La inevitable muerte del periodismo de papel (Antes que mueran los árboles)


ALBERTO BUIYRE / THE HUFFINGTON POST .- Durante su viaje a Colombia para participar en el pasado Festival de los Sentidos de la industria editorial digital, la fundadora de The Huffington Post, Arianna Huffington, mostró por qué este medio le ha ganado la carrera a los periódicos considerados históricos: “Los buenos periodistas son los que saben aprovechar la sabiduría de los lectores”.

Esto lo dijo en abril. Pero la historia del HuffPost se remonta al 2005, cuando su creadora comprendió que el futuro del periodismo se halla en lo digital, por la simple razón que la lectura de las personas activas consumidoras de medios e información, ya no tienen tiempo ni espacio para el papel. Un pasmoso presente ante lo cual les ha resultado difícil reaccionar a algunos consorcios tradicionales.

“Ahora, la relación entre lectores y periodistas es horizontal, no vertical. Los periodistas ahora no son los que dicen y los lectores los que escuchan. Los buenos periodistas son los que saben aprovechar la sabiduría de los lectores”, fue su declaración completa.

¿Y donde se halla la sabiduría de los lectores sino en su necesidad de leer, informarse, entretenerse, donde quiera que se encuentren, sin que nada se los impida?

“Consumir noticias se puede hacer montando en un caballo, en el sofá o conversando en una mesa. Y escribir es conversar y compartir impresiones”, declaró la llamada “reina mediática de EE.UU.”, para hacer saber que el periodismo ha dejado de ser un oficio de una sola dirección.

Hoy, quien consume periodismo, no se contenta sólo con leer y aceptar la palabra de quien escribe como verdad absoluta. Esos años de inmovilismo quedaron atrás. La cuestión de informar se ha vuelto una charla de café. De debate y contradebate. De dialéctica pura, donde nadie se conforma con tres o cuatro lecturas solamente. Donde para la credibilidad de una noticia hacen falta las imágenes, los videos, las referencias bibliográficas agregadas en un link, las otras versiones. Como en una buena conversación, donde todo es aprender y ganar.

Así de simple y complicado a la vez. Simple porque dotar al público lector de herramientas de fácil acceso para su disfrute, es un valor que siempre se agradece; y el agradecimiento genera lealtad. Por eso mismo el HuffPost ascendió en pocos años hasta convertirse en el social media número uno en Estados Unidos, y uno de los cien medios de comunicación más consultados en el mundo, según la compañía de estadísticas en internet Alexa.

Por todo lo anterior no sorprende la venta de The Washington Post por 250 millones de dólares a, ni más ni menos que a otro visionario de la industria digital, Jeff Bezos, fundador de Amazon.com, la vanguardia en libros digitales.

El mundialmente famoso ‘WaPo’, propiedad -hasta hoy-, de la familia Graham, presentó problemas en los últimos años para lidiar con los problemas financieros que afectaron a prácticamente todos los periódicos de Estados Unidos en el 2009, y que llevó al cierre definitivo de prestigiosos diarios como Rocky Mountain News, Baltimore Examiner, Kentucky Post, Cincinnati Post, King County Journal, Union City Register-Tribune o Capital Times; además que provocó serias crisis que obligaron el despido de trabajadores en periódicos como The Boston Globe, Los Angeles Times, The Star Tribune y The Examiner.

¿Y qué fue lo que pasó? La crisis estructural estadounidense, claro, es una de las respuestas. Pero otra de las razones fundamentales fue el avance de las nuevas tecnologías de información y comunicación; o mejor dicho, la lenta capacidad de reacción de los dueños ante la llegada del internet,  según un análisis de Matías Martínez Molina en infoamerica.org.

“En internet lo más importante es no quedarse quieto. Mirar y buscar qué hay adelante y, sobre todo, crecer rápido“, enseña Arianna Huffington; y eso es algo que WaPo no logró. Sus contenidos, incluso los videográficos, estaban restringidos para sus suscriptores en papel o para quienes pagaran específicamente por ello. Una contradicción en sí misma cuando se habla de medios digitales que rompan las barreras informativas; aunque, es cierto, hay quienes como el mismo Martínez Molina, afirman que quien está interesado, va a pagar por contenidos. Una querella, no obstante, que ha representado otra razón de la ventaja del HuffPost.  Sus lectores han marcado el paso en el siglo XXI: La información ya no sólo es objeto de consumo, sino un derecho del cual la gente se ha apoderado.

Sobreviven los que mejor se adaptan; esto fue algo que Darwin demostró hace tres siglos. Pero hablando de medios, la adaptación es cosa de años, de meses, de minutos, entre una noticia y otra, aunque lo de fondo es lo mismo: adaptarse y sobrevivir. De ahí que, seguramente, el WAPO bajo la dirección de Bezos dará uno o varios pasos al frente en cuanto a contenido digital. Es muy probable que el papel será sustituido completamente por el Kindle, como de por sí ya sucede con varios periódicos. Y es que en Estados Unidos como en otros países sin grandes extensiones rurales y con amplia liberalización de crédito, la lectura se ha convertido en una actividad de reacción, tan inmediata como pulsar una aplicación en el celular. Son cosas previsibles que sólo se verán en las operaciones internar dirigidas por el nuevo dueño del Washington Post. Y es hacia allá, de por sí, hacia donde se dirige el periodismo para fortuna del mundo, antes que mueran los árboles.

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