Escándalos sexuales y políticos de un disidente anti-cubano


ALBERTO BUITRE / LOS ÁNGELES PRESS.- Ningún otro grupo en el Congreso de los Estados Unidos ha sido tan señalado por prácticas corruptas y anti éticas como el cubanoamericano. Sus actuaciones han merecido investigaciones por parte del FBI y de hecho, la organización Citizens for Responsability and Etics in Washington (CREW) tiene en su lista de los más corruptos del capitolio a tres ex congresistas de tal bancada: David Rivera y Mel Martínez, además de Robert ‘Bob’ Menéndez, actual senador demócrata por New Jersey. No es que el resto de los legisladores se salve. Todos, de alguna forma, han sido tocados por escándalos sobre su conducta pública y política.

Pero el caso del senador Menéndez es paradigmático. Un político contaminado por casos denunciados en medios de comunicación los cuales incluyen tráfico de influencias en la compra y renta irregular de terrenos de su propiedad en New Jersey, uso de prestanombres para operaciones portuarias, fraude mediante el programa Medicare y una acusación de trata sexual de menores de edad en República Dominicana.

Apenas en enero de este año, el periódico digital The Daily Caller informó que el FBI inició investigaciones en agosto de 2012 contra el senador Robert Menéndez por su presunta participación en la trata sexual de menores de hasta 16 años de edad, en un resort de lujo de siete mil hectáreas en República Dominicana llamada Casa de Campo, gracias a los favores de un amigo suyo y donante de sus campañas, un oftalmólogo de la Florida de nombre Salomon Mengel, de quien habría usado un avión privado para sus viajes a aquel país sin declararlo, lo cual viola las reglas de financiamiento de campañas políticas de Estados Unidos.

El informe de The Daily Caller incluye varias notas donde se da cuenta de la participación de Menéndez en la trata sexual de menores de edad en Dominicana, incluyendo una investigación de CREW donde la organización anti corrupción alerta sobre los “habitos sexuales” del senador cubanoamericano, en un trabajo que fue recopilado por medios como ABC News o The Philadelphia Inquirer. De hecho, el director ejecutivo del Comité Nacional Senatorial Republicano, Rob Jesmer, reconoció que las actividades de Bob Menendez merecerían un análisis del Comité de Eitca del Senado, sobre todo, luego de la recopilación de testimonios de dos de las presuntas participantes en las orgías por las cuales el político habría ofrecido pagar entre 100 y 500 dólares.

El escándalo mereció en enero de este año una redada del FBI a una clínica de Salomon Mengel en West Palm Beach, Florida para recopilar pruebas del caso que lo señalan como responsable de suministrar viajes gratuitos y prostitutas menores de edad a su viejo amigo, Bob Menéndez, además de perseguir evidencia sobre un caso de fraude al programa federal Medicare. Enseguida, el equipo del senador salió a decir que los viajes del político cubanoamericano en el avión del oftalmólogo han sido “debidamente informados” y que las acusaciones sexuales en su contra “son fabricados por un blog de derechas” en presunta alusión de The Daily Caller. Sin embargo, llama la atención que el caso también fuera retomado por el diario Miami Herald, un medio históricamente aliado al grupúsculo anticubano en Miami y que ahora da cobertura a los escándalos de uno de sus más destacados miembros.

¿Signo de detrimento? Sobre todo cuando los escándalos de complicidad entre Menéndez y Mengel no se quedan en la corrupción de menores para trata sexual.

En febrero de este año, The New York Times dio cuenta de las presiones ejercidas por Bob Menendez hacia el Departamento de Estado y Comercio del Gobierno estadounidense, para que se obligara a cumplir un lucrativo contrato de una empresa de su benefactor, Salomon Mengel para brindar seguridad portuaria a la República Dominicana, a pesar que empresarios y autoridades de ese país alertaron que el oftalmólogo no tiene experiencia alguna en el ramo. El prestigioso diario llamó la atención sobre que en dicha operación está involucrado el ex subsecretario adjunto de Defensa para Asuntos Interamericanos durante la administración Clinton y alto asesor legislativo del senador y amigo suyo por al menos 20 años, Pedro Pablo Permuy, hijo de Jesús Permuy, líder de la organización anexionista Junta Patriótica Cubana , conformada por socios del terrorista Luis Posada Carriles, autor de la explosión en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación ocurrido en 1976 que mató a 73 personas.

Por si fuera poco, el pasado mes de junio, los periódicos New York Post y el británico Daily Mail informaron que Bob Menéndez sostuvo encuentros sexuales extramaritales en el año 2007 con la editora puertorriqueña, Cecilia Reynolds, casada con un hombre llamado Matt Reynolds. La información publicada se basa en fotografías de la pareja desnuda entregadas al medio por un “informante anónimo” y detalla que estas citas ocurrieron ni más ni menos que en una casa de playa propiedad del ex gobernador de la isla, Anibal Acevedo Vila, por cierto, quien ya ha sido investigado por el Gobierno de Estados Unidos por cargos criminales imputados a irregularidades en sus finanzas electorales.

¿Coincidencia? Muy poca. Y aunque políticos corruptos hay en todo el mundo, sólo algunos como el caso de Bob Menéndez quien en medio de sus escándalos de corrupción política y sexual, se da tiempo para decidir el presente y futuro de la comunidad cubanoamericana, representada por prácticamente un millón de seres humanos. Personas, sin duda, con una moral mucho más firme que la del senador por New Jersey.

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