Cuando Ayotzinapa te alcance [@BonSportant]


Si como alegara el existencialista francés Albert Camus, todo lo que aprendí sobre moralidad y obligaciones fue gracias al fútbol, ¿qué debo esperar de este bendito deporte frente a una crisis como la de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, México?

O es que, sobre la lógica del técnico mexicano Miguel Herrera previo al partido del combinado tricolor frente a Holanda, ¿el fútbol es fútbol y no nos podemos percatar de nada más?

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El futbolista Javier “Chicharito” Hernández manifestó con esta foto su apoyo a las manifestaciones del 20 de noviembre pasado en exigencia de justicia por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Foto: twitter

Tengo como política no esperar algo de nadie ni de nada. No lo espero de eso que se llama “fútbol mexicano”, que en sentido ontológico, es un ente sin substancia. De tal manera que, aunque lo quisiera, no podría; al menos que decidiera esperar una moral contaminada por marcas de cerveza y televisión. Eso explicaría el silencio ominoso de su comunidad frente al crimen de Estado como lo ha sido Ayotzinapa. El Estado en México es la economía de mercado y las leyes que la protegen por encima de todo lo humano.

Este sábado 22 consignaron a once presos políticos, llevados a reclusorios de máxima seguridad acusados sin proceso penal de delitos como terrorismo, tentativa de homicidio y motín, tras su participación en las protestas del pasado 20, #AccionGlobalPorAyotzinapa. La mayoría estudiantes, uno de ellos chileno, doctorante en Letras por la UNAM.

El fútbol se juega dentro y fuera de la cancha. Su poder salta la línea de cal y se diluye en las calles donde tiene lugar la vida misma. Se involucra con ella, trabaja y sufre el obrero ataviado con la 14 del Chicharito, golpea la lata vacía emulando el gol bañado de la gloria que la jornada le niega.

El fútbol es, pues, un arma poderosa porque apunta al alma. Por eso la mercadotecnia se pelea sus espacios; es la naranja mecánica, la aguja hipodermica, un plátano pelado, un negocio seguro. Mussolini miro en la Lazio una vía al fascismo, y el club Corinthians una consigna contra la dictadura militar. Lo entendió en el #20novMX Chicharito Hernandez. Su foto encapuchado, siendo uno mas a la distancia entre quienes quemaban la efigie de Enrique Peña Nieto.

Esto es fútbol, juego de mujeres y hombres, nada humano le es ajeno. Así también lo hubiera dicho el poeta Terencio. Mucho menos lo político, siendo los humanos -como dijo otro griego, Aristóteles-, animales políticos por naturaleza.

Ayotzinapa no puede quedar como algo aparte a este deporte. El sistema culpable del crimen es el mismo que administra las posibilidades legales y comerciales del “fútbol mexicano” y de todos los deportes en el país. No se debe olvidar, además, que en los ataques de los policías municipales de Iguala en la noche del 26 de septiembre, fueron asesinados también tres futbolistas del equipo Avispones de Chilpancingo. Sobre ello la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) se ha callado como es su costumbre miserable ¿Que hubiera sido si los deportistas acribillados pertenecieran a la primera división? Posiblemente a la FMF se le dificultaría más callarse.

Hinchas del club Pumas de la UNAM despliegan mantas de apoyo a la busqueda de justicia por los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Foto: Bonsportant
Hinchas del club Pumas de la UNAM despliegan mantas de apoyo a la busqueda de justicia por los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Foto: Bonsportant

Es cierto que hechos son hechos. Como hecho es que, más allá de las voces levantadas por la afición en Holanda o en México (durante el encuentro de semifinales entre Mineros de Zacatecas y Necaxa, hinchas zacatecanos desplegaron una manta por los 43, la cual fue destruida por la seguridad privada del estadio Francisco Villa), de algunos periodistas deportivos, algunos futbolistas como Javier Hernández o el defensa de Queretaro, Yasser Corona, o la tímida recomposición de Miguel Herrera, el “fútbol mexicano” ha preferido taparse los ojos. O incluso, atacar las manifestaciones de indignación. Así, la pusilánime FMF multó al club León con más de 20 mil pesos debido a que su barra oficial “Los de arriba” desplegará cartelones exigiendo la aparición de los normalistas y consignando “Gobierno asesino”. Una actitud temeraria e ignorante por parte de quienes lucran con este juego, pues de lo que de Ayotzinapa resulte, afectará el devenir del deporte, si de lo que se trata es de cambiar al Estado criminal, bajo el cual se administran los negocios del fútbol. Todo se les vendrá abajo. – ALBERTO BUITRE / BONSPORTANT http://www.bonsportant.com/cuando-ayotzinapa-te-alcance/

Te quiero, UdeG


ALBERTO BUITRE – Lo nuestro es una historia especial, atípica. Mi viejo, mis tíos, me contaban que había un mexicano vistiendo tu camiseta 10, un Maradona mexicano con bigotito rumbero y más alto que El Pelusa, llamado Octavio Mora. Crack e ídolo de los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, que después vi triunfar en Monterrey. Siguiendo con mi viejo, él tenía presentes los míticos colores negro, amarillo y rojo que en la temporada 75/76 casi le arrebata el titulo al Club América. Crecí escuchando tu leyenda desde el lado contrario a tu campo, hasta que en 2009, estudiando yo Gestión Cultural en la UdeG, renaciste en la división de ascenso luego de 15 años ausente. Pegaron en mis ojos tus amores, y yo, huérfano irredento del fútbol, pagué con amor el amor que me dabas en clase. Cinco años después, y 20 más desde tu exilio, vuelves a la primera división. Y aquí estoy, en primera fila, alentándote como aquellos días en los que sólo se te escuchaba por Radio Universidad. Seguir leyendo “Te quiero, UdeG”

Esa manga de viejos hijos de puta


ALBERTO BUITRE – Si alguna vez imaginamos que pudiera existir una sociedad secreta que rigiera el mundo, una especie de conspiración de poderosos para dominar el planeta, coaccionar a los Gobiernos e infiltrar a las sociedades para ordenarles qué opinar, qué comprar y por quién votar… bien, ese grupo existe. Y no, no se trata de los Illuminati ni es necesario obsesionarnos con el club Bilderberg. Esa sociedad –no tan secreta-, está al alcance de nuestros ojos, todos los días, casi a toda hora, en la televisión, en la ropa qué vestimos, con las cosas con las que jugamos. Y lleva un nombre tan común que todos lo hemos pronunciado alguna vez: Federación Internacional de Futbol Asociado. En otras palabras, la FIFA.

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10 razones estúpidas para gritar “¡Puto!”


ALBERTO BUITRE – “Exagerados”, “Es una picardía”, “Que no mamen”, “Significa muchas cosas”, “No es homofobia”, “Háganle como quieran”, y así por más, me ha tocado leer y oír un montón de sesudas justificaciones para intentar seguir gritando “puto” en los estadios o en cualquier lugar. Aquí hay una batalla cultural. Si alguien sigue pensando que puede gritar insultos por odio a quien sea en un lugar público, se abre paso impune a la violencia en el México de “aquí no pasa nada”, de por sí, manchado de sangre y corrupción. Aquí mis diez razones sobre este asunto, que me aferro a creer que no es menor, por mucho que sea hacerles caso en el debate a quienes, está visto, razonan como neandertales.  Seguir leyendo “10 razones estúpidas para gritar “¡Puto!””

De Pedro de Valdivia a Iker Casillas: La sádica muerte del conquistador


ALBERTO BUITRE – Hacia finales de 1553 y principios de 1554, una legión de indígenas Mapuche liderados por Lautaro, asaltaron el fuerte de Tucapel, en la actual comuna de Cañete, región del Bío Bío, uno de los cuarteles militares más poderosos del conquistador español Pedro de Valdivia. Tras una breve resistencia de los ibéricos, las huestes Mapuche volvieron desde los bosques y, en táctica guerrillera, tumbaron con lazos a los jinetes y con un mazo les hacían explotar la cabeza.

Las crónicas relatan que Valdivia –arrogante y ignorante de la fiereza de los araucanos-, soltó la retirada: “¿Caballeros, qué haremos?”, gimió el español, hasta que en la huida fue alcanzado por Lautaro. Lo que siguió después no resulta claro, pues las crónicas coloniales son diversas. Sin embargo, la leyenda más socorrida colocan el cuerpo vencido del conquistador sobre las manos de Lautaro, quien, luego de tres días de torturas inenarrables y aún vivo, le abrió el pecho y le sacó el corazón para comerlo palpitante con sus aliados. Seguir leyendo “De Pedro de Valdivia a Iker Casillas: La sádica muerte del conquistador”