Así planea Estados Unidos boicotear la Constituyente en Venezuela


El pasado 13 de julio tuvo lugar una reunión confidencial en la misión estadounidense de la Organización de Estados Americanos (OEA) con sede en Washington, organizada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos ¿El tema? Boicotear la Asamblea Constituyente a la que ha convocado el gobierno de Venezuela para el próximo día 30.

La reunión fue presidida por el subsecretario asistente de Estado para el hemisferio occidental y ex representante permanente de EEUU ante la OEA, Michael Fitzpatrick, y el director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, Juan Cruz. Fueron invitados, bajo específica selección, diplomáticos de Latinoamérica, el Caribe, Europa y Asia.

Luego de repetir las consabidas opiniones injerencistas sobre Venezuela, Fitzpatrick y Cruz dieron instrucciones a sus invitados para iniciar una fuerte campaña mediática en contra de la Asamblea Constituyente con el pretexto de que tales comicios podrían generar más violencia en el país. Al mismo tiempo, anunciaron sanciones contra el país bolivariano y chantajearon a los representantes diplomáticos para que los gobiernos de sus países impusieran sanciones bilaterales, similares a las operadas por Estados Unidos.

El problema de la Casa Blanca es que la OEA y su titular, Luis Almagro, han fracasado como brazo ejecutor de sanciones contra la República Bolivariana de Venezuela. De tal manera, Estados Unidos se encuentra en proceso de consolidación de un “grupo de amigos” para facilitar sus planes sobre este país. Lo interesante del caso es que ya no le interesa si la Organización de Estados Americanos funciona o no; la misión va, con o sin ella.

Finalmente, Fitzpatrick y Cruz entregaron en la reunión copias de dos artículos que delinean la táctica político-ideológica de su lucha contra el gobierno bolivariano.

El primero de ellos se trata de un texto publicado el pasado 23 de junio en The Wall Street Journal, vocero de los altos capitales estadounidenses, titulado “La última batalla por la democracia en Venezuela”, en el cual se llama a evitar el triunfo de la Constituyente, toda vez que significa que los consejos comunales suplanten a los gobiernos tradicionales en las provincias y enterrar la posibilidad de una elección anticipada. El segundo artículo, un poco más clasificado, se llama “La bomba de hidrogeno de Maduro” publicado por “Caracas capital markets”, en la cual se afirma que el país transita hacia “el modelo político-militar cubano” y llama a evitar la “cubanización” de Venezuela. Ambos textos sostienen la visión del Departamento de Estado estadounidense sobre la situación en el país sudamericano.

El guion golpista empata con lo expresado en la Universidad Internacional de Florida el pasado 5 de julio por el diputado venezolano de oposición, Juan Requesens, en donde habla del plan para boicotear la Constituyente mediante paros escalonados hasta llegar a lo que han bautizado “la hora cero” en la cual pretender provocar la ingobernabilidad del país. Además, el político considera una intervención extranjera sobre Venezuela. El video de esto circula en You Tube:

Luego, pues, comenzaron los pronunciamientos siguiendo las instrucciones de la Casa Blanca.

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, tuiteó el 16 de julio que “suspender la constituyente” (…) “es el único camino para lograr la paz en Venezuela”. Otro que no se ha escondido para seguir la esquela injerencista es el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien pidió por twitter el 17 de julio “desmontar la constituyente”. Ese mismo día, Donald Trump en su estilo particularmente barbárico dijo que, “si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, Estados Unidos tomará fuertes y rápidas medidas económicas”. Lo dicho por el empresario, devenido en presidente de EEUU, han sido secundadas por portavoces del Departamento de Estado Heather Nauert y Sean Spicer.

Por su parte, la alta representante de la Unión Europea para la política exterior, Federica Mogherini, instó a Nicolás Maduro a suspender la Constituyente y amenazó con que todas las opciones, incluidas las sanciones, “están sobre la mesa”. Llama la atención que en perfecta concordancia por lo instruido en la reunión liderada por Fitzpatrick y Cruz del 13 de julio, la diplomática italiana habló de la creación de “un grupo de amigos” conformada por países de la región para negociar una “solución” al conflicto en Venezuela.

¿Y qué entienden por “grupo de amigos”, quienes pretenden imponer un golpe contra el gobierno de Nicolás Maduro? Para empezar, a pesar de tratarse de una reunión en una sede de la OEA, fueron excluidos de la reunión del 13 de julio países como Bolivia, Dominica, San Vicente y otros países caribeños, con voz y voto dentro del organismo. Al tiempo, gobiernos de países como Brasil, Argentina, Costa Rica, Puerto Rico, Perú y México, se han sumado a la línea dictada por el Departamento de Estado en contra de Venezuela.

La reunión organizada por Fitzpatrick y Cruz revela el plan abiertamente injerencista de Estados Unidos sobre la nación venezolana. Un plan que recuerda a la Operación Cóndor estipulada por la Casa Blanca en coordinación con las dictaduras militares sudamericanas en la década de 1970 para perseguir, encarcelar, torturar y desaparecer o matar a revolucionarios de esos países ¿O a alguien a estas alturas le quedan dudas sobre los planes de Washington sobre Venezuela, a la sazón, dueña de la reserva petrolera certificada más grande del mundo, también de oro, y la cuarta más grande de gas?

En efecto, impedir la Asamblea Constituyente del 30 de julio es uno de sus últimos llamados de EEUU para apoderarse del país; empero, tienen en funciones a una oposición que, más allá de lo estridente, muy pocos resultados le ha otorgado, incluido su fracasado intento de plebiscito del 16 de julio. Por su parte, la Constituyente es la herramienta con la que cuenta el pueblo venezolano para evitar en lo político que Estados Unidos, ayudado por su “grupo de amigos”, repita en Venezuela lo que ya hizo en Libia, Irak y no logra concretar en Siria, como es su intención.

El mundo observa. ¿De qué se van a disfrazar los “amigos” de Estados Unidos, cuando Venezuela logre triunfar sobre el injerencismo y los intentos de golpe de Estado?

Ya en serio: ¿Venezuela viola los derechos humanos o no?


CIUDAD DE MÉXICO. —No es un asunto sencillo hablar de derechos humanos en Venezuela. Los boletines de diversas organizaciones internacionales en la materia como Human Rights Watch, —cuyas actividades son financiadas mediante proyectos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) —, se centran en asuntos políticos, pintando un panorama realmente opaco sobre este país, afirmando en sus informes que “la acumulación de poder en el ejecutivo y el deterioro de las garantías de derechos humanos han permitido que el gobierno intimide, censure y persiga penalmente a sus críticos”.

No obstante, la perspectiva de Venezuela sobre el concepto de “derechos humanos”, cambió radicalmente desde el arribo de Hugo Chávez Frías a la presidencia del país, en 1999. De hecho, tal acepción se contrapuso radicalmente a la que se ofrece desde la hegemonía, la cual privilegia la noción de “libertades” que al mismo tiempo protege la liberación absoluta del mercado, dejando a la clase trabajadora —sobre todo las capas más bajas—, en un estado de indefensión frente a la progresiva privatización de servicios públicos de salud, educación, tierra o cultura, como ocurre en países como México o Colombia. Por supuesto, esto no se cuenta como “violaciones a derechos humanos” pues pasan por regulaciones capitalistas, no humanas.

Tal revuelco conceptual sobre los derechos humanos propuesto por Chávez tuvo su anuncio cuando el líder bolivariano decidió el retiro de Venezuela del Sistema Interamericano de Derechos Humanos en el año 2012 al denunciar que el aparato de protección de los derechos humanos está bajo el dominio de una “mafia” que los utiliza con “doble rasero” para sus propios fines políticos y en detrimento de países que han decidido no alinearse a la estrategia geopolítica de Estados Unidos.

De esto ya había hablado el Comandante Fidel Castro, durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU en 1979, cuando expuso la notable diferencia entre “derechos humanos”, y “derechos de la humanidad”:

“Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la Humanidad. ¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos, para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años, para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser miseramente pobres, para que otros sean exageradamente ricos? Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan. Hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas, hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y a la dignidad humana.”

En ese sentido, Venezuela propone una concepción de derechos humanos desde la noción primigenia de humanidad. Ha creado un sistema político-económico que privilegia garantías colectivas, donde todos y todas tengan pan, trabajo y bienestar, y en el cual nadie pueda explotar estos tres valores para su propio beneficio económico. Y ha echado adelante su propio derecho a defender a la clase trabajadora del país ante las amenazas de quienes pretender romper esa estructura progresista, y regresar al país a los dominios del neoliberalismo, donde los “derechos humanos y libertades” son, en primera instancia, la libertad de lucrar con las necesidades de las personas. Cuando éstas amenazas son apresadas con apego a la justicia, es cuando organizaciones como HRW rompen en denuncias, sin considerar a un pueblo que, de hecho, ya goza por beneficio estatal, de esos derechos que reclama.

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La embajadora de Venezuela en México, María Lourdes Urbaneja Durant, participa en la mesa redonda “Sociedad, Cultura y Derechos Humanos”, organizado por el gobierno de la Delegación Tlalpan, de la Ciudad de México. FOTO: Oficial

Esto mismo lo recordó el pasado 8 de septiembre la embajadora en México de la República Bolivariana de Venezuela, Maria Lourdes Urbaneja Durant, durante la mesa redonda “Sociedad, Cultura y Derechos Humanos”, organizada por la delegación Tlalpan, de la Ciudad de México.

“Mundialmente los derechos humanos son usados para defender posiciones hegemónicas y para apalancar la intervención en naciones y pueblos que transitan senderos emancipatorios y libertarios”, dijo la diplomática, recordando que, la experiencia de Venezuela en cuanto a derechos fundamentales “significa hoy el desarrollo de un proceso innovador, revolucionario en derechos, comprehensivo y de más empoderamiento del pueblo”

En ese sentido la embajadora Urbaneja Durant afirmó que “los excluidos hoy han ganado voz propia, se han visibilizado en una lucha intensa asumiendo la conducción de procesos importantes, lo que sin duda impulsan la profundización de los cambios tanto conceptuales, como en el quehacer de lo público”.

Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de derechos humanos en Venezuela?

Hablamos de un país que sacó de la pobreza al 80% de su población. Que no exento a fracasos y sí, sujeto a una necesarísima autocrítica política, pero inocente de esas acusaciones de las agencias estadounidenses que, por un lado, aseguran que bajo el chavismo hay persecución política y censura y, por el otro, ocultan que ningún otro país en el mundo (mucho menos en las naciones protegidas por Washington) se han realizado tantas elecciones como referéndums, incluido el actual que pretende acreditar la derechista Mesa de la Unidad Democrática para revocar al presidente Nicolás Maduro.

Por eso, hablar de derechos humanos en Venezuela, no es sólo es hablar de libertad de expresión o de libertad de asociación: “hablar de derechos humanos en la Venezuela bolivariana es hablar de superación de la pobreza, de la desigualdad, es educación pública gratuita y de calidad, es la conformación de un sistema de salud público que atienda a las grandes mayorías”, como bien dijo la embajadora Urdaneta, en México. Algo que, obviamente, no entienden las mentes enajenadas por el capitalismo.

Ocho razones por las que no habrá Golpe de Estado en #Venezuela (@losangelespress)


1 – El golpismo tiene más poder mediático que político. Las reyertas que en las calles de Venezuela se han enfrentado desde principios de febrero, han sido controladas en su totalidad por la policía nacional. Sin embargo, las noticias de represión y avance de las protestas siguen siendo noticias en la prensa mundial, a pesar de las masivas manifestaciones de apoyo al presidente Nicolás Maduro desde que inició el nuevo conflicto. Esto sin mencionar que en redes sociales circulan fotografías con supuestos actos de represión un en realidad pertenecen a conflictos en otros países como Chile, España o Turquía.

2 – El golpismo no cuenta con apoyo militar. Una de las grandes herencias del comandante Hugo Chávez fue la creación de un nuevo Ejército nacional popular y anti imperialista, basado en la adjudicación de derechos superiores y lealtad patriótica. Este es un factor por el cual ni un miembro de la policía ni de las milicias se han pronunciado, ni se pronunciaran, en apoyo al golpismo. Seguir leyendo “Ocho razones por las que no habrá Golpe de Estado en #Venezuela (@losangelespress)”

Hermoso poster de Hugo Chávez en árabe


Hermoso poster de Hugo Chávez en árabe

No tengo idea de lo que aqui diga, pero si en algún lugar también aman al Comandante Chávez, es en el mundo árabe anti-imperialista. Bellla poster, sin duda.

Maduro, vicepresidente; Jaua, candidato por Miranda: La sucesión de Hugo Chávez, arranca


Nicolás Maduro y Elías Jaua, respectivamente.

Una vez derrotado por once puntos en las elecciones presidenciales, el candidato capitalista y adscrito a las redes judeosionistas en Venezuela, Henrique Capriles Radonski, busca reelegirse como gobernador del Estado de Miranda, el cual tituló desde el 2008 hasta este 2012, cuando renunció para perder ante Hugo Chávez.

La apuesta de la burguesía venezolana en la nueva candidatura de Capriles es no dejar morir al más reciente de sus caudillos, y atrincherarlo en el que fuera uno de sus bastiones hasta esta elección, pues fue en Miranda donde el Gran Polo Patriótico de Chávez se llevó el triunfo frente a Primero Justicia por 40 décimas y más de 5 mil votos.

Quizá por eso, Chávez y el PSUV han apostado a la figura del prominente chavista Elías Jaua, multisecretario y vicepresidente del Gobierno Bolivariano y uno de los principales estrategas políticos pesuvistas, con el objetivo de terminar de hundir a Capriles en la propia Miranda. Seguir leyendo “Maduro, vicepresidente; Jaua, candidato por Miranda: La sucesión de Hugo Chávez, arranca”