Se derrumba el teatro de Marco Rubio


Dice el senador por la Florida y usurpador de la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica, Marco Rubio, que los supuestos ataques sónicos contra diplomáticos gringos en Cuba son un “hecho comprobado”. Sin embargo, la Oficina de Investigaciones Tecnológicas del FBI ha descartado tal cosa y “no ha encontrado evidencia alguna” de esto, reveló la agencia Associated Press.

Los informes del FBI no son improvisados. Los mundialmente afamados investigadores policiacos indagaron durante meses los hechos, viajaron cuatro veces a La Habana, y de lo asegurado por el presidente Donald Trump acerca de estos “ataques sónicos” no hay nada, ni rastro, ni siquiera una partícula de polvo que pudiera decir que el cuerpo diplomático de Estados Unidos en Cuba fue víctima de algún atentado con un arma auditiva.

Asi, el teatro de Marco Rubio se cayó. Sólo basta que se quite la máscara. Y la pantomima se vuelve más dramática ante las palabras expresadas por el embajador cubano en Estados Unidos, José Ramón Cabañas: “Si La Habana fuese un lugar realmente inseguro, no se habrían solicitado entre enero y octubre de 2017, 212 visas para familiares y amigos de los diplomáticos ni estos hubieran realizado más de 250 viajes de recreo fuera de la capital.”

 

Ups…

«El FBI probó la hipótesis de que ondas audibles, infrasónicas o ultrasónicas pudieran haber sido utilizadas clandestinamente para herir a estadounidenses en Cuba y no encontró evidencia alguna”, dijo Associated Press, la cual tuvo acceso a un informe interino de la División de Operaciones Tecnológicas del FBI, fechado el 4 de junio último, que todavía no se ha hecho público.

Las conclusiones del FBI coinciden con las del Comité de Expertos cubanos encargados por el gobierno de Cuba para indagar los hechos. No hay pruebas de los supuestos ataques sónicos. De hecho, el senador republicano –compañero de bancada de Marco Rubio—, Jeff Flake, aseguró que no existen motivos para dudar de la posición del Gobierno cubano y añadió que los informes a los que ha tenido acceso carecían de pruebas sobre el involucramiento de las autoridades de la Isla en tales falsos atentados.

Pero el montaje ha servido de pretexto a Donald Trump para boicotear los avances en la mejora de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos. De manera unilateral, Washington retiró a la mayor parte de sus diplomáticos de la Isla, ha reventado los proceso de visados en La Habana, y exigió la retirada de diecisiete diplomáticos cubanos de EE.UU.

Y detrás de todo ello está Marco Rubio; obcecado con golpear a Cuba, un país que no conoce ni entiende, pero que le sirve para cobrar réditos políticos entre la mafia anti-cubana de Miami. El senador cree que así avanzará en sus intenciones de ser nominado por el Partido Republicano a la presidencia de su país ¿Cuál es la lógica de esto? No la hay y no vale la pena buscarla.  Dinamitar las relaciones entre La Habana y Washington es una misión que este personaje compró de alguien más por propia ignorancia.

Minientrada

Vienen bregando desde el 2004. Lo platicaron, lo planearon y lo ejecutaron los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez ¿La idea? Contar con un bloque regional de países para hacer frente a los embates del imperialismo y los monopolios provenientes de Europa, y construir relaciones políticas, culturales y económicas en beneficio de sus habitantes. Y lo lograron.

Recién este 14 de diciembre concluyó en La Habana, Cuba, el 16vo Consejo Político de la Alianza Bolivariana para las Américas – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), donde se reafirmaron los compromisos y responsabilidades del bloque y se pronunciaron en protesta por las medidas anti-humanitarias y guerreristas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

El bloque lo iniciaron Cuba y Venezuela, y luego, a lo largo de la década pasada, se fueron sumando Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Ecuador, Nicaragua, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, y Granada.

La importancia del ALBA-TCP es mucha. Cómo no la va a ser si los países miembros optan por la dignidad y la subvención de políticas sociales con salud, educación y cultura gratuita, en una época en la que la derecha y el capitalismo se acentúan en Latinoamérica, con violaciones sistémicas a los derechos humanos, represiones armadas, desapariciones forzadas, persecución y asesinato de periodistas y un empobrecimiento indetenible.

Algunos datos importantes proporcionados por la Agencia Cubana de Noticias:

El ALBA-TCP ha propiciado que más de siete millones de habitantes de la región hayan recibido atención médica directa y la mortalidad infantil se redujera en un 5,1 por ciento desde 2004 hasta la fecha.

La Operación Milagro, símbolo de la Alianza por haber sido impulsado por Fidel y Chávez, ha permitido que desde su aplicación hasta hoy, fueran intervenidos quirúrgicamente más de tres millones de personas, y resueltas sus patologías oculares.

En el terreno económico y comercial también el ALBA-TCP muestra resultados, como el suministro de recursos energéticos, de hidrocarburos, a través de Petrocaribe, promovido por Venezuela en condiciones preferenciales, lo que ha contribuido a la seguridad energética de las naciones.

Buenos datos, ¿no? Ya quisieran países “democráticos” como México, Colombia o Argentina tener cifras así.

 

 

Cuba responde a Trump: Fracasarás


LA HABANA, Cuba. –El gobierno revolucionario de Cuba respondió a las declaraciones y decretos anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que cancelan varios acuerdos entre Washington y La Habana logrados con la administración de Barack Obama y reviven el viejo discurso de guerra fría contra la isla.

Sólo quiero recordar que este nuevo congelamiento de la política estadounidense hacia Cuba es producto de la debilidad mental de quien dirige la Casa Blanca quien, incapaz de pensar por sí mismo, ha comprado los consejos de lobby anti-cubano de Miami, actualmente dirigido por el senador republicano Marco “mi colmo es no ser güero” Rubio.

Y algo más: Lo anunciado por Trump afecta más a Estados Unidos que a Cuba. Por culpa de las prohibiciones trumpistas,  las pequeñas y grandes empresas estadounidenses que mantienen negocios en la isla y que pagan impuestos a Washington perderán más de 6 mil 600 millones de dólares. También es un golpe a más del 75 por ciento de la población cubano-estadounidense que apoyan las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana. Este sector que había podido viajar por primera vez en muchos años a Cuba a visitar a su familia, ya no podrá hacerlo  gracias al senador Marco Rubio, quien así se anota el repudio de sus supuestos representados dentro y fuera de #Miami. Por su parte #LaHabana no se inmuta. La Revolución tiene su propia política internacional y a peores peleles ha enfrentado.

Reproduzco a continuación íntegramente el comunicado emitido por el Gobierno cubano, ante las posiciones asumidas por Trump:


El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.

En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.

Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.

Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.

Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.

A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discrimina-torias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.

Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.

En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.

Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.

El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.

El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.

Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.

Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.

Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.

Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.

El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizada-mente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.

Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o emplean-do métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.

Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.

Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación sobe-rana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

La Habana, 16 de junio de 2017.

¿Por qué no hay narcos en Cuba?


El narco es un fenómeno absoluto del sistema político y económico de un país. Quien diga que puede hacerse frente al tráfico de drogas y a su terrible entorno, sin revisar la manera en cómo se hace dinero y se organiza la sociedad en una nación, está mintiendo.

En México, por ejemplo, la violencia del narco se disparó en la década de 1980 cuando el Estado abandonó sus funciones de protección social. A partir de eso, paulatinamente ha dejando en manos de entes privados los servicios de salud, vivienda, educación, cultura, seguridad, etcétera, y también todas las industrias estratégicas como los energéticos, la minerías o las telecomunicaciones. La perspectiva cambió y lo que antes eran derechos, se convirtieron en negocio.

En México el narco existe porque se abandonó el desarrollismo para dar paso al libre mercado; una tesis que propone dejar en manos de los capitales la regulación de la economía, pero también de las relaciones entre personas, basadas no en la solidaridad sino en la ganancia.

Bajo esa estructura, es lógico que prolifere el narco pero también el secuestro, la piratería, la extorsión, la trata de personas. Hay narcos porque la carencia de derechos ha empujado a millones a sacar provecho de la explotación humana, en efecto; pero también porque el narco es un negocio exitoso. Y en una economía de libre mercado, el dinero está por encima de la justicia, porque el dinero es el testaferro del poder. Eso supone también la corrupción de la cultura, es decir, de lo que emana de nuestras relaciones sociales. La trampa y la violencia se naturalizan, porque es la forma en como se hacen las cosas.

Lo contrario a todo eso es lo que ha convertido a Cuba en un país libre de narcotráfico. Claro que tiene ventajas por tener solamente fronteras con el mar. Pero si eso fuera todo, el Reino Unido tampoco tendría ese problema, y no obstante lo tiene ¿Por qué? Lo dije al principio. El narco es un asunto absolutamente ligado a la estructura económica y política de un país.

 

La política cubana de “Droga cero” se inserta en un modelo donde lo humano es primero, el dinero después. Cuba puso fin al capitalismo con la Revolución de 1959, y con ello desechó todos los fenómenos asociados al libre mercado, incluido el tráfico de drogas, de la misma manera que la explotación laboral, la coacción sexual, la especulación financiera, la corrupción política o el mercado negro. Y aunque si bien es cierto que el que busque marihuana en La Habana encontrará luego de mucho preguntar, se dará cuenta de lo difícil caro, peligroso y aislado que esto es, precisamente, porque el pequeño traficante sabe a lo que se expone.

¿Por qué en Cuba no hay narco? Porque lo que tiene que´ver con su combate, se toma en serio. En serio es en serio. El más claro ejemplo es el caso de Arnaldo Ochoa Sánchez, el famoso “Caso Ochoa2. Un general de división, combatiente de la Revolución cubana junto a a Camilo Cienfuegos, quien fue fusilado sin miramientos al amanecer del 13 de julio de 1989 por intentar introducir droga del Cartel de Medellín a la isla. Una lección que ha durado casi treinta años. La gente misma está involucrada en la vigilancia de lo que se consideran “conductas antisociales”.

En Cuba no hay narcotráfico porque no existen condiciones para que prolifere. Más del 90% de la droga requisada en la isla ha sido dejada ahi de paso debido a que el país se encuentra en medio de las rutas entre el sur productor y el norte consumidor del continente Americano. Pero en 59 años, nunca un cartel se ha basado en territorio cubano,básicamente, porque hubo una Revolución que barrió con la dictadura y el capitalismo, construyendo en su lugar la estructura de un modelo económico, social, cultural y político tal que han hecho de Cuba uno de los países más seguros del mundo, según las Naciones Unidas.

Cubanos en problemas


Los legisladores republicanos por la Florida, Mario Díaz Balart y Carlos Curbelo, estarían a punto de perder sus escaños en la cámara de representantes de los Estados Unidos por la razón de haber votado a favor del plan de salud de Donald Trump que elimina el llamado ‘Obamacare’, servicio subsidiado de salubridad creado por el ex presidente Barack Obama, del cual dependen más de un millón doscientos mil seres humanos en ese estado suroriental estadounidense, quienes con justa razón no le perdonarían a sus representantes la maniobra. Sigue leyendo