto parece una inminencia y se ha convencido a cientos de ejidatarios que la venta de sus parcelas les traerá el progreso prometido con un mercado comunitario, Marcos expone algunos puntos de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona que dio origen a LA Otra Campaña y lo explica como alguien, luego de años de injusticias, alzó l a manos para decir “yo soy”, y con el puño cerrado acusó “al de arriba” como el único culpable de la pobreza y la opresión.

“Digamos que la Sexta Declaración fue cuando el EZLN, después de 12 años fue conocida su lucha de resistencia en algunas partes a nivel nacional y a nivel internacional, levanta la mano, levanta la mano izquierda y dice “yo soy”, y voltea a ver quién más está diciendo “yo soy”. Cuando voltea a ver quien más está diciendo “yo soy” no está volteando a lo que aparece en la prensa o en los medios de comunicación, sino a la historia de lucha de la gente que está luchando en sus propios lugaresy cons sus propias demandas. Levanta la mano izquierda y desde el principio comienza a señalar para decir que lo que va a decir va a marcar un punto de quiebre en su discurso previo, fundamentalmente marcado sobre la cuestión indígena.

“Y es entonces en este todo, sobre ese discurso de todos, sin distinción de clases sociales o sin la posición que tuvieran en la sociedad. Y en este momento, la mano que se está levantando y dice ‘yo soy’, pues as empieza la Sexta Declaración y empieza a convertirse la siguiente parte en un dedo que señala y dice ‘yo soy y esos son los que están allá arriba’, y empieza también a mirar quién más señala hacia allá arriba y señlala un sistema como el responsable; en ese momento, ya empieza a marcar diferencias entre la gente que piensa ‘bueno, yo soy estoy asi porque es mala suerte, porque es mi destino, porque Dios así lo quiso’ o lo que sea; y a la hora que está señalando a esos responsables, está explicando que el responsable de mi desgracia, de mi dolor y de mi pobreza es un sistema , no una persona, y en ese sentido, en ese momento, ese señalamiento comienza a convertirse en un puño y empieza a decir ‘vamos contra ellos y esto vamos a hacer’, y ve a los lados a ver quien más está convirtiendo ese señalamiento en un puño, en un puño de lucha”.

Luego, el insurgente del EZLN comenta que la identidad de La Otra Campaña comienza, precisamente ahí: con la identificación y diferenciación del “yo soy” el oprimido y el “ellos son” los responsables del dolor de los de abajo. Y puntualiza: “Estamos señalándolo, además, como un enemigo; estamos luchando contra de él”

La política debe ser abajo

Aquí huele a tabaco espeso, y en este auditorio pequeño donde el olor se impregna en cada rincón del lugar, Marcos guarda y descubre su pipa como cualquier monedero. Su capucha guarda 12 años de lucha. Y dice: “Claro, este sistema capitalista tienen nombre en un lado, un patrón, un partido político, un cacique. Y en otros lados tiene otro nombre, eso lo entendemos. Pero aquellos que están señalando asi, levantando ese puño, están entendiendo que no basta con acabar con ese con el que nos estamos enfrentando, porque va a venir otro igual”.

Distingue a La Otra Campaña como un movimiento multisocial: “La Sexta Declaración tiene esa generalidad. Nada más de convocar todo esto que está aquí, todo lo que hemos visto ya en los diez estados. El indígena que se reivindica, el punk que está peleando en las calles, los de organizaciones políticas, los que hacen trabajo cultural, los que hacen performance, los maestros y mucha gente más que ha ido apareciendo (como) homosexuales, lesbianas, transgéneros, pueblos indios, asi como colectivos, como comunidades indígenas que han encontrado en La Sexta esa identidad del ‘yo soy, esos son los enemigos, vamos a pelear contra ellos’”.

Luego entonces advierte que en la lucha que se realiza “abajo y a la izquierda” con La Sexta y La Otra Campaña, no caben los partidos políticos ni los oportunistas “`por muy buenos que aparezcan en la televisión. No, porque nosotros pensamos que la política se debe hacer desde abajo”.

“La máxima en La Otra Campaña es que no entran los partidos que estén en la lucha electoral. Por dos razones: Una, porque ninguno está prometiendo, según nosotros y según todos los que estamos en La Otra Campaña, una alternativa real a este sistema; dos, porque todos los que estamos en La Otra Campaña pensamos que si va a haber una solución contra ese sistema, va a surgir de abajo, no de arriba; estamos optando por el cambio de aquí.

Y explica: “Ellos están diciendo ‘vamos a caminar desde arriba’. Y los acuerdos entre intelectuales y ente los que saben cómo está el país, ya les avisamos al resto de lo que va a pasar. Y nosotros que pensamos que no. Que la política debe ser abajo. Hablar de abajo. Decirte, escucharte, como ha sido aquí y en todos los puntos donde ha pasado La Otra Campaña y de ahí conocer que la otra forma de hacer política es poner las cartas sobre la mesa y que todos las vean; eso es lo contrario de lo que sucede arriba”

“Nosotros estamos pensando que es necesario crear un gran movimiento nacional abajo, incluyente, tolerante, pero ya con este perfil que impida que nuestro movimiento sirva para que alguien se encumbre. Esa es la primera definición”

“Lo que va a pasar va a sacudir muchas cosas”

El delegado Zero advierte a continuación una frase que parece rasgar el manto de las dudas sobre el gran movimiento que significa La Otra Campaña. Primero, reanima el porqué de la negativa a la vía electoral y después, no solo explica su rechazo sino que se pone en duda que, siquiera, para cuando triunfe La Otra, existan elecciones algunas. Su aliento es de nueva guerra, pero una guerra muy otra.

“Y a la hora que nos apartamos de la cuestión electoral, estamos diciendo que este movimiento es el más chingón que ha tenido este país. No va a servir para que alguien lo use, por muy bueno o muy honesto que se presente en los medios de comunicación. Para nadie, no solamente para los partidos políticos que están en la cuestión electoral, tampoco para las fuerzas que se están moviendo ahora con La Otra Campaña. Estamos diciendo aquí que no se trata aquí de crear un movimiento para crearle su base social a Marcos para que en el 2012 ahora sí le entre… si es que llegara a haber elecciones en el 2012, porque lo que va a pasar va a sacudir muchas cosas”.

Por lo anterior, advierte: “No se trata de un movimiento en busca de un líder, ni un líder en busca de un movimiento; sino de un movimiento en busca de un enemigo para enfrentarlo”.

A punto de concluir esta oportunidad, el subcomandante Marcos no se aleja de su palabra barroca que tanto le han criticado los politólogos de arriba. Un embabiamiento producto de décadas de convivencia con choles, téstales, mames, tojolabales y totziles. Argumenta la paradoja del ser “descubierto”, justo cuando los rostros de los zapatistas fueron vedados: “Entonces sí nos hacen caso”.

“Porque hasta ahora lo que hemos visto, es que en este levantar la mano muchas manos no se veían y las estamos viendo a la hora de oír su voz cuando vamos pasando. Y no estamos pasando solos, estamos pasando con los compañeros de la Karavana que van con nosotros y a través de ellos, con los demás compañeros de todo el país que están viendo también esas manos que se levantan, y escuchando y viendo a la persona que está hablando, que ahí está. Pero a lo mejor descubre que ahí estaba desde antes pero no se veía; a lo mejor no se veía porque no tenía el rostro tapado. Esa es la gran paradoja de este país”, concluye.