Cinco años sin Granados Chapa


A cinco años de la muerte de Miguel Ángel Granados Chapa, ningún periodista ha logrado ocupar el lugar que él dejó vacío. Un 16 de octubre como hoy, falleció el Maestro.

Recuerdo que, cuando el Maestro murió, a los dos días, o a la semana, comenzaron a escucharse voces: “¿Quién podrá reemplazarlo?” “¿Quién será el nuevo Granados Chapa?”, se preguntaban.

Oí decir que Juan Villoro, que Jesús Silva Herzog-Márquez, que Carmen Aristegui. Y sí. Cada cual de estas plumas de primer orden tienen mucho para decir, desde el mismo plafón crítico del autor de “Plaza pública”. Pero no. Nadie ha sido capaz —al menos en estos cinco años—de ocupar su silla, sin lugar a dudas.

Y es que el valor de Granados Chapa no sólo era periodístico. Su altura moral radicaba, también, en su compromiso político. Y las y los periodistas de hoy han preferido mantenerse detrás de la barda, expectantes: y sí, críticos, pero escudados en un sigilo intelectual que resulta incoherente, y hasta chocante, con el perfil fustigante que echan por encima.

Granados Chapa ocupó su columna para criticar, pero también para lanzar postulados que lo llevaron a la primera línea de combate contra la corrupción política del Estado y sus perversiones capitalistas. Se ocupó del oficio, pero también de impulsar campañas dentro de la realidad concreta para cambiar pragmáticamente la situación del país.

Así, desde sus años como estudiante de periodismo y reportero del semanario Crucero (el cual dirigía otro prócer, Manuel Buendía, asesinado el 30 de mayo de 1984 por órdenes del entonces jefe de la Dirección Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla Pérez, tras investigar las relaciones del Gobierno con grupos del narcotráfico), Granados Chapa ya demostraba su valor político al realizar una investigación sobre las organizaciones secretas del catolicismo.

Por lo entonces que denunció, fue secuestrado y golpeado por militantes del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) —hoy diluida en la organización secreta El Yunque de corte ultra-católico afiliada al Partido Acción Nacional—, al sur de la Ciudad de México. Fueron tales los impactos de sus reportajes, que desde la Secretaría de Gobernación le exigieron: “Ya bájenle”.

Prueba de la conciencia política de Granados Chapa fue su candidatura al gobierno del Estado de Hidalgo en 1999. Fracasó. Pero ejemplificó la urgencia de democratizar la entidad, en oposición a 80 décadas de totalitarismo del Partido Revolucionario Institucional (PRI). De la misma manera, se sumó a otras campañas posteriores con el mismo propósito.

Su valor ético lo condujo a ser nombrado por la guerrilla del Ejército Popular Revolucionario (EPR) a ser comisionado para el diálogo con el Gobierno de México, para conocer la verdad en torno a la desaparición de dos líderes eperristas, Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, ocurrida en 2007. Galardonado, por estas y otras acciones, con la medalla Belisario Domínguez que otorga el Senado de la República.

Su influencia fue tal que nadie le regateaba el mote de “Maestro”.

Y lo era.

Sí por su claridad intelectual, su fortaleza ética y su lenguaje impecable. Su registro social fue lo suficientemente amplio como para que cada quién pueda elegir a su Granados Chapa predilecto. Contamos con el decano periodista, el catedrático universitario, o el integrante de la Academia Mexicana de la Lengua. Yo me quedo con el hombre que fue ejemplo en todo él. Afable, con tal franqueza que, de camino y saludo, se ganaba el respeto de amigos y enemigos. Me quedo, pues, con el que enseñó que no basta una pluma pulcra y bien fundada, sino que hay que “dar cumplimento” en el deber político y humano.

Por todo esto y más, nos sigue haciendo falta.

Y su ausencia pesa más cuando la degradación el aparato de Estado agudiza la violación de los derechos humanos. ¿Qué nos diría hoy el Maestro sobre Enrique Peña Nieto?, por ejemplo. Soy de quienes, por costumbre, necesidad o melancolía, aún abren el periódico para buscar una respuesta en su columna. ¿Qué trae hoy Miguel Ángel? Toca a nosotros y nosotras, averiguarlo en las propias páginas de la vida.

Por qué gritar “¡Puto!” te hace ver pendejo


ALBERTO BUITRE – “Quienes opinan que condenar las expresiones homofóbicas antenta contra la libertad de expresión, imagino que entonces estarán de acuerdo con que un desconocido los acose en la calle gritándoles “pinche pendejo” o “chinga tu madre” mientras ustedes no hacen nada porque están respetando su derecho a manifestarse, ¿no?”. Esto me lo compartió ayer mi amigo Alejandro Ávila, activista por los derechos de la diversidad sexual, a propósito del actual ¿debate? sobre si gritar “puto” en los estadios es una conducta homofóbica que debe ser denunciada y erradicada, o no.

Yo, por supuesto, opino que quienes lo dicen, la comenten, y deben ser denunciados. Me queda claro que es gente idiota y que guarda profundo odio personal. Pero yo qué. Los primeros en escandalizarse deberían ser los estúpidos que despachan en la secretaría de Turismo del Gobierno mexicano, los responsables de la marca-país México, al descarar a este territorio como uno donde priva la discriminación y el lamentable cinismo, cuando un acto tan primitivo como éste se pretende esconder como una “picardía”. Mis amigos de otros países me preguntan que por qué gritamos eso. “Somos unos idiotas”, respondo, seguido de una retahíla de cómo y por qué el mexicano es un pueblo patéticamente doblemoralista, violento. racista y xenófobo. Y si no, pregúntenle a los migrantes centroamericanos. Seguir leyendo “Por qué gritar “¡Puto!” te hace ver pendejo”

A 30 años de Buendía, periodista mexicano asesinado por la CIA [@DesdeAbajo]


José Antonio Zorrilla Pérez, asesino de Manuel Buendía. Foto: Especial
José Antonio Zorrilla Pérez, asesino de Manuel Buendía. Foto: Especial

Hoy se cumplen 30 años del asesinato del periodista mexicano Manuel Buendía, a manos de la antigua Dirección Federal de Seguridad por órdenes de su ex difrector José Antonio Zorrilla Pérez,.

A Buendía lo mataron por descubrir los nexos entre el Gobierno mexicano, el narcotráfico y la CÏA, en una trama de corrupción política y armada para financiar la contrarrevolución en Nicaragua. Los culpables están libres.

Su muerte es “El primer asesinato de la narcopolítica en México”. Y de hecho, así tituló su libro póstumo del periodista mexicano Miguel Ángel Granados Chapa,  amigo y colaborador de Buendía, y quien falleciera víctima de cáncer a los 70 años el 16 de octubre del 2011. Seguir leyendo “A 30 años de Buendía, periodista mexicano asesinado por la CIA [@DesdeAbajo]”

La libertad en internet es una ilusión de mercado [@DesdeAbajo]


Como millones de personas en México y el mundo, tengo razones de sobra para sumarme a decir “No a la censura en internet”, más, cuando ocupo esta plataforma cibernética para hacer periodismo político.

Sin embargo, me resultan un tanto hipócritas los llamados de varias organizaciones sociales – derivadas del #YoSoy132, Morena, PRD y colectivos emergentes de capas medias-, a frenar la reforma secundaria en materia de Telecomunicaciones que el Senado mexicano tiene en su poder.

Hipócritas o, en el mejor de los casos, inocentes, pues al izar la bandera de la libertad de expresión, en realidad lo que están favoreciendo es la libertad de mercado.

Cierto es que la reforma de Enrique Peña Nieto amedrenta el uso de internet como herramienta de protesta y difusión.

Sin embargo, la defensa del presunto derecho a la libre manifestación de ideas en blogs o redes sociales, vela la subsistencia económica de las corporaciones proveedoras de esa supuesta libertad.  Seguir leyendo “La libertad en internet es una ilusión de mercado [@DesdeAbajo]”

Maduro, vicepresidente; Jaua, candidato por Miranda: La sucesión de Hugo Chávez, arranca


Nicolás Maduro y Elías Jaua, respectivamente.

Una vez derrotado por once puntos en las elecciones presidenciales, el candidato capitalista y adscrito a las redes judeosionistas en Venezuela, Henrique Capriles Radonski, busca reelegirse como gobernador del Estado de Miranda, el cual tituló desde el 2008 hasta este 2012, cuando renunció para perder ante Hugo Chávez.

La apuesta de la burguesía venezolana en la nueva candidatura de Capriles es no dejar morir al más reciente de sus caudillos, y atrincherarlo en el que fuera uno de sus bastiones hasta esta elección, pues fue en Miranda donde el Gran Polo Patriótico de Chávez se llevó el triunfo frente a Primero Justicia por 40 décimas y más de 5 mil votos.

Quizá por eso, Chávez y el PSUV han apostado a la figura del prominente chavista Elías Jaua, multisecretario y vicepresidente del Gobierno Bolivariano y uno de los principales estrategas políticos pesuvistas, con el objetivo de terminar de hundir a Capriles en la propia Miranda. Seguir leyendo “Maduro, vicepresidente; Jaua, candidato por Miranda: La sucesión de Hugo Chávez, arranca”

Lo único que podrá vencer a Peña Nieto es el movimiento social


Peña Nieto está rodeado de políticos que viven y transpiran poder desde temprana edad. La visión de partido de los priístas no trasluce lo social sino lo ejecutivo, y desde ahí, aprendieron a desarrollar capacidades de gestión y cabildeo con otros partidos, organizaciones y sectores, y fueron capaces hasta de crear sus propias condiciones para enfrentar con éxito los procesos electorales. Siendo los idearios de las reglas del juego, lo lógico es que siempre las ganen. Esto pasa en las entidades donde un PRI hegemonista es el pan de cada sexenio. Y sucedía en todo México, hasta la transición del 2000 acordada entre el PAN y Carlos Salinas vía Ernesto Zedillo.

 En ese sentido la campaña de Peña Nieto es exitosa. Tiene el dinero y lo ha invertido desde hace años para lograr que las encuestas le favorezcan. Tiene una estrategia, aunque falible, muy bien calibrada. El PRI es el único partido político con maquinaria, y esa maquinaria es el patrimonio más importante con el que cuenta. Una red de intereses y expectativas que arropa a más de la mitad de la población de en 20 Estados de la República. Por temor, por conveniencia, por dinero, por lo que sea, pero esa maquinaria funciona. Lo demás es simple: No debates, no respuestas, nunca salir la zona de confort, medios, más dinero, negociaciones. Pan comido. Y ayudados por los errores de sus adversarios, su regreso a Los Pinos parece lucir terso.

Pero, aún sobre sus grandes ventajas, la influencia y el talento político del PRI no es suficiente cuando se trata de una elección tan abierta como es la Presidencial. Esa capacidad de lobby, esa maquinaria, igual se echó a andar por Francisco Labastida en el 2000 y Roberto Madrazo en el 2006, y fracasaron. ¿Por qué? La visión ejecutiva y hasta gangsteril del PRI se rompe con altos índices de participación social. La fórmula es igualmente sencilla: si la gente vota, el poder pierde. En un juego de números, un abstencionismo por arriba del 55 por ciento, siempre ha de favorecer a quienes tienen para sí las reglas y los dados del juego, como en cualquier juego de probabilidades. Pero una elección no es un juego de probabilidades. Los números miden, pero no determinan. Entonces aparece otra forma de hacer política, no anclada al poder, pero igualmente poderosa donde el activismo sustituye los alcances del dinero: el movimiento social. 

La historia de los movimientos sociales, independientemente de sus épocas y causas, es la historia del debilitamiento del status quo; es decir, de cómo se quiebra hasta romperse el piso sobre el cual están parados quienes hacen y usufructúan el poder. Su capacidad de influencia es tanta según su capacidad de organización, la convicción idealista de sus participantes y la clarificación de una meta.

Este 2012, si a algo le ha apostado López Obrador es al movimiento social, a pesar de caer en pragmatismos ramplones. El movimiento social es el único ente que por sí mismo es capaz de revolucionar el estado de cosas. El límite del PRI es el dinero, en tanto el límite del movimiento social es la causa. Cuando se acaba el dinero, se acaba la maquinaria priísta, en tanto el movimiento permanece. Es claro que a Peña Nieto el dinero le basta para manejar esta elección, pero al mismo tiempo, un movimiento bien llevado cuenta con capacidad expansiva.

La estrategia del lobby político del PRI se basa en la imagen como base de propaganda. Si el pueblo exige debate, Peña Nieto saldrá a decir que no dividirá al país. Bastan un par de semanas en la televisión para hacer del príista un prohombre pacificador. Pero nada de esto podria rendir fruto sin ayuda de los medios de comunicación, los cuales fueron determinantes a lo largo del siglo XX y principios del XXI. Pero el tiempo ahora cambió. El movimiento social de estos años es capaz de crear sus propios medios con tanta o mayor influencia política que los institucionalizados. Ejemplos sobran y se enumeran desde antes del arranque de las campañas. La política ejecutiva contra la política movilizada. La clave es hacer rendir los recursos. Imaginación contra dinero. Palabra contra propaganda. Verdad contra mentira. Quién sepa hacer llegar mejor el mensaje, ganará.

@albertobuitre