Carta a mi sobrino adolescente


Buen muchacho.

Te escribo porque estás a punto de descubrir que el mundo es una mierda. No te escribo para darte consejos, ninguno que vayas a aprender por tu propia cuenta. Pero déjame adelantarte algo de lo que seguramente te vendrá encima. Lo atroz existe. Más vale que vayas acostumbrándote.

Te sentirás traicionado por todos. Un día por la tarde, en la soledad de tu cama, descubrirás que estás solo en la vida. Realmente solo. Que nadie te conoce en realidad; y qué más da, tampoco querrás que nadie te conozca tal cual eres. Eso será un triunfo para ti pues reservarás lo mejor de ti mismo ¿para quién más? Sólo para ti. La vida se encargará de hacerte saber que eres tú, tu mejor aliado. Tu propio compañero de viaje. Llegarán personas a tu vida, más de las que ya existen, pero nadie comprenderá lo que dentro de ti cabe. Tus pasiones más encendidas, tus miedos más escalofriantes, tus deseos callados. Nadie.

No le des la espalda a esas personas. Hazlo por estrategia. Tarde o temprano necesitarás de alguna de ellas, y más aún, míralas bien de frente; alguien querrá aprovechar un descuido tuyo, para apuñalarte por detrás. Es es seguro. Nadie le da la espalda a sus enemigos. Y ellos lo son. Querrán desviar tu camino, decir que tus sueños no sirven, que hagas algo de provecho, que la vida es única y que afuera hace un lindo sol. No les hagas caso. Sólo tú sabes lo que es hermoso y lo que es horrendo. Te lo han de enseñar los libros que estás por leer, la música que te ha de conmover, las mujeres que has de amar y las mismas que te traicionarán. Sólo tú eres tu aliado, no se te olvide. Cuando te mueras, alguien te llorará unas semanas y listo, a seguir con la vida. Serás tu propio polvo.

No esperes nada de nadie, ni de nada. Eso te ahorrará muchas decepciones. Tampoco esperes nada de ti mismo. Ocúpate por vivir. Un día a la vez. El futuro no existe y el pasado es una pesadilla. Huye de los tiempos que no puedas tomar con las manos. Y si caes en la tentación de construir esperanzas, asegúrate que sea la tuya. Así, si fracasas, descubrirás rápido al culpable. Pero evítalo en la medida de lo posible.

Por eso no te presiones por el contexto. Querrán que estudies, que te cases, que tengas hijos. Cuidado. Anda tus propios pasos y jamás te pongas serio. El que se pone serio, rápido se asquea de la vida porque la vida no es para los que se toman todo personal, y se llenan de “cosas que hacer”. Jódete o triunfa, pero que sea tu decisión. Hay hijos de la chingada que son lo mejor del mundo pero que no lo son por elección ¿Quién determina el éxito? Sólo tú. Cuando seas capaz de soportar la oscuridad sin quebrarte en llanto, ni tener miedo hasta los huevos. No me importa que seas barrendero, chichifo o leyenda de las letras. Tampoco me importa si eres el mejor o no. Porque eso es mierda. Quién te diga “sé lo que quieras, pero sé el mejor”, te está diciendo la más grotesca de las mierdas. Sé la más hedionda de las bestias, pero que sea tu decisión. Y sin embargo, no serás ni el mejor, ni el peor, ni el único. Por eso no esperes nada de nada y abandona el rigor. Entrénate para reírte de ti mismo sin importar las circunstancias. Y enfrenta las consecuencias. Te golpearás de todos modos.

Lee a Ciorán, a Nietszche y a Camus. Si te interesa la política ocúpate de los sabios como Marx o Kropotkin. No improvises. No jodas, muchacho. A la revolución respétala o no te metas. No hagas lo que yo, que quise hacer política sabiendo que era jodidamente cínico. La gente se muere por la revolución y a esos hay que honrarlos. Esas son piedras inmutables, como dioses. No tengas dios alguno, pero si lo tienes que sea la revolución. Pero tú sabes si te metes; acá no hay revés. Sabes lo que hay al final. Prepárate y que nadie te diga que no se te advirtió. Por otro lado, escucha a Wagner. No hay liberación en los demás, sino la encuentras en ti mismo. Wagner ayuda mucho a eso.

Hoy no abundaré en hablarte de sexo. El sexo vendrá. Acompañado del dolor. Practica masturbándote. Posee a quien quieras así. Nadie manda en tu imaginación, ni tú mismo. Goza lo que te guste. Mujeres, hombres, pajas. Si te perviertes te meten a la cárcel y te violan. Elige bien. Y cuando estés en la cama con alguien no te preocupes por agradar. La práctica hace al maestro. El sexo es sexo y siempre se agradece. Disfrútalo como hacen los animales. No te fíes de los estereotipos. Coge la carne. Y si te sale bien, encontraras amor… Amor…. Nadie sabe bien qué es eso. Estás echado a tu propia suerte. Pero te tienes a ti mismo. No pierdas tiempo en buscarlo. Andarás a ciegas yendo hacia un precipicio.

Por supuesto que la vida es más que palabras. Haz con esta carta lo que quieras que, como ya descubrirás, me hace más bien a mí que ti.

Chau.

– ALBERTO BUITRE

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