San Quintín: El México feudal que nunca se ha ido


Estuve revisando algunas de las notas sobre la reciente represión a jornaleros agrícolas del valle de San Quintín, Baja California. Quería constatar el trato que el espectro periodístico nacional le ha dado al tema y no encontré ni un solo medio de comunicación institucionalizado que cuestionara la protección que brinda el Gobierno estatal (emanado de una alianza entre el PAN y el PRD) a los caciques de estos campos de cultivo; la utilización de armas de fuego, bombas lacrimógenas y golpes mortales contra los trabajadores, que estallaron en huelga contra los tratos inhumanos y esclavizantes a los cuales les obligan los contratistas. Indignante omisión mediática, pero de ninguna manera sorprendente.

Conozco a los jornaleros. Durante mi trabajo como reportero en Hidalgo conocí la situación de los campesinos de la Huasteca y Sierra de este Estado, y su infierno en los campos de chile y jitomate en el norte del país. Me tocó documentar en el año 2005, el caso de la familia Vargas, cuyos miembros –un hombre y mujer de 35 años y su hijo de 12-, murieron atrapados en una zanja, aplastados por dos toneladas de tierra, sin que hubiera responsable legal por su deceso. Ni el cacique, ni los enganchadores, ni las autoridades de las Secretarías de Agricultura y del Trabajo, quienes entonces, como ahora, prefieren dejar pasar los abusos, a pesar de las constantes denuncias ante las Comisiones de Derechos Humanos –instancias que también cargan su buen trozo de culpa, al no querer presionar a los gobiernos a actuar en consecuencia (claro, si los ombudsman son designados por los gobernadores…).

En San Quintin no ocurre algo distinto, pero la gota derramó el vaso. Los campesinos pararon el abuso. La respuesta del Gobierno fue la represión. La reacción de los medios fue el silencio, escudados en esa conducta cobarde a la que llaman “objetividad”. Pero estamos hablando de un régimen feudal que nunca se ha ido. Ironía propagandística a la mexicana. Con frecuencia se escucha a conductores de noticias vociferar sobre campos de concentración en países como Cuba o Corea del Norte, sin tener ni una maldita prueba al respecto. Pero cuando se trata de centros de explotación y esclavitud en México, de los cuales se tienen evidencias documentales y jurídicas, entonces todo les parece normal. Canallas.

Mientras tanto las negociaciones siguen. Al tiempo de esta publicación, el paro continúa y el próximo 25 de marzo se habrá de decidir qué sigue. Los jornaleros en paro, en su mayoría originarios de Oaxaca, se cuentan por miles. Hay más de 200 presos políticos. No me sorprendería que existiera un acuerdo por debajo de la mesa entre autoridades y caciques. Así son estos Gobiernos. Hacer como que se hace, para no hacer nada en realidad. Es el Leviatán de Hobbes. Aquel que decidimos alimentar en las elecciones y que en su demoniaca conducta se cree con el derecho de prescindir de la vida de los campesinos, los últimos, los sin voz; pero que, está visto, pueden cambiar la historia en un arrebato de rebeldía. Desde Ensenada hasta Ayotzinapa, los ojos del país también deben posarse en el valle de San Quintín y exigir el fin de la opresión de clase. Un país dominado por una plutocracia que no tiene justificación para seguir existiendo. El México feudal que nunca se ha ido.

Vlog: Aristegui necesita dinero


El caso de la periodista requiere de una empresaria o empresario con suficiente dinero para 1) costear la unidad de investigación de Aristegui y 2) no temer hacer frente a las posibles represalias del sistema político-económico que le causaría tener entre sus filas a la más afamada de las periodistas críticas a Peña Nieto y su equipo de trabajo. Por esta misma razón no creo que una radio pública sea una opción. Pero, ¿qué opinas? Gracias por suscribirte a este Vlog en Youtube.

Carmen, le pido sensatez


#AristeguiSeQueda Carmen,  como periodista,  le pido sensatez.  Si su lucha es por libertad de expresión,  acuda con cualquier medio libre,  independiente o alternativo que hay en México, que han existido desde hace más de 100 años. O acepte las propuestas de sus fans de buscar un espacio en una radio universitaria. Vea que la libertad para nuestro gremio nunca estará en manos de empresarios quienes siguen su propia agenda de negocios. Eso lo sabria usted bien, y si no, sirva su caso actual para abrir los ojos de una vez. Pero si lo que está pidiendo es que le devuelvan su puesto de trabajo,  dígalo nomás; no se escude en la libertad de expresión que, al pedir su restitución en una empresa que en sí misma no vela por tal derecho,  contradice su clamor. Si su pelea es por sus derechos laborales, dígalo claro, venga con miles de periodistas en México que no tenemos contratos ni prestaciones,  hagamos un Sindicato de Periodistas,  pero no confunda la gimnasia con la magnesia. Se lo pido como uno de miles de periodistas damnificados por este sistema económico y político. En suma, yo no digo #AristeguiSeQueda porque realmente me gustaría verla libre, y no clamando un espacio dentro de la linea de opresión que por antonomasia no le pertenece. – Alberto Buitre

Periodistas despreciables


En México no domina el Gobierno, no domina el narcotráfico. La corrupción y violencia imperante son producto de algo más sublime, más poderoso y al mismo tiempo tan simple y básico que hay quienes no se atreven a reconocerlo. Es el sistema económico lo que manda, es la componenda de relaciones mercantiles que privilegian el dinero y la propiedad privada, por encima de lo humano.

Es el capitalismo. Lo que ADAM SMITH (Kirkcaldy, 1723) teorizó y clarificó en su obra “La riqueza de las naciones”, deshumanizando el oficio del panadero, del carnicero, del cervecero… “no es su benevolencia lo que procura nuestra comida, sino sus intereses”.

No es el amor a su trabajo, no es la vocación de su oficio. El valor de su labor no es medido por su empeño, sino por el interés que generan: la ganancia que producen.

¿Quién necesita trabajo?. VIÑETA: buitre.press
¿Quién necesita trabajo?. VIÑETA: buitre.press

Ocurre exactamente lo mismo con quienes hacemos periodismo.

Somos trabajadoras y trabajadores dentro de una empresa cuyo modo de producción es la información, la propaganda y a publicidad. Se nos paga un salario a cambio de nuestra fuerza de trabajo; un salario valuado por quien nos contrata, por el dueño de la empresa.

Sin embargo, nuestra fuerza de trabajo vale más que el salario que devengamos.

Nuestra producción deja ganancias a los dueños de las empresas mediáticas, por triple partida: Venta de publicidad, venta del producto, y cobro de intereses por la firma de acuerdos con políticos, gobernantes y empresarios interesados en que la compañía editorial convenga a sus propósitos, los llamados “Convenios de información”. El chayote, pues.

Sin estimar la diferencia de ello, a priori, es pertinente afirmar que el empresario gana, al menos, el triple de lo que vale nuestro trabajo. No es nuestra la ganancia; esa pertenece el dueño, al capitalista. Sólo nos pertenece nuestra fuerza de trabajo.

Estamos alienados, diría MARX (Tréveris, 1818). No es nuestra la producción, no es nuestra la compañía, no es nuestra la ganancia. Y además de todo, se nos hace creer que eso está bien. Que es lo correcto imaginar que nuestro empleo nos paga lo que puede, que bien que mal, aceptamos el trato y nos jodemos. Así funciona esto. No hay otra forma.

Así funciona el capitalismo. No es asunto de la guerra fría ¡Despierta periodista!

Por eso ocurrió lo que ocurrió con el equipo de investigaciones del noticiario de CARMEN ARISTEGUI liderados por el periodista DANIÉL LIZÁRRAGA. Fueron despedidos de la cadena radial MVS por presunto “abuso de confianza” al usar su puesto para involucrarse con el proyecto MexicoLeaks, una plataforma on line de filtración de información reservada para documentar casos de corrupción en el país.

No importa cuánto prestigio tengan; no importa su capital simbólico, ni las audiencias, ni la importancia de su trabajo periodístico (Lizárraga y compañía fueron quienes revelaron la llamada ‘Casa Blanca’ de ANGÉLICA RIVERA), su empleo está medido por el interés que generan. Posiblemente el rating generado es muy alto (Dicen que al rating de Aristegio puede verse desde la luna); pero a la hora de los negocios, un convenio –pensemos, con la Presidencia del país-, vale más que los pesos dejados por un anunciante. El capitalista vela por sus capitales.

Pero el trabajador también debe velar por su trabajo.

Una cosa es cierta, Daniel, Irving, señora Aristegui: El empresario mediático necesita periodistas, pero las y los periodistas no necesitamos del empresario mediático.

El periodismo nos pertenece. Es la moneda de cambio con la cual el empresario hace negocios. Es la factura que cobra el dueño de MVS, de cualquier medio de comunicación.

No sé cuánto dinero hayan ganado con su noticiario, imagino que no es iba mal; pero sí imagino que la familia Vargas, dueña de la cadena, al menos triplicaba su valor en ganancias. Al menos.

A mí me corrieron también una vez.

En el año 2011 escribía una columna para el periódico Milenio en Hidalgo. Primero me advirtieron que le bajara a mis críticas al Gobierno, después me ofrecieron un trato y por último me echaron.

Esta gente es así.

Hace falta organizarnos. Hace falta un gran sindicato de periodistas. Hace falta darse cuenta que la primera agresión a las y los periodistas, no viene del narco ni de los Gobiernos, viene de las mismas empresas que nos contratan.

¿Cuántas o cuentos de ustedes periodistas, fotoperiodistas, personal de diseño, de edición, de programación, de mercadeo, de social management, de producción, de imprenta, de ingeniería… quienes de ustedes tiene un contrato fijo, seguridad social, prestaciones de ley, utilidades, aguinaldos, vacaciones, Infonavit…. A quienes les pagan horas extra, viáticos, permisos de maternidad o paternidad? ¿Cuántas y cuantos de ustedes no sienten acoso laboral? ¿Quiénes de ustedes no sienten que el día de mañana podrían quedarse sin empleo y que va estar muy cabrón conseguir trabajo? ¿Cuántos y cuantas han tenido que dejar el periodismo porque no les pagan lo suficiente? ¿Quiénes de ustedes se sienten realmente valorados en su empresa?

El problema, sí es la corrupción y la violencia y todo esto que ya sabemos. Pero existe un problema superior. Hay un modelo económico para el cual somos desechables. Documentamos el país sin darnos cuenta que estamos entrampados en sus crisis. Somos triplemente explotados. Pero también es cierto que somos cruciales en la solución del conflicto. Si tan sólo nos apropiáramos de lo que nos pertenece…

Cuando las huelgas generales en Grecia, toda la clase trabajadora participa, incluidos los periodistas. Sólo funcionan la radio y la prensa del Partido Comunista de Grecia (KKE), para documentar los paros. Recién ocurrió el noviembre de 2014. Todo el gremio periodístico griego paró 24 horas: “Ni un periodista se libra de la participación, por ningún motivo. Los periodistas que cobran salario, los que trabajaron en medios, ahora cerrados, y los reporteros desempleados deben luchar todos juntos”, declaró el Sindicato de Periodistas de Diarios Atenienses. La protesta fue y ha sido, por la crisis económica nacional.

Bueno, entonces. Yo digo que el asunto es claro:

Si queremos hacer algo por Daniel Lizárraga, Carmen Aristegui y todo ese equipo de trabajo; si queremos hacer algo por los 102 periodistas asesinados a lo largo de los últimos 14 años, no basta marchar, debemos parar las prensas; o podemos mirar desde nuestro pedestal cómo somos carcomidos pedazo a pedazo por un sistema que nos desprecia.

¿Charlie Hebdo se lo merecía?


Un artículo del reconocido periodista francés Thierry Meyssan (http://www.voltairenet.org/article186413.html) sospecha de la implicación de Estados Unidos en el ataque armado contra el semanario Charlie Hebdo de este 7 de enero. Dice que Washington tendría el objetivo de provocar un “choque de civilizaciones” y crear una guerra civil entre musulmanes y no musulmanes, inmigrantes contra locales, en Francia.

Una hipótesis tan interesante como viable sobre una Francia que se ha convertido en caldo de cultivo para el ultranacionalismo y el racismo. Meyssan podría tener razón desde el punto de vista lógico.

Me parece necesario que comiencen a surgir voces que logren darle un giro al atentado, luego que las discusiones optan por centrarse en si la publicación merecía o no merecía lo que le sucedió, dado su talante provocador y, algunos dicen, amarillista.

Conversé al respecto con el mercadólogo, doctorante en Ciencias Sociales y profesor del Instituto Tecnológico Latinoamericano (ITLA), Vladimir Meza, autor de una interesante tesis sobre prensa negra, la cual, en su definición, es aquel periodismo dedicado a ofender y atacar por convicción propia, cuya actividad es usualmente confundida con terrorismo mediático, con la salvedad, que el primero no lo hace necesariamente por y para fines monetarios.

Coincidiendo con la postura de Meyssan, Meza considera a Charlie Hebdo una publicación negra, dedicada en sí misma –por motivos no conocidos públicamente-, a crear aversiones; en este caso, entre los musulmanes.

Al escucharlo – y ya que ubicamos el debate en Francia-, recurro a uno de los mejores productos ideológicos franceses: el existencialismo. Uno de sus máximos filósofos, Jean Paul Sartre, creía que el ser humano debe hacerse responsable de su libertad; libertad que se traduce en la capacidad de tomar decisiones y asumir la responsabilidad por las consecuencias de ellas.

Charlie Hebdo, editada desde 1970, continuó publicando sátiras contra radicales musulmanes a pesar de las constantes amenazas y muy serias consecuencias ya sucedidas por sus caricaturas.

En el 2006, las embajadas de Francia, Alemania, Dinamarca, Jordania, Indonesia y Rusia en países de mayoría musulmana como Nigeria, Afganistán Pakistán y Libia, enfrentaron ataques violentos por parte de musulmanes militantes de la que se contaron más de 50 muertos. Ese mismo año en Damasco, las representaciones danesa y noruega fueron incendiadas. ¿La razón? Las famosas caricaturas de Mahoma portando un turbante en forma de bomba, publicadas en medios de esos países.

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Islamistas radicales atacan la embajada danesa en Libano. (FOTO: Agencias)

Desde entonces, los actos de protesta y las amenazas aumentaron, pero Charlie Hebdo decidió continuar con su línea. Creo que esto fue un acto provocador.

Luego en 2011 la sede del semanario en Paris fue incendiada tras la publicación de una sátira contra islamistas tunecinos. Pero la revista no cedió y continuó con su perfil. El 13 de julio de 2013 publicó en portada “El Corán es una mierda. No puede detener las balas”…

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… hasta que las balas tocaron a 12 caricaturistas del semanario, este 7 de enero de 2015.

Me gusta la filosofía estoica. Uno de sus representantes, Epícteto, señala que depende de nosotros opinión, no función. Que sólo tenemos control sobre nuestras opiniones y actitudes, no sobre su reacción en el desenvolvimiento del universo. Luego de años de provocaciones y constantes respuestas, ya ocurrió quizá la más fatal de ellas para Charlie Hebdo.

La palabra en el papel no puede volver a las manos, ya no es nuestra, pertenece a cualquiera. Lo que publicamos es como una botella echada al mar cuyo mensaje puede devolvernos salvación o tragedia. Como periodistas, en tanto personas, no podemos controlar el inmenso y caprichoso vaivén del océano. Se alejan de nuestras manos las reacciones sobre lo que escribimos. Sólo es nuestra la libertad de decidir si lo hacemos público. Y es nuestra responsabilidad asumir las consecuencias de esa decisión y andar, sin martirios. Eso es ser consecuente

El asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo es una tragedia indeseable. Pero no diré “Je suis Charlie”, porque no me identifico con sus decisiones. No lo digo porque como periodista mexicano tengo más de 81 colegas nacionales por quienes clamar. No pido justicia, deseo consecuencia.

En lo personal, me preocuparía más por lo que denuncia Thierry Meyssan. Los medios asociados a Washington están ocupando esto para generar islamofobia por todos lados, arrastrando con ello, no a doce, sino a millones de musulmanes que nunca han tocado un arma en su vida ¿Quién es el intolerante?

Edward Snowden, el chico que derribó al gigante


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El ex analista de la CIA, Edward Snowden, le ha dado un nuevo puntapié al coloso del espionaje internacional. Parecía que el mundo lo había visto todo con los cables filtrados a Wikileaks por Bradley Manning. Entonces el Gobierno de los Estados Unidos luchaba por esconder sus opiniones sobre los presidentes. Dijeron que Felipe Calderón no podría contra el narco y espiaron el activismo de Hugo Chávez en Latinoamérica. Se creía por eso que Julian Assange era el último anti-héroe de la libertad de información. Los ojos de la humanidad eran testigos absolutos de cómo la realidad superaba la ficción en cuanto a espionaje trasatlántico. Pero no se había visto todo. Faltaba más. Justo eso que no es archivado en sobres amarillos, ni enviado en cartas selladas de oficina en oficina y maletines ultrasecretos desde Washington hasta los consulados del mundo.

Snowden atravesó su pie en la marcha del país más poderoso del mundo. El gigante tropezó y de sus manos cayó una tonelada de secretos. The Guardian y The Washington Post tomaron los datos y los hicieron públicos. Programas secretos de la casa Blanca para investigar las comunicaciones de millones de ciudadanos en el mundo. El famoso informe PRISM. “La NSA (Agencia de Seguridad Nacional) ha construido una infraestructura que le permite interceptar prácticamente cualquier tipo de comunicación. Con estas técnicas la mayoría de las comunicaciones humanas se almacenan sin un objetivo determinado”, explicó el ex analista de la CIA al diario británico. Poco después, se supo que también Estados Unidos accedía secretamente a los servidores de Facebook, Google, Apple, entre otras.

Snowden le dijo al mundo lo que no había dicho aún Wikileaks: Estados Unidos no sólo espía Gobiernos, bancos o corporaciones, le espía a usted; me espía a mí en este momento. Obtiene información detallada sobre mis llamadas, sobre mis remitentes de correo electrónico, sobre mis amigos en Facebook y mis followers en Twitter .Al menos eso sugieren las revelaciones del pasado 6 de junio. Que nadie está a salvo y su computador puede ser ciberatacado por órdenes de un misterioso hacker antes que termine de leer este texto. Todo en aras de la seguridad, en la propia voz del presidente Barack Obama, quien no quiere reconocer que su país se equivoca al pretender erigirse como el gendarme plantario. El Premio Nobel de la Paz gana para EEUU lo contrario a su célebre medalla: la animadversión de quienes sí creen en los derechos civiles, dentro y fuera del propio territorio estadounidense. Seguir leyendo “Edward Snowden, el chico que derribó al gigante”