Buscando a Mao – ¿Es China un país socialista? (2da parte)


Desde los estrados occidentales del purismo de izquierda se asegura con ciega vehemencia que China abandonó el socialismo. Que las reformas económicas que emprendió Deng Xiaoping en la década de 1980 apartaron a esta nación del marxismo, el marxismo-leninismo o la praxis revolucionaria emprendida por Mao Zedong. Sin embargo, jamás he leído a ningún periodista indagando, si quiera, si eso es cierto. Por eso, en esta segunda parte de la serie “Buscando a Mao” que este blog trae para ti, el secretario general del Partido Comunista de China (PCCh) en la ciudad de Qingdao, Li Qun, contesta en entrevista una pregunta (una pregunta histórica, si se me permite la arrogancia) para aclarar los prejuicios: ¿Es China un país realmente socialista?

Li Qun es un político afable, pero directo. Mi conversación con él me dio una primera impresión de la manera de conducirse de los altos cuadros comunistas chinos: Honestidad a toda prueba, cada palabra es un compromiso ético e intelectual. Y la camaradería de un humanista hecho. La respuesta que me dio ante el pertinente interés del socialismo en China, comenzaron con una igualmente pertinente aclaración:

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Un padre levanta a su pequeña hija sobre sus hombros durante las celebraciones por el 90 aniversario del PCCh, en 2011. FOTO: Agencias. 

“Lo que puedo dejar bien en claro es que, el socialismo con peculiaridades chinas sí es el socialismo y no es otros ismos. En los últimos años, hay comentarios de dentro y fuera del país que plantean la duda de si lo que China ahora practica es el socialismo o no, algunos lo llaman ‘socialismo del capital’, otros lo llaman ‘capitalismo estatal’ o ‘neo-capitalismo burocrático’. Todo esto es totalmente erróneo. El camarada Deng Xiaoping tuvo una clara explicación sobre la esencia del socialismo, al señalar que, ‘la esencia del socialismo consiste en liberar las fuerzas productivas, desarrollar las fuerzas productivas, eliminar la explotación, erradicar la bipolarización entre la riqueza y la pobreza y alcanzar finalmente a la prosperidad común.’” Seguir leyendo “Buscando a Mao – ¿Es China un país socialista? (2da parte)”

Cumbre histórica: COP13 de Cancún acuerda salvar la biodiversidad del mundo


El pasado 17 de diciembre en la ciudad caribeña de Cancún, estado de Quintana Roo, se llevó a cabo un crucial evento para el futuro del medio ambiente de este planeta. Si te interesa la causa ecológica, o por si no, de todos modos esto debe interesarte por el simple y mero hecho de que sin ello, la humanidad no tiene futuro.  Se trató de la Treceava Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP13); un evento donde más de 160 países del mundo llegaron a una serie de acuerdos para que las actividades arícolas, pesqueras, forestales y turísticas vayan encaminadas a proteger y preservar la biodiversidad, ahí donde tienen lugar.

La directora de Proyectos Especiales de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Erika Ortigoza Vázquez, me cuenta que los acuerdos de la COP13 tienen el objetivo de alcanzar las llamas “Metas de Aichi”, las cuales son un marco de acción global de diez años (2011 – 2020) conformado por 20 metas mediante las cuales los países integrantes de COP se comprometen a proteger la biodiversidad y mejorar los beneficios que ésta proporciona para el bienestar de las personas. Seguir leyendo “Cumbre histórica: COP13 de Cancún acuerda salvar la biodiversidad del mundo”

Buscando a Mao – Entrevista al Partido Comunista de China (1ra parte)


Esta es una ocasión extraordinaria para este blog. Como pocas veces ocurre para el periodismo de habla hispana (y seguramente debido a que éste yace persiguiendo solamente las agendas occidentales), es posible contar con una entrevista directa con un funcionario oficial del Partido Comunista de China. Sin embargo,  el periodismo nos llama, y también esta fascinación por develar los entre-telones de la historia y la política del mundo, aún más, de este fantástico país milenario que está llamado a ser la economía más poderosa del mundo para el año 2018, de cuyo ascenso hemos sido testigos en los últimos 20 años.

A ti que me lees, te presento esta entrevista con  Li Qun, secretario general del PCCh en el municipio de Qingdao, una paradisíaca ciudad de la oriental provincia de Shandong, famosa por ser el hogar del eminente filósofo Confucio, y también de Mencio.

A principios de diciembre Li Qun visitó México, acompañado de una delegación del PCCh. Aquí sostuvo una reunión con Cesar Camacho, líder del PRI en el Congreso y encabezó un seminario comercial para la firma de acuerdos de intercambio entre empresas de México y Qingdao, un evento organizado por la Cámara de Comercio y Tecnología China-México.

Aproveché la ocasión para conversar con el secretario Li, gracias a las facilidades de la Delegación del PCCh y de la representación de la República Popular China en México. Le formulé diez preguntas relacionadas con la vida política y social del país, la historia de su Revolución, el papel del Partido Comunista y del presidente Xi Jinping. La idea: develar el secreto de su prosperidad, no sólo económica, sino política y social, siendo un país socialista. Seguir leyendo “Buscando a Mao – Entrevista al Partido Comunista de China (1ra parte)”

Lloren gusanos, Fidel nunca muere


Es muy difícil escribir hoy, pero es necesario. Partió Fidel. Y duele su ausencia física, pero tal dolor se acompaña de una sonrisa cínica porque el Comandante en Jefe partió invicto.

Durante mucho tiempo me preparé para un día como el de hoy. Y la noticia sobre ese momento indeseado que finalmente llegó, me ha amargado más de lo que siquiera imaginé. Y es que no, uno nunca está del todo listo para un momento así; para ya no compartir la misma tierra con un gigante. Porque uno nunca sabe el tamaño que tiene un ser humano en este universo, hasta que sentimos en carne viva el vacío que éste deja. De tal tamaño el vacío, de tal tamaño su presencia.

No obstante, esta amargura no es como otras, del todo inesperadas, inevitablemente depresivas. Al partir Fidel, deja con nosotros 90 años de historia viva. Deja un legado tan extenso que nadie tendrá vida suficiente para abarcarlo. Porque Fidel parte invicto, lo que significa que en su vida nunca hubo un punto final, y sigue escribiéndose en cada una de las obras que nos ha heredado.

Porque “Fidel es Fidel”, como dijera Raúl, lo que significa que sólo Fidel pudo encarnar tal enormidad histórica, política, intelectual, tan grande, que sólo millones, unidos, podremos continuar su obra. Para entender la inmensidad del Comandante en Jefe, piensese en la historia de toda la humanidad del siglo XX.

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Fidel ríe con los titulares de la prensa de Estados Unidos que llaman a asesinarlo, en 1959. 

 

Qué tan grande es Fidel que el imperialismo no pudo contra él –como versa el guaguancó–, a pesar de tenerlo a 90 millas de distancia; a pesar de haber destinado por más de 50 años cientos de millones de dólares en fallidos proyectos para acabar con él y con su Revolución. Por eso en Miami y en Madrid, como en todas aquellas mazmorras donde yacen asquerosos liberales ultraderechistas, vociferan hoy de rabia porque el Comandante partió incólume, intacto. Pobres gusanos, nunca antes como hoy lucen tan insignificantes.

Fidel no puede morir. Lo atestiguamos hoy. No por sentimentalismo, por esa cursilería infantil de quien no quiere dejar partir a quien se ha ido. No puede morir por aquello que enseñó Jorge Luis Borges que, la inmortalidad se alcanza con las obras. Y la herencia del Comandante es inmensa; abarca más de medio siglo, ni más ni menos. No obstante no termina ahí, puesto que su Revolución en tanto socialista, es dialéctica, se construye todo el tiempo, en cada conversación, en cada jornada de producción, en cada vida que es posible gracias a esta inconmensurable estructura social, política, cultural, científica, humanitaria que gestó desde Cuba para el mundo.

“Buenos días historia, agranda tus portones, entramos con Fidel”. Las palabras de la actriz cubana Corina Mestre lo dicen todo. Hoy el Comandante ha dado un paso hacia la inmortalidad, pero entre el cielo y el suelo que es este tiempo, Fidel permanece. Al fin y al cabo, ¿cómo puede morir aquel que ya ha vencido a la muerte?

Ganará López Obrador la Presidencia, ¿sí o no?


Nada parece quitarle la idea a López Obrador de ir solo a competir por la Presidencia de la República. Y nadie parece convencerlo de lo contrario. Sus fieles dentro de MORENA lo siguen a muerte; y sus fieles, fuera de su Partido, no tienen argumentos. La cosa es, ¿le alcanzará?

No son pocos quienes apuestan a que no. Sin matemáticas, la pura lógica indica que, en efecto, MORENA no tiene la fuerza suficiente para ganar por sí solo las elecciones federales.

Por dos razones: Primero, en México las elecciones no las ganan los votos, sino las estructuras dedicadas a ganar esos votos. Ese es el gran secreto del PRI, por ejemplo (hagamos un poquito de lado otras conocidas maniobras tricolores de compra y coacción del sufragio). El priísmo es capaz de tener un representante de casilla en cada una de las mesas electorales del país; algo que los demás partidos, no. Eso de por sí marca una diferencia.

Segundo, si no sumas, restas. En este país, cada voto cuenta. Eso significa que si bien podría MORENA llegar a lo más alto de los índices de votación, su margen de derrota es equivalente a los votos que sus contrincantes indirectos podrían –y van–, a obtener. Votos que de ir en alianza serían suyos, aumentando sus posibilidades de triunfo.

Pero ese es el tema. López Obrador no tiene interés en aliarse con el PRD, el Movimiento Ciudadano o el Partido del Trabajo, los cuales son –se sabe–, sus coaliciones naturales en el espectro. Aliarse, al menos no estructuralmente. En cambio, la estrategia de AMLO apunta a convencer, no a quienes dirigen esos Partidos, sí a quienes militan en ellos. A su gente de base.

Sin embargo, López Obrador no les ofrece más que su simple moralidad. Mmmm… complicado. Sobre todo cuando sabemos que en esta vida dominada por el capitalismo no hay trato sin ganancia. El filósofo estoico Marco Tulio Cicerón lo definió de manera muy simple: “La amistad comienza cuando concluye el interés”. El caso es que mientras AMLO les ofrece el paraíso venidero a las huestes perredistas, al mismo tiempo el PRD les pagaría 500 pesos por voto, por ejemplo. ¿Cuál es el precio del amor?

 

El único que parece determinado a entregar de nuevo su capital político a Obrador y MORENA es el dirigente del Partido del Trabajo, Alberto Anaya Gutiérrez. Esto no es nuevo. Desde el año 2012, el caudillo petista declaró ante decenas de dirigentes internacionales de izquierda que se reunían en el famoso Seminario ideológico que el PT organiza anualmente, que su candidato presidencial sería el tabasqueño.

Y es que la fe de Anaya en AMLO está probada. Antes de fundarse el Movimiento de Regeneración Nacional, toda la propaganda obradorista en las elecciones federales de 2009 y 2012 salieron de los talleres gráficos del petismo. El Partido de la estrella le dio todo a Andrés Manuel a cambio de nada. Y lo hizo con pleno convencimiento. ¿Ocurrirá lo mismo esta vez? Yo pienso que sí… claro, siempre y cuando “El Peje” le perdone a Anaya haberse aliado al PRI –verbigracia, “La mafia del poder”–, en las elecciones gubernamentales de Chihuahua, Aguascalientes, Baja California, Colima, y al PAN en Puebla.

Por su parte, PRD (otrora partido de izquierda, hoy aliado del ultraderechista PAN)  y MC, fiados de sus artificiales resultados electorales, no cederán. A cambio de apoyar a AMLO, exigirán posiciones. Las cuales López Obrador no otorgará. La idea del tabasqueño es llegar a la Presidencia sin las manos amarradas. Algo de mucho valor ético, pero poco pragmático. Eso en política electoral mexicana significa fracasar.

Pero, curiosamente, eso a AMLO no le importa. Creeme cuando te digo que López Obrador no está obsesionado con el poder. Su verdadero capricho es la historia. El tabasqueño continuará el camino que considera correcto. Para él es más valioso dar testimonio de su lucha al gran libro de la democracia mexicana, que ganar una elección. ¿Esto es útil? Se puede, con razón, pensar que no. Sin embargo, esa es la senda que él ha seguido desde hace más de 30 años, y acá sigue ¿Quién se atreve a apostar ciegamente a que no tendrá éxito?