Carmen, le pido sensatez


#AristeguiSeQueda Carmen,  como periodista,  le pido sensatez.  Si su lucha es por libertad de expresión,  acuda con cualquier medio libre,  independiente o alternativo que hay en México, que han existido desde hace más de 100 años. O acepte las propuestas de sus fans de buscar un espacio en una radio universitaria. Vea que la libertad para nuestro gremio nunca estará en manos de empresarios quienes siguen su propia agenda de negocios. Eso lo sabria usted bien, y si no, sirva su caso actual para abrir los ojos de una vez. Pero si lo que está pidiendo es que le devuelvan su puesto de trabajo,  dígalo nomás; no se escude en la libertad de expresión que, al pedir su restitución en una empresa que en sí misma no vela por tal derecho,  contradice su clamor. Si su pelea es por sus derechos laborales, dígalo claro, venga con miles de periodistas en México que no tenemos contratos ni prestaciones,  hagamos un Sindicato de Periodistas,  pero no confunda la gimnasia con la magnesia. Se lo pido como uno de miles de periodistas damnificados por este sistema económico y político. En suma, yo no digo #AristeguiSeQueda porque realmente me gustaría verla libre, y no clamando un espacio dentro de la linea de opresión que por antonomasia no le pertenece. – Alberto Buitre

Periodistas despreciables


En México no domina el Gobierno, no domina el narcotráfico. La corrupción y violencia imperante son producto de algo más sublime, más poderoso y al mismo tiempo tan simple y básico que hay quienes no se atreven a reconocerlo. Es el sistema económico lo que manda, es la componenda de relaciones mercantiles que privilegian el dinero y la propiedad privada, por encima de lo humano.

Es el capitalismo. Lo que ADAM SMITH (Kirkcaldy, 1723) teorizó y clarificó en su obra “La riqueza de las naciones”, deshumanizando el oficio del panadero, del carnicero, del cervecero… “no es su benevolencia lo que procura nuestra comida, sino sus intereses”.

No es el amor a su trabajo, no es la vocación de su oficio. El valor de su labor no es medido por su empeño, sino por el interés que generan: la ganancia que producen.

¿Quién necesita trabajo?. VIÑETA: buitre.press
¿Quién necesita trabajo?. VIÑETA: buitre.press

Ocurre exactamente lo mismo con quienes hacemos periodismo.

Somos trabajadoras y trabajadores dentro de una empresa cuyo modo de producción es la información, la propaganda y a publicidad. Se nos paga un salario a cambio de nuestra fuerza de trabajo; un salario valuado por quien nos contrata, por el dueño de la empresa.

Sin embargo, nuestra fuerza de trabajo vale más que el salario que devengamos.

Nuestra producción deja ganancias a los dueños de las empresas mediáticas, por triple partida: Venta de publicidad, venta del producto, y cobro de intereses por la firma de acuerdos con políticos, gobernantes y empresarios interesados en que la compañía editorial convenga a sus propósitos, los llamados “Convenios de información”. El chayote, pues.

Sin estimar la diferencia de ello, a priori, es pertinente afirmar que el empresario gana, al menos, el triple de lo que vale nuestro trabajo. No es nuestra la ganancia; esa pertenece el dueño, al capitalista. Sólo nos pertenece nuestra fuerza de trabajo.

Estamos alienados, diría MARX (Tréveris, 1818). No es nuestra la producción, no es nuestra la compañía, no es nuestra la ganancia. Y además de todo, se nos hace creer que eso está bien. Que es lo correcto imaginar que nuestro empleo nos paga lo que puede, que bien que mal, aceptamos el trato y nos jodemos. Así funciona esto. No hay otra forma.

Así funciona el capitalismo. No es asunto de la guerra fría ¡Despierta periodista!

Por eso ocurrió lo que ocurrió con el equipo de investigaciones del noticiario de CARMEN ARISTEGUI liderados por el periodista DANIÉL LIZÁRRAGA. Fueron despedidos de la cadena radial MVS por presunto “abuso de confianza” al usar su puesto para involucrarse con el proyecto MexicoLeaks, una plataforma on line de filtración de información reservada para documentar casos de corrupción en el país.

No importa cuánto prestigio tengan; no importa su capital simbólico, ni las audiencias, ni la importancia de su trabajo periodístico (Lizárraga y compañía fueron quienes revelaron la llamada ‘Casa Blanca’ de ANGÉLICA RIVERA), su empleo está medido por el interés que generan. Posiblemente el rating generado es muy alto (Dicen que al rating de Aristegio puede verse desde la luna); pero a la hora de los negocios, un convenio –pensemos, con la Presidencia del país-, vale más que los pesos dejados por un anunciante. El capitalista vela por sus capitales.

Pero el trabajador también debe velar por su trabajo.

Una cosa es cierta, Daniel, Irving, señora Aristegui: El empresario mediático necesita periodistas, pero las y los periodistas no necesitamos del empresario mediático.

El periodismo nos pertenece. Es la moneda de cambio con la cual el empresario hace negocios. Es la factura que cobra el dueño de MVS, de cualquier medio de comunicación.

No sé cuánto dinero hayan ganado con su noticiario, imagino que no es iba mal; pero sí imagino que la familia Vargas, dueña de la cadena, al menos triplicaba su valor en ganancias. Al menos.

A mí me corrieron también una vez.

En el año 2011 escribía una columna para el periódico Milenio en Hidalgo. Primero me advirtieron que le bajara a mis críticas al Gobierno, después me ofrecieron un trato y por último me echaron.

Esta gente es así.

Hace falta organizarnos. Hace falta un gran sindicato de periodistas. Hace falta darse cuenta que la primera agresión a las y los periodistas, no viene del narco ni de los Gobiernos, viene de las mismas empresas que nos contratan.

¿Cuántas o cuentos de ustedes periodistas, fotoperiodistas, personal de diseño, de edición, de programación, de mercadeo, de social management, de producción, de imprenta, de ingeniería… quienes de ustedes tiene un contrato fijo, seguridad social, prestaciones de ley, utilidades, aguinaldos, vacaciones, Infonavit…. A quienes les pagan horas extra, viáticos, permisos de maternidad o paternidad? ¿Cuántas y cuantos de ustedes no sienten acoso laboral? ¿Quiénes de ustedes no sienten que el día de mañana podrían quedarse sin empleo y que va estar muy cabrón conseguir trabajo? ¿Cuántos y cuantas han tenido que dejar el periodismo porque no les pagan lo suficiente? ¿Quiénes de ustedes se sienten realmente valorados en su empresa?

El problema, sí es la corrupción y la violencia y todo esto que ya sabemos. Pero existe un problema superior. Hay un modelo económico para el cual somos desechables. Documentamos el país sin darnos cuenta que estamos entrampados en sus crisis. Somos triplemente explotados. Pero también es cierto que somos cruciales en la solución del conflicto. Si tan sólo nos apropiáramos de lo que nos pertenece…

Cuando las huelgas generales en Grecia, toda la clase trabajadora participa, incluidos los periodistas. Sólo funcionan la radio y la prensa del Partido Comunista de Grecia (KKE), para documentar los paros. Recién ocurrió el noviembre de 2014. Todo el gremio periodístico griego paró 24 horas: “Ni un periodista se libra de la participación, por ningún motivo. Los periodistas que cobran salario, los que trabajaron en medios, ahora cerrados, y los reporteros desempleados deben luchar todos juntos”, declaró el Sindicato de Periodistas de Diarios Atenienses. La protesta fue y ha sido, por la crisis económica nacional.

Bueno, entonces. Yo digo que el asunto es claro:

Si queremos hacer algo por Daniel Lizárraga, Carmen Aristegui y todo ese equipo de trabajo; si queremos hacer algo por los 102 periodistas asesinados a lo largo de los últimos 14 años, no basta marchar, debemos parar las prensas; o podemos mirar desde nuestro pedestal cómo somos carcomidos pedazo a pedazo por un sistema que nos desprecia.

¿Charlie Hebdo se lo merecía?


Un artículo del reconocido periodista francés Thierry Meyssan (http://www.voltairenet.org/article186413.html) sospecha de la implicación de Estados Unidos en el ataque armado contra el semanario Charlie Hebdo de este 7 de enero. Dice que Washington tendría el objetivo de provocar un “choque de civilizaciones” y crear una guerra civil entre musulmanes y no musulmanes, inmigrantes contra locales, en Francia.

Una hipótesis tan interesante como viable sobre una Francia que se ha convertido en caldo de cultivo para el ultranacionalismo y el racismo. Meyssan podría tener razón desde el punto de vista lógico.

Me parece necesario que comiencen a surgir voces que logren darle un giro al atentado, luego que las discusiones optan por centrarse en si la publicación merecía o no merecía lo que le sucedió, dado su talante provocador y, algunos dicen, amarillista.

Conversé al respecto con el mercadólogo, doctorante en Ciencias Sociales y profesor del Instituto Tecnológico Latinoamericano (ITLA), Vladimir Meza, autor de una interesante tesis sobre prensa negra, la cual, en su definición, es aquel periodismo dedicado a ofender y atacar por convicción propia, cuya actividad es usualmente confundida con terrorismo mediático, con la salvedad, que el primero no lo hace necesariamente por y para fines monetarios.

Coincidiendo con la postura de Meyssan, Meza considera a Charlie Hebdo una publicación negra, dedicada en sí misma –por motivos no conocidos públicamente-, a crear aversiones; en este caso, entre los musulmanes.

Al escucharlo – y ya que ubicamos el debate en Francia-, recurro a uno de los mejores productos ideológicos franceses: el existencialismo. Uno de sus máximos filósofos, Jean Paul Sartre, creía que el ser humano debe hacerse responsable de su libertad; libertad que se traduce en la capacidad de tomar decisiones y asumir la responsabilidad por las consecuencias de ellas.

Charlie Hebdo, editada desde 1970, continuó publicando sátiras contra radicales musulmanes a pesar de las constantes amenazas y muy serias consecuencias ya sucedidas por sus caricaturas.

En el 2006, las embajadas de Francia, Alemania, Dinamarca, Jordania, Indonesia y Rusia en países de mayoría musulmana como Nigeria, Afganistán Pakistán y Libia, enfrentaron ataques violentos por parte de musulmanes militantes de la que se contaron más de 50 muertos. Ese mismo año en Damasco, las representaciones danesa y noruega fueron incendiadas. ¿La razón? Las famosas caricaturas de Mahoma portando un turbante en forma de bomba, publicadas en medios de esos países.

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Islamistas radicales atacan la embajada danesa en Libano. (FOTO: Agencias)

Desde entonces, los actos de protesta y las amenazas aumentaron, pero Charlie Hebdo decidió continuar con su línea. Creo que esto fue un acto provocador.

Luego en 2011 la sede del semanario en Paris fue incendiada tras la publicación de una sátira contra islamistas tunecinos. Pero la revista no cedió y continuó con su perfil. El 13 de julio de 2013 publicó en portada “El Corán es una mierda. No puede detener las balas”…

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… hasta que las balas tocaron a 12 caricaturistas del semanario, este 7 de enero de 2015.

Me gusta la filosofía estoica. Uno de sus representantes, Epícteto, señala que depende de nosotros opinión, no función. Que sólo tenemos control sobre nuestras opiniones y actitudes, no sobre su reacción en el desenvolvimiento del universo. Luego de años de provocaciones y constantes respuestas, ya ocurrió quizá la más fatal de ellas para Charlie Hebdo.

La palabra en el papel no puede volver a las manos, ya no es nuestra, pertenece a cualquiera. Lo que publicamos es como una botella echada al mar cuyo mensaje puede devolvernos salvación o tragedia. Como periodistas, en tanto personas, no podemos controlar el inmenso y caprichoso vaivén del océano. Se alejan de nuestras manos las reacciones sobre lo que escribimos. Sólo es nuestra la libertad de decidir si lo hacemos público. Y es nuestra responsabilidad asumir las consecuencias de esa decisión y andar, sin martirios. Eso es ser consecuente

El asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo es una tragedia indeseable. Pero no diré “Je suis Charlie”, porque no me identifico con sus decisiones. No lo digo porque como periodista mexicano tengo más de 81 colegas nacionales por quienes clamar. No pido justicia, deseo consecuencia.

En lo personal, me preocuparía más por lo que denuncia Thierry Meyssan. Los medios asociados a Washington están ocupando esto para generar islamofobia por todos lados, arrastrando con ello, no a doce, sino a millones de musulmanes que nunca han tocado un arma en su vida ¿Quién es el intolerante?

“Israel es un Estado terrorista”: Entrevista al Embajador de Palestina en México


Un café árabe para dos. El Embajador de Palestina en México, MujedSaleh, se abre a una conversación franca sobre lo que pasó en la franja de Gaza entre el 3 de junio y el 26 de agosto de este año.

Y lo que pasó fue la última y la más cruenta agresión militar de Israel sobre Palestina; un “segundo holocausto”, pronuncia Saleh de forma airada, haciendo un recuento de los dos mis doscientos civiles asesinados por las fuerzas sionistas, incluidos cuatro mil niños.

Alto y sólido, vivaz y noble, pero recio como debe ser un militante de lo que, en sus propias palabras, fue la Revolución más larga del siglo XX, liderada por Yasser Arafat, a quien Saleh se refiere como “el comandante”. Sobre esa personalidad, el Embajador afirma con notable firmeza: “Tenemos un Estado terrorista que es Israel”.

A continuación sus razones ofrecidas en la sede diplomática de la Delegación Especial de Palestina en la Ciudad de México. Seguir leyendo ““Israel es un Estado terrorista”: Entrevista al Embajador de Palestina en México”