#MeToo y el silencio de los hombres


Es por lo menos cobarde que los hombres permanezcamos exentos de los debates del movimiento feminista en torno a la iniciativa #MeToo. Por supuesto, no debemos, ni necesitamos, situarnos al centro de la discusión entre teóricas y activistas, francesas y americanas, actrices y combatientes; me refiero, más bien, a asumir nuestra responsabilidad. Porque una vez más, las mujeres están discutiendo algo que deberíamos estar discutiendo nosotros, algo que deberíamos solucionar nosotros, por lo cual no tendría que existir este debate: nuestra propia misoginia.

El machismo es un asunto de hombres y debemos solucionarlo los hombres, no las mujeres. Nosotros sabemos que no hay diferencia entre el acoso y el piropo, entre intentar besar a una mujer en un bar o en la oficina, siendo el jefe; nosotros bien sabemos que el fondo de un chiste machista es el mismo que agarrarle el trasero en el metro a una mujer: nos aprovechamos del poder que la historia nos ha dado sobre las mujeres y cada acción, consciente o inconsciente, refleja esa inercia. Ningún hombre puede llamarse inocente, bien-intencionado, mucho menos víctima. Si intentamos pasar por encima de una mujer en cualquier nivel, es gracias a lo que hemos aprendido de otros hombres: el padre, el tio, el abuelo, el maestro de la escuela. Si lo hacemos, es porque podemos.

Hace unos días hablaba con un colega que, indignado, me contó que una alumna lo había denunciado ante el grupo y las autoridades escolares porque éste había dicho en clase que, antes de abortar “la niña debía aprender a cerrar las piernas”. La muchacha se defendió y le dijo, ciertamente con limitaciones argumentativas, que lo que estaba diciendo el maestro era discriminatorio. No pudo expresarlo adecuadamente, pero tenía claro que lo dicho por el tipo era incorrecto, porque desde la posición de poder otorgada por su cargo, un hombre se erigía como juzgador de la vida sexual de esta muchacha. Pero no, el mentado profesor se dijo perseguido por expresar “su punto de vista”.

¿Y cual es ese punto de vista? El que le da su posición como hombre, nada más, nada menos. Enseñó Jacques Lacan que es más importante el lugar desde donde se dicen las cosas, que lo que se dice en sí. Para fines de análisis, lo dicho por este profesor –ciertamente misógino–, lo que motiva su indignación y su ignorancia, es el reflejo del poder que la cultura machista le ha dado a los hombres. “¿O tú qué opinas?”, me preguntaba éste en el momento de contarme lo que llamó “incidente”. Lo que le respondí es irrelevante; basta decir que dejó de hablarme. Porque los hombres buscamos el apoyo de otros hombres al momento de intentar pasar contra una mujer. Y no nos puede tanto el error, como la vergüenza de pasar como idiotas. Por eso el silencio, por eso es mejor no hablar de nuestro machismo y por eso la necesidad de romperlo.

Se derrumba el teatro de Marco Rubio


Dice el senador por la Florida y usurpador de la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica, Marco Rubio, que los supuestos ataques sónicos contra diplomáticos gringos en Cuba son un “hecho comprobado”. Sin embargo, la Oficina de Investigaciones Tecnológicas del FBI ha descartado tal cosa y “no ha encontrado evidencia alguna” de esto, reveló la agencia Associated Press.

Los informes del FBI no son improvisados. Los mundialmente afamados investigadores policiacos indagaron durante meses los hechos, viajaron cuatro veces a La Habana, y de lo asegurado por el presidente Donald Trump acerca de estos “ataques sónicos” no hay nada, ni rastro, ni siquiera una partícula de polvo que pudiera decir que el cuerpo diplomático de Estados Unidos en Cuba fue víctima de algún atentado con un arma auditiva.

Asi, el teatro de Marco Rubio se cayó. Sólo basta que se quite la máscara. Y la pantomima se vuelve más dramática ante las palabras expresadas por el embajador cubano en Estados Unidos, José Ramón Cabañas: “Si La Habana fuese un lugar realmente inseguro, no se habrían solicitado entre enero y octubre de 2017, 212 visas para familiares y amigos de los diplomáticos ni estos hubieran realizado más de 250 viajes de recreo fuera de la capital.”

 

Ups…

«El FBI probó la hipótesis de que ondas audibles, infrasónicas o ultrasónicas pudieran haber sido utilizadas clandestinamente para herir a estadounidenses en Cuba y no encontró evidencia alguna”, dijo Associated Press, la cual tuvo acceso a un informe interino de la División de Operaciones Tecnológicas del FBI, fechado el 4 de junio último, que todavía no se ha hecho público.

Las conclusiones del FBI coinciden con las del Comité de Expertos cubanos encargados por el gobierno de Cuba para indagar los hechos. No hay pruebas de los supuestos ataques sónicos. De hecho, el senador republicano –compañero de bancada de Marco Rubio—, Jeff Flake, aseguró que no existen motivos para dudar de la posición del Gobierno cubano y añadió que los informes a los que ha tenido acceso carecían de pruebas sobre el involucramiento de las autoridades de la Isla en tales falsos atentados.

Pero el montaje ha servido de pretexto a Donald Trump para boicotear los avances en la mejora de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos. De manera unilateral, Washington retiró a la mayor parte de sus diplomáticos de la Isla, ha reventado los proceso de visados en La Habana, y exigió la retirada de diecisiete diplomáticos cubanos de EE.UU.

Y detrás de todo ello está Marco Rubio; obcecado con golpear a Cuba, un país que no conoce ni entiende, pero que le sirve para cobrar réditos políticos entre la mafia anti-cubana de Miami. El senador cree que así avanzará en sus intenciones de ser nominado por el Partido Republicano a la presidencia de su país ¿Cuál es la lógica de esto? No la hay y no vale la pena buscarla.  Dinamitar las relaciones entre La Habana y Washington es una misión que este personaje compró de alguien más por propia ignorancia.

Desayunando con Fan Ruiping


¿Esto es caldito de pollo? Joven, ¿esto es caldo de pollo? Sí, dijo este. ¿Pero esto qué es? ¿Camarón? No, no, responde. Se siente como camarón ¿Es camarón? No, insiste el mesero con tajante amabilidad. ¿Y cómo se llama? No sé, acota. Es comida especial, así nos lo pidieron, dice ante la insistencia del confundido invitado. Un periodista, algo harto, ataja: es Wantan, sopa Wantan. ¿Y esto es camaron? No, es langostino. Pero qué rico. Está muy rico. Sí, muy rico. Lo pidieron especial para el evento, añade el dependiente con la seguridad de que podría ser importante recalcarlo. Qué buena sopa.

Y es una ocasión especial, sin duda. Vistieron para la ocasión un importante restaurante chino de Polanco y nos invitaron a un grupo de académicos y analistas a presenciarlo. Ante nosotros, Fan Ruiping, primer secretario del Partido Comunista de China en la ciudad de Chengdu, provincia de Sichuan, capital cultural y gastronómica china, hogar de los pandas y de la sopa Wantan. ¡Pero claro! Ahora, todo tiene sentido… ¿Le está gustando? ¡Mmm! ¡Sí! Está muy buena.

El señor Fan toma la palabra. Está en México para hablarnos de lo que ocurrió en el pasado décimo noveno congreso del Partido Comunista de China y por qué es uno de los más importantes en la historia contemporánea del país. En él, el dirigente chino Xi Jinping trazó los nuevos propósitos de lo que ha denominado la “nueva China”, proponiéndose un país en el cual, para el año 2049 –cuando la Revolución cumpla 100 años–, todos y todas tengan una vida “modestamente acomodada”.

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Fan Ruiping comparte con analistas y expertos de México sobre el XIX Congreso del Partido Comunista de China. FOTO: Xinhua

Es fácil escribirlo. Pero la tarea resulta una epopeya si se considera que estamos hablando de 1, 300 millones de habitantes. Pero, ¿imposible? No lo creo. Dos datos a considerar: De 1976 a la fecha, el PCCh ha sacado de la pobreza al 70 por ciento de la población y creciendo económicamente por encima del 7.5 por ciento, cada año. De hecho, el señor Fan es claro al decir que las estimaciones del Estado chino es que tales metas se alcancen para el año 2035.

¿Y estos pancitos? Son Baozi, señor. Qué buenos. ¿Pero es carne? Sí ¿Puede darme un poco más? Con gusto, señor. ¿Más café? Si, por favor. Este es dulce, ¿no? Sí, señor, están rellenos de vainilla ¿Me da otro? Para mí también, por favor, pido yo. Quiero más Wantan.

Chengdu es la ciudad más conectada del oeste de China con dos aeropuertos internacionales y 105 rutas hacia el mundo. Tan sólo con México, la capital de Sichuan comparte más de 1, 400 millones de yuanes en negocios. Su economía crece el grado del 8.7 por ciento cada año. Algo verdaderamente impresionante. La idea del señor Fan es estrechar las relaciones entre Chengdu y México: “Me parece buena idea que ambas partes hablemos sobre los vuelos directos para promover la conectividad y ofrecer condiciones beneficiosas para intercambios y cooperación”.

Tomo café, doy un mordisco a mi bollito. Sigo deseando más sopa y mi golosa obstinación sufre un shock al ver que otro invitado, al lado mío, ha dejado su plato intacto. No importa. Lo superaré. Aún me falta un bollo dulce.

Mientras tanto y frente a mí, el señor Fan explica que el propósito de esta etapa de China se basa en la consolidación de un país democrático, fuerte, ecológico, igualitario, económicamente desarrollado y bello. ¿Bello? Esto es nuevo. La incorporación del presidente Xi Jinping de este concepto refleja algo más profundo que simplemente tener ciudades espectaculares con parques hermosos: se trata de un sentido amplio de bienestar, limpio, armonioso, anclado a la historia, a la bonanza de la era Han. Sospecho y tengo mis motivos, que lo que se propone el Partido Comunista es devolverle a China el esplendor que perdió tras los años de brutal colonialismo en el siglo XIX y principios del XX. Es, pues, la afirmación de la victoria de la gran Revolución de 1949. La absoluta superación del rezago y el asalto a la cima del mundo.

Tomo el micrófono y le pregunto al señor Fan Ruiping sobre los intercambios culturales. Me extiende su mano y me dice que autores como yo son bienvenidos para pasar una temporada en Chengdu para crear. Sonrío y le tomo la invitación como una promesa. Mira cómo es China de maravillosa que, al instante, llega un nuevo plato de Wantan.

Mucho que envidarle al ALBA-TCP


Vienen bregando desde el 2004. Lo platicaron, lo planearon y lo ejecutaron los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez ¿La idea? Contar con un bloque regional de países para hacer frente a los embates del imperialismo y los monopolios provenientes de Europa, y construir relaciones políticas, culturales y económicas en beneficio de sus habitantes. Y lo lograron.

Recién este 14 de diciembre concluyó en La Habana, Cuba, el 16vo Consejo Político de la Alianza Bolivariana para las Américas – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), donde se reafirmaron los compromisos y responsabilidades del bloque y se pronunciaron en protesta por las medidas anti-humanitarias y guerreristas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

El bloque lo iniciaron Cuba y Venezuela, y luego, a lo largo de la década pasada, se fueron sumando Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Ecuador, Nicaragua, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, y Granada.

La importancia del ALBA-TCP es mucha. Cómo no la va a ser si los países miembros optan por la dignidad y la subvención de políticas sociales con salud, educación y cultura gratuita, en una época en la que la derecha y el capitalismo se acentúan en Latinoamérica, con violaciones sistémicas a los derechos humanos, represiones armadas, desapariciones forzadas, persecución y asesinato de periodistas y un empobrecimiento indetenible.

Algunos datos importantes proporcionados por la Agencia Cubana de Noticias:

El ALBA-TCP ha propiciado que más de siete millones de habitantes de la región hayan recibido atención médica directa y la mortalidad infantil se redujera en un 5,1 por ciento desde 2004 hasta la fecha.

La Operación Milagro, símbolo de la Alianza por haber sido impulsado por Fidel y Chávez, ha permitido que desde su aplicación hasta hoy, fueran intervenidos quirúrgicamente más de tres millones de personas, y resueltas sus patologías oculares.

En el terreno económico y comercial también el ALBA-TCP muestra resultados, como el suministro de recursos energéticos, de hidrocarburos, a través de Petrocaribe, promovido por Venezuela en condiciones preferenciales, lo que ha contribuido a la seguridad energética de las naciones.

Buenos datos, ¿no? Ya quisieran países “democráticos” como México, Colombia o Argentina tener cifras así.

 

 

Ataques sónicos en Cuba: cuentos de ciencia ficción


En Estados Unidos es común escuchar “sólo hago mi trabajo”, como un justificante para cualquier cosa. “I just try to do my work”, dice el médico que no atiende al vagabundo o el restaurantero que paga a sus empleados por debajo del mínimo. Lavarse las manos es fácil porque, hey, sólo estoy cumpliendo órdenes.

¿Sólo están haciendo su trabajo los diplomáticos estadounidenses que dicen haber sufrido ataques sónicos en Cuba? ¿Sólo están cumpliendo órdenes al fingirse los afectados?

Sobre esto, las Embajadas de Estados Unidos en varios países de Latinoamérica y el Caribe, hey, también sólo están cumpliendo con su trabajo al ofrecer a funcionarios de las Cancillerías en esas naciones la versión de Washington sobre los supuestos “ataques sónicos” contra sus diplomáticos en Cuba. Acuerdan reuniones con representantes de las direcciones de América del Norte de los gobiernos donde tienen sede y una vez convenida la reunión, ofrecen un documento explicativo de su historia.

Dicen que su gobierno está muy preocupado por la salud de sus funcionarios en Cuba, violando los acuerdos entre La Habana y Washington de no difundir versiones parcializadas de lo ocurrido hasta que culminen las investigaciones, así como la Convención de Viena que regula las relaciones entre Estados.

Pero, vamos, they just wanna do their work…

Desde que en octubre Donald Trump acusara que algunos de sus diplomáticos en La Habana fueron víctimas de ataques sónicos, los gobiernos de Cuba, Canadá y Estados Unidos se pusieron a trabajar para investigar lo ocurrido. El saldo de investigaciones hasta el momento es: no hay nada.

Cuba destinó a dos mil expertos –entre ellos: criminólogos, audiólogos, médicos, técnicos y hasta matemáticos–, desde que en el mes de febrero se enteraron de los alegatos estadounidenses. No obstante, no se ha descubierto ni una sola evidencia que confirme la acusación.

Pero Trump –el mismo presidente que dijo que los mexicanos son violadores y narcotraficantes–, insiste que sí hubo ataques los cuales habrían provocado mareos, fatiga y problemas cognitivos en su personal diplomático. No hizo mención, quizá, a una dieta alta en grasa de McDonalds.

Pero, confiado en su guion, el presidente de Estados Unidos expulsó del país a diplomáticos cubanos. Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo que las medidas eran injustificadas y acusó que Washington no está cooperando lo suficiente para esclarecer los hechos.

Los expertos cubanos analizaron catorce grabaciones suministradas por Estados Unidos como supuesta evidencia. Y sí, en efecto, se escuchan ruidos en ellas. Por ejemplo, del tráfico vehicular, pasos, voces y algunos insectos comunes en La Habana. Nada más.

“Hemos entrevistado más de 300 personas, incluso se ha evaluado a más de 30 medicamente, y no han sentido ninguna de estas cosas (ataques sónicos)”, dijo el teniente coronel José Alazo, experto de la Unidad de Investigaciones Criminales del Ministerio del Interior de Cuba.

Sin contar el reguetón, ¿tiene Cuba armas sónicas como para lesionar a diplomáticos extranjeros?

“Es algo imposible –enfatizó Alazo–. Estamos hablando de ciencia ficción. Se hace insostenible el argumento, desde el punto de vista técnico”, dijo.

Cuba no sólo no posee tal tipo de armamento, sino que, aunque lo tuviera, este no podría ser utilizado sin llamar la atención, ni afectar la salud de terceros. Pero qué casualidad que sólo las supuestas víctimas escucharon un supuesto ataque, ni sus familias ni sus vecinos, como sólo Trump y algunos medios de prensa que le creen, ven “ataques sónicos”. Y si mienten dirán que, bueno, sólo intentan hacer su trabajo.

Incluso si el reporte de los diplomáticos estadounidenses sobre sonidos fuertes es engañoso y el origen de los ataques es infra o ultrasónico –por lo tanto, inaudible para los oídos humanos–, sería difícil de explicar cómo pudo pasar desapercibido, me comentan expertos como el doctor Manuel Villar, otorrinolaringólogo, quien afirma: “usted tendría que tener una fuente que se vería desde un satélite. Sería enorme”, dijo.

Y agrega: “Sólo dos o tres de las supuestas víctimas tenían problemas de audición, según la información proporcionada por Washington, mientras que cualquier tipo de ataque sónico habría causado daños a todos los afectados”.

Así que mientras diplomáticos de Estados Unidos difunden historias de ciencia ficción entre los gobiernos de América y el Caribe, lo que tenemos sobre los supuestos ataques sónicos es que, algún día, un sucesor de Aldous Huxley retomará la historia para un buen libro de cuentos.