10 razones estúpidas para gritar “¡Puto!”


ALBERTO BUITRE – “Exagerados”, “Es una picardía”, “Que no mamen”, “Significa muchas cosas”, “No es homofobia”, “Háganle como quieran”, y así por más, me ha tocado leer y oír un montón de sesudas justificaciones para intentar seguir gritando “puto” en los estadios o en cualquier lugar. Aquí hay una batalla cultural. Si alguien sigue pensando que puede gritar insultos por odio a quien sea en un lugar público, se abre paso impune a la violencia en el México de “aquí no pasa nada”, de por sí, manchado de sangre y corrupción. Aquí mis diez razones sobre este asunto, que me aferro a creer que no es menor, por mucho que sea hacerles caso en el debate a quienes, está visto, razonan como neandertales. 

1.- Es estúpido porque México ocupa el segundo lugar mundial en crímenes de odio. Es decir, en este país se asesinan personas simplemente por su condición sexual, étnica, religiosa o de género. No sólo por cuestiones de narcotráfico o política. Sino por simplemente ser quien se es, según datos de la Encuesta Nacional Sobre Discriminación en México (Enadis) realizada en 2010 por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), en comparación con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que, apenas hace 24 años, decidió eliminar a la homosexualidad dentro del catálogo de enfermedades mentales.

2.- Es estúpido porque de 2005 a 2013, fueron asesinadas en México 887 personas por homofobia, según datos de la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia. Asesinadas por considerarles “puto”, algo que seguramente comenzó con el grito alusivo.

3.- Es estúpido porque 7 de cada 10 homosexuales considera que en México no se respetan sus derechos humanos.

4.- Es estúpido porque “puto” no se encuentra dentro del catálogo de “picardías mexicanas”, reservado al juego lingüístico del albur –la práctica nacida en las minas de México para insultar sin insultar mediante inferencias-, según el cual, está prohibido cualquier expresión explícita en la frase la cual se considera como insulto, o mero ardor del contrincante. Además que “puto” no se utiliza en México para otras cosas. Al respecto, recomiendo leer este texto: https://albertobuitre.wordpress.com/2014/06/20/por-que-gritar-puto-te-hace-ver-pendejo/

5.- Es estúpido porque el derecho a la libertad de expresión no considera los insultos homofóbicos, raciales o discriminatorios en general, como parte de su práctica. De hecho, el artículo 19 de la Convención de los Derechos Humanos establece categóricamente que “El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura, sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar: a) El respeto a los derechos o la reputación de los demás”. Y aún cuando haya quienes en su pequeña y cuadrada mentalidad aleguen que censurar gritar “puto” vulnera su propio derecho de manifestación, el filósofo legal Joel Feinberg responde que los límites de la libertad de expresión se consideran según el principio de la ofensiva, es decir, “el alcance, la duración y el valor social del discurso, la facilidad con que se puede evitar, los motivos del orador, el número de personas ofendidas, la intensidad de la ofensa, y el interés general de la comunidad”, lo que, a razón de los datos anteriores y dada el grado de estupidez en el argumento de quienes lo niegan, gritar “puto” en un estadio o en la calle, no es considerado una libertad sino una ofensa.

6.- Es estúpido porque gritar “puto” es de pendejos. Y a diferencia de llamarle “puto” a un homosexual, decirle “pendejo” a un homofóbico no está considerado un acto de discriminación, ni constituye una violación a los derechos humanos, asumiendo, no obstante, el hecho de que sí es una ofensa mediante su definición por la Real Academia de la Lengua Española que lo significa como una “persona cobarde y pusilánime”. No obstante, hasta ahora no existe protesta formar de la comunidad de pendejos por sentir vulnerados sus derechos, por lo que se me pudiera considerar “pendejofóbico”. Hasta ahora…

7.- Es estúpido porque a diferencia de cualquier otro insulto, decirle “puto” a alguien sostiene una connotación sexual. Un grito cargado de insinuaciones denigratorias para quien, se infiere, tiene relaciones sexuales u amorosas con alguien de su mismo sexo. Práctica censurada y castigada según la tradición de la iglesia judeocristiana imperante en México y por lo cual se le debe insultar, en tanto no se castigue formalmente. De ahí que pendejear a un homófobo no sugiere ninguna referencia a su sexualidad, religión o raza, sino a su voluntaria –repito, voluntaria-, incapacidad de pensar más allá de los límites de su pereza. O bien, ocupar para este fin, no el cerebro sino el intestino grueso.

8.- Es estúpido porque en México está prohibido discriminar por condición sexual. La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación expedida en el año 2003 señala que queda prohibida “toda distinción basada entre otros motivos en el sexo, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquiera otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas”.

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9.- Es estúpido porque, para quien no acepte leyes por encima de la Constitución, la misma Carta Magna mexicana en su artículo primero establece que se “prohíbe, entre otras, toda discriminación motivada por preferencias sexuales o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas

“Que en términos del precepto constitucional señalado, todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad

“Que el derecho a la igualdad y a la no discriminación se recoge en diversos tratados internacionales celebrados por México, dentro de los que destacan el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Convención Americana sobre Derechos Humanos”.

Algo que, de paso, debería poner a trabajar a las autoridades mexicanas, sobre todo cuando ese ente privado y monopólico llamado Federación Mexicana de Fútbol, se ha lavado las manos como Pilatos y ha dicho que en el tema de los gritos de “puto” en el mundial, “no se puede hacer nada”, prefiriendo pagar una multa económica que asumir su responsabilidad moral… ¿La FMF moral? Jejeje..

10.- Es estúpido porque la responsabilidad que pertenece estrictamente a las leyes mexicanas y la conducta discriminatoria –e ilegal- de sus ciudadanos, no tiene relación directa con la corrupción de la FIFA, ni con que hayan otorgado el mundial a Rusia o Qatar. O para quienes insistan en el hecho de encubrir sus propias faltas con las faltas del otro (algo que en el México evangélico se conoce como “mirar la paja en el ojo ajeno, sin mirar la viga en el propio”), recuerdo lo que el filósofo Jean Paul Sartre decía en su tratado “Mala Fe” sobre quienes actúan de esta forma, al explicar que son personas que han renunciado a la libertad de pensar por sí mismos para convertirse en “objetos inertes”, es decir, en cosas, simples cosas que han preferido no razonar. (Véase punto 6 y 7)

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