Homenaje a Julio Antonio Mella, por la Liga de la Juventud Comunista de México


Mella exiliado en México realizó una intensa labor organizativa y educativa que contribuyó a fortalecer la Internacional Comunista, desde las páginas de El Machete, y Tren Blindado, creando organismos amplios, como la Liga Antimperialista de las Américas y dando contribuciones para el trabajo sindical del Partido Comunista de México.

Julio Antonio Mella tuvo el mérito de visualizar tempranamente, acorde con la línea de la Internacional Comunista el rol negativo de los sindicalistas amarillos que encabezaba Lombardo Toledano, para colocar al movimiento obrero a la cola de la burguesía, buscando que se perdiera la autonomía e independencia de clase.

La Liga de la Juventud Comunista, tal como lo señalan las Tesis del PCM, rinde homenaje a los fundadores del comunismo en nuestro país, entre los que destaca Julio Antonio Mella.

Mella, vencedor de la muerte

Por Adys Cupull y Froilán González

En el discurso pronunciado por el Comandante en Jefe de la Revolución Fidel Castro Ruz, durante la velada solemne en el cincuentenario del Partido Comunista de Cuba, afirmó: “Mella, desde el primer instante, descolló como un extraordinario combatiente revolucionario. Inició en nuestra vieja Universidad la Reforma Universitaria, vinculó los estudiantes a los obreros, organizó el Primer Congreso de Estudiantes, fundó la Universidad José Martí, organizó la Liga Antiimperialista y fundó además, junto a Baliño y otros revolucionarios el Primer Partido Comunista de Cuba. ¡Es conmovedora la historia de esta vida tan breve, tan dinámica, tan combativa y tan profunda!”1)

Julio Antonio Mella combatió al Imperialismo Norteamericano y a su más fiel servidor en Cuba, Gerardo Machado. Sufrió prisión y salió para México, por Honduras, donde fue obligado a continuar apresuradamente para Guatemala y de este país, lo expulsaron para México, donde continuó la lucha hasta su asesinato el 10 de enero de 1929.

En la nación azteca su vida revolucionaria fue intensa, planeaba su regreso a la isla en una expedición para liberarla no sólo del dictador Gerardo Machado también del sometimiento a Estados Unidos.

El día 5 de enero de 1929 Julio Antonio Mella desde México, denunció el intervencionismo militar de los Estados Unidos en Nicaragua y publicó en la sección del periódico El Machete, un trabajo contra el peligro de los derechistas, señaló:

Estas tendencias derechistas producidas por el alejamiento de la masa sindical de algunos directores, por exceso de pesimismo en el porvenir y en la fuerza de la clase obrera, son de lo más peligroso. La resolución de expulsar a los derechistas si no se someten, es de las más justas y necesarias. 2)

Después de trabajar en las tesis para el congreso preparatorio de la nueva Central Sindical, participó en la dirección del Socorro Rojo Internacional para fundar un Comité Pro Edificio Emiliano Zapata, que serviría de albergue para los hijos de militantes asesinados o perseguidos.

Al conocer los cables que se divulgaban en La Habana con las falsas informaciones de que había ultrajado la bandera cubana, redactó una carta para la prensa mexicana y cubana, donde desmentía tales acusaciones y un mensaje que enviaría a Cuba con iguales propósitos, para desenmascarar las calumnias. La carta fue publicada en México en el mes de febrero.

La campaña difamatoria era el preludio para preparar a la opinión pública acerca del inminente asesinato. La noche del 10 de enero, acompañado de la luchadora antifascista y comunista italiana Tina Modotti, se dirigió al ´correo para pasar el cable en el cual desmentía la maniobra del gobierno.

Alrededor de las nueve y cuarenta y cinco de la noche, se produjo el atentado, en la calle Abraham González, esquina Morelos. Fue herido mortalmente en el abdomen según certificación médica y falleció en la mesa de operaciones a las dos y cinco minutos de la madrugada del día 11. Ese mismo día los periódicos en México divulgaron las noticias sobre el crimen que impactó a los pueblos del mundo, especialmente en América Latina. El joven cubano era un líder continental. Su cuerpo estaba tendido en el Hospital de la Cruz Roja.

En los documentos de la policía del Distrito Federal de México, se explica que después de los disparos caminó unos pasos y cayó al suelo y al pasar dos transeúntes, pudo gritarles: “Machado me mandó a matar…” En ese instante su compañera pudo tomarlo entre los brazos para escuchar sus últimas palabras: “Muero por la Revolución… Tina, me muero”. La joven intentó reanimarlo, diciéndole: “No te vas a morir, estás muy joven…”3)

La policía detalló que al ser agredido vestía traje negro, corbata roja, suéter color café y camisa blanca con tirantes, que le cubría un grueso abrigo gris y que solo encontraron en sus bolsillos una pequeña libreta recién estrenada, con el nombre y teléfono de Magriñat, un lápiz y un ejemplar del periódico El Machete. No llevaba un centavo. También se informó que el cuerpo fue identificado por Leonardo Baskazeidel y Rosendo Gómez Lorenzo.

Para la opinión pública mexicana estaba claro que los asesinos fueron personas que seguían órdenes de Gerardo Machado y que sus cómplices en México trataron de convertirlo en un crimen pasional.