Hacer como los de Nissan: La ruta para cambiar de verdad a México


Una cosa es considerar que la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México (si ocurriese y no hay fraude electoral) será un paliativo; pero otra muy diferente es ser ingenuo y tragarse el cuento de que eso resolverá de facto la crisis de este país. Es necesario repetir una y otra vez, y cuantas veces sea necesario, que la descomposición que enfrenta esta nación no solamente se debe a la existencia de una “mafia del poder” y que esto se compondrá únicamente con un modo honesto de gobernar. Elegir en entre el mal jefe y el buen jefe es un espejismo en tanto que el problema de fondo es que mi salario no alcanza, que no me pagan prestaciones, que debo tener dos o más empleos para sobrevivir y que el dueño de la empresa está llevándose toda la plusvalía de lo que yo estoy produciendo. En efecto, hay que repetirlo sin cansancio: el mal de males de México es el capitalismo. Sigue leyendo “Hacer como los de Nissan: La ruta para cambiar de verdad a México”

Ganar el Edomex y perder la Presidencia


Si bien nadie puede dar por sentado que Andrés Manuel López Obrador ganará las elecciones del 2018 (fundamentalmente porque este país ha tenido que lidiar con la frustración de tres fraudes electorales previos, dos de ellos contra el tabasqueño), menos aún alguien puede asegurar que el PRI repetirá en la presidencia ¿El PAN? No tiene posibilidades. Sigue leyendo “Ganar el Edomex y perder la Presidencia”

La bestia


México - Foto sede PRI

Alberto Buitre

Jean Paul Sartré enseñó que existen personas tan inverosímiles que delegan a otros la responsabilidad de sus malas acciones. Personas que han perdido totalmente la voluntad y cuya única justificación de vida es obedecer a alguien más, con lo que sea y por lo que sea, sin que nunca por algo, o por nada, sea suya la culpa. Un mundo sin consecuencias. Un robot, o un animal, o ambas cosas al mismo tiempo.

De esta enseñanza alguna vez encontré mi propia definición de un militante del PRI. Sabía, y conforme pasa el tiempo lo reitero, que quienes viven anclados a los intereses creados de ese partido político son personas con sonrisas de cartón. Seres vertebrados que amanecen y duermen cada día según la ley de la alienación. Malos para mentir, pero buenos para insistir, creen sus propias mentiras por decirlas una y otra vez.

Pero puesto un poco más de atención, he descubierto que en el PRD, en el PAN, en el Verde o el PANAL, las similitudes con sus correligionarios (cuya religión es la política electoral) del PRI, son varias. La única diferencia la hace la falta de poder. Una condición que los condena a negociar su supervivencia a cambio de mediocridad. Y si el priísmo es la cabeza de la bestia, el sistema de partidos se pone a la cola. Siguiendo los pasos que dicta su confundida guía. Perviviendo a la sombra de sus huellas. Sigue leyendo “La bestia”