No es Siria, es México, y es una crisis de refugiados


En sus ojos naufraga la esperanza, como un barcaza varada en un mar sin viento. Así, más de dos mil emigrantes procedentes de Haití yacen en las ciudades fronterizas de Tijuana y Mexicali, Baja California, hacinados en cuartos de madera y sin dinero, en espera de obtener asilo en Estados Unidos. Pero no hay respuesta, y esto ya es una “crisis humanitaria”.

Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano en Defensa de Naturalizados y Afromexicanos (CDNAM), me dijo que la situación es alarmante. Los migrantes son asistidos por algunas organizaciones humanitarias, pero no existe apoyo suficiente por parte de los gobiernos de México y Estados Unidos para attender el estado físico y legal de quienes ahí están varados, en espera de entrar a EEUU. Son dos mil, pero están por llegar 5 mil más. Algunas madres ya parieron sus hijos en la calle; otros más están hospitalizados. Todos, tienen hambre y están a mercen del clima.

Hasta el momento, Metelus ha permanecido en contacto con ellos, pero la ayuda no es suficiente. “Nadie está hablando por ellos”, me cuenta y alerta porque muchos de ellos podrían ser deportados masivamente a Haití.

¿A Haití? ¿Después de que el huracán Matthew matara a más de mil y aislara el sur de la isla? ¿A que se van a Haití?

Pero aquí es el sol a plomo. Mexicali y Tijuana fueron construidas sobre territorio desértico con temperaturas que, en primavera o verano, pueden alcanzar los 40 grados durante el día y menos 5 grados en la noche. Este clima yaga la piel de estos migrantes cuya presencia ha venido rompiendo el escenario de un pueblo que no está acostumbrado a grandes concentraciones de población afrodescendiente. Estas no son las fronteras de Siria. Es México, y es una crisis de refugiados.

Buscan ser asilados en EEUU luego de salir de países como Brasil o Venezuela en donde laboraban en proyectos temporales en la industria de la construcción. Ahí llegaron como refugiados luego del terremoto que devastó Haití en el año 2010.

Pero el empleo terminó, y llegaron por tierra a México —junto a más de 3 millones de personas procedentes de México, Centroamérica y otras partes del mundo que lo intentan cada año— buscando cruzar a territorio estadounidense por la línea de la frontera.

Algunos haitianos intentan pasarse por refugiados africanos, particularmente del Congo. Lo hacen porque México ofrece amnistia migratoria a las y los congoleños, a causa de la guerra; no obstante, las personas provenientes de Haití sólo cuentan con un lapso de 20 días de estancia legal. Pero han pasado meses y aquí continúan varados en la frontera, sin que los gobiernos hagan algo concreto. El tiempo corre y la vida apremia.

Crisis humanitaria en Tijuana: Miles de haitianos varados buscan asilo en EEUU


MÉXICO. —Más de dos mil migrantes procedentes de Haití permanecen varados en las ciudades fronterizas de Tijuana y Mexicali, ubicadas en el Estado de Baja California, hacinados en cuartos de madera y sin dinero, en espera de obtener asilo en Estados Unidos lo que desata las alarmas del Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos (CDNAM) en lo que considera es una “crisis humanitaria”.

Wilner Metelus, presidente de la CDNAM, declaró a BUITRE que la situación de estos migrantes es alarmante, toda vez que únicamente están siendo asistidos por algunas organizaciones humanitarias, pero no existe apoyo suficiente por parte de las autoridades para atender el estado físico y legal de quienes ahí están varados, en espera de entrar a Estados Unidos.

Metelus, quien es mexicano originario de Haití, denunció que los migrantes están obligados a pagar 600 pesos (poco menos de 30 dólares) por un pequeño cuarto hecho con tablas y recubierto con lonas vinílicas, en el cual se refugian hasta 20 personas. Los demás, se quedan en las calles.

Hasta el momento el CDNAM ha permanecido en contacto con ellos, pero la ayuda no es suficiente. “Nadie está hablando por ellos”, subraya Metelus, y alerta porque muchos de ellos podrían ser deportados masivamente a Haití, sin que hayan tenido la oportunidad de solicitar formalmente el asilo que están buscando.

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Winer Metelus: Migrantes haitianos en Tijuana enfrentan condiciones inhumanas. FOTO: Archivo

Bajo el sol a plomo que caracteriza esta zona del norte mexicano, cuyas ciudades fueron construidas sobre territorio desértico con temperaturas que, en primavera o verano, pueden alcanzar los 40 grados durante el día y menos 5 grados en la noche, aguardan los migrantes cuya presencia ha venido rompiendo el escenario de un pueblo que no está acostumbrado a grandes concentraciones de población afrodescendiente.

Buscan ser asilados en Estados Unidos luego de salir de países como Brasil o Ecuador en donde laboraban contratados en proyectos temporales en la industria de la construcción, tras arribar en calidad de refugiados debido al terremoto que devastó Haití en el año 2010. Pero el empleo terminó, y llegaron por tierra a México, buscando —junto a más de 3 millones de personas más procedentes de México, Centroamérica y otras partes del mundo que lo intentan cada año—, cruzar a territorio estadounidense por la línea de la frontera.

Algunas versiones periodísticas han informado que muchos de estos emigrantes haitianos intentan pasarse por refugiados africanos, particularmente provenientes de la República Democrática del Congo donde, desde el año 2002, yace una guerra (principalmente al norte del país) entre la etnia Tutsi y el Gobierno del país. Según informa Wilner Metelus, esto ocurre debido a que México ofrece asilo atemporal en forma de amnistía a las y los ciudadanos congoleños, derivado del conflicto armado; no obstante, las personas provenientes de Haití sólo cuentan con un lapso de 20 días de estancia legal en el territorio mexicano.

Por lo pronto, algunas organizaciones humanitarias intentan abordar la crisis como la Casa del Migrante de Tijuana, dirigida por el sacerdote estadounidense, Patrick Murphy. De tal manera, Wilner Metelus, pide que los Gobiernos de México y Estados Unidos, intervengan para poder salvar la vida de estos dos mil migrantes haitianos, y detener cualquier acción de tráfico ilegal de personas que pudiera estar ocurriendo.