Mucho que envidarle al ALBA-TCP


Vienen bregando desde el 2004. Lo platicaron, lo planearon y lo ejecutaron los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez ¿La idea? Contar con un bloque regional de países para hacer frente a los embates del imperialismo y los monopolios provenientes de Europa, y construir relaciones políticas, culturales y económicas en beneficio de sus habitantes. Y lo lograron.

Recién este 14 de diciembre concluyó en La Habana, Cuba, el 16vo Consejo Político de la Alianza Bolivariana para las Américas – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), donde se reafirmaron los compromisos y responsabilidades del bloque y se pronunciaron en protesta por las medidas anti-humanitarias y guerreristas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

El bloque lo iniciaron Cuba y Venezuela, y luego, a lo largo de la década pasada, se fueron sumando Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Ecuador, Nicaragua, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, y Granada.

La importancia del ALBA-TCP es mucha. Cómo no la va a ser si los países miembros optan por la dignidad y la subvención de políticas sociales con salud, educación y cultura gratuita, en una época en la que la derecha y el capitalismo se acentúan en Latinoamérica, con violaciones sistémicas a los derechos humanos, represiones armadas, desapariciones forzadas, persecución y asesinato de periodistas y un empobrecimiento indetenible.

Algunos datos importantes proporcionados por la Agencia Cubana de Noticias:

El ALBA-TCP ha propiciado que más de siete millones de habitantes de la región hayan recibido atención médica directa y la mortalidad infantil se redujera en un 5,1 por ciento desde 2004 hasta la fecha.

La Operación Milagro, símbolo de la Alianza por haber sido impulsado por Fidel y Chávez, ha permitido que desde su aplicación hasta hoy, fueran intervenidos quirúrgicamente más de tres millones de personas, y resueltas sus patologías oculares.

En el terreno económico y comercial también el ALBA-TCP muestra resultados, como el suministro de recursos energéticos, de hidrocarburos, a través de Petrocaribe, promovido por Venezuela en condiciones preferenciales, lo que ha contribuido a la seguridad energética de las naciones.

Buenos datos, ¿no? Ya quisieran países “democráticos” como México, Colombia o Argentina tener cifras así.

 

 

Cuba y EEUU, la guerra que viene


Vestido con traje militar, el de la guerra, ataviado como General de Ejército y no como presidente, así dio Raúl Castro su alocución conjunta a Barack Obama en el relanzamiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.

No fue con guayabera como a veces lo hace ante la Asamblea Nacional; ni de traje y corbata como en recepciones internacionales. Ahí hablaba Raúl bajo las cuatro estrellas y el laurel, en plan de defensa y contraataque. El mensaje era claro. Cuba abría una nueva época con Washington, sin renunciar a su carácter de combate.

Muchos de los titulares de la prensa mundial al día siguiente exponían: “El fin de la guerra fría”. Sin embargo, un amigo mío, miembro del Estado cubano, me alertaba: “No veo ninguna guerra fría, se viene una guerra caliente, más caliente que nunca”. Quizá esto revela el fondo de la situación. La normalización no incluye deponer las armas.

La estrategia de Estados Unidos apuntaría a abrir relaciones con Cuba para infiltrar sus capitales. Es claro que, de aún tener Washington condiciones hegemónicas sobre el mundo, prevalecería en su posición intransigente frente a Cuba. Fortalecería el Bloqueo, y aún más, profundizaría en la estrategia de sabotaje interno.

Pero la reapertura de las relaciones entre ambos países tiene implicaciones más allá de Washington. La posibilidad de que en Cuba fluyan capitales estadounidenses atañe a intereses del comercio internacional que antes no podían hacer negocios en la isla debido al bloqueo de cuentas bancarias, aranceles excesivos y, básicamente, la inclusión de empresas y empresarios en la ignominiosa lista de patrocinadores del terrorismo, por el simple hecho de intentar invertir en la isla. Seguir leyendo “Cuba y EEUU, la guerra que viene”