El buitre, el sicario y la presa – Poema


Sobre el último techo de la ciudad

se fuga un buitre negro,

sus alas cortan el aire,
blande sus plumas como dagas,
en silencio,
absorbe la miseria en el oleaje del viento,
vuelan metrallas:
un hombre dispara,
mira a la bestia escapar.

Ese buitre,
carne de cañón del mundo,
lleva bajo sus garras la primera península del país,
hendidas en el campo norteño,
abren los escollos de la tierra,
-Desiertos,
Selvas,
Sierras
Y mares-,
Y su sangre brota cayendo sobre el resto,
La patria y sus flores poco a poco se tiñen de rojo,
Mientras el buitre vuela,
Negro,
Perseguido por las balas,
Abajo un sicario intenta abatirlo.

El hombre rafaguea su Kaláshnikov-
Apunta a las alas,
apunta al dorso,
apunta a la cabeza,
apunta a las garras,
apunta al cielo nublado,
a las flores,
a las escuelas y a los hospitales;
apunta y no lo hiere,
hiere al País,
apunta y no lo mata,
mata al País.
El País se muere dos veces:
desgarrado,
abatido.
El País se muere tres veces:
desgarrado,
abatido,
desgraciado.

Se puede ver al buitre cargando la nación,
quebrando las nubes,
chorreando hiel,
como un cuerno abundante,
roto,
se va quedando estéril,
a pedazos,
carne violada,
hombre que llora,
mujer que calla,
todo cae al suelo.
Todo se lo comen las ratas,
trocitos de nación,
la bandera destazada,
el pico del águila,
la cola de la serpiente,
el lábaro bajo sus fauces,
un revoltijo de baba y sangre,
la patria deshilvana,
-¿Cuál patria?-,
tela roída,
cabezas exhibidas,
cuerpos coagulados en las portadas de los diarios,
la rabia,
-¿Cuál rabia?-,
Esta patria.

El buitre escapa.
El sicario permanece.
El país yace en medio,
entre el viento y el fuego,
atrapado,
castigado,
sujeto con sus montañas a las nubes de pólvora,
guerrilleros,
soldados,
mercenarios,
niños,
niñas,
mexicanos…
Recién paridos,
quedan volando;
sueltos entre la tierra y la nada,
asidos a las garras del animal como un polluelo famélico,
ausente de esperanza,
carente de razón,
perdidos,
pobres,
ilusos,
mexicanos…
van hechos presa de un buitre negro,
blanco de un narco cazador
¿Dónde caerá?
Vuela no muy alto,
en un cielo de buitres,
abajo otros buitres;
apuntan…
¡BAM!
Cae la nación.

DR.- “Malvada”, Alberto Buitre,

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