Ayotzinapa: El Mexico destinado a caer


México es una dictadura porque ejerce el terror como política.

Ya vamos para dos meses en los cuales el Gobierno del país no ha rendido cuentas fehacientes sobre los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, pero Enrique Peña Nieto ya salió a declarar la guerra a los que piden su renuncia, diciendo que no dudará en usar la fuerzas represivas del Gobierno contra los “actos orquestados de desestabilización”.

Dos meses y las pruebas que suponen la incineración de los normalistas se diluyen como la moral del procurador Murillo Karam.

Dos meses y todo empeora.

Este sábado 15, un agente de la Policía Judicial del Distrito Federal, disparó su arma contra un estudiante de la UNAM. Testigos confirman que elementos del gobierno del DF espiaban a las organizaciones que confuyen en el Auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras, cuando alumnos confrontaron y persiguieron a los policías. Retuvieron un vehículo oficial que después quemaron.

La respuesta de la autoridad capitalina fue mandar cientos de ganaderos a la Ciudad Universitaria, armados con cascos, toletes y chalecos anti balas, violando la autonomía de la institución.

¿Quae hacían judiciales espiando a los universitarios?

¿Por que el Estado mexicano se empeña en sembrar violencia?

¿Por que contra los estudiantes?

Quizá porque son el germen de la victoria; una avalancha de ideas revolucionarias que amenazan con arrasar al viejo Estado burgués.

Se equivocó Francis Fukuyama con México, y su teoría del fin de la historia. El liberalismo esta siendo derrotado en el terreno de los hechos, y se gesta en el país una nueva lucha de clases. Seguir leyendo “Ayotzinapa: El Mexico destinado a caer”

Cuando la violencia es la solución [@losangelespress]


Nuestros pueblos no se fundaron con reformas. Los pactos sociales devienen de un proceso revolucionario. Hubo necesidad de tomar azadones y fusiles para transformar la historia. La constitución de 1917 en México surgió a partir de siete años de revuelta armada, que culminara apenas tres años después en un proceso que fundó el país que conocemos, al menos, el que conocimos. El mismo Porfirio Díaz reclamaba “paz y progreso” en medio del conflicto que dio fin a su dictadura. No en el Congreso, no con las elecciones, sino por la vía de la violencia.

Porque no toda la violencia es igual.

El carácter de la violencia se define por sus objetivos. En tanto el Estado ocupa la represión armada y de las leyes para aniquilar el descontento social, los pueblos organizan y canalizan la violencia para “cambiar lo que tiene que ser cambiado”, como definió Fidel Castro lo que es Revolución.

La ley, es la violencia del Estado burgués.

Dice el secretario de gobernación mexicano, Miguel Osorio Chong, que “la violencia no es la solución”. Lo dijo este jueves 13 en Jojutla, Morelos, en un evento con abogados. Que el Gobierno del país se empeña en hacer justicia a las familias de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Un discurso lleno de moral institucional, ante los disturbios en Guerrero, Distrito Federal y Oaxaca; las protestas dentro y fuera de México contra el crimen de lesa humanidad.

Sin querer, las palabras de Osorio Chong me hacen recordar a uno de mis poetas favoritos, Bertolt Bretch.

Bretch, en su concepción de moral, cuando ésta proviene del tirano: “Esos que pretenden, para reformarnos, vencer nuestro instinto criminal, que nos den primero de comer. De moral hablaremos después”.

A propósito de la violencia de Estado, el poeta dijo también: “Sólo la violencia ayuda donde la violencia impera”.

¿Cambiaría México a través de la violencia? La historia nos dice que sí.

Qué curioso que clamen por pacifismo aquellos que ejercen la violencia desde sus posiciones de poder. Más curioso aún que amenacen con ejercer el “imperio de las leyes”, desde un Estado fundado a través de las armas, no precisamente por personas de su calaña.

Debería saber Osorio Chong que la no violencia que reclama, la reclama desde una posición inmoral. Debería y quizá lo sepa. No hay cinismo que se diluya en el fondo de la conciencia.

Parafraseando a Bretch, primero el pan y después la moral. Primero la justicia y después la paz, señor Osorio Chong. – ALBERTO BUITRE http://www.losangelespress.org/cuando-la-violencia-es-la-solucion/