El sexismo en el caso Chapo-Kate del que nadie ha hablado


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“Así sería la boda entre El Chapo Gzmán y Kate del Castillo” (SDPNoticias); “El Chapo trató de conquistar a Kate” (SIPSE); “Hermosa Kate en la intimidad con el Chapo” (CNN Expansión); “Crean tarjetas románticas con mensajes de Kate del Castillo y El Chapo” (El Sol de Nayarit); “Revelan pícaros mensajes de “El Chapo” Guzmán a Kate del Castillo” (La Nación de Argentina)… Estos fueron los tipos de titulares que la prensa publicó cuando el Gobierno de México diera a conocer los presuntos mensajes de texto que intercambiaron el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán y la actriz Kate del Castillo, imputada por las autoridades mexicanas como presunta cómplice del criminal.

Al leerlos, saltan de la normalidad. Rompen con la base de informar sin juicios; de hecho, juzgan, y de la peor manera. Evidencian, pues, el sesgo de prejuicios a los cuales puede llegar un medio de comunicación con el objetivo de vender una nota. Primero, toman los mensajes por ciertos por el simple hecho de tratarse de una fuente oficial -cuyo rol politico está en juego, debe subrayarse-, y agregan una fuerte dosis de sexismo al someter romántica y sexualmente a Del Castillo frente a Guzmán Loera… solo por que sí. No les consta, a ninguno han preguntado si en efecto sostienen una relación de ese tipo, pero investidos como los jueces sumarios que se han acostumbrado a ser, esta prensa (y otra más que aqui no se apunta) se toman la potestad de calificar la relación entre ambos personajes.

En este punto creo que es importante aclarar que de ninguna manera estoy intentando defender o justificar alguna asociación criminal que hubiera entre Del Castillo y Guzmán Loera. Eso simplemente es harina de otro costal.

Dicho esto, retomo: Digamos que, en efecto, sostienen negocios ilegales. Algunos cables de noticias informaron en dias recientes que el capo del Cártel de Sinaloa habría inyectado dinero a la fábrica de tequila que lanzó la actriz. Por eso, de hecho, la Procuraduría General de la República dijo que investigaría a Del Castillo por supuesto lavado de dinero. Pero, ¿esto es motivo para inferir que la actriz paga el favor con romance? Si se tratara de una asocación delictuosa entre dos hombres, ¿supondría esta prensa que hay de por medio intenciones sexuales?

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El sexismo, por definición, es el poder que intenta ejercer un grupo de personas sobre otro a razón de su sexo. Es un conjunto de actitudes y pensamientos que pretenden negar la libertad y los derechos de una persona debido al sexo al que pertenece.

Debe decirse que esto es algo que ocurre mayoritariamente en contra de las mujeres, contra quienes se han posicionado una serie de estereotipos que las sitúan por debajo de los hombres en cualquier ámbito de la vida. Es, pues, un acto de violencia. Odio puro, que está documentado: Según la UNAM, en México 4 de cada 10 mujeres ha sido víctima de violencia por su condición de género; es decir, por ser mujer. Cifras del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) señalan que el 47 por ciento de las mexicanas mayores de 15 años, han declarado haber enfrentado esta situación. ¿Que los hombres también sufren sexismo? Por supuesto; pero es algo que comunmente enfrentan de parte de otros hombres, quienes les discriminan, por ejemplo, si se muestra débil mante los demas: Mandilón, marica, pareces niña…. Como si ser mujer u homosexual fuera algo malo. Sexismo.

En ese sentido subyugan a Kate del Castillo a la figura del Chapo Guzmán (nunca consideran, acaso, lo contrario) basándose en una serie de supuestos mensajes. Y esto es grave si se observa el papel de los medios de comunicación dentro de la sociedad y su rol como generadores de cultura. Desde ya, presentan una version inexistente de la realidad y le dicen al público cómo debe juzgar a un ser humano. Luego entonces comienzan a reforzarse ideas como que una mujer no es capaz de tener éxito si no es acostándose con los otros. Así es como se crean y fortalecen los estereotipos, tan peligrosos, que en pleno siglo XXI se siguen enjuiciando a las personas sólo por su sexo, su color de piel, su condición física o su religion, como a aquella “pecadora” a punto de ser apedreada en el monte de los Olivos. ¿Donde están los que te condenan? Siguen ahí, en todas partes.