Estoy dispuesto a morir


Arthur Schopenhauer creía que los seres humanos no somos capaces de conocer la esencia de la naturaleza, tal cual la describió otro filósofo alemán, Immanuel Kant. Y dentro de la infinidad de ideas y materia que le componen, pienso que nada hay más natural que la muerte. Irónicamente, sólo descubrimos el núcleo de su devenir en un estado que nos imposibilita la capacidad de compartir con el otro y la otra la composición misma de la muerte porque, claro, estamos muertos ya. Fatalidad. Doble fatalidad. Sin embargo, estoy seguro que las personas logramos acercarnos a un breve girón del fallecimiento, al menos, una vez mientras vivimos. Al menos en una ocasión sentimos de cerca los pasos de la parca. Ahí que cobra sentido otra declaración del buen ‘Schopi’: la muerte como representación, sí puede ser apreciada por nosotros y nosotras si, y sólo si, no la sometemos a la razón. Es decir, la “aprehendemos”, la hacemos nuestra sin franjas racionales. Si hacemos de lado eso que el filósofo llamó “la individualidad del sujeto cognosciente”. La sentimos. Tal cual. A mí me pasó. Seguir leyendo “Estoy dispuesto a morir”