Violencia en el fútbol: ¿La culpa es de las Barras?


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¿La violencia en los estadios es culpa de las Barras?, es decir, ¿es suya toda la culpa?

El sábado 22 en el estado Jalisco de México, en el partido entre Chivas de Guadalajara y Atlas, algunos integrantes de las Barras La Banda de la Reja, La Insurgencia, La Irreverente y La Legión 1908, le dieron tremenda golpiza a policías del recinto.

Quizá golpiza es poco. Los polis terminaron tan jodidos que incluso algunos juraron vengarse.

Por lo ocurrido, vetaron el Estadio.

Acusaron a algunos de sospechosos y les pretenden meter hasta 6 años de cárcel acusándolos de “homicidio en grado de tentativa”.

Hasta el Congreso mexicano incentivó una Ley Contra la Violencia en los Estadios para dar estatus de criminal a todo aquel que “altere el orden” dentro de un recinto futbolístico.

Me llama la atención que a partir de ello, de pronto todo mundo vocifere al unísono: hay que eliminar las barras. Federación Mexicana de Fútbol, medios de comunicación y hasta directivos de los clubes.

¿Será?

Las Barras en México son un fenómeno nuevo. Al menos las Barras Jóvenes.

Nacen en 1996 con el Club de Fútbol Pachuca.

El vicepresidente deportivo del club, Andres Fassi, crea la Barra Ultra Tuza, para lo cual emplea al costarricense Jorge Dïaz “El Chino” de entonces 19 años de edad, para el momento líder de la “Ultra Morada”, Barra del Club Saprisa de Costa Rica.

El experimento pegó y entonces se vino el ‘boom’.

La popularidad de la UltraTuza creció tanto… Se vendieron cassettes, playeras y de pronto una afición minera y comercial, acostumbrada al “chiquitibum” y al “¡Adelante Tuzos!”, como grito de batalla, ahora tenía una identidad mediante los cantos que contagiaban a toda fanaticada.

Pronto, los demás clubes comenzaron a imitarla.

Así nacieron la Rebel de Pumas de la UNAM; La Monumental del América; Legión 1908 de las Chivas; Libres y Locos de Tigres, etcétera.

Casi todos los equipos de primera división en México, tienen su “barra”. Sin embargo, ahora quieren desaparecerlas.

Y todo mundo anda asustado con las bengalas, con las mantas, con los cantos… cuando antes sólo pensaban en la mejor forma de imitarlas.

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El podcast de Oficio Rojo está dedicado a una conversación con ‘Pancho’, barrista de la Barón Rojo Sur, del América de Cali de Colombia; quizá, la Barra más grande de ese país. Sólo quizá…

Pero además ‘Pancho’ es integrante del Colectivo Futbol Subverso, una organización que reivindica el fútbol como herramienta para la integración social y cultural de la clase trabajadora, lejos de la política mercantilista del fútbol asociado.

‘Pancho’ descarta de entrada que las Barras puedan desaparecer, pues forman parte de la identidad de pueblos que miran en un equipo de fútbol el reflejo de quiénes son y de donde vienen.

Sin embargo, apunta que no es sólo eso lo que hace imposible la desaparición de las Barras, sino que éstas son útiles a los fines comerciales tanto de los clubes como de sus marcas patrocinadoras.

Incluso, como en el caso colombiano o argentino, las Barras son utilizadas con fines políticos muy concretos. Por ejemplo, la famosa ‘12’ de Boca Juniors, ocupada por el alcalde de Buenos Aires y propietario de ese equipo de fútbol bonaerense, para coercionar votos a su favor. Y qué decir de Horacio Cartes, quien como dueño del Olimpia de Paraguay, escaló posiciones políticas hasta llegar a la Presidencia de ese país amazónico.

Incluso, las Barras son ocupadas con fines paramilitares o del narcotráfico.

Asi es que el ex capo de Cartel de Cali, Jorge Rodríguez Orejuela, se hizo de la vicepresidencia del América de Cali en la década de 1980 y cargó con los gastos y representaciones de la barra americana.

¿Se atreverá el poder económico y político en México a eliminar a uno de sus mejores consumidores dentro del fútbol?

Porque al final, de eso se trata, de dinero.

No de la violencia, de los heridos, de los estadios, de las aficiones, mucho menos de fútbol… sino de dinero.

Dinero a costa del aficionado, con el fútbol como pretexto.

Les preocupa cómo mantener el control de los barritas. Por eso integran a los líderes de las Barras a las nóminas de los equipos.

Así pasa en el caso Tuzo, donde Luis García, actual líder de la Barra UltraTuza, forma parte dela plantilla laboral del Club Pachuca a petición expresa de la directiva con el pretexto de tender un canal de comunicación.

De comunicación o de control, que no es lo mismo.

Pero cuando el control se rompe y las cámaras de televisión apuntan a una decena de barristas golpeando a un policía, se asoma el pretexto perfecto para infundir la mayor herramienta de manipulación de masas: el miedo.

La antigua tesis de control goebbeliano y la propaganda nazi de convertir cualquier anécdota en una amenaza grave.

Infundiendo miedo, se controla la masa. Controlando la masa, se le ordena qué hacer, que en el caso específico del fútbol asociado, es el consumo.

Por eso no desaparecerán las barras. Solo quieren retomar el control del negocio. Hipócritas es lo que son. Hipócritas y perversos.

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