Se jodió la democracia en España. Franco estaría orgulloso


Lo ocurrido en España demuestra que, en capitalismo, no hacen falta las mayorías para formar un Gobierno.. o imponerlo, como es este caso. El infame MaRRano Rajoy fue elegido nuevamente Presidente de España gracias al voto favorable de 170 diputados y diputadas de un total de 350 que, en teoría, deberían votar. Pero el líder del Partido Popular contó con el apoyo fáctico del PexSOE (Partido ex Socialista Obrero Español) que, por una orden de su líder moral Felipe González (aquel pillo que liderara el primer gobierno “socialista” en España de 1882 a 1996, cuya marca de gobierno fue derruir todo rastro de izquierda, precisamente), mandó a 68 de sus congresistas a abstenerse, allanándole el camino a su nuevo líder Rajoy, acabando con el bipartidismo, pero institucionalizando un nuevo partido, el “PPSOE” ¡¿Quién dijo que no había una tercera vía?! Izquierda y derecha unidas, jamás serán vencidas.

Por supuesto que vale decir que 111 congresistas votaron en contra de Rajo-hoy. Entre ellos y ellas, 15 integrantes del PexSOE, quienes así han seguido la ruta del ex secretario general de su partido, ex candidato a la presidencia y ahora ex diputado —pues renunció de cara al espectáculo siniestro de la investidura—, Pedro SánchEX, a quien GonzálEX reventó para poder dar paso al nuevo pero viejo PPreSOEdente español quien, desde su cúpula, continuará dirigiendo los destinos de más de 47 millones de habitantes que componen el Reino de Castilla y Aragón, que yacen en una crisis social y política devastadora, con 60 por ciento de pérdida de poder adquisitivo, 1 millón 700 familias sin trabajo  y más de 400 mil habitantes, incluidos migrantes, que han perdido sus viviendas al no poder pagar hipotecas.

La re-investidura de MaRRano Rajo-hoy, con la anuencia del PexSOE, es una nueva maniobra de las hegemonías europeas para salvarse a sí mismas, en tanto la clase trabajadora española está en las calles o suicidándose ante la imposibilidad pagar sus hipotecas. Pero tal movimiento por supuesto que no es casual. Es EXpaña una de las joyas de la Unión Europea que, luego de haber recibido una patada en el trasero por parte de la Gran Bretaña, vía el BREXIT, no iba a arriesgarse a perder su segundo reino en importancia. Máxime, estando de por medio el intento de la OTAN por entrar a Siria y hacerle la guerra a Rusia. ¡Hacen falta valientes EXpañoles para seguir escribiendo con sangre los nuevos episodios del colonialismo europeo!

[LEE: “Oligarcas sacrificaron al Rey para salvarse”]

Pero ya está Don MR (Mariano Rajoy Marca Registrada) para solucionar los problemas de la oligarquía hispana y, de paso, los negocios de su majestad FeliPPSOE VI y su padre, su palaciego cazador Juan Carlos de Borbón. Ya la reina Letizia puede respirar tranquila: no tendrá que volver a México a posar para los discos de Maná.  (Lo cual, ciertamente, es mayor vergüenza).

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El capital español continuará la entrega de los recursos de Hispania a los monopolistas europeos. Pero no tiene de otra. La deuda externa de España es de más de 1 millón 500 mil millones de euros. Lo que sigue, es el endurecimiento de las políticas de privatización y los recortes al gasto público. No hay que ser expertos “españolistas” para advertirlo. El propio Rajo-hoy lo ha sentenciado  en su discurso de investidura: “No voy a cambiar de rumbo”, haciendo que Francisco Franco suelte una lágrima de orgullo desde su tumba.

 

 

Comité de Afromexicanos atenderá crisis de migrantes haitianos en la frontera de California


MÉXICO. —Ante la crisis humanitaria ocurrida en las ciudades de Tijuana y Mexicali, Baja California, en la frontera con Estados Unidos, donde más de dos mil emigrantes provenientes de Haití y África esperan asilo humanitario pasa traspasar hacia EEUU, el Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos (CDNAM) ha trasladado una misión de ayuda para paliar la situación e informar sobre los motivos y alcances del problema.

Wilner Metelus, presidente del CDNAM, se encuentra en la frontera californiana donde se reunirá las y los migrantes haitianos y africanos para conocer de cerca el conflicto y brindar asesoría legal en materia de migración y asilo humanitario.

Estos emigrantes buscan ser asilados en Estados Unidos luego de salir de países como Brasil o Ecuador en donde laboraban contratados en proyectos temporales en la industria de la construcción, tras arribar en calidad de refugiados debido al terremoto que devastó Haití en el año 2010. Pero el empleo terminó, y llegaron por tierra a México, buscando —junto a más de 3 millones de personas más procedentes de México, Centroamérica y otras partes del mundo que lo intentan cada año—, cruzar a territorio estadounidense por la línea de la frontera.

Metelus y el CDNAM se reunirá con las organizaciones sociales en Mexicali y Tijuana y también con las autoridades de Baja California para brindar asistencia y velar por los derechos humanos de las víctimas. Así mismo, se tiene programada una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Baja California con sede en Mexicali el miércoles 28 de septiembre a las 8:30 de la mañana, donde  se expondrá el tema de la crisis humanitaria de migrantes haitianos y africanos e la frontera californiana.

El día jueves 29, el CDNAM continuará las reuniones con organizaciones de la sociedad civil y activistas por los derechos humanos en ambas ciudades fronterizas, denunciando, además, los actos de discriminación que han ocurrido en torno al conflicto, como los de la regidora de Tijuana, Martha Rubio Ponce (PRI), quién ha declarado que los migrantes hatianos y africanos varados en esa ciudad sólo están en las calles vendiendo droga.

El Comité Ciudadano en Defensa de Naturalizados y Afromexicanos acuó a Rubio Ponce de ser una “regidora racista” y demandó respeto por los emigrantes que buscan pasar a Estados Unidos en busca de refugio humanitario. “Martha Rubio sabe bien donde están los vendedores de droga”, declaró Wilner Metelus, presidente del CDNAM quien ya ha alertado sobre la crisis humanitaria que se enfrenta en al frontera mexicana derivado del fenómeno, que espera por ser resuelto.

Crónicas mexicanas: Entre Peña Nieto y Santa Anna, ¿quién es peor?


 

“La historia de México te demuestra que aquí todo siempre ha estado bien pinche revuelto”, me dijo en un perfecto castellano una compañera de trabajo, cuando discutíamos –para variar–, sobre la situación del país.

En efecto: desde el periodo prehispánico, pasando por el primer Imperio, la Reforma, la Revolución y hasta la imposición de Enrique Peña Nieto, la historia de México se ha resuelto por poder, nunca por justicia. Claro que esto ocurre en prácticamente todo el mundo. Se trata de imponer intereses sobre las demás personas. Prácticamente no importa si se tiene la razón, o no. El poder siempre se impone.

De tal modo, el historiador Arnaldo Córdova demostró en sus estudios sobre la Revolución Mexicana que, quienes ganaron con ella, no fueron los caudillos más triunfantes, ni los más temidos, los más ricos o los más exitosos militarmente. Quienes cosecharon los frutos de la victoria fueron quienes mejor hicieron política. Esto llevó a la presidencia del país entre 1924 y 1928 a Plutarco Elías Calles, por ejemplo. Sólo ganó dos batallas: el sitio de El Naco, y el de Agua Prieta, Sonora; pero su habilidad en el tejido de alianzas con las huestes que el General Álvaro Obregón despreciaba, le acumuló tal fuerza que fue imposible delegar a otro la silla presidencial.

Poder. Poder. Poder. “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, dijo el anarquista inglés Lord Acton. También dijo: “dinero es poder”.

Y si el poder corrompe, y el poder es dinero; y si la historia de México hasta nuestros días se ha definido por poder, nuestro silogismo concluye que, lo que ha definido el curso de este país, en efecto, es el dinero. ¿Es posible generalizar con esto? Probablemente no. Porque, ¿quién podría afirmar que Santa Anna vendió la mitad del territorio mexicano en 1848, sólo por dinero? México era militarmente muy inferior a Estados Unidos. Le superaban en tecnología y en número, y el Tratado Guadalupe-Hidalgo significó que EEUU no invadiera por completo el país y hacerlo su colonia, cuando aquí aún sufríamos la cruda de la guerra de Independencia contra España. (OMG! ¡Pude haber sido gringo!).

Pido no se me tergiverse. Santa Anna fue un pillo ególatra que se hizo llamar Alteza Serenísima y le hizo un homenaje a su propia pierna. Pero al menos tenía un motivo, no necesariamente económico. En cambio, quienes hoy gobiernan en México son peores que Santa Anna. Son vulgares ladrones. Hacen política por dinero. Entregan el país a cambio de unos dólares, que van a parar a mantener los vicios de una punta de familiares mantenidos.

Ya en serio: ¿Venezuela viola los derechos humanos o no?


CIUDAD DE MÉXICO. —No es un asunto sencillo hablar de derechos humanos en Venezuela. Los boletines de diversas organizaciones internacionales en la materia como Human Rights Watch, —cuyas actividades son financiadas mediante proyectos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) —, se centran en asuntos políticos, pintando un panorama realmente opaco sobre este país, afirmando en sus informes que “la acumulación de poder en el ejecutivo y el deterioro de las garantías de derechos humanos han permitido que el gobierno intimide, censure y persiga penalmente a sus críticos”.

No obstante, la perspectiva de Venezuela sobre el concepto de “derechos humanos”, cambió radicalmente desde el arribo de Hugo Chávez Frías a la presidencia del país, en 1999. De hecho, tal acepción se contrapuso radicalmente a la que se ofrece desde la hegemonía, la cual privilegia la noción de “libertades” que al mismo tiempo protege la liberación absoluta del mercado, dejando a la clase trabajadora —sobre todo las capas más bajas—, en un estado de indefensión frente a la progresiva privatización de servicios públicos de salud, educación, tierra o cultura, como ocurre en países como México o Colombia. Por supuesto, esto no se cuenta como “violaciones a derechos humanos” pues pasan por regulaciones capitalistas, no humanas.

Tal revuelco conceptual sobre los derechos humanos propuesto por Chávez tuvo su anuncio cuando el líder bolivariano decidió el retiro de Venezuela del Sistema Interamericano de Derechos Humanos en el año 2012 al denunciar que el aparato de protección de los derechos humanos está bajo el dominio de una “mafia” que los utiliza con “doble rasero” para sus propios fines políticos y en detrimento de países que han decidido no alinearse a la estrategia geopolítica de Estados Unidos.

De esto ya había hablado el Comandante Fidel Castro, durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU en 1979, cuando expuso la notable diferencia entre “derechos humanos”, y “derechos de la humanidad”:

“Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la Humanidad. ¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos, para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años, para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser miseramente pobres, para que otros sean exageradamente ricos? Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan. Hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas, hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y a la dignidad humana.”

En ese sentido, Venezuela propone una concepción de derechos humanos desde la noción primigenia de humanidad. Ha creado un sistema político-económico que privilegia garantías colectivas, donde todos y todas tengan pan, trabajo y bienestar, y en el cual nadie pueda explotar estos tres valores para su propio beneficio económico. Y ha echado adelante su propio derecho a defender a la clase trabajadora del país ante las amenazas de quienes pretender romper esa estructura progresista, y regresar al país a los dominios del neoliberalismo, donde los “derechos humanos y libertades” son, en primera instancia, la libertad de lucrar con las necesidades de las personas. Cuando éstas amenazas son apresadas con apego a la justicia, es cuando organizaciones como HRW rompen en denuncias, sin considerar a un pueblo que, de hecho, ya goza por beneficio estatal, de esos derechos que reclama.

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La embajadora de Venezuela en México, María Lourdes Urbaneja Durant, participa en la mesa redonda “Sociedad, Cultura y Derechos Humanos”, organizado por el gobierno de la Delegación Tlalpan, de la Ciudad de México. FOTO: Oficial

Esto mismo lo recordó el pasado 8 de septiembre la embajadora en México de la República Bolivariana de Venezuela, Maria Lourdes Urbaneja Durant, durante la mesa redonda “Sociedad, Cultura y Derechos Humanos”, organizada por la delegación Tlalpan, de la Ciudad de México.

“Mundialmente los derechos humanos son usados para defender posiciones hegemónicas y para apalancar la intervención en naciones y pueblos que transitan senderos emancipatorios y libertarios”, dijo la diplomática, recordando que, la experiencia de Venezuela en cuanto a derechos fundamentales “significa hoy el desarrollo de un proceso innovador, revolucionario en derechos, comprehensivo y de más empoderamiento del pueblo”

En ese sentido la embajadora Urbaneja Durant afirmó que “los excluidos hoy han ganado voz propia, se han visibilizado en una lucha intensa asumiendo la conducción de procesos importantes, lo que sin duda impulsan la profundización de los cambios tanto conceptuales, como en el quehacer de lo público”.

Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de derechos humanos en Venezuela?

Hablamos de un país que sacó de la pobreza al 80% de su población. Que no exento a fracasos y sí, sujeto a una necesarísima autocrítica política, pero inocente de esas acusaciones de las agencias estadounidenses que, por un lado, aseguran que bajo el chavismo hay persecución política y censura y, por el otro, ocultan que ningún otro país en el mundo (mucho menos en las naciones protegidas por Washington) se han realizado tantas elecciones como referéndums, incluido el actual que pretende acreditar la derechista Mesa de la Unidad Democrática para revocar al presidente Nicolás Maduro.

Por eso, hablar de derechos humanos en Venezuela, no es sólo es hablar de libertad de expresión o de libertad de asociación: “hablar de derechos humanos en la Venezuela bolivariana es hablar de superación de la pobreza, de la desigualdad, es educación pública gratuita y de calidad, es la conformación de un sistema de salud público que atienda a las grandes mayorías”, como bien dijo la embajadora Urdaneta, en México. Algo que, obviamente, no entienden las mentes enajenadas por el capitalismo.

Cumpleaños de un político: Mi viaje al palacio de los psicópatas


Estuve ahí, nadie me lo contó. Me sumergí en las aguas turbias de eso que llaman la “alta política” mexicana –que, paradójicamente, yace en lo más bajo de lo existente–, y regresé a la superficie, agradeciendo al cielo por un poco de oxígeno. Ahora, cada que recuerdo mi viaje, confieso que no evito vomitar un poco dentro de mi boca cuando vuelven a mi mente las imágenes de aquel escenario infame.

Me sentaron a la mesa del líder del clan. El hombre, su pequeño evento sobre 600 metros de césped y adoquín, sobre el cual comimos un jabalí enorme, maridado con Modelos para concordar con el mal gusto. Su palacio adornado con jarrones y solecitos de barro, típicos del folclor local, orgullo lugareño combinado con finas pieles italianas tapizando los humildes sillones para la concurrencia, junto a la cava empotrada en los muros, coronada con un par de vinos alemanes que –según los allegados–, valían más de 10 mil pesos, cada uno. Su banda de viento, las huestes de su partido, sus bufones; “sus” mujeres, y aquella otra semi-distante a la que, “no le doy trabajo, porque, si no, ya le dije que me la voy a coger”, dice dando un trago a su Buchanan’s el mártir de la nación, quien ha ascendido a los primeros círculos del “poder” para ser adorado, por el sacrificio al pueblo y la ideología. Todo aquello era un montaje falo-céntrico. Tristísimo discurso del ego.

El sociólogo Gilles Lipovetsky habló de esto en su libro “La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo” (Anagrama, 2002). En los clanes, dice, la vida no vale nada comparada con la estima pública. Así, en la política –siendo un espacio dominado por lo masculino–, la afirmación al interior del grupo debe hacerse mediante la fuerza. Ser humillado es una pena que debe evitarse, y ha de tomarse a la violencia como la “lógica social” y modo de socialización; es el “código de honor”. Sus personajes deben ser “guerreros” decididos a morir por ese código. Quien se involucra y compromete en este contexto encuentra en tales códigos su motivación para defender la “empresa guerrera”, o sea, el partido político; o sea, su propia estima.

En mi viaje abundó el dinero y había tanto alrededor, que ya no era tomado en cuenta. La riqueza era habitual. El clan y su líder ya no podían afirmarse en lo económico. Cuando esto ocurre, dice Lipovetsky, el “guerrero” se involucra en una guerra simplemente por el prestigio. El prestigio, la gloria y la fama, asociadas a la captura de “signos y botines” (votos, cargos públicos, negocios a costa del erario, camionetas nuevas) para lo cual se lanzan a hazañas cada vez más audaces con el final ineludible de la muerte. Así es como toman candidaturas o aceptan cargos públicos, aunque no tengan posibilidad alguna de éxito. Era el caso del personaje en cuestión. Pero tal acto de violencia social no importa, pues “se es violento por prestigio o por venganza”.

Sentado ahí, escuchando las proezas y cursilerías que el jefe del clan contaba de sí mismo, confirmé que nada en México va a solucionarse con esta clase de gente. La política en México es una coreografía de egoísmos. Las alianzas electorales se construyen sobre la ganancia, no con base en el interés nacional. Las elecciones, por tanto, resultan en un gran mercado privilegios. Y las y los políticos, una sociedad de mercaderes que lucha por sostener su estilo de vida burgués, ocupan el lenguaje ideológico para construir un discurso que logre convencerte de vender tu identidad, a cambio de una promesa. Son recolectores de almas. En psicoanálisis se les conoce como psicópatas. Huye de ellos. Yo lo hice. Me paré cuando en la mesa alguien propuso hacer el tercer brindis “por el honor” de aquel personaje. Simulé ir al baño y, sin despedirme, tomé mi vieja camioneta Ford, y conduje lo más lejos posible, antes de ser devorado también.