Cómo Marx salvó a China


Discursos aquí, conferencias allá, pero el único lugar donde realmente se celebraron los 200 años del nacimiento de Karl Marx fue en China. Con dos eventos: el primero, la donación de una enorme estatua del filósofo a la ciudad de Treveris, Alemania, donde nació el autor de El Capital; el segundo —y más importante—, un evento oficial en la Sala del Pueblo en Beijing, con un discurso de más de media hora emitido por el presidente chino, Xi Jinping, en el cual reiteró el carácter comunista de la China del siglo XXI.

“Es perfectamente correcta para la historia y el pueblo optar por el marxismo, así como para el Partido Comunista de China lo es inscribir el marxismo en su propia bandera, para adherirse al principio de combinar los principios fundamentales del marxismo con la realidad de China y adaptar el marxismo continuamente al contenido chino y los tiempos”, dijo XI, en un evento sumamente difundido en los canales estatales y privados.

Se trata de uno de los tres presidentes más poderosos del mundo saliendo a dar un discurso difundido por todo el mundo acerca de Marx. Esto debió retorcer la bilis del teórico estadounidense Francis Fukuyama, quien declaró el “fin de la historia” y de la lucha de clases tras la caída del muro. Fukuyama mintió. Marx y el socialismo siguen vivos y China pone sobre la mesa su propia evidencia.

El marxismo es una guía, dijo Xi, y tiene razón. China pudo adaptar el socialismo científico a su realidad compuesta de una inmensa diversidad de territorios, más de 400 etnias y 1, 500 millones de habitantes, todo, envuelto en diez mil años de historia como nación. Debido a esto, tras la Revolución de 1949 al mando de Mao Tse Tung, desterraron el colonialismo y medio siglo después se alzan como la primera potencia económica del mundo. No hubiera podido ser de otra manera. Este país aró su tierra con el Manifiesto Comunista en una mano, y el confucionismo en la otra. Comprendieron la importancia de desarrollar sus inmensas fuerzas productivas y poner la riqueza al servicio de las personas.

No faltan las voces que afirman que lo de China no es socialismo sino una especie de “capitalismo de Estado”. Voces occidentales, por supuesto. Parafraseando a la historiadora colombiana Diana Uribe, hablar de China es como asomarse a un precipicio y no ver el fondo. Estamos hablando de un país cuya Historia se remonta a la época de las glaciaciones. Las opiniones sesgadas tan solo subliman los prejuicios, incentivados por la ideología anti-socialista.

La teoría marxista y el ejemplo de la Revolución soviética lograron rescatar a una China sometida por el colonialismo europeo y japonés, en el fatídico siglo XIX ensombrecido bajo el humo de opio. Lacerantes episodios como la masacre de Nanjing hubieran condenado a cualquier país al derrumbe; pero China resucitó de la muerte de los mil cortes. “Solo el socialismo puede salvar a China”, pronunció XI Jinping este 5 de mayo en los 200 años de Marx. La historia le concede la razón.

Buscando a Mao – ¿Es China un país socialista? (2da parte)


Desde los estrados occidentales del purismo de izquierda se asegura con ciega vehemencia que China abandonó el socialismo. Que las reformas económicas que emprendió Deng Xiaoping en la década de 1980 apartaron a esta nación del marxismo, el marxismo-leninismo o la praxis revolucionaria emprendida por Mao Zedong. Sin embargo, jamás he leído a ningún periodista indagando, si quiera, si eso es cierto. Por eso, en esta segunda parte de la serie “Buscando a Mao” que este blog trae para ti, el secretario general del Partido Comunista de China (PCCh) en la ciudad de Qingdao, Li Qun, contesta en entrevista una pregunta (una pregunta histórica, si se me permite la arrogancia) para aclarar los prejuicios: ¿Es China un país realmente socialista?

Li Qun es un político afable, pero directo. Mi conversación con él me dio una primera impresión de la manera de conducirse de los altos cuadros comunistas chinos: Honestidad a toda prueba, cada palabra es un compromiso ético e intelectual. Y la camaradería de un humanista hecho. La respuesta que me dio ante el pertinente interés del socialismo en China, comenzaron con una igualmente pertinente aclaración:

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Un padre levanta a su pequeña hija sobre sus hombros durante las celebraciones por el 90 aniversario del PCCh, en 2011. FOTO: Agencias. 

“Lo que puedo dejar bien en claro es que, el socialismo con peculiaridades chinas sí es el socialismo y no es otros ismos. En los últimos años, hay comentarios de dentro y fuera del país que plantean la duda de si lo que China ahora practica es el socialismo o no, algunos lo llaman ‘socialismo del capital’, otros lo llaman ‘capitalismo estatal’ o ‘neo-capitalismo burocrático’. Todo esto es totalmente erróneo. El camarada Deng Xiaoping tuvo una clara explicación sobre la esencia del socialismo, al señalar que, ‘la esencia del socialismo consiste en liberar las fuerzas productivas, desarrollar las fuerzas productivas, eliminar la explotación, erradicar la bipolarización entre la riqueza y la pobreza y alcanzar finalmente a la prosperidad común.’” Seguir leyendo “Buscando a Mao – ¿Es China un país socialista? (2da parte)”

Buscando a Mao – Entrevista al Partido Comunista de China (1ra parte)


Esta es una ocasión extraordinaria para este blog. Como pocas veces ocurre para el periodismo de habla hispana (y seguramente debido a que éste yace persiguiendo solamente las agendas occidentales), es posible contar con una entrevista directa con un funcionario oficial del Partido Comunista de China. Sin embargo,  el periodismo nos llama, y también esta fascinación por develar los entre-telones de la historia y la política del mundo, aún más, de este fantástico país milenario que está llamado a ser la economía más poderosa del mundo para el año 2018, de cuyo ascenso hemos sido testigos en los últimos 20 años.

A ti que me lees, te presento esta entrevista con  Li Qun, secretario general del PCCh en el municipio de Qingdao, una paradisíaca ciudad de la oriental provincia de Shandong, famosa por ser el hogar del eminente filósofo Confucio, y también de Mencio.

A principios de diciembre Li Qun visitó México, acompañado de una delegación del PCCh. Aquí sostuvo una reunión con Cesar Camacho, líder del PRI en el Congreso y encabezó un seminario comercial para la firma de acuerdos de intercambio entre empresas de México y Qingdao, un evento organizado por la Cámara de Comercio y Tecnología China-México.

Aproveché la ocasión para conversar con el secretario Li, gracias a las facilidades de la Delegación del PCCh y de la representación de la República Popular China en México. Le formulé diez preguntas relacionadas con la vida política y social del país, la historia de su Revolución, el papel del Partido Comunista y del presidente Xi Jinping. La idea: develar el secreto de su prosperidad, no sólo económica, sino política y social, siendo un país socialista. Seguir leyendo “Buscando a Mao – Entrevista al Partido Comunista de China (1ra parte)”

China y la caza de los tigres (así se combate la corrupción)


La corrupción en México es “cultural”, ha dicho Enrique Peña Nieto. Pero no; es estructural. Nace y se reproduce en el seno de las entidades que dan forma al Estado: políticos y policías, principalmente, según el INEGI.

Entonces, ¿qué hacer? Miremos lo que está haciendo China. El presidente Xi Jinping ha impulsado una reforma para evitar que la corrupción se convierta en un mal endémico, al tiempo que ha rechazado que esta sea incurable. Y no es fácil. El problema ha tocado las más altas esferas del Partido Comunista (PCCh), con casos de uso indebido de fondos y enriquecimiento ilícito. Estamos hablando de la tarea de “purificar” una organización de 80 millones de cuadros, más que la población de Francia y el doble que la de España, los cuales ocupan puestos de dirección en todos los niveles de la vida pública del país rojo. Y lo han logrado. Uno de los casos más famosos es el de Bo Xilai, ex miembro del Buró Político del PCCh y secretario general del Partido en la provincia de Chongqing, quien hoy cumple cadena perpetua luego de descubrirse que su esposa Gu Kailai estaba implicada en el asesinato del empresario británico Neil Heywood , a quien le pidió que le ayudara a evadir impuestos. Bo era visto como un político carismático, y hoy es una de los rostros de la lucha anti-corrupción del presidente Xi cuya campaña ya es conocida nacionalmente como la “caza de los tigres”. Hechos, no palabras.

Y no sólo eso. Xi Jinping ha ocupado la 18va sesión plenaria del Comité Central del PCCh en Beijing para afianzar su campaña anticorrupción en un momento especial pues se conmemora el 80 aniversario de La Gran Marcha, aquel viaje del Ejército Rojo de Mao Tse Tung entre 1934 y 1935 que marcó el triunfo de la revolución comunista de China. Es decir que el combate a la corrupción es también una reconciliación con la historia y la reivindicación de las ideas y causas que dieron origen a la Nación. De tal manera, el órgano de dirección del Partido ha exigido a todos sus miembros impulsar la “estricta gobernanza”, basados en lo que el Presidente Xi ya había adelantado a principios de año: “Para forjar el hierro es necesario ser fuerte”, dijo citando un proverbio tradicional chino para subrayar la decisión del Partido de librarse de la corrupción, creando “un sistema en el que los funcionarios no se atrevan, no puedan y no deseen volverse corruptos”, dijo el presidente chino, según la agencia Xinhua.

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La estrategia de Xi es metódica, es seria y es realista. Se ha tratado de crear un ambiente de disuasión tal que los funcionarios sean “incapaces de llevar a cabo actos de corrupción y estén poco dispuestos a realizarlos”, dijo el presidente, subrayando otro elemento clave de su campaña: no culpar a la población por el problema, sino pedir su apoyo. Obtener “el apoyo de la gente es la máxima prioridad política”, dijo Xi. “La campaña anticorrupción ha elevado la fe de la población en el Partido y el apoyo que le brinda y la gente elogia mucho la campaña”, agregó. Y los datos parecen darle la razón. Según Xinhua, desde el 18vo Congreso Nacional del PCCh a fines de 2012, China ha intensificado su campaña contra la corrupción y ha castigado a un gran número de funcionarios corruptos con base en la ley, incluidos ex líderes de alto nivel como el ex viceministro de Seguridad Pública, Li Dongsheng, quien fue sentenciado a principios de 2016 a 15 años de prisión por aceptar sobornos. La campaña del líder comunista es de” tolerancia cero”, donde “la disciplina sea más estricta que la ley”.

De tal manera, el Sistema Anticorrupción mexicano no llegará a ningún lado si no reconoce que el problema ha nacido en el seno del mismo Estado y es el mismo Estado quien debe corregirlo cumpliendo la ley, disciplinándose, planeando con visión histórica y política y, sobre todo, castigando ejemplarmente a los culpables y no ayudándoles a escapar. La clave del éxito de China ha sido simple: lo que se dice, se cumple. Porque así debe ser. Porque la ética es más importante que la politiquería.