“La Esclava Blanca”: Al fin la telenovela habló de racismo y no de narcos


“La Esclava Blanca” es una telenovela colombiana producida por Caracol Televisión que –me atrevo a asegurar–, por primera vez en la historia de la televisión latinoamericana aborda con una visión crítica la infame industria de la esclavitud y el racismo en este subcontinente, tomando como punto de referencia la época de descolonización de Colombia y su lucha por la Independencia a principios del siglo XIX, que es, precisamente, la ubicación temporal de esta producción.

Esta telenovela, considerada dentro del género de “telenovela histórica”, fue lanzada en este 2016 con 62 capítulos, cuyo final de transmisión recientemente ocurrió en el pasado mes de abril en Colombia. Con ella, Caracol Televisión sorprende al negocio telenovelero latinoamericano presentando una historia que da una nueva vuelta de tuerca a la argumentación cultural de la televisión en habla hispana, como recientemente lo hiciera en el género de las narco-telenovelas que bien le redituaron, desde la impactante “Sin tetas no hay paraíso” (2006), hasta “Escobar, el patrón del mal” (2012), cuyo impacto social fue tan grande que su polémica trascendió de las mesas familiares, y llegó hasta la política internacional, cuestionándonos sobre la validez de la naturalización de uno de los más dañinos narcotraficantes que ha visto el mundo.

Pero “La Esclava Blanca” se aleja de aquella tendencia. De hecho, sube un escalón en la industria, mientras otras televisoras de clásica producción telenovelera se la piensan dos veces antes de producir algo, si quiera parecido, a “Sin tetas no hay paraíso”, por citar un ejemplo de tantos. Así, pues, y haciendo el conteo, con esta obra de Caracol Television, la TV colombiana rebasa el límite de los diez años de distancia con relación a lo que se están haciendo otros países como México, enfrascado en los refritos de los 80’s, o Chile, cuya producción melodramática se ha conformado con la exportación de telenovelas turcas.

Y no en balde. “La Esclava Blanca” se convirtió en la telenovela más cara en la historia de la televisión colombiana con 9.4 millones de dólares de inversión. Su composición escenográfica vale por sí misma la voluntad de mirarla, situando a la audiencia en los ambientes de la población caribeña de Santa Marta, capital turística del actual departamento de Magdalena, la ciudad más antigua de Colombia datada en 1525. De hecho, uno de sus más grandes valores de producción es haber tomado como una de sus locaciones la famosa Quinta de San Pedro Alejandrino, donde murió en 1830 el libertador Simón Bolívar.

Pero el valor cultural de “La Esclava Blanca” es haber puesto la esclavitud y el racismo en el centro del debate en una Colombia que en este año 2016 está luchando por dejar atrás el belicismo, apostando por la paz y la reconciliación ¿Qué significa esto en un país cuya población afrodescendiente supera el 10 por ciento del total, pero que apenas el 12 por ciento de ésta estudió por niveles encima del bachillerato? Significa que la población afro continúa siendo una de las más segregadas en Colombia, haciendo notar que la paz, no sólo debe ser fruto de la voluntad política, sino de la justicia, en muchos casos, justicia histórica.

En Colombia yacen resabios de discriminación a pesar de haberse abolido la esclavitud en el país, por primera vez, hace más de 160 años atrás. Y a pesar de que es ilegal para las normas colombianas la apropiación del ser humano, la explotación de su fuerza de trabajo continúa dependiendo del patrón, antes amo, como los años previos a la Independencia colombiana.

Quizá por eso “La Esclava Blanca” levantó polémicas entre algunos sectores de la sociedad de este país, los cuales acusaron a la producción de Liliana Bocanegra de exagerar la violencia física y verbal presentada en la telenovela. En ella, se evidencian los latigazos y marcas de hierro a las y los esclavos, así como los tratos deshumanizantes al tildarles de “bestias” o “negros asquerosos”. Pero nada es tan atroz como la realidad misma. Por eso, para comprender la historia –enseñó el historiador Juan Brom–, hay que superar la simple curiosidad. La verdad es algo que muy pocos soportan, menos si es presentada en televisión, ese medio donde tantas querencias depositamos.

Histriónicamente, “La Esclava Blanca” sostiene una calidad que me hace recordar las producciones de finales de 1970 donde las grandes actrices y los grandes actores de teatro, dieron cátedra en la televisión mexicana (“La sonrisa del diablo”, “Doña Bárbara”). Es especialmente destacable el trabajo de la actriz peruana Norma Martínez (“El Evangelio de la carne”, “El bien esquivo”) en su papel de “Adela”, la madre abnegada de “Nicolás Parreño” (Miguel de Miguel), cuya obsesión por defender el honor y la riqueza familiar sobre las bases del esclavismo le convierten en una equilibrista entre la simple vileza del pragmatismo y la total psicopatía. Martínez da vida a un personaje antagónico con tal profundidad de interpretación que coloca sobre sí, en muchos momentos, las emociones más vívidas de la historia. ¿El amor de una madre justifica tanta maldad?

Es particularmente valioso el argumento en el guion realizado por Claudia F. Sánchez, Said Chamie, Andrés Burgos. “La Esclava Blanca” logra colocar diálogos sobre aborto, explotación sexual, homosexualidad y economía en un contexto de principios del siglo XIX y en una Colombia que se aferraba a vivir hundida en el yugo de la moral judeocristiana; pero sobre todo, exponerlo en las pantallas de un siglo XXI que aún alberga núcleos reaccionarios. Nunca olvidaré las discusiones sobre maternidad elegida entre “Milagros” (Ana Harlen Mosquera) y “Remedios” (Paola Moreno) o aquella sentencia contra “Bunme” (Karina Guerra) que bien resume el espíritu narrativo de esta telenovela: “Es mujer y negra, nunca podrá ser libre”.

Quizá el punto más flojo de esta producción se encuentra, precisamente, en el desenvolvimiento de su protagonista Nerea Camacho (“Camino”, “Tres metros sobre el cielo”), quien interpreta a “Victoria Quintero”, a razón, la esclava blanca. La actriz nunca logra consolidar el papel de una niña blanca criada por esclavos, llevada a España de donde escapa para regresar a Colombia con el propósito de rescatar a su familia “negra” de la esclavitud. Por supuesto hay errores de método en la interpretación, pero tal fallo, me parece, recae más en la directora Liliana Bocanegra, quién hubo de darle las bases contextuales a la actriz, de un personaje que atraviesa tres de los más grandes círculos de segregación para alguien como “Victoria Quintero”, mujer, huérfana y esclava, cuya supuesta dilatación emocional nunca aparece; al contrario, se escenifica a un personaje más parecido a Teresa “Gaviota” Suárez de “Amor con aroma de mujer”, que el de un portento de sobreviviente que, habiendo pasado por una crianza en la selva, dos masacres, torturas, explotación en un convento, violencia por orfandad, y encima dos viajes insalubres de dos meses por altamar, no se cree que rompa en llanto cuando el marido le ata las manos.

Pero es claro que hay que cumplir con el rol telenovelesco, el cual demanda que “La Esclava Blanca” haya tenido un final tan predecible como decepcionante para los altos matices que logra alcanzar. De ahí el segundo punto débil de esta producción que es, en general, una debilidad de la industria televisiva. Los formatos de telenovela están superados. Los ritmos en el guion están pensados para una audiencia que está a punto de desaparecer y que, si no se ajusta a las nuevas audiencias, estarán condenadas a morir. De ahí el éxito de teleseries como “Breaking Bad”, “House of Cards” o recientemente “Strange Things”. No basta un buen argumento, como el que de hecho presenta esta telenovela; es preciso repensar las líneas narrativas y actualizar los métodos de producción para convertir grandes historias como las de “La Esclava Blanca”, en éxitos culturales sin discusión, en la era de la televisión digital.

No es Siria, es México, y es una crisis de refugiados


En sus ojos naufraga la esperanza, como un barcaza varada en un mar sin viento. Así, más de dos mil emigrantes procedentes de Haití yacen en las ciudades fronterizas de Tijuana y Mexicali, Baja California, hacinados en cuartos de madera y sin dinero, en espera de obtener asilo en Estados Unidos. Pero no hay respuesta, y esto ya es una “crisis humanitaria”.

Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano en Defensa de Naturalizados y Afromexicanos (CDNAM), me dijo que la situación es alarmante. Los migrantes son asistidos por algunas organizaciones humanitarias, pero no existe apoyo suficiente por parte de los gobiernos de México y Estados Unidos para attender el estado físico y legal de quienes ahí están varados, en espera de entrar a EEUU. Son dos mil, pero están por llegar 5 mil más. Algunas madres ya parieron sus hijos en la calle; otros más están hospitalizados. Todos, tienen hambre y están a mercen del clima.

Hasta el momento, Metelus ha permanecido en contacto con ellos, pero la ayuda no es suficiente. “Nadie está hablando por ellos”, me cuenta y alerta porque muchos de ellos podrían ser deportados masivamente a Haití.

¿A Haití? ¿Después de que el huracán Matthew matara a más de mil y aislara el sur de la isla? ¿A que se van a Haití?

Pero aquí es el sol a plomo. Mexicali y Tijuana fueron construidas sobre territorio desértico con temperaturas que, en primavera o verano, pueden alcanzar los 40 grados durante el día y menos 5 grados en la noche. Este clima yaga la piel de estos migrantes cuya presencia ha venido rompiendo el escenario de un pueblo que no está acostumbrado a grandes concentraciones de población afrodescendiente. Estas no son las fronteras de Siria. Es México, y es una crisis de refugiados.

Buscan ser asilados en EEUU luego de salir de países como Brasil o Venezuela en donde laboraban en proyectos temporales en la industria de la construcción. Ahí llegaron como refugiados luego del terremoto que devastó Haití en el año 2010.

Pero el empleo terminó, y llegaron por tierra a México —junto a más de 3 millones de personas procedentes de México, Centroamérica y otras partes del mundo que lo intentan cada año— buscando cruzar a territorio estadounidense por la línea de la frontera.

Algunos haitianos intentan pasarse por refugiados africanos, particularmente del Congo. Lo hacen porque México ofrece amnistia migratoria a las y los congoleños, a causa de la guerra; no obstante, las personas provenientes de Haití sólo cuentan con un lapso de 20 días de estancia legal. Pero han pasado meses y aquí continúan varados en la frontera, sin que los gobiernos hagan algo concreto. El tiempo corre y la vida apremia.

Comité de Afromexicanos atenderá crisis de migrantes haitianos en la frontera de California


MÉXICO. —Ante la crisis humanitaria ocurrida en las ciudades de Tijuana y Mexicali, Baja California, en la frontera con Estados Unidos, donde más de dos mil emigrantes provenientes de Haití y África esperan asilo humanitario pasa traspasar hacia EEUU, el Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos (CDNAM) ha trasladado una misión de ayuda para paliar la situación e informar sobre los motivos y alcances del problema.

Wilner Metelus, presidente del CDNAM, se encuentra en la frontera californiana donde se reunirá las y los migrantes haitianos y africanos para conocer de cerca el conflicto y brindar asesoría legal en materia de migración y asilo humanitario.

Estos emigrantes buscan ser asilados en Estados Unidos luego de salir de países como Brasil o Ecuador en donde laboraban contratados en proyectos temporales en la industria de la construcción, tras arribar en calidad de refugiados debido al terremoto que devastó Haití en el año 2010. Pero el empleo terminó, y llegaron por tierra a México, buscando —junto a más de 3 millones de personas más procedentes de México, Centroamérica y otras partes del mundo que lo intentan cada año—, cruzar a territorio estadounidense por la línea de la frontera.

Metelus y el CDNAM se reunirá con las organizaciones sociales en Mexicali y Tijuana y también con las autoridades de Baja California para brindar asistencia y velar por los derechos humanos de las víctimas. Así mismo, se tiene programada una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Baja California con sede en Mexicali el miércoles 28 de septiembre a las 8:30 de la mañana, donde  se expondrá el tema de la crisis humanitaria de migrantes haitianos y africanos e la frontera californiana.

El día jueves 29, el CDNAM continuará las reuniones con organizaciones de la sociedad civil y activistas por los derechos humanos en ambas ciudades fronterizas, denunciando, además, los actos de discriminación que han ocurrido en torno al conflicto, como los de la regidora de Tijuana, Martha Rubio Ponce (PRI), quién ha declarado que los migrantes hatianos y africanos varados en esa ciudad sólo están en las calles vendiendo droga.

El Comité Ciudadano en Defensa de Naturalizados y Afromexicanos acuó a Rubio Ponce de ser una “regidora racista” y demandó respeto por los emigrantes que buscan pasar a Estados Unidos en busca de refugio humanitario. “Martha Rubio sabe bien donde están los vendedores de droga”, declaró Wilner Metelus, presidente del CDNAM quien ya ha alertado sobre la crisis humanitaria que se enfrenta en al frontera mexicana derivado del fenómeno, que espera por ser resuelto.

Crisis humanitaria en Tijuana: Miles de haitianos varados buscan asilo en EEUU


MÉXICO. —Más de dos mil migrantes procedentes de Haití permanecen varados en las ciudades fronterizas de Tijuana y Mexicali, ubicadas en el Estado de Baja California, hacinados en cuartos de madera y sin dinero, en espera de obtener asilo en Estados Unidos lo que desata las alarmas del Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos (CDNAM) en lo que considera es una “crisis humanitaria”.

Wilner Metelus, presidente de la CDNAM, declaró a BUITRE que la situación de estos migrantes es alarmante, toda vez que únicamente están siendo asistidos por algunas organizaciones humanitarias, pero no existe apoyo suficiente por parte de las autoridades para atender el estado físico y legal de quienes ahí están varados, en espera de entrar a Estados Unidos.

Metelus, quien es mexicano originario de Haití, denunció que los migrantes están obligados a pagar 600 pesos (poco menos de 30 dólares) por un pequeño cuarto hecho con tablas y recubierto con lonas vinílicas, en el cual se refugian hasta 20 personas. Los demás, se quedan en las calles.

Hasta el momento el CDNAM ha permanecido en contacto con ellos, pero la ayuda no es suficiente. “Nadie está hablando por ellos”, subraya Metelus, y alerta porque muchos de ellos podrían ser deportados masivamente a Haití, sin que hayan tenido la oportunidad de solicitar formalmente el asilo que están buscando.

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Winer Metelus: Migrantes haitianos en Tijuana enfrentan condiciones inhumanas. FOTO: Archivo

Bajo el sol a plomo que caracteriza esta zona del norte mexicano, cuyas ciudades fueron construidas sobre territorio desértico con temperaturas que, en primavera o verano, pueden alcanzar los 40 grados durante el día y menos 5 grados en la noche, aguardan los migrantes cuya presencia ha venido rompiendo el escenario de un pueblo que no está acostumbrado a grandes concentraciones de población afrodescendiente.

Buscan ser asilados en Estados Unidos luego de salir de países como Brasil o Ecuador en donde laboraban contratados en proyectos temporales en la industria de la construcción, tras arribar en calidad de refugiados debido al terremoto que devastó Haití en el año 2010. Pero el empleo terminó, y llegaron por tierra a México, buscando —junto a más de 3 millones de personas más procedentes de México, Centroamérica y otras partes del mundo que lo intentan cada año—, cruzar a territorio estadounidense por la línea de la frontera.

Algunas versiones periodísticas han informado que muchos de estos emigrantes haitianos intentan pasarse por refugiados africanos, particularmente provenientes de la República Democrática del Congo donde, desde el año 2002, yace una guerra (principalmente al norte del país) entre la etnia Tutsi y el Gobierno del país. Según informa Wilner Metelus, esto ocurre debido a que México ofrece asilo atemporal en forma de amnistía a las y los ciudadanos congoleños, derivado del conflicto armado; no obstante, las personas provenientes de Haití sólo cuentan con un lapso de 20 días de estancia legal en el territorio mexicano.

Por lo pronto, algunas organizaciones humanitarias intentan abordar la crisis como la Casa del Migrante de Tijuana, dirigida por el sacerdote estadounidense, Patrick Murphy. De tal manera, Wilner Metelus, pide que los Gobiernos de México y Estados Unidos, intervengan para poder salvar la vida de estos dos mil migrantes haitianos, y detener cualquier acción de tráfico ilegal de personas que pudiera estar ocurriendo.

El racismo en México opera abiertamente – ¡Entrevista a Bocafloja!


CIUDAD DE MÉXICO. —Si tu vas en el metro de esta ciudad y de repente te topas con alguien de apariencia hiphopera; y si por curiosidad te le acercas para preguntarle qué está escuchando, seguramente te dirá que a Bocafloja.

Y si de plano lo tuyo es nomás ponerle random al Spotify, te has perdido de algo interesante.

Aldo Villegas “Bocafloja” (Ciudad de México, 1978) es un rapero mexicano y uno de los más influyentes de la escena contemporánea del Hip-Hop en Latinoamérica y reconocido en los estrados que en Estados Unidos aún no son devorados por el mainstream. No ha sido fácil. Desde 1995 que le anda bregando. Comenzó a trazar rimas de alto impacto politico y social en la calles del DF y llegó hasta Nueva York donde ha conformado el colectivo Quilombo Arte junto a más artistas del rap y spoken word de diversas partes del mundo.

También autor de un libro de poesía, Bocafloja ha presentado su primer trabajo como documentalista en colaboración con ‘Cambiowashere’, rapero, integrante de Quilimbo Arte.

Es “Nana Dijo. Radiografía irresoluta de la conciencia negra”, un trabajo que expone las condiciones de segregación, discriminación, censura y violencia cultural contra las poblaciones afrodescendientes en Latinoamerica y negros latinos en Estados Unidos. Es, pues, un documental que está llamado a convertirse en material elemental para comprender y transformar la conciencia general sobre la ‘negritud’ en países como México o Argentina, donde lo ‘afro’ ha sido silenciado por siglos, incluso, para los mismos afrodescendientes.

“Nana Dijo” se convertirá es una poderosa herramienta de cambio cultural. Estoy seguro de eso y por que estoy convencido de su impacto, comparto aquí la consigna: Hay que verla. Es importante.

Le escribí unas preguntas a Bocafloja para que me hablara más sobre su documental. Quise adentrarme en el argumento de este proyecto. Quise explorar más en las ideas que le dan contexto; lo que ocurre hoy, y las profundas heridas que sigue provocando el racismo. Esto me contestó

La negritud no tiene cabida en la agenda de México

BUITRE: Platícame a partir de qué experiencia, o serie de experiencias, surgió en ti la motivación de realizar este documental.

BOCAFLOJA: La motivacion por realizar el documental parte de un proceso de reclamación histórica. Es un ejercicio de rescate narrativo en primera persona. Aquí la relación “documentalista-objeto de estudio” no existe. El tema racial no sólo es la base del cuerpo de trabajo de mi obra sino una condición política en mi dia a dia como ser humano.

Temas como la afrodescendencia, la negritud, la colonialidad, en el contexto de Mèxico y Latinoamerica siguen siendo discusiones que no tienen cabida casi en ninguna agenda, lo cual es literalmente escandaloso.

Existen varias iniciativas culturales y políticas con respecto al tema en Mèxico, pero en su mayoría están sujetas a una dirección culturalista y asimiliacionista. Era fundamental realizar un proyecto documental que partiera desde un enfoque no subordinado a narrativas coherentes con el multiculturalismo mañoso y las democracias liberales.

En la parte del manejo estético y cinematográfico este proyecto es una colaboración con Cambiowashere, quién es la mente detrás de Nana Dijo y la mayor parte de proyectos visuales de nuestro colectivo

BUITRES: ¿Por qué y cómo escogiste los lugares y las personas que entrevistaste en el documental?

BOCAFLOJA: Una de las premisas del proyecto fue evidenciar que el cuerpo del oprimido es multidimensional y que sus condiciones conectan mas allá de los bordes creados por los Estados-Nacion. Queremos demostrar que un hombre negro Garifuna viviendo en South Central de Los Angeles, tiene que bregar con patrones de opresión y estratificación sistémica casi idénticos a los de un hombre negro en Argentina. Era importante el registro narrativo de personas con experiencias muy disimiles, desde un obrero hasta un académico o jóvenes militantes.

BUITRES: ¿Cuál es tu opinión sobre el trato político y gubernamental que se le da a las poblaciones afrodescendientes en Latinoamérica?

BOCAFLOJA: Habría que comenzar por estructurar la respuesta en varios tiempos, regiones y enfoques.

En breve, por ejemplo, históricamente las victorias políticas de la militancia negra en Brasil están muy por delante con respecto a la casi absoluta invisibilidad y falta de reconocimiento a nivel más basico desde hace un par de decadas en lugares como Mexico.

La izquierda criolla Latinoamericana en su gran mayoría enfocó su discusión en la lucha de clases, olvidando casi por completo la discusión de raza. Qué esperar de las ultra derechas Latinoamericanas que han sido abiertamente racistas desde su fundaciòn.

La premisa básica del nacionalismo latinoamericano es un marco primordialmente anti-negro y anti-indigena aunque muchos quieran ocultarlo bajo la mesa.

BUITRES: ¿Qué opinas de las campañas privadas contra al racismo, provenientes de instituciones lucrativas como la FIFA o el Comité Olímpico?

BOCAFLOJA: Hoy en dia la promoción del multiculturalismo es una herramienta estratégica para la legitimación de los “ejercicios democraticos” en la agenda neo-liberal. Le otorga “puntos” a favor internacionalmente a las naciones el promover estas campañas que al final del día no son otra cosa que una simulación, que en el mejor de los casos puede llegar a visibilizar, pero dificilmente a empoderar, y entre estos dos actos hay un mundo de diferencia.

Para este tipo de organizaciones como la ONU o la FIFA, está muy bien hablar de aspectos culturales y fantasear sobre procesos de inclusion subjetiva, pero sólo el hecho de plantear discusiones de politicas panafricanas o legitimar otros sistemas de conocimiento resulta aún impensable.

Se trata de una visibilizacion controlada, siempre bajo la supervision del filtro hegemonico blanco.

“El racismo opera abiertamente en México”

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BUITRE: ¿Qué tan grave sigue siendo la violencia racial en Estados Unidos?

BOCAFLOJA: Muy grave.

Se trata de un ejercicio de terrorismo sistémico. Somos sujetos coloniales en este modelo de estado-nacion. Del complejo industrial de prisiones que no es otra cosa más que una plantación moderna, a modelos economicos completamente diseńados para aumentar el empobrecimiento de nuestras comunidades. Violencia pura en todos los niveles.

BUITRE: ¿Y en México?

BOCAFLOJA: México es una de las representaciónes mas claras respecto a los modelos de colonialismo interno en la region, bajo el cual los mitos del mestizaje y de la inclusión sirvieron como el marco perfecto para perpetuar la subyugación y periferización del cuerpo del oprimido.

El nacionalismo mexicano esta cargado de uno de los paquetes ideologicos mas racistas que se pueden imaginar.

Por ende, en terminos prácticos, el racismo opera en un terreno abierto, practicamente sin bordes que le resistan, a diferencia de Estados Unidos, en donde las conquistas politicas del movimiento Negro, Nativo Americano o Chicano, por ejemplo, han de algun modo forzado al sistema a otorgar ciertas concesiones.

BUITRE: ¿Por qué elaborar un documental sobre poblaciones afro en Latinoamérica habiendo otros problemas aparentemente más “importantes” como la pobreza, la migración ilegal o el narcotrafico en el continente?

BOCAFLOJA: No se puede desligar a la pobreza o a la migración del racismo, ni al narcotráfico de la pobreza, todo es un proceso que interconecta.

En primera instancia es fundamental entender que el racismo es una experiencia necesariamente conectada a un imbalance histórico de poder, por ende es un problema social, económico, cultural, espiritual, político, etcetera.

Decir que el tema de la raza no es una prioridad es un síntoma miserable de la tendencia ideológica de la izquierda Latinoamericana en muchos casos. Esa misma Izquierda latinoamericana que sigue teniendo a sus héroes blancos en las posiciones más altas de sus procesos revolucionarios, y a sus prietos y prietas en posiciones de subordinación limpiando los fusiles.

Esa misma intelectualidad latinoamericana que sigue seducida por el conocimiento parisino blanco, que es capaz de adular a Foucault e infantilizar a Fanon en el mismo enunciado, que alaba a Walter Mignolo e Ignora a Walter Rodney, que goza con Latin Jazz y se emborracha con la Fania, pero se averguenza del perreo y se escandaliza con la sonrisa de Tego (Tego Calderón).

Yo no soy parte de ese barco.

El racismo tiene qué ver con poder

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BUITRE: ¿Cómo impacta el racismo en términos económicos, laborales, en fin, de desarrollo y bienestar, en las familias afrodescendientes de Latinoamérica?

BOCAFLOJA: Al ser un problema estructural y conectado a procesos históricos de imbalance en cuanto al poder, el racismo tiene un impacto directo en la economía del cuerpo marginalizado y/o periferizado. El privilegio se va perpetuando generación tras generación en base a plataformas donde el acceso, visibilidad, posicionamiento, otorgan a la experiencia blanca un lugar más favorable en casi cualquier estructura social, política y cultural.

Latinoamerica casi en su totalidad vive un modelo de colonialismo interno en el cual los administradores históricos del poder han sido los criollos desde el momento en que se gestaron los movimientos de Independencia con respecto a Europa, lo cual ha definido la pauta de la ecuación al día de hoy en mayor o menor medida.

BUITRE: ¿Estás de acuerdo con la conformación de partidos políticos cómo el de las Panteras Negras?

BOCAFLOJA: La existencia de organizaciones como las Panteras Negras, Young Lords, Brown Berets, Native American Movement, e incluso The Weather Underground, fueron cruciales para conseguir victorias politicas, sociales y culturales que cambiaron la historia de las poblaciones de color en los Estados Unidos y sirvieron como referente y enlace solidario con muchos otros procesos revolucionarios en el mundo.

Es bien importante el tener modelos de organización y participacion política que tengan como agenda primordial nuestras necesidades especificas como cominidad, además de ofrecer marcos de referencia con los cuales podamos identificarnos.

BUITRE: ¿Qué relación encuentras entre el racismo contra poblaciones afro y el racismo contra la comunidad arabe hoy en día?

BOCAFLOJA: El racismo a nivel institucional opera bajo pautas muy similares en el marco de las grandes estructuras hegemònicas de poder.

Muchos pueblos arabes han sido aplastados y despojados bajo argumentos muy similares con respecto a otras regiones en el mundo. La Islamofobia ha sido un vehiculo de sometimiento grotesco e infame.

Analizar las similitudes entre Ayotzinapa, Ferguson y Gaza puede sorprender a muchos.

BUITRE: ¿Decir “blancos” es racismo?

BOCAFLOJA: Hay que dejar muy claro que el racismo no es una patologia individual, no es un prejuicio aislado en la mente de las personas. El racismo esta conectado directamente a un proceso històrico con imbalances en el poder.

Aquella teoria del “racismo invertido” es meramente absurda y sumamente problematica.

Una persona de color no puede ser racista contra una persona blanca sencillamente porque no tenemos el privilegio historico del poder para dictaminar sus condiciones de existencia. Entiéndase por persona de color a un no blanco racialmente, no confundir con el eufemismo problemático aplicado en Latinoamérica para definir a una persona Negra.

La supremacia blanca es un modelo operante el cual no esta restricto al pigmento y por el contrario esta directamenre conectado a valores hegemonicos a nivel cultural, politico, espiritual, de raza, de genero, etc.

BUITRE: Platícame sobre el conflicto de la apropiación de la cultura negra por parte de la población blanca en Estados Unidos

BOCAFLOJA: La apropiación cultural es primeramente una estrategia politica de neutralizacion que a la postre se convierte en un proceso de comodificacion.

Por ejemplo, cuando una experiencia cultural Negra comienza a generar atencion, a moverse con fuerza, a politizarse, la hegemonia de inmediato articula sus mecanismos para “descafeinarla” , pasarla por un filtro que esterilize su poder transgresor y finalmente controlarla de modo que trabaje a su beneficio; la convierte en una mercancia complaciente a las necesidades de la hegemonia.

Ha sucedido con el rock and roll, con el jazz, con el hip hop.

Siempre sobreviven opciones que siguen transgrediendo, que se filtran por los “respiraderos” que el mismo sistema otorga , pero a nivel de visibilidad masiva es complejo.

“Muchas organizaciones de afromexicanos son conservadoras”

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BUITRE: ¿Cómo se transforma artísticamente Bocafloja al haber realizado este documental?

BOCAFLOJA: Mas que transformarme, creo que me da la oportunidad de seguir diversificando mi producción cultural.

El cuerpo de trabajo es primordialmente el mismo, pero con mucho más aristas de proyección dada la variedad de formatos y medios.

Aunque mucha gente me ubica en primera instancia como un artista de rap, en realidad soy un artista multidisciplinario que entre muchas otras cosas hace rap.

BUITRE: ¿Y personalmente? ¿De qué manera te impactó este trabajo?

BOCAFLOJA: Personalmente es muy satisfactorio porque me tenia que sacar del pecho esta responsabilidad historica por compartir la narrativa de mi gente, de mi experiencia personal que se colectiviza a través de miles de voces en puntos geograficos totalmente distantes.

Muy feliz por finalmente tener este proyecto en las manos.

BUITRE: ¿De qué manera te gustaría que influenciara este documental, tanto en las personas como en la sociedad?

BOCAFLOJA: Me gustaria que se estableciera como un referente sólido de otro acercamiento a una narrativa no asimilacionista con respecto a la experiencia Negra en Mexico y Latinoamerica.

Sé claramente que la mayor parte de organizaciones en Mexico que están involucradas haciendo trabajo con el tema de los “afromexicanos” estan en desacuerdo porque mi posicionamiento politico cuestiona frontalmente el nacionalismo latinoamericano y mexicanidad de forma directa.

Ellos aparentemente no tienen muy clara la condición del afro-descendiente como un sujeto colonial en el México del 2016, por lo cual siguen claramente luchando por abrazar un pedacito de nación.

Muchas de estas organizaciones son de un perfil bastante conservador y algunas estan dirigidas por mexicanos blancos que responden incluso a intereses partidistas politicamente chatos.

BUITRE: ¿Qué fue lo más difícil de realizar de este documental?

BOCAFLOJA: Lo más dificil no es realizarlo sino acceder a espacios para visibilizarlo, especialmente en el contexto de México y Latinoamerica.

La curaduría fílmica, así como la industria cultural esta secuestrada por la alternatividad criolla, que vive seducida por la estética de la melancolía blanca y las narrativas de la despolitizacion. Pero es algo que ya teniamos calculado, asi que si no abren una puerta nosotros abrimos otras.

BUITRE: ¿Qué te causó más alegría?

BOCAFLOJA: Lo que más me ha causado alegria al dia de hoy es que hay gente que se me acerca para contarme como finalmente se ven reflejados en la pantalla a través de conocer la experiencia de otras personas.

Hay gente que por años jamás se atrevió a verbalizar sus dudas y sus inquietudes con respecto a su identidad como una manifestacion politica básica y fundamental.

“Un negro no puede ser mexicano”

Y pues bien, apenas en diciembre de 2015, el Gobierno mexicano, mediante la Encuesta Intercensal del INEGI, reconoció que existen 1 millón 381 mil 853 ciudadanos y ciudadanas mexicanos afrodescendientes o personas Negras; es decir, 1.2 por ciento de la población nacional. Es una cifra mucho mayor a la que se estimaba pues se creía que esta población apenas alcanzaba los 450 mil.

¿Te sorpende? Quizá. Para la cadena CNN, contó Wilner Metelus, mexicano originario de Haití, que un día regresando de un viaje a Estados Unidos,  un agente migratorio, al ver su pasaporte nacional, lo detuvo por dos horas en el aeropuerto porque “un negro no puede ser mexicano”.

Así ocurre. El racismo en México es una realidad.

Y es que cuando hablamos de racismo en el país enseguida nos remitimos, solamente, a los esquemas de discrminación contra las poblaciones indígenas. Y con razón. La deuda histórica es de más de 500 años. Pero son los mismos siglos que con la comunidad afromexicana o ‘blaxican’. No obstante ha llegado la hora de hacer un acto de contricción. ¿A cual de tus amigos le dicen “el negro”? ¿A ti? Si tu familia proviene de Quintana Roo, Guerrero, Oaxaca o Veracruz -que es donde hay mayor concentración poblacional afrodescendiente-, posiblemente tengas raíces negras y no lo sabes. Vale la pena investigar.

 

Nos insulta visita de Trump: Líder afromexicano


MÉXICO. —La visita de Donald Trump a México es un insulto para nosotros como mexicanos y mexicanas, sobre todo quienes somos migrantes y afrodescendientes, consideró Wilner Metelus, presidente de Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos (CDNAM).

El candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos fue recibido la tarde de este miércoles 31 por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, en la residencia oficial de Los Pinos. Un acto que ha sido duramente criticado por la sociedad política e intelectual del país, como el académico del Tecnológico de Monterrey y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, Jesús Silva Herzog-Márquez, quien calificó el hecho como una “la mayo estupidez en la historia de la presidencia mexicana”.

La indignación, por supuesto, no es fortuita, ya que Trump se ha dedicado en el último año a ofender a las y los migrantes mexicanos hacia Estados Unidos, diciendo que son “delincuentes”, “violadores” y de “traer drogas” a ese país.

Por eso, Wilner Meletus dijo a BUITRE que la estancia de Trump en México es “un insulto” que “daña aún más la imagen” de Peña Nieto quien, de por sí, apenas alcanza el 27% de aceptación, según una encuesta de BCG-Excélsior, publicada a finales de agosto.

“Trump mejor debería pedir disculpas”, declaró el líder afro. No obstante, el candidato republicano reiteró, en la cara de Peña Nieto, su intención de construir “un muro para poner un alto a la inmigración”, en la frontera de Estados Unidos con México.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos se realizarán el 8 de noviembre de este año, entre Trump y Hillary Clinton, candidata del Partido Demócrata. Pero con uno u otro, “la situación no va a cambiar para nosotros los migrantes y afrodescendientes”, sentenció Meletus.