Cuba: 50 años de contrarrevolución acabarán en Panamá


México está siendo utilizado como plataforma de acciones de desestabilización contra Cuba.

A principios de febrero viajaron a la Ciudad de México activistas contrarrevolucionarios cubanos, donde fueron adiestrados con el objetivo de viajar a Panamá a la Cumbre de las Américas, que se llevará entre el 10 y 11 de abril, para intentar sabotear la presencia de Cuba.

Entre ellos se identificaron a Rolando Rodríguez Lobaina, de la Asociación Democrática Oriental (ADO); Andrés Hernández, vicepresidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba; Guillermo Fariñas, fundador del Foro Anti totalitarismo Unido; Juan Antonio Madrazo, Coordinador por la Integración Racial; y Elena Larrinaga, presidenta del Observatorio Cubano de Derechos Humanos.

Pasaron por ellos al aeropuerto y los trasladaron al hotel HN de la avenida Reforma.

En ese lugar fueron alojados y ahí mismo fueron capacitados por miembros de la Organización Demócrata Cristiana de América (OCDA) que lidera el ex senador mexicano del Partido Acción Nacional (PAN) Jorge Ocejo.

Ahí estuvo también Eduardo Matías López Ferrer, gerente de la Asociación Cívica Cubano Mexicana y la Casa del Balsero, acusado públicamente de tráfico ilegal de migrantes cubanos vía Cancún.

Por su parte, Orlando Gutiérrez Boronat, secretario general del Directorio Democrático Cubano (DDC), viajó directamente desde Miami a la capital azteca para asesorar las capacitaciones.

Cabe contar que estos mismos personajes fueron recibidos unas semanas después por el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, en la sede misma de ese instituto político de extrema derecha.

El presidente nacional del PAN, Gustavo Madero (centro), posa con contrarrevolucionarios cubanos en su reunión de marzo de 2015. FOTO: PAN
El presidente nacional del PAN, Gustavo Madero (centro), posa con contrarrevolucionarios cubanos en su reunión de marzo de 2015. FOTO: PAN

A la recepción panista también se dió cita Stefan Jost, presidente de la fundación alemana Konrad Adenauer, financiadora de grupos anticubanos.

Madero ofreció “todo el respaldo y apoyo que puedan brindarles para desplegar a nivel internacional el mensaje de los ciudadanos cubanos”, precisa un comunicado de prensa oficial del PAN.

Esto no es casualidad.

El PAN gobernó México entre los años 2000 y 2012. Durante ese periodo, las relaciones del país con Cuba fueron prácticamente congeladas. Baste recordar el lamentable episodio de la Cumbre Iberoamericana de Monterrey del año 2004, cuando el ex mandatario mexicano Vicente Fox, pidió al comandante Fidel Castro retirarse del encuentro porque su presencia molestaba al ex presidente estadounidense George W. Bush.

Lacayismo que se agudizó en esa misma época, donde el Gobierno mexicano se convirtió en un activista más contra todo lo que fuera Revolución Cubana. No había comunicación diplomática, y la directora del Instituto Nacional de Migración (INM) en ese entonces, Cecilia Romero, obstaculizó todo acuerdo migratorio, facilitando el trasiego de cubanos desde las costas surorientales de Cancún hasta la frontera con Estados Unidos. Su aliado era Eduardo Matías López Ferrer, uno de los contrarrevolucionarios que utiliza México como base de operaciones.

Posteriormente Cecilia Romero se convirtió el secretaria general del PAN, integrándose en actividades gerenciales de la OCDA a la cual pertenece su partido. Su activismo anticubano le valió el reconocimiento del Movimiento Cubano Unidad Democrática (MCUD), otra de las organizaciones contrarrevolucionarias. Mujer antiaborto, furibunda defensora de la intervención abierta de la Iglesia Católica en asuntos públicos de política, salud educación en México. Facilitadora, pues, de las operaciones anticubanas desde ese país.

TODO ACABA EN PANAMÁ

Tales activistas realizarán en la cumbre de Panamá actos de propaganda contra Cuba.

Intentarán hacerse del micrófono oficial de la asamblea con la ayuda de alguna delegación participante, probablemente Estados Unidos o algún otro país asociado a Washington.

Si esto ocurre, procurarán repetir lo que pasó en la X Cumbre iberoamericana, hace 15 años, justamente en Panamá. Entonces el ex presidente de El Salvador, Francisco Flores, increpó a Fidel Castro. La jugada era lógica. Por aquellos años mantenía residencia en El Salvador, con el consentimiento del partido político de ultra derecha ARENA, el terrorista y ex CIA, Luis Posada Carrilles, autor del atentado contra un avión de Cubana en 1976. Él habría gestionado que la representación salvadoreña cediera sus espacios para vociferar contra el Jefe de la Revolución Cubana. Hoy en El Salvador gobierna el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Sin duda son otros tiempos.

Si esto falla, pasarán al plan B.

La idea es filtrar entre las delegaciones oficiales algunos documentos de propaganda. Probablemente informes sobre la “situación de los presos políticos”, de la “lucha por la democracia” o la “agudización de la represión” en Cuba. Querrán con eso desalentar las conversaciones que el presidente Raúl Castro tendría durante la Cumbre con algunos mandatarios. Incluido el mismo presidente Barack Obama.

O el plan C. Manifestaciones alternas. Como la que de por sí tendrán con miembros de la OCDA, que tendrá su “cumbre alterna” en Panamá. Ahí lanzarán consignas contra Cuba y contra los diversos procesos políticos populares de Sudamérica. Nada nuevo.

Es poco probable que estos realicen alguna acción violenta. Son cobardes. No son los mismos tiempos aquellos cuando contaban con todo el apoyo del aparato anti comunista del Gobierno de Estados Unidos. Hoy Washington se acerca a La Habana y viceversa. El mundo los observa. Serían muy tontos. Les quitarían el poco presupuesto que aún les da el Departamento de Estado a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). Sería, pues, su fin. Y lo saben.

Esto ocurrirá y tú tendrás oportunidad de observarlo en los noticiarios de tu país. Pero ahora sabes cómo y dónde se están gestando tales operaciones. El clan Miami-México. Política basura y, podría decirse, inocente, en tanto que la contrarrevolución se ha quedado anclada en los tiempos del infame Henry Kissinger, cuando peste aún era alguien en Washington. Hoy están desesperados porque Cuba y Estados Unidos están empatando sus relaciones al siglo XXI y en la Cumbre Iberoamericana por venir, veremos a Raúl Castro y Barack Obama estrecharse la mano. Y que por ello y por la inutilidad de sus acciones, la comunidad cubano-estadounidense les ha dado la espalda. Por eso Panamá podría marcar el colofón de 50 años de fracasos de contrarrevolución.

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