¿Cómo lo hace? CUBA tiene 99 % MENOS MUERTES que BÉLGICA con los mismos habitantes


PARA NINGÚN PUEBLO EN EL MUNDO HA SIDO FÁCIL LA LUCHA CONTRA EL CORONAVIRUS. Pero CUBA es un país que se ha destacado por sus éxitos ante esta pandemia. Al tiempo de este editorial, la isla suma UNA SEMANA SIN FALLECIMIENTOS a causa del COVID. Ningún país en el mundo ha logrado esto. Y tres datos alentadores más sobre sus hitos: han recuperado a más del setenta por ciento de sus pacientes; su índice de mortalidad es del 0.002 por ciento y, quizá lo más alentador, NINGÚN NIÑO O NIÑA cubana ha enfermado de este virus.

Quizá se piense que se trata de un país pequeño, con apenas once millones de habitantes. No puede compararse con el caso de México que supera los ciento veinte millones. Pero basta un contraste de cifras para entender que, en la pelea contra la enfermedad, NO SE TRATA DE CUANTOS HABITANTES, sino del MODELO DE ATENCIÓN que se aplica.

Así, por ejemplo, un país que tiene el mismo número de habitantes que Cuba es BÉLGICA con casi once millones y medio. Pues este país europeo suma más de nueve mil muertes a causa del COVID, al momento. Por su parte, Cuba, tiene setenta y nueve. ¿Cómo es posible que dos países con la misma cantidad de personas pueden presentar resultados tan drásticamente opuestos? CUBA TIENE 99 % MENOS MUERTES QUE BÉLGICA  TENIENDO LA MISMA CANTIDAD DE HABITANTES.

Bueno, es cierto, Bélgica se sitúa en punto de mucha movilidad por lo cual existe una variable de riesgo muy alta; pero si a esas vamos, Cuba estaba lleno de turistas, como es costumbre, al momento de que todo estalló.   De hecho en todo el mundo siempre hay flujo de personas, a menos que vivas en Turkmenistán o algo así.

La DIFERENCIA entre Cuba y Bélgica se haya en el modelo social.

Mientras la primera ministra belga, Sophie Wilmes, decidió permitir la movilidad en el país priorizando lo económico sobre lo sanitario, el presidente cubano, MIGUEL DÍAZ-CANEL, ordenó el confinamiento general y convocó a decenas de miles profesionales de la salud, incluidas estudiantes, a levantar de inmediato un CENSO ENTRE LA POBLACIÓN para pesquisar a quien presentara síntomas o estuviera en riesgo de contraer la enfermedad.

No está de más recordar en que en la isla los servicios de salud son gratuitos por lo que una prueba de coronavirus que en México puede costar casi cuatrocientos dólares, en Cuba no cuesta. Esto brinda entre la población cubana un clima de confianza en sus servicios sanitarios. Este levantamiento de información es cotidiano y el Ministerio de Salud colocó un sistema online  para que la gente pudiera descartar o confirmar posibles síntomas.

Pero eso no queda ahí. El verdadero FACTOR DE ÉXITO se encuentra en sus liderazgos sociales. En cada calle, en cada barrio, Cuba tiene DIRIGENTES sobre quienes recae la responsabilidad de gestión y resolución de las necesidades de cada individuo o familia. De modo que si alguien requiere apoyo con relación a un asunto que necesita la intervención del Estado, como por ejemplo, algo relacionado a la escuela, servicios púbicos, seguridad o salud, el dirigente de barrio es el intermediario. Ellas y ellos saben quien está enfermo, incluso antes que la familia del implicado.

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Esa COHESIÓN SOCIAL ha permitido a Cuba salir a flote. No hay brechas entre la población y el Gobierno. En MÉXICO TENÍAMOS ALGO ASÍ cuando existían los jefes o jefas de manzana o jueces de barrio. Eran los liderazgos comunitarios, quienes gestionaban las necesidades vecinales, electos o depuestos por los propios vecinos, según sus aptitudes. Pero llegó el NEOLIBERALISMO Y NOS LO QUITÓ. Si aún tuviéramos ese modelo heredado de la Revolución mexicana, no sufriríamos los estragos de la DESCOMPOSICIÓN SOCIAL que produce episodios como las agresiones a profesionales de la salud y la irrupción violenta en hospitales. No solo Cuba, nuestro país también sería un ejemplo ante el mundo.  De hecho, cualquiera que se atreva a seguir el ejemplo del modelo cubano. 

Hay una GUERRA OCULTA detrás del CORONAVIRUS


Recién comenzó a circular una carta europea liderada por la actriz francesa Juliette Binoche en la que se llama a una nueva convivencia luego de la pandemia. Y como esta, he leído varios comentarios en redes sociales que convocan a una “nueva normalidad” que van desde el derrocamiento del capitalismo, hasta otros para nada radicales como una reforma en los contratos sociales. Como sea, es bueno —claro que es bueno—, que existan ciertas intenciones entre las capas medias de evidenciar el fracaso del sistema en el que vivimos, con la voluntad de hacer uno nuevo.

Pero —vaya, vaya—, ninguno de los líderes del mundo globalizado ha dicho ni una palabra que sugiera, al menos, una reflexión sobre el mal comportamiento del mundo industrializado y el colapso económico, sanitario y social al cual han arrastrado a toda la humanidad en el primer año del coronavirus. Que yo sepa, solo los países de siempre han hablado sobre la necesidad de terminar con el capitalismo como orden; o sea, los países en desarrollo o del bloque no alineado, los cuales, de por sí, lo han exigido desde hace cuarenta años.

Claro que hay de silencios a silencios. Por ejemplo, son especialmente… ¿cómo decirlo? ¿hirientes? ¡No! Si digo “hirientes” se pensaría que me han decepcionado; más, al contrario, me alegra que, en estas circunstancias, al fin se hayan caído las caretas de las democracias ejemplares como Canadá y la mayoría de los países europeos y escandinavos, cuyos silencios obsequiosos ante la necesidad de cambiar paradigmas económicos y políticos desatan mi risa irónica pues sus industrias no han podido soportar la ausencia de la base trabajadora, por lo que han hecho de todo para romper la cuarentena y volver a maquinar, a costa de las vidas humanas. Por ejemplo, en Europa pujan para que vuelva el fútbol profesional y se recuperen, algo, las ganancias perdidas. Al respecto, se habla mucho de los posibles riesgos para los futbolistas, pero nadie menciona a los miles de trabajadores de las empresas de comunicación, publicidad, alimentos, transporte o comercio, por ejemplo, que serían empujados a las calles cuando el bicho sigue rondando. Esto confirma que el verdadero virus está en el poder.

Estados Unidos es el GRAN VIRUS.

Y otro que, más bien, ha aprovechado el coronavirus para comportarse más patán que de costumbre es Estados Unidos (bueno, en realidad siempre ha sido un patán).

El virus ha logrado acusar la gran mentira del sueño americano. La cifra de muertos tiende a superar los cien mil y la crisis de su economía podría ser más grande que la de la Gran Depresión de 1939. Y todo porque la clase trabajadora se ha quedado en sus casas. Claro que la Casa Blanca ha devuelto el golpe confinando a la muerte sin asistencia médica a esos trabajadores y trabajadoras, la gran mayoría pobres, latinos, afros e inmigrantes, lo cual derriba la facha multicultural de Estados Unidos y se descubre como el país donde solo importa la blanca plutocracia, la que tiene el dinero y el control de todo.

Esa plutocracia patrocina la presidencia de Donald Trump, quien debe devolver los favores, utilizando a la Casa Blanca para satisfacer las ambiciones financieras y políticas la elite. De esa manera se explica que, en plena pandemia —o, más bien, valiéndose de esta—, Washington haya desatado sus ánimos de guerra contra los que considera sus enemigos: Cuba y Venezuela.

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Contra Cuba ha incrementado el bloqueo económico y comercial. Ya antes del coronavirus, Estados Unidos se dedicaba a interceptar en el mar a las embarcaciones de otras naciones que acudían a la isla para proporcionarle el petróleo que Washington no le deja comprar libremente. Al mismo tiempo y con la ayuda del horroroso senador de Florida, Marco Rubio, el capítulo tercero de la Ley Helms-Burton castiga a cualquier gobierno, empresa o individuo que intente comerciar con la isla, al grado de prohibir la compra y venta de productos con la palabra “Cuba” entre dos personas que nada  tendrían qué ver con el país, pero que, por el simple hecho de utilizar, para sus transacciones, plataformas estadounidenses como Amazon o Paypal, no podrían comprar nada relacionado con la mayor de las Antillas.

No conforme con hacerle la guerra extraterritorial, el odio de Trump y sus jefes contra Cuba ha convalidado las acciones de terrorismo contra la isla dentro del territorio estadounidense. De tal manera, un partidario del presidente gringo baleó la embajada cubana en Washington, sin que se le presentara a los medios luego de ser detenido o, peor, sin que el Gobierno de Estados Unidos ofreciera a La Habana informes sobre la identidad y motivos del atacante, violando las convenciones que obligan a las naciones sedes a velar por la seguridad de las representaciones diplomáticas en sus territorios.

Mientras tanto, no tienen vergüenza en enviar agentes de la DEA a misiones armadas contra Venezuela, al mismo tiempo que Donald Trump habla abiertamente de la opción de invadir al país bolivariano. Ni qué decir de la manera en la cual CNN y otros medios callan sobre el contrato firmado por el estratega Juan José Rendón (quien en México fue asesor del expresidente Enrique Peña Nieto) con la empresa Silvercorp, a nombre del autoproclamado Juan Guaidó, para realizar incursión armada al país, en una operación en la cual participaron dos estadounidenses identificados como parte del cuerpo de seguridad del presidente de Estados Unidos.

Sin duda habrá quien diga: “sí, pero eso no quita que Cuba y Venezuela sean terribles dictaduras bla, bla, bla”. ¿Será cierto? A propósito del coronavirus, haré un breve cotejo de cifras sobre cómo están enfrentando a la pandemia Estados Unidos, Cuba y Venezuela, al 10 de mayo de 2020.

EE.UU.: ¿Población? 325 millones ¿Muertos? Más de 80 mil. ¿Contagiados? 1. 3 millones. ¿Recuperados? Más de 29 mil.

Cuba: ¿Población? Más de 11 millones. ¿Muertos por coronavirus? Setenta y siete personas. ¿Contagiados? 468. ¿Recuperados? 1 mil 229.

Venezuela: ¿Población? Más de 28 millones. ¿Muertos por coronavirus? Diez. ¿Contagiados? 422. ¿Recuperados? 205.

Y, de nuevo, habrá quien diga que no puede compararse la cantidad de habitantes que tiene Estados Unidos sobre la pequeña isla de Cuba, por ejemplo. Pero si medimos el porcentaje de muertes per cápita, los números no dejan lugar a dudas sobre qué país y qué modelo, ha gestionado mejor esta crisis.

De modo que mientras Cuba registra apenas el 0.0069 por ciento de muertes por su población total; Estados Unidos ya alcanza el doloroso porcentaje de 2.4 por ciento de fallecidos, y se espera que la cifra supere el 4 por ciento para agosto; o sea, más de 135 mil seres humanos que, como ya he dicho, serán casi todos latinos, afros y pobres.

¿Nuevo orden? NO LO CREO.  

Con estos ejemplos, tengo muchas dudas —es más, tengo todas las dudas—, de que las buenas intenciones como las cartas de Juliette Binoche o los presagios del fin del capitalismo hechos por el intelectual esloveno Slavoj Zizek, el más famoso vendehúmos de la actualidad, puedan aterrizar en el mundo de lo posible.  

Ya ofreceré mis razones ampliadas en otro texto, pero puedo adelantar que ni el capitalismo, ni el orden mundial imperante, caerán con los efectos del coronavirus. Más bien, al revés: se reforzarán los pilares que sostienen al sistema y todavía se volverán más crueles pues, en la lucha por la supervivencia, los ricos y poderosos se reservarán para sí mismos cualquier cura. En todo caso, no dudarán en aprovechar su condición para venderle a mundo sus remedios. Lo vivimos en el año 2009 cuando la crisis por la influenza H1N1: laboratorios como Pfizer se hicieron 49 por ciento más ricos. ¿Qué indicios tenemos de que ahora será diferente? Ninguno. Hoy mismo, los diarios económicos ya hablan de una “guerra de patentes”  por la cura del COVID-19. Eso significa que los monopolios están en una batalla por el dinero. Tu y yo, no les importamos. No te sorprendas. Así ha sido siempre.

Me preocupa que la pandemia está sirviendo de distractor para intensificar las agresiones económicas y geopolíticas. O sea que, mientras el virus ya mató a cuatro millones de seres humanos en todo el mundo al momento de este texto, las potencias están enfocadas en sacarle partido al tablero.  Se pelean por el petróleo, cumplen su sueño de cerrar las fronteras y expulsar a los migrantes, rescatan empresas amigas (como en Colombia, con la aerolínea Avianca), y amplían la guerra fría contra los países enemigos. De modo que, si salimos de esta, no será gracias a ellos, sino a pesar de ellos. No habrá nuevo orden mundial; acaso, una conciencia renovada sobre la importancia de lavarse las manos y mantener la distancia, que no es cosa menor.

Cacería de médicos cubanos


El golpe de Estado en Bolivia le sirvió a Estados Unidos para intensificar su estrategia política en la región. Este asalto militar derribó a un gobierno incómodo a Washington y, de paso, avanzó en la destrucción de las colaboraciones la administración de Evo Morales con otros gobiernos progresistas de América Latina, siendo esto también, una agresión sobre esas naciones. Sin duda la más afectada de estas es Cuba.

Para nadie es un secreto que uno de los más cercanos aliados de Evo Morales fue la República cubana. Desde que el indígena Aymara ascendió al poder, convenió con el gobierno de la isla una amplia agenda de colaboración médica. De tal modo, los famosos médicos cubanos arribaron al país sudamericano para brindar atención a poblaciones apartadas, ahí donde la infraestructura boliviana no podía llegar.

Desde el 2008 la embajada de EE.UU. en Bolivia ha utilizado a ciudadanos estadounidenses para espíar las colaboraciones médicas cubanas.

Tras el Golpe, el gobierno de facto colocó una diana sobre estas brigadas y disparó una violenta campaña en su contra. Esta ha incluido propaganda sucia en medios de comunicación, hostigamiento y allanamiento ilegal de las viviendas donde han residido los especialistas cubanos.

¿Dónde entra Estados Unidos en todo esto?

Al revisar un reporte del diario digital estadounidense The Real News.com podemos encontrar que desde el año 2008 la embajada de Estados Unidos en Bolivia ha utilizado a ciudadanos estadounidenses para recopilar información sobre las colaboraciones médicas cubanas en ese país.

Según los testimonios, la maniobra fue dirigida por el asesor en seguridad de la sede de Washington en La Paz, Vincent Cooper, quien reclutaba a estadounidenses en el país andino para tareas de espionaje sobre cualquier persona de origen cubano o venezolano en Bolivia.

De tal modo, El Golpe de noviembre de 2019 desató el antiguo deseo estadounidense de ahorcar la presencia cubana en Bolivia.

El bombero Freddy Medinacelli

Para esto, Washington se ha valido de un coronel del Ejército boliviano de nombre Freddy Medinacelli quien, hasta el año 2018, era subdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de la policía boliviana, la misma que inició el Golpe contra Evo Morales.

Medinacelli ya no tiene cargo en la policía, pero, de algún modo, se convirtió en subdirector de la Unidad de Bomberos en La Paz (o al menos así es presentado por la prensa local).

Todo el mundo sabe a qué se dedica un bombero, ¿cierto? y que su labor es voluntaria. Pero el bombero Medinacelli es un caso especial en el mundo, pues es el único en su oficio que goza de la protección de la policía y el régimen para dirigir cateos y allanamientos armados; en este caso, a los hospedajes de las brigadas médicas cubanas.

Así, a principios de noviembre de 2019, el bombero Medinacelli allanó una casa donde residía un grupo de médicos. Ni la policía, ni nadie metió las manos. Al parecer, bajo el nuevo régimen boliviano es normal que un bombero realice tareas judiciales.

«Tenemos que decir fuera cubanos, mueran cubanos»

Por supuesto, Medinacelli se dio el lujo de hacer declaraciones a la prensa, a la cual, por alguna razón, no le cayó extrañó que un bombero cateara la vivienda de unos extranjeros, pues no hicieron ninguna pregunta relacionada a esto. Ahí, esta especie de súper-bombero, calificó la residencia como un “búnker de cemento” donde había “yacuzzis” y “documentos sospechosos” los cuales sustrajo y entregó a régimen golpista, según reportó el medio Página 7.

¿Cómo se llega a ser un súper-bombero como Medinacelli?

Si revisamos los antecedentes, encontraremos que las acciones de Medinacelli son un eco de lo dicho por el ex coronel boliviano Julio César Maldonado Leoni, presidente del golpista Comité Militar Nacional, quien propuso acciones contra la Embajada de Cuba y sus funcionarios, e instruyó “infundir miedo y odio hacia los cubanos para que abandonen el país”, según audios revelados por varios medios de prensa como Telesur, en los cuales se exhiben los presuntos planes para el Golpe contra Evo Morales.

En esos audios también se escucha a los golpistas planear la difusión de una campaña xenofóbica contra Cuba: “Tenemos que decir fuera cubanos, mueran cubanos. (…) Quien gobierna el país son los cubanos”, dijo un militar no identificado.

El reconocido líder golpista, Luis Fernando Camacho, “recibe indicaciones” de Rolf A. Olson, jefe político de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.

Pero, sin duda lo más interesante de estos audios es que en ellos se informa que el reconocido líder golpista, Luis Fernando Camacho, “recibe indicaciones” de Rolf A. Olson, jefe político de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.

Y como en política nada es coincidencia –mucho menos en política exterior estadounidense–: Olson fue visto merodeando la casa de los médicos cubanos allanada por Medinacelli.

Así, con al menos la anuencia del gobierno de Estados Unidos, el régimen golpista puso fin a la colaboración de  17 mil 684 profesionales de la salud cubanos que han laborado en Bolivia, quienes realizaron más de 73 mil 330 consultas médicas y 1 millón 529 mil 301 intervenciones quirúrgicas.

¿Quién verá ahora por esas familias enfermas? Sin duda no será Rolf Olson, ni Medinacelli o la presidenta de facto, Jeanine Añez.

Cruzada anti-cubana

El asedio de Estados Unidos sobre las brigadas médicas cubanas en Bolivia es parte de una cacería global.

El imitador de Donald Trump en Brasil, Jair Bolsonaro, ya se había dado a la tarea de hostigar a más de ocho mil quinientos médicos cubanos, de los más de veinte mil que laboraban en el gigante sudamericano desde el 2013. Les acusó de guerrilleros y, para no echarlos, les prometió que podían quedarse en el país si renunciaban a su misión. Por supuesto, La Habana retiró a sus especialistas. Y más de 113 millones de pacientes –sobre todo indígenas del Amazonas–, se quedaron sin atención sanitaria.

¿Por qué Estados Unidos se interesa en asediar así a las misiones médicas que Cuba tiene por el mundo?

La USAID puso a Cuba en su “lista negra” de “traficantes de personas” y “trabajo forzoso”.

Porque estos convenios le representan a la isla ingresos económicos hasta por 6 mil millones de dólares, según datos oficiales de la isla. Los países pagan por la expertise cubana, cuyas misiones van a donde los médicos locales no quieren o no pueden ir.  Y a veces –sobre todo en países pobres de África y el Caribe–, suele La Habana no cobran ni un peso. Son más de 500 mil médicos repartidos en 67 países. Son más de 36 mil médicos formados por Cuba provenientes de 180 naciones, sobre todo, del tercer mundo.

El asedio de Estados Unidos contra las misiones médicas cubanas comenzó cuando a Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la USAID, dependiente del Departamento de Estado de EE.UU., puso a Cuba en su “lista negra” de “traficantes de personas” y “trabajo forzoso”. El régimen de Trumo cree que la labor de los médicos cubanos en el mundo es un delito, según reveló el periodista Tracey Easton para el portal Cuban Money Project.

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Además de Bolivia, se han hostigado a estas misiones en El Salvador, Ecuador, Brasil y Kenia. Al respecto, el presidente cubano, Miguel Díaz Canel, denunció a través de su cuenta de Twitter que Estados Unidos paga hasta tres millones de dólares para perseguir a los médicos de la isla.

«EEUU ofrece hasta tres millones de dólares para perseguir a Cuba por ayudar a salvar vidas en el mundo. Falacias, mentiras, villanía y prepotencia imperial que no entiende de humanos valores. Nuestras misiones médicas son Cuba», dijo.

No obstante, las brigadas médicas cubanas se han vuelto famosas por combatir el ébola en Africa, el cólera en Haití y la ceguera en Latinoamérica. La Brigada Médica “Henry Reeve” salvó a Ecuador del dengue y atendió a miles de personas en desastres naturales en Pakistán, México, Venezuela, Chile, Perú e Indonesia.

Pero Trump y sus seguidores no entienden de humanismo; lo único que saben es hacer la guerra, absurda y criminal.

Jose Daniel Ferrer: Cómo fabricar un preso político en Cuba


LA PROPAGANDA CONTRA CUBA es un hecho conocido; pero durante la administración de DONALD TRUMP la estrategia se intensificó. El viejo artilugio usado por Washington es el de tomar a un delincuente común para vestirlo de disidente político. Lo hicieron en el año 2002 con ORLANDO ZAPATA TAMAYO, un albañil acusado de golpear a su propia madre, preso por violencia y desacato, que fue empujado a fuerza de dólares por la oficina de intereses de Estados Unidos en Cuba, a una huelga de hambre que destruyó su salud.

Ahora, el protagonista se llama JOSÉ DANIEL FERRER GARCÍA, preso desde el primero de octubre de este año, acusado de secuestro y tortura por parte de un integrante de su organización, la Unión Patriótica de Cuba, UNPACU.

Ferrer García dirige la UNPACU gracias al dinero que le paga la Fundación Nacional Cubano Americana, según él mismo lo reconoció en entrevista con el canal MegaTV de Miami.

Esta Fundación fue creada por el gobierno de RONALD REAGAN en 1984 con el objetivo de asediar al gobierno de Cuba. Su líder, JORGE MAS CANOSA, fue entrenado y respaldado por la CIA para organizar varios actos terroristas sobre la isla que incluyeron la invasión armada a este país en Playa Girón, y la explosión de bombas en varios hoteles de La Habana en 1997.

Ferrer García fue apresado luego de ser denunciado por un ciudadano de nombre Sergio García González por haberlo secuestrado durante una noche, en la cual lo golpeó de tal manera que tuvo que ser ingresado de urgencia al hospital de Mayarí Abajo, en la provincia de Holguín.


Según el blog Cambios en Cuba, en la agresión también participaron Roilán Zarraga Ferrer, primo de José Daniel Ferrer García, quien cumplió sanción por robo con fuerza en vivienda habitada; Fernando González Vaillant (alias Chichi) quien también cumplió sanción por robo con fuerza en vivienda habitada y por el delito de violación a una menor de edad y José Pupo Chaveco (alias El Vaquerito) sancionado por hurto y paciente del Centro de Atención de Enfermos Mentales (crónicos) conocido como El Viso, institución de la que se escapó para ir a residir en la vivienda de Ferrer

Al respecto, la Fundación Nacional Cubano Americana lanzó un video en Youtube con una supuesta conversación entre un hombre relacionado con la FNCA y la UNPACU y la esposa del agredido García González.

En la llamada se confirma que García González fue ingresado al hospital en malas condiciones; pero el interlocutor dirige el diálogo para hacer pasar esto como un “accidente” y que la policía –dijo–, “le presiona para que nos acuse”.

Al menos tres ex integrantes del UNPACU han denunciado a Ferrer García por violencia. Uno de ellos es Emencelio Céspedes, dirigente de una célula de la organización, quien en el año 2015 denunció que José Daniel Ferrer García lo acorraló, lo amenazó y lo golpeó, acusándolo de ser agente del Estado cubano. Además, reveló el desvío de los recursos destinados a la UNPACU y la apropiación de estos por parte de los dirigentes para su disfrute personal.

Algo similar hizo Erik Domínguez Soto, miembro de la UNPACU en Las Tunas, quien denunció en el 2018 otra golpiza de Ferrer García y el desvío del dinero de la organización.

Al momento de este texto, José Daniel Ferrer García está preso en Santiago de Cuba y está a la espera de juicio. El diario El Nuevo Herald de Miami, ha dicho que lo golpean periódicamente en su detención y que está aislado.

Pero un video exhibido por el portal Razones de Cuba, muestra a Ferrer siendo visitado por su familia, rasgándose la ropa y auto-lesionándose al golpear su cabeza contra el escritorio mientras acusa que un agente policiaco lo golpea.

Por Ferrer García han abogado LUIS ALMAGRO secretario general de la OEA y la jefa de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, MARA TEKACH, quien ha sido captada visitando la vivienda de Ferrer García.

Tekach, de hecho, hace abierto activismo por Ferrer García; algo que viola de manera abierta el articulo 41 de la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas, al inmiscuirse en asuntos internos de un Estado y confirma que, detrás del líder de la UNPACU, está el gobierno de Estados Unidos.

[JOSE DANIEL FERRER FUE RECLUTADO PARA BOICOTEAR LA CUMBRE DE LIMA 2018. LEELO AQUÍ]

El caso de José Daniel Ferrer García aún dará de qué hablar. Como es lógico, se espera una avanzada de propaganda desde Estados Unidos, prensa de ese país y otros diarios asociados a la Sociedad Interamericana de Prensa en varias naciones de Latinoamérica y España, acusando a la “dictadura” cubana de infringir el peor de los tratos a este personaje que, en cualquier otro territorio, ya estaría pagando penas por delitos de mercenarismo.

No obstante, esa vieja estrategia de tomar a un delincuente común para volverlo un mártir, no significa que las cosas mejoren para los enemigos de la Revolución cubana, ya que desde hace muchos años se viene aplicando la misma herramienta de fabricación mediática y los resultados continúan siendo penosos.

Otra reunión facha de la KAS y la Juventud LAC en México 👎


Tenemos que ser claros en algo: México se ha convertido en base de operaciones de la derecha internacional. En territorio azteca funcionan sin menoscabo representaciones de partidos políticos y organizaciones que promueven una política de xenofobia o abierta conspiración contra otros grupos o gobiernos con los cuales México sostiene relaciones de cooperación. Operan, incluso, asociaciones que han solapado medidas que dañan los derechos humanos de los mexicanos, como el Instituto Republicano Internacional, co-religionarios de Donald Trump, sí, el mismo loco que encerró en jaulas a niños y niñas, hijos de inmigrantes.

¿Cómo operan? Así: Bajo el supuesto de ser fundaciones sin fines de lucro, estos grupos organizan eventos con tinte académico como seminarios, foros o congresos cuyo verdadero propósito es impulsar la ideología de los monopolios políticos que les financian. Son los llamados “Think tank”, que en México actúan gracias a las facilidades que les brinda un país que se ha abierto a la cooperación internacional. Tales circunstancias son explotadas al grado de poner en riesgo la estrategia de no intervención que por años distinguió al Gobierno mexicano. Esta política se perdió durante los sexenios entreguistas de Miguel de la Madrid (1983) hasta Enrique Peña Nieto (2018).

Y es que otro vergonzoso episodio de estos ocurrirá el próximo 19 de octubre cuando la alemana Fundación Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas en alemán) junto con la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (Juventud LAC) realicen el llamado Foro Nacional Juventud y Democracia con el tema “Consolidación democrática en el Siglo XXI”, el cual –según especifica su convocatoria–, “tratará los desafíos actuales de la democracia en el contexto de la digitalización y dará la oportunidad a jóvenes líderes de Latinoamérica y el Caribe de presentar propuestas para fortalecer la democracia”.

Lo de “fortalecer la democracia” es un recurso retórico porque tanto la KAS como la JuventudLAC se han distinguido por impulsar acciones que poco tienen de democráticas; sus objetivos son, más bien, la promoción del intervencionismo y la imposición de una agenda conservadora en países progresistas.

De esto ya he escrito mucho,  pero no está de más recordar que, tanto la KAS como la Juventud LAC, como la Redlad y tantas otras organizaciones de este tipo, no son sino colectivos mercenarios. Y esto no es un insulto, sino una definición en tanto que mercenario es aquel que actúa a cambio de dinero.

Por ejemplo, apenas a finales de agosto, la Fundación Konrad Adenauer pagó en Cancún la estancia de opositores cubanos en un hotel de lujo para un encuentro que se propone, ni más ni menos, el derrocamiento del gobierno de Cuba. Por su parte, la JuventudLAC va por lo mismo. Se trata de una organización que funciona con dinero de la Freedom House y la National Endowment for Democracy, asociaciones con sede en Washington cuyo propósito es impulsar la política exterior del gobierno de los Estados Unidos, la cual –como se sabe–, incluye medidas de boicot a la isla que han ido desde el intento de robo de datos electrónicos, hasta la protección de los terroristas que hicieron explotar en pleno vuelo una nave de Cubana de Aviación en 1976.

Hay que agregar que la JuventudLAC tiene entre sus filas a Rosa Maria Payá, una activista de la contrarrevolución cubana que recibe bastantes dólares por parte del Departamento de Estado de EE.UU., y de la Organización de Estados Americanos para vociferar contra la Revolución cubana. Y es hija de Oswaldo Payá, otro anexionista que de 1998 al 2003 lidero el Proyecto Varela, una fracasada iniciativa de recolección de firmas para cambiar las leyes en Cuba.

De modo que el llamado Foro Nacional Juventud y Democracia tiene tras de sí una historia de violencia. Para este evento han convocado a jóvenes –y otros supuestamente jóvenes–, que comulgan con una sola ideología y coinciden en objetivos tan concretos que los epítetos de “democracia” y “foro” no se sustentan por sí mismos. Será básicamente una reunión de las pequeñas ligas del del neo-fascismo latinoamericano. No obstante se hará, pero la continuidad de esta clase de eventos supone un reto para la política exterior del próximo gobierno de México.

Fundación Konrad Adenauer: ¿qué hace realmente en México?


Mi abuelo les llamaba hipócritas. Sí, a esos que te dicen una cosa y por el otro, hacen exactamente lo contrario. Mentirosos, perversos, psicópatas, según el psicoanálisis. Y, en efecto, eso son; por lo que,  ¿cuánto peor si se trata de una organización que pasa como benéfica, cuando, en realidad, apoya el terrorismo político? Por ejemplo, la alemana Fundación Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas), y ahora explicaré por qué.

La KAS es una fundación que se hace pasar como promotora de los “ideales demócrata cristianos”. Funciona con dinero del gobierno alemán y es patrocinadora, por ejemplo, del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuters, que tiene lugar en México. Aquí me detengo un poco porque, es precisamente en México, donde la KAS da cátedra de hipocresía. Y es que, mientras se hace parte de un galardón periodístico que dice apoyar el trabajo sobre derechos humanos, en el mismo territorio mexicano, también financia operaciones de terrorismo político contra otro país, Cuba, con quien, por cierto, el Gobierno mexicano sostiene relaciones bilaterales y Alemania, también.

Vale la pena decir que la KAS es astuta en sus movimientos. Porque para sus labores bonitas y de buena cara, funciona con dinero alemán; en tanto que, para sus maniobras oscuras, opera con dinero que le dan instituciones de Estados Unidos como la National Endowment of Democracy (NED), creada por Ronald Reagan para operaciones encubiertas de la CIA.

La KAS financia el terrorismo político en México contra Cuba con dinero estadounidense, desde hace tiempo.

Pero recientemente lo ha vuelto a hacer. Así, del 24 al 26 de mayo pasado, la Fundación Konrad Adenauer organizó y patrocinó un evento en territorio mexicano con el objetivo de conspirar contra el gobierno cubano.

Se trató de una reunión con miras al llamado “VI Encuentro Caminos por una Cuba Democrática”, previsto a realizarse en septiembre de este año. En ella, la KAS se preocupó por intentar unificar a la, de por sí, dividida y desprestigiada contrarrevolución cubana y discutir su financiamiento. El problema que enfrentan los alemanes es que los anexionistas cubanos están peleados entre sí, básicamente, por dinero. Que por qué a unos les dan más dólares que a otros, que yo quiero más, y cosas así…

¿Quién participó de la reunión? Bueno, la KAS hizo gestiones ante organismos institucionales de México para garantizar la presencia de los anexionistas cubanos Fernando Palacio Mogart, Eroisis González Suárez, Boris González Arenas, Roberto Díaz Vázquez, María Elena Mir Marrero, Hildebrando Chaviano y Roberto Jiménez Gutiérrez.

Sin embargo, la reunión fue un fracaso. La KAS no pudo cumplir sus expectativas porque los intereses personales y el gusto por el dinero, parece ser insuperable entre los contrarrevolucionarios cubanos. Pero debo ser justo, ya que el único punto en el que se tuvo consenso fue en la reestructuración de la llamada Mesa de la Unidad para la Acción Democrática (MUAD), una organización que busca el re-anexionismo de Cuba a Estados Unidos, pero que perdió protagonismo recientemente ya que su líder, Manuel Cuesta Morúa, fue acusado de corrupción…. por los propios contrarrevolucionarios.

 

De modo que parece lejana, muy lejana, la época cuando la KAS pudiera cumplir el objetivo, largamente anhelado por sus patrocinadores en Estados Unidos, de ver derrocado al Gobierno revolucionario de la isla. Y peor, con sendos agentes de una contrarrevolución que no se destaca precisamente por su inteligencia u honradez. Mientras tanto, ¿qué pasaría si los gobiernos de México y Alemania se enteran de lo que anda haciendo la Fundación Konrad Adenauer a sus espaldas?