La virtud de desobedecer


Un texto original para Hispanic LA

Foucault consideró que el poder no es algo que se posee, sino algo que se ejerce. Por eso la “toma del poder” es una falacia con la cual se han destruido los sueños de millones, principalmente de los jóvenes.

Su guillotina es la frustración.

Porque eso implica el ejercicio del poder, precisamente: hacer determinadas cosas o provocar que determinadas cosas sucedan para seguir ejerciéndolo. Lo que sea, incluido manipular con la ilusión de un futuro mejor mediante la obtención del poder.

El poder no se halla en las manos de unos cuantos. El hombre, donde por decir “hombre” se entiende que el poder es también un asunto patriarcal donde el macho es el sujeto de poder y las mujeres el objeto apoderado en la construcción histórica del poder mismo… “El hombre” (así, con pronombre) que hoy ejerce el poder puede dejar de ejercerlo mañana por causa de un acumulado de malas decisiones o bien por la propia voluntad de ya no ocuparlo.

¿Pero quién dejaría de ocupar el poder?

El poder no desaparece, aún si alguien renuncia a él; al contrario, continúa su proceso de influencia en otras estructuras. Así pasa en las alternancias. El poder es el mismo juego continuado de dominación de unos sobre los otros. En especial, de las otras, aún si cambia el terreno ideológico o religioso.

Ni dios ni la teoría inspiran el poder.

El poder es una fuerza intrínseca. Una bestia que se alimenta de las ínfulas de dominación, destierro e imposición. Aún la más noble causa puede contaminarse de sus preceptos. Cualquier tipo de sobrevivencia depende del ejercicio del poder. Incluso el poder sobre uno mismo. Nada puede preservarse, ni la justicia ni la tiranía, sino es mediante un continuo tejido de relaciones de poder.

Los animales lo hacen. La manada sigue al poderoso. Depredan, humillan, sangran, vencen. Se colocan por la fuerza al principio de la cadena de mando. El camino del Alfa se traza con el sometimiento del otro. El león utiliza las garras y los colmillos. El “hombre” la política. El poder es la apropiación de la voluntad de los demás. Por tanto, no basta resistir y contraatacar pues en ello nos va la vida, quizá, en vano, si es que no hemos medido nuestras fuerzas lo suficiente.

Es preciso desobedecer.

La desobediencia sigue siendo el arma más efectiva contra la tiranía natural del poder. Desobedece y vencerás al tirano. Porque al desobedecer rompes los hilos que sostienen el poder. Dejarás de depender de su influencia, su protección condicionada. Su particular oferta de esperanza. Dejarás de jugar un juego que fue hecho para que tú perdieras. Desobedece y verás que todas las puertas comienzan a abrirse. ¿Y qué te quedará? La libertad de elegir tu propio camino.

Tener auto es algo estúpido 🚗😒


Stop. ¿La vida se detuvo o fue el automóvil?  –Carlos Drummond

Recién comienzo a escribir esto cuando termina un video-tutorial sobre cómo ahorrar gasolina y llevar bien organizadas las cosas en el auto. Ciertamente me parce importante intentar salvaguardar, lo más que se pueda, los pesos que me gasto con el coche y no desdeño ningún consejo que me permita conseguirlo. Y más, cuando en México el combustible ha aumentado en más del 60 por ciento bajo el brillantísimo gobierno de Enrique Peña Nieto y tener un carro se vuelve una pesadez cada vez más insoportable porque, al hecho de decidir cuánto de ‘gas’ le pongo al automóvil (sin que esto implique arriesgarme a morir de hambre), se suman los gastos de mantenimiento, limpieza, verificaciones y, obviamente, el pago de tenencias. Sumemos ese bello momento en el que el gobierno local tiene la ocurrencia re-emplacar todo el parque vehicular de la ciudad, por lo que deberé aumentar varios cientos de pesos al presupuesto.

Me quejo por propia experiencia. Acabo de desembolsar dinero que no me sobraba para pagar el re-emplacamiento y la tenencia; ese brutal impuesto que nos cobran por “tener” y usar un vehículo; recaudación que nos imponen los gobiernos estatales y representa al rededor del 1,6 por ciento de los impuestos a nivel nacional, lo que de por sí es un abuso porque uno ya le paga bien al fisco por comprar un auto; lo pagamos por la gasolina y lo pagamos por el mantenimiento, es más, lo pagamos por viajar en él cuando debemos desembolsar varias decenas de pesos en las casetas de peaje, a pesar de que es un derecho constitucional trasladarse a cualquier punto del territorio… Pero así las cosas cuando los gobiernos no ven la manera de seguir sangrando el bolsillo del trabajador. Por todo esto ha cobrado fuerza en mí la idea de lo estúpido, realmente estúpido, que es tener un coche.

Al fin avanzo en la fila. No me preocupo, tengo los papeles en regla. “Pase con mi compañero”, me dice el portero de la recepción. Espero un poco más. Un poco más. Otro poco más. Uno más. Al fin. Voy donde el tal compañero. Abro mi carpeta mientras intento endulzar el ánimo con un “Buenas tardes” seguido de una considerable sonrisa. Pero nada confortante recibo a cambio. Sólo la voz agria que me pregunta en seco: ¿Tarjetón? Y, entero sobre aquel desierto burocrático, yo: Aquí está, respondo. Y así nos vamos con la maquila de preguntas. ¿Identificación? ¿Comprobante de domicilio? ¿Usted es Alberto? Sí, sí, sí. Bien. Tome y espere. Me da un papel a modo de hasta nunca. Turno 234. Avanzo hacia las sillas para aguardar. Miro hacia la pizarra ¿En qué turno va? 219…

El automóvil se encuentra en la cúspide de la humillación capitalista. Y no me refiero a su banalidad que, al final de cuentas, cualquiera –que pueda–, tiene el derecho de poseer un coche cual si fuera un trofeo y con el propósito de presumirlo a sus amigos más desgraciados; no. Más bien, me refiero a que su creación, la presencia fáctica del auto en este mundo, es la manera en la cual el sistema nos recuerda que los derechos no son gratuitos; que si queremos, por ejemplo, trasladarnos de un lugar a otro de una manera cómoda, rápida y segura con el objetivo de sobrevivir, entonces nos costará dinero. Por supuesto alguien me diría que puedo ocupar el transporte público (que igual me cobra) y que el objetivo de inventar el carro fue evitarse las molestias de viajar en colectivo, pero que tal lujo, como todos los lujos, cuesta dinero.

El punto es que ni siquiera deberíamos estar pensando en ocupar más que nuestros dos pies en ir a donde necesitamos ir; donde por “necesitamos” me refiero a la definición estrictamente etimológica de la palabra: necesse, del latín, o sea, inevitable. Es decir que trasladarnos de un lugar a otro nos resulta tan imposible como respirar, orinar o cualquier otra cosa por el estilo donde nos vaya la vida. ¿A que lugares nos sería inevitable trasladarnos, fuera de nuestro hogar? Al hospital, por ejemplo. A la casa de la abuela. A la escuela. Al centro de trabajo. Cierto es, por lo que me pregunto: ¿qué de cierto tendrá que todos esos lugares merecen que no ocupemos más que nuestras propias fuerzas para acudir? Por ejemplo, recién me tocó ir al funeral de una tía y llegue tarde y llegué mal porque llovía, las micros iban llenas y el auto tenía poca gasolina. O sea que el auto de malas nos jode hasta la muerte.

Turno 228. Me encuentro sentado en la sala de espera mirando fijamente la pantalla de los turnos. Hay un 228, seguido de un 227, lo que significa que estoy a siete turnos de pasar. Pero seguido del 227 hay un Q14 que me tiene el alma el vilo porque no sé si todo va en orden o todo este infierno burocrático sigue la lógica del sombrerero loco. Sobre mi cabeza pelona recaen los rayos incandescentes de los focos led, tan típicos de las oficinas como de la lucha libre extrema, en ambos casos, lámparas dedicadas a consumirte la vida gota a gota. Todo es luz blanca, que irritante rebota en todas las paredes blancas del lugar, y pelea su monopolio contra los pilares grises y las sillas metálicas. No hay lugar para un sólo rayo de sol aquí. Dos novios se besan a un lado mío, mientras que en el otro lado yace el pasillo como un abismo, recuerdo de la soledad. ¿Que no hace un ser humano sino elegir entre uno y otro? Quizá el re-emplacamiento de mi auto es un atisbo filosófico del añejo encontronazo entre el romance y el realismo. Quizá. Turno 230…

El capitalismo nos aleja a propósito de los lugares que nos son necesarios. Alguien gana mucho dinero cuando tomamos el auto, y no me refiero solamente a los gastos de gasolina. Cuando nos alejamos de nuestro terruño, sólo el dinero nos salva del hambre, del clima y del aburrimiento; eso o la solidaridad de alguien semejante, pero este aberrante orden económico ha construido también la cultura de sálvese quién pueda.

Hace un tiempo salía a las cinco de la mañana de un feliz y añorado departamento al norte de la Ciudad de México para llegar a su trabajo por los rumbos de la avenida Reforma a las 7:30, intentar dormir un poco más 25 minutos porque la entrada era a las ocho a.m. Por supuesto, para conseguir tal proeza, el despertador sonaba a las cuatro de la madrugada. De regreso, otras dos horas en auto, sin tráfico; con tráfico, de tres a cuatro. Cenar, medio leer, medio vivir y luego medio morirse de hastío a eso de las diez de la noche. En suma, veintidós horas y media a la semana perdidas tras el volante, con el único propósito de ir a cumplir una jornada de empleo porque uno tiene la costumbre de no fallecer por la carencia de eso que compra el maldito dinero.

El capitalismo nos aleja a propósito de los lugares que nos son necesarios. 

Resultó que el turno Q14 era para otra fila, la de los foráneos, quienes vienen hasta acá con placas de otras entidades y hasta de Estados Unidos para cambiarlas por unas locales, pero en otra fila, de otros que no son de aquí, por lo que deben sobrevivir a otro círculo de Dante. “¡¿Dónde va la cola!’”, grita una que llega corriendo, quedando al final de esta, a más de 30 metros de distancia de su fatídico destino. Los seres humanos que aquí nos apilamos tenemos hambre y ganas de orinar, pero no hay escapatoria.

¡Turno 234! Me acerco hasta la ventanilla, más emocionado por estar a punto de largarme de ahí que por hacer mi trámite. “¿Identificación?”, “¿Factura?”, “¿Comprobante de pago?”. Vamos señora, tengo todo, no podrá atraparme. En el tiempo que estuve retenido aquí, señora, logré descifrar la trampa del sistema. Nos tienen aquí para alargar la cadena; a huevo quieren que tengamos coche, pero nos dan trabajo y el que nos dan está a kilómetros de distancia porque no ven el mundo como nosotros, sino con sus intereses. No les importa, señora, que dejemos solos a los hijos y a los viejos porque hay que ir a producir a sus fábricas donde no hay ni un árbol para arrancar un alimento. Por eso nos venden igual el pan de nuestra torta y el agua que nos bebemos nos la pusieron en garrafones de a 30 pesos; nos cobran la micro y el libro que me traje para no pensar en este infame episodio.

Salí con mis placas nuevas y caminé hasta mi auto deslumbrado por el sol de mediodía. Algún día habitaré mi casa y nada que necesite me costará andar con mi propio pie, mucho menos me costará dinero. Desde que abandonamos la tierra, nos prohibimos vivir felices y sencillos. Por todo se paga; sino, no es, o no ocurre. En tanto, un señor corre hasta mi: “¿Le pongo sus placas, joven?”. Me detuve un segundo: guantera, cajuela, puertas…. No. “Sí, por favor”, dije con amarga resignación. ¿Con qué iba a poner las placas si no traía desarmador? La señora y el sistema estarían riéndose de mí…

…. Aquí van otros 20 pesos.

Otra reunión facha de la KAS y la Juventud LAC en México 👎


Tenemos que ser claros en algo: México se ha convertido en base de operaciones de la derecha internacional. En territorio azteca funcionan sin menoscabo representaciones de partidos políticos y organizaciones que promueven una política de xenofobia o abierta conspiración contra otros grupos o gobiernos con los cuales México sostiene relaciones de cooperación. Operan, incluso, asociaciones que han solapado medidas que dañan los derechos humanos de los mexicanos, como el Instituto Republicano Internacional, co-religionarios de Donald Trump, sí, el mismo loco que encerró en jaulas a niños y niñas, hijos de inmigrantes.

¿Cómo operan? Así: Bajo el supuesto de ser fundaciones sin fines de lucro, estos grupos organizan eventos con tinte académico como seminarios, foros o congresos cuyo verdadero propósito es impulsar la ideología de los monopolios políticos que les financian. Son los llamados “Think tank”, que en México actúan gracias a las facilidades que les brinda un país que se ha abierto a la cooperación internacional. Tales circunstancias son explotadas al grado de poner en riesgo la estrategia de no intervención que por años distinguió al Gobierno mexicano. Esta política se perdió durante los sexenios entreguistas de Miguel de la Madrid (1983) hasta Enrique Peña Nieto (2018).

Y es que otro vergonzoso episodio de estos ocurrirá el próximo 19 de octubre cuando la alemana Fundación Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas en alemán) junto con la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (Juventud LAC) realicen el llamado Foro Nacional Juventud y Democracia con el tema “Consolidación democrática en el Siglo XXI”, el cual –según especifica su convocatoria–, “tratará los desafíos actuales de la democracia en el contexto de la digitalización y dará la oportunidad a jóvenes líderes de Latinoamérica y el Caribe de presentar propuestas para fortalecer la democracia”.

Lo de “fortalecer la democracia” es un recurso retórico porque tanto la KAS como la JuventudLAC se han distinguido por impulsar acciones que poco tienen de democráticas; sus objetivos son, más bien, la promoción del intervencionismo y la imposición de una agenda conservadora en países progresistas.

De esto ya he escrito mucho,  pero no está de más recordar que, tanto la KAS como la Juventud LAC, como la Redlad y tantas otras organizaciones de este tipo, no son sino colectivos mercenarios. Y esto no es un insulto, sino una definición en tanto que mercenario es aquel que actúa a cambio de dinero.

Por ejemplo, apenas a finales de agosto, la Fundación Konrad Adenauer pagó en Cancún la estancia de opositores cubanos en un hotel de lujo para un encuentro que se propone, ni más ni menos, el derrocamiento del gobierno de Cuba. Por su parte, la JuventudLAC va por lo mismo. Se trata de una organización que funciona con dinero de la Freedom House y la National Endowment for Democracy, asociaciones con sede en Washington cuyo propósito es impulsar la política exterior del gobierno de los Estados Unidos, la cual –como se sabe–, incluye medidas de boicot a la isla que han ido desde el intento de robo de datos electrónicos, hasta la protección de los terroristas que hicieron explotar en pleno vuelo una nave de Cubana de Aviación en 1976.

Hay que agregar que la JuventudLAC tiene entre sus filas a Rosa Maria Payá, una activista de la contrarrevolución cubana que recibe bastantes dólares por parte del Departamento de Estado de EE.UU., y de la Organización de Estados Americanos para vociferar contra la Revolución cubana. Y es hija de Oswaldo Payá, otro anexionista que de 1998 al 2003 lidero el Proyecto Varela, una fracasada iniciativa de recolección de firmas para cambiar las leyes en Cuba.

De modo que el llamado Foro Nacional Juventud y Democracia tiene tras de sí una historia de violencia. Para este evento han convocado a jóvenes –y otros supuestamente jóvenes–, que comulgan con una sola ideología y coinciden en objetivos tan concretos que los epítetos de “democracia” y “foro” no se sustentan por sí mismos. Será básicamente una reunión de las pequeñas ligas del del neo-fascismo latinoamericano. No obstante se hará, pero la continuidad de esta clase de eventos supone un reto para la política exterior del próximo gobierno de México.

Fundación Konrad Adenauer: ¿qué hace realmente en México?


Mi abuelo les llamaba hipócritas. Sí, a esos que te dicen una cosa y por el otro, hacen exactamente lo contrario. Mentirosos, perversos, psicópatas, según el psicoanálisis. Y, en efecto, eso son; por lo que,  ¿cuánto peor si se trata de una organización que pasa como benéfica, cuando, en realidad, apoya el terrorismo político? Por ejemplo, la alemana Fundación Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas), y ahora explicaré por qué.

La KAS es una fundación que se hace pasar como promotora de los “ideales demócrata cristianos”. Funciona con dinero del gobierno alemán y es patrocinadora, por ejemplo, del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuters, que tiene lugar en México. Aquí me detengo un poco porque, es precisamente en México, donde la KAS da cátedra de hipocresía. Y es que, mientras se hace parte de un galardón periodístico que dice apoyar el trabajo sobre derechos humanos, en el mismo territorio mexicano, también financia operaciones de terrorismo político contra otro país, Cuba, con quien, por cierto, el Gobierno mexicano sostiene relaciones bilaterales y Alemania, también.

Vale la pena decir que la KAS es astuta en sus movimientos. Porque para sus labores bonitas y de buena cara, funciona con dinero alemán; en tanto que, para sus maniobras oscuras, opera con dinero que le dan instituciones de Estados Unidos como la National Endowment of Democracy (NED), creada por Ronald Reagan para operaciones encubiertas de la CIA.

La KAS financia el terrorismo político en México contra Cuba con dinero estadounidense, desde hace tiempo.

Pero recientemente lo ha vuelto a hacer. Así, del 24 al 26 de mayo pasado, la Fundación Konrad Adenauer organizó y patrocinó un evento en territorio mexicano con el objetivo de conspirar contra el gobierno cubano.

Se trató de una reunión con miras al llamado “VI Encuentro Caminos por una Cuba Democrática”, previsto a realizarse en septiembre de este año. En ella, la KAS se preocupó por intentar unificar a la, de por sí, dividida y desprestigiada contrarrevolución cubana y discutir su financiamiento. El problema que enfrentan los alemanes es que los anexionistas cubanos están peleados entre sí, básicamente, por dinero. Que por qué a unos les dan más dólares que a otros, que yo quiero más, y cosas así…

¿Quién participó de la reunión? Bueno, la KAS hizo gestiones ante organismos institucionales de México para garantizar la presencia de los anexionistas cubanos Fernando Palacio Mogart, Eroisis González Suárez, Boris González Arenas, Roberto Díaz Vázquez, María Elena Mir Marrero, Hildebrando Chaviano y Roberto Jiménez Gutiérrez.

Sin embargo, la reunión fue un fracaso. La KAS no pudo cumplir sus expectativas porque los intereses personales y el gusto por el dinero, parece ser insuperable entre los contrarrevolucionarios cubanos. Pero debo ser justo, ya que el único punto en el que se tuvo consenso fue en la reestructuración de la llamada Mesa de la Unidad para la Acción Democrática (MUAD), una organización que busca el re-anexionismo de Cuba a Estados Unidos, pero que perdió protagonismo recientemente ya que su líder, Manuel Cuesta Morúa, fue acusado de corrupción…. por los propios contrarrevolucionarios.

 

De modo que parece lejana, muy lejana, la época cuando la KAS pudiera cumplir el objetivo, largamente anhelado por sus patrocinadores en Estados Unidos, de ver derrocado al Gobierno revolucionario de la isla. Y peor, con sendos agentes de una contrarrevolución que no se destaca precisamente por su inteligencia u honradez. Mientras tanto, ¿qué pasaría si los gobiernos de México y Alemania se enteran de lo que anda haciendo la Fundación Konrad Adenauer a sus espaldas?

Cómo Marx salvó a China


Discursos aquí, conferencias allá, pero el único lugar donde realmente se celebraron los 200 años del nacimiento de Karl Marx fue en China. Con dos eventos: el primero, la donación de una enorme estatua del filósofo a la ciudad de Treveris, Alemania, donde nació el autor de El Capital; el segundo —y más importante—, un evento oficial en la Sala del Pueblo en Beijing, con un discurso de más de media hora emitido por el presidente chino, Xi Jinping, en el cual reiteró el carácter comunista de la China del siglo XXI.

“Es perfectamente correcta para la historia y el pueblo optar por el marxismo, así como para el Partido Comunista de China lo es inscribir el marxismo en su propia bandera, para adherirse al principio de combinar los principios fundamentales del marxismo con la realidad de China y adaptar el marxismo continuamente al contenido chino y los tiempos”, dijo XI, en un evento sumamente difundido en los canales estatales y privados.

Se trata de uno de los tres presidentes más poderosos del mundo saliendo a dar un discurso difundido por todo el mundo acerca de Marx. Esto debió retorcer la bilis del teórico estadounidense Francis Fukuyama, quien declaró el “fin de la historia” y de la lucha de clases tras la caída del muro. Fukuyama mintió. Marx y el socialismo siguen vivos y China pone sobre la mesa su propia evidencia.

El marxismo es una guía, dijo Xi, y tiene razón. China pudo adaptar el socialismo científico a su realidad compuesta de una inmensa diversidad de territorios, más de 400 etnias y 1, 500 millones de habitantes, todo, envuelto en diez mil años de historia como nación. Debido a esto, tras la Revolución de 1949 al mando de Mao Tse Tung, desterraron el colonialismo y medio siglo después se alzan como la primera potencia económica del mundo. No hubiera podido ser de otra manera. Este país aró su tierra con el Manifiesto Comunista en una mano, y el confucionismo en la otra. Comprendieron la importancia de desarrollar sus inmensas fuerzas productivas y poner la riqueza al servicio de las personas.

No faltan las voces que afirman que lo de China no es socialismo sino una especie de “capitalismo de Estado”. Voces occidentales, por supuesto. Parafraseando a la historiadora colombiana Diana Uribe, hablar de China es como asomarse a un precipicio y no ver el fondo. Estamos hablando de un país cuya Historia se remonta a la época de las glaciaciones. Las opiniones sesgadas tan solo subliman los prejuicios, incentivados por la ideología anti-socialista.

La teoría marxista y el ejemplo de la Revolución soviética lograron rescatar a una China sometida por el colonialismo europeo y japonés, en el fatídico siglo XIX ensombrecido bajo el humo de opio. Lacerantes episodios como la masacre de Nanjing hubieran condenado a cualquier país al derrumbe; pero China resucitó de la muerte de los mil cortes. “Solo el socialismo puede salvar a China”, pronunció XI Jinping este 5 de mayo en los 200 años de Marx. La historia le concede la razón.

¿Qué es el Proyecto PASCA y quién está detrás?


Las cosas se mueven rumbo a la próxima Cumbre de las Américas, a realizarse del 13 al 15 de abril en Perú. Será el primer gran intento de Donald Trump por separar a los “buenos” de los “malos” en el continente; donde los “buenos” son aquellos países que atienden los mandatos de la Casa Blanca y los malos, a saber, los no alineados.

Las tácticas utilizadas por Trump son específicas. Algunas muy básicas, como no invitar a Venezuela a la cumbre. Otras, más elaboradas, como la que Washington dedica a Cuba, otro de los “bad guys” de América, según el gobierno de EE.UU.

Se trata del proyecto “Buiding Bridges for Civil Society in Cuba”, financiado por el Departamento de Estado, el cual promueve la participación de grupos anti-cubanos en los foros regionales de la Organización de Estados Americanos (OEA). La idea es que estos grupos se inserten en la Cumbre de las Américas de Perú para hablar mal del gobierno de Cuba y que esto impacte en los medios; claro, con dinero de por medio y a través del conocido Proyecto PASCA.

¿Qué es el Proyecto PASCA? Es el proyecto llamado “Participación de la Sociedad Civil en la Cumbre de las Américas” que busca crear un “foro ciudadano” en la Cumbre de Perú.

Es operado por la Red Latinoamericana y del Caribe por la Democracia –la Redlad—y he ahí lo interesante, pues esta recibe dinero de la Fundación Freedom House, organización radicada en Washington la cual, a su vez, funciona con dinero del Departamento de Estado de EE.UU. para regar financiamiento a iniciativas como el “Building Bridges…”.

¿A quienes pretende llevar el Proyecto PASCA a hablar mal de Cuba en la Cumbre de las Américas? Aquí una lista de invitados. Apréndaselos porque los veremos salir en los canales y periódicos cumpliendo el propósito para el cual les han pagado:

Yusmila Reyna Ferrera, Fernando Edgardo Palacio Mogar, Navid Fernández Cabrera, Guillermo Fariñas Hernández, Boris González Arenas, Claudio Fuentes Madan, Alexei Gamez Alonso, Rolando Rodríguez Lobaina, Egberto Angel, Cristina Rodríguez Penton, Antonio Rodiles, Elizardo Sánchez, Henry Constantin Ferreiro, Erick Álvarez Gil, Camilo Ernesto Oliveira, Roberto de Jesús Guerra Pérez, Acelia Carvajal Montaine, Juan del Pilar Goberna Hernández, Magalys Norbis Otero Suárez, Nelson Manuel Álvarez Matute, Angel Hurtado Porro, Tairhit Rivero Álvarez, Sandra Margarita Borges García, Eroisis González Suárez, Zuleidys Lisbet Pérez Velázquez, José Daniel Ferrer, Manue Silvestre Cuesta Morúa.

Para esta iniciativa del Departamento de Estado, trabajan en la División LAC de Freedom House: Alejandra P. Argueta, Tony Pérez, pablo Viera, Elisa López, Alexander Brockwehl y Paloma Rivera, quienes se mantienen en contacto con los cubanos entrenados en el Proyecto PASCA, al igual que la directora de la Redlad, Gina Romero.

El equipo de la Redlad lo componen también Brian Alvarado Pino, asesor de comunicaciones. Yolima Apolonia García Jaramillo, especialista en diseño. Hans Tippenhauer, representante de la organización y del Proyecto PASCA en el Caribe y asistente del ex presidente de Haití, Michel Martelly. Luis Angel Roa Zambrano y Cindi García, coordinadores de proyectos. Y Rosa Quintana, coordinadora general.

Hay que recordar que el propósito de todo esto es meter a estos personajes a hablar mal de Cuba en la Cumbre de las Américas ¿Cómo pretenden hacerlo? Quizá esto es lo más triste de la historia pues han logrado doblegar a la Cancillería de Perú para tales propósitos, a través del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO) representado por Molvina Zeballos, Carola Tello y Eduardo Toche.

Por si fuera poco, está involucrada la opositora venezolana María Mercedes de Freitas, de la organización “Transparencia Venezuela”; todos, coordinados por el Departamento de Estado, en una primera instancia por Nicholas Miller -quien actualmente desempeña otras funciones–, presumiblemente reemplazado por la funcionaria Kathreen Duffin.

Claro que Freedom House ha tratado de mantener un bajo perfil en este proyecto, por lo cual le asignaron el seudónimo “Cafe” a su organización para las comunicaciones con los cubanos entrenados. ¿Por qué ocultar su relación con esto? Quizá es el temor a que este proyecto falle, como tantos otros fabricados desde el gobierno de Estados Unidos para intentar una subversión en Cuba.