¿Aún tenemos patria?


Schopenhauer estimó que la existencia humana está destinada al pesimismo en tanto que no somos capaces de percibir la esencia de las cosas, donde reside la belleza. Por eso, naufragamos en vida y damos tumbos en las paredes de la violencia, la corrupción y la enfermedad.

Si este filósofo alemán hubiese vivido en México comprobaría que su argumento no sólo tiene un efecto personal, sino que bien aplica a la sociedad. Si como individuos no tenemos remedio, como colectivo somos el acumulado de fracasos humanos. La rueda de la historia, en nuestro caso, parece girar en sentido contrario.

De tal manera, el gobierno es producto de lo que en sociedad hemos construido. Hemos permitido el ascenso al poder de un grupúsculo de ejemplos nítidos de nuestra derrota cultural. Es nuestro espejo vuelto puntas afiladas que nos acribillan cada vez, y sólo nos depara la destrucción.

¿Es posible ser optimista, a pesar de esto? Confieso que mi primera respuesta es No. Aunque quizá sean los recientes casos de espionaje de Estado; la imparable violencia; el dramático aumento de la pobreza; que dos tercios de la riqueza nacional está en poder del 10% de la población; o fue eso que vimos el domingo pasado en Tabasco, donde la gente saqueó un camión de mariscos que se volteó en la carretera, robó la llanta de refacción y se robó el dinero del conductor, sin importar que éste yaciera muerto justo al lado de donde se cometía tal acto grotesco de rapiña.

Pensándolo mejor, puede que sí tengamos esperanza si recuerdo que no se puede juzgar a un país de casi 130 millones de habitantes por lo que hicieron un grupo de ellos, o lo que hacen otros tantos de millones más, de manera similar, quebrantando cualquier código moral y de ética, como en una película de horror.

No es que “los buenos” seamos más. Eso no existe. Casi todos nos quebramos éticamente en algún momento, o corremos el riesgo de hacerlo. En cambio, hay otros que son todo un ejemplo de dignidad. El doctor Ernesto, por ejemplo. Salió de Oaxaca y se fue a los límites de Veracruz e Hidalgo porque “ahi todavía se puede hacer algo” por el país.

Por eso, en honor a quienes, pese a todo y contra todo, siguen dando la batalla por un México mejor, prefiero pensar que aún tenemos salvación. ¿Qué no dice el refrán que al mal tiempo, buena cara? De tal modo quiero decirles a todas esas personas que en este país aún están haciendo algo por mejorarlo: por favor, no se rindan. Los cínicos puede que ya no tengamos remedio; pese a eso, créanme, ustedes no dejen de intentarlo. Vuélvanos la cara y digannos lo que el prócer chileno Manuel Rodríguez pronunció: Aún tenemos patria, ciudadanos.

Quién es Rosa María Payá y su secreto para viajar gratis en avión


Me gustaría conocer a Rosa María Payá. La nueva cara del anexionismo cubano que habla de dictadura totalitaria, con esa mirada perdida, acondicionador en el pelo y su ‘outfit’ urbano de tacones, jeans y maleta en mano. Presiento que es toda una disidente de nuevo tipo; quizá es la neo-revolucionaria posmoderna que el mundo sediento de democracia y memes, esperaba.

Esto es una buena noticia porque, enfrentarse a una dictadura es una cosa, pero hacerlo sin maquillaje, es muy de los barbudos cubanos del 59. Y estos son otros tiempos. Las revoluciones de hoy debe tuitearse desde aeropuertos y recibir financiamiento del gobierno de los Estados Unidos. Puede que no liberen a un pueblo, pero los objetivos cambian: un día tendrás tu propio documental en Netflix y la gloria será toda tuya, siendo recordada como una mártir de la libertad.

Y es que siempre he considerado que tengo buen ojo para detectar rebeldes de nuestro tiempo. Aunque reconozco que he fallado. Un día proclamé a la bloguera cubana Yoani Sánchez como nuestra nueva liberadora del periodismo, pero es la hora que sigo esperando que de su pluma caiga la Revolución en Cuba. Quizá con Payá no me equivoque y esta sí, esta sí, lo haga por convicción y no sólo por los dólares y los lonches que dan en los aviones. 

Afortunadamente podré enterarme de esto en el próximo 19 de junio, cuando Rosa María Payá aterrice en el balneario cinco estrellas de Cancún, México, donde la presidenta de “Cuba Decide” –organización financiada por la National Endowment for Democracy, a su vez pagada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, oficina del Departamento de Estado de EEUU–, participe del quinto Foro Regional Juventud y Democracia que organiza la Red de Jóvenes Latinoamericanos por la Democracia (Juventud LAC), donde la nueva cara de la contrarrevolución cubana se juntará con sus amistades a contarse cuanto sufren de sus derechos humanos, claro, con piñas coladas en mano.

Pero como en política nada es casualidad, es preciso informar que el evento de la Juventud LAC se llevará al cabo paralelamente a la 47va Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA, antes Ministerio de Colonias de EEUU) que ahí mismo tendrá lugar. Así que ambas plataformas aprovecharán la brisa de la rivera mexicana para firmar un acuerdo de cooperación para llevar más democracia y más derechos humanos a América Latina, igual a la que Washington llevó a Libia o Afganistán.

Quiero conocer a Rosa María Payá. Me da curiosidad la mentalidad de quien acusa una dictadura en Cuba, pero accedió gratuitamente a todos los beneficios sociales en su país y nunca fue discriminada por las actividades contrarrevolucionarias de su familia, una especie de club denominado Movimiento Cristiano de Liberación (MLC).

El MLC fue fundado por su padre, Oswaldo José Payá Sardiñas, a quien Rosa María ayudaba como traductora de inglés o recogiendo firmas para el denominado Proyecto Varela, una iniciativa financiada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos operado de 1998 al 2003 que pretendía reformar las leyes cubanas en pos de supuestas “libertades individuales” que en realidad buscaban inocentemente desmantelar el socialismo en la isla. Pero el proyecto fue un desastre y fracasó porque no pudo acreditar las firmas necesarias, no pudo argumentar sus peticiones y estaba mal redactado.

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Payá posa con el agente de la CIA; hoy secretario general de la OEA, Luis Almagro. FOTO: Twitter

Oswaldo Payá murió en un accidente automovilístico en julio de 2012. Por eso fue sentenciado en La Habana su acompañante, el español Angel Carromero, por homicidio imprudente en accidente de tráfico, en un juicio calificado por el consulado de España como “limpio, abierto y procesalmente impecable”.

Pero la causa de Rosa María Payá fue culpar al gobierno cubano de haber asesinado a su padre. Exigió una investigación internacional, aunque ni ella o su familia nunca han aportado alguna prueba de sus acusaciones. No obstante, su versión le ha redituado. Desde abril de 2013, la presidenta de Cuba Decide viaja por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica presentándose como víctima, ganando reflectores y la aprobación de la administración estadounidense para obtener dinero para operar acciones anti-cubanas.

Alegando supuestas amenazas de muerte, acoso y persecución política, buscó ayuda en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba (hoy Embajada), y logrando abandonar la isla junto a su madre y sus dos hermanos. A su llegada a EEUU, de inmediato recibió el apoyo de la contra-cubana de Miami –autora de diversos atentados terroristas dentro de Cuba, como el ataque en pleno vuelo a un avión de Cubana de Aviación en 1976, considerado el peor atentado de este tipo en la historia del hemisferio–, logrando ser llevada de la mano por el correligionario de Donald Trump, el congresista Marco Rubio, hasta el discurso del Estado de Unión ofrecido por Barack Obama en enero de 2015.

No conforme con su vena terrorista, Rosa María Payá viajó a finales de enero de 2016 a la República Dominicana para reunirse con su amigo Félix Toledo Montero, un ex integrante de la brigada 2506 que fue aplastada por Fidel Castro en la invasión de Playa Girón, y que posteriormente, integrado en las fuerzas especiales de la CIA, fracasó en su intento de perseguir al Che Guevara en el Congo. Derrotado, pero obcecado, fundó la organización paramilitar “Cuba Independiente y Democrática”, entrenando militarmente a elementos terroristas que ejecutaron acciones violentas contra Cuba.

Quiero conocer a Rosa María Payá porque quiero ver como es una refugiada política que viste ropa de centro comercial y cobra en dólares. En el 2013 la vi siendo entrevistada en la televisión mexicana. “Mira esta mártir, tan emperifollada”, pensé. Recién la vi en Chile, donde le cayó en el hígado a estudiantes de ese país cuando la cubana hablaba de dictadura totalitaria y, en medio minuto, quienes crecieron bajo el yugo de Pinochet le pidieron dejar de decir mentiras.

Me gustaría escuchar a esta “agente de cambio” hablar de derechos humanos en el México de los 150 mil asesinados por la violencia y los más de 33 mil detenidos-desaparecidos, incluidos los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Confieso que admiro a Rosa María Payá. Me asombra como ha convertido un proyecto fracasado como el Plan Varela –ahora llamado Cuba Decide–, en una junta que obtiene miles de dólares por la NED, o la Cuba Freedom Foundation, o la Freedom House, o la Fundación Konrad Adenauer ¡Todo un modelo de éxito! Sobre todo, al considerar que en el resto de América Latina otras activistas de derechos humanos como la hondureña Berta Cáceres, en vez de billetes, han encontrado la muerte. Sin duda, Payá debe estar haciendo algo bien.

¿Por qué no hay narcos en Cuba?


El narco es un fenómeno absoluto del sistema político y económico de un país. Quien diga que puede hacerse frente al tráfico de drogas y a su terrible entorno, sin revisar la manera en cómo se hace dinero y se organiza la sociedad en una nación, está mintiendo.

En México, por ejemplo, la violencia del narco se disparó en la década de 1980 cuando el Estado abandonó sus funciones de protección social. A partir de eso, paulatinamente ha dejando en manos de entes privados los servicios de salud, vivienda, educación, cultura, seguridad, etcétera, y también todas las industrias estratégicas como los energéticos, la minerías o las telecomunicaciones. La perspectiva cambió y lo que antes eran derechos, se convirtieron en negocio.

En México el narco existe porque se abandonó el desarrollismo para dar paso al libre mercado; una tesis que propone dejar en manos de los capitales la regulación de la economía, pero también de las relaciones entre personas, basadas no en la solidaridad sino en la ganancia.

Bajo esa estructura, es lógico que prolifere el narco pero también el secuestro, la piratería, la extorsión, la trata de personas. Hay narcos porque la carencia de derechos ha empujado a millones a sacar provecho de la explotación humana, en efecto; pero también porque el narco es un negocio exitoso. Y en una economía de libre mercado, el dinero está por encima de la justicia, porque el dinero es el testaferro del poder. Eso supone también la corrupción de la cultura, es decir, de lo que emana de nuestras relaciones sociales. La trampa y la violencia se naturalizan, porque es la forma en como se hacen las cosas.

Lo contrario a todo eso es lo que ha convertido a Cuba en un país libre de narcotráfico. Claro que tiene ventajas por tener solamente fronteras con el mar. Pero si eso fuera todo, el Reino Unido tampoco tendría ese problema, y no obstante lo tiene ¿Por qué? Lo dije al principio. El narco es un asunto absolutamente ligado a la estructura económica y política de un país.

 

La política cubana de “Droga cero” se inserta en un modelo donde lo humano es primero, el dinero después. Cuba puso fin al capitalismo con la Revolución de 1959, y con ello desechó todos los fenómenos asociados al libre mercado, incluido el tráfico de drogas, de la misma manera que la explotación laboral, la coacción sexual, la especulación financiera, la corrupción política o el mercado negro. Y aunque si bien es cierto que el que busque marihuana en La Habana encontrará luego de mucho preguntar, se dará cuenta de lo difícil caro, peligroso y aislado que esto es, precisamente, porque el pequeño traficante sabe a lo que se expone.

¿Por qué en Cuba no hay narco? Porque lo que tiene que´ver con su combate, se toma en serio. En serio es en serio. El más claro ejemplo es el caso de Arnaldo Ochoa Sánchez, el famoso “Caso Ochoa2. Un general de división, combatiente de la Revolución cubana junto a a Camilo Cienfuegos, quien fue fusilado sin miramientos al amanecer del 13 de julio de 1989 por intentar introducir droga del Cartel de Medellín a la isla. Una lección que ha durado casi treinta años. La gente misma está involucrada en la vigilancia de lo que se consideran “conductas antisociales”.

En Cuba no hay narcotráfico porque no existen condiciones para que prolifere. Más del 90% de la droga requisada en la isla ha sido dejada ahi de paso debido a que el país se encuentra en medio de las rutas entre el sur productor y el norte consumidor del continente Americano. Pero en 59 años, nunca un cartel se ha basado en territorio cubano,básicamente, porque hubo una Revolución que barrió con la dictadura y el capitalismo, construyendo en su lugar la estructura de un modelo económico, social, cultural y político tal que han hecho de Cuba uno de los países más seguros del mundo, según las Naciones Unidas.

Crónicas mexicanas: ¿Por qué están matando periodistas?


Con el homicidio del reportero Javiér Valdéz Cárdenas, ya van 124 periodistas asesinados desde el año 2000; 31, con Peña Nieto;  seis en lo que va del 2017. La violencia contra periodistas en México es esencialmente un problema económico. Mucho se habla de la impunidad y la corrupción, y es cierto; pero hasta este punto muy pocos en el gremio se han cuestionado de qué manera influye la contradicción entre el capital y el trabajo en la facilidad con que se amedrentan y matan a periodistas en este país.

Soy un convencido que el primer acto de violencia e impunidad contra el gremio se comete al interior de las redacciones. Tengo la certeza de que una amplia mayoría de periodistas en México no cuenta con contratos fijos, mucho menos con contratos colectivos. Una gran mayoría no tiene prestaciones laborales, no se les paga seguridad social, derecho a la vivienda, vacaciones, utilidades, pensiones y ni hablar de horas extras o cobertura por accidentes de trabajo. Muchos han sido arrojados sin garantías a la subcontratación.

En contraste, ¿cuánto ganan quienes ostentan la propiedad de las empresas mediáticas? ¿Cuánto dinero se arrogan por la firma de convenios de colaboración informativa con los gobiernos? Dinero a cambio de protección. Recuerdo que en mi tesis de grado realicé un análisis acerca de este fenómeno y los datos cualitativos arrojaron severas afectaciones para la libertad de prensa en México derivado de los pactos entre autoridades y empresarios.

Es claro que estos pactos de corrupción alientan la impunidad. Cuando atentan contra un reportero, ¿cómo exigirá cuentas un patrón al gobierno, si con éste tiene un convenio de complicidad?

Y algo más grave: Hemos contado historias como si fuésemos ajenos a la crisis. Pues bien, la realidad nos ha golpeado en la cara. ¿Qué diferencia hay entre un trabajador que produce en nueve minutos el valor total de su salario, y nosotros periodistas? Ninguna. Nosotros nos llevamos el nombre, pero ellos las ganancias. La muerte nos lleva a nosotros. Ellos nos sustituyen con alguien más en la línea de producción.

El asesinato de periodistas es un problema económico porque es un problema de explotación. Cada periodista asesinado no es un caso aislado, sino que está anclado al modelo financiero y político que ha puesto al dinero por encima de la vida de periodistas, estudiantes, activistas o trabajadores por igual. Radicalmente (que por definición es ir a la raíz), si queremos acabar con esta violencia, habrá de liquidar este sistema, comenzando por dejar de ser su cómplice. Pasa que aún no hemos visto de lo que somos capaces ¿Qué pasaría si en México las y los periodistas paráramos las redacciones, hasta obtener condiciones justas de trabajo? El miedo deviene de la cultura, pensaba Freud; es decir, de lo que humanamente se hace o se deja de hacer.

Articulará PCM defensa de migrantes con comunistas de Centro y Norteamérica


CIUDAD DE MÉXICO. —El Partido Comunista de México (PCM), en colaboración con el colectivo Deportados Unidos en la Lucha, el Programa de Acompañamiento a Estudiantes Migrantes de la ENAH y la Brigada Roja Antifascista, llevó al cabo una protesta en el consulado norteamericano de Monterrey y Guadalajara, en la embajada de Honduras en Veracruz, en los pasos fronterizos de Ciudad Juárez y Tijuana, así como una clausura simbólica de la Secretaría de Relaciones Exteriores en la Ciudad de México, como parte de una jornada de solidaridad con trabajadores migrantes en puntos de concentración de los mismos, la cual se prolongará este fin de semana.

En su posicionamiento, el PCM se pronunció por considerar profundamente negativa para la clase obrera mexicana la gestión de la Secretaría de Relaciones Exteriores, que ha sacrificado los intereses de las y los trabajadores pese a sus declaraciones demagógicas, usándolos como ficha de cambio para defender los intereses de los monopolios mexicanos, mismos que buscan nuevos socios y nuevas condiciones a costa de más sacrificios para nuestra clase.

Esta manifestación —enfatizó—, señala la política anti-migrante de los Estados Unidos como del gobierno mexicano, la cual se ha enganchado en un mismo sentido: atacar a trabajadores migrantes en su tránsito por México.

“Ambos gobiernos son representantes esencialmente de los mismos intereses, se trata de gobiernos representantes de sus respectivos monopolios, representantes de sus respectivos grandes capitalistas.”

La organización comunista acuso que son los monopolios grandes capitales nativos o extranjeros que organizan la producción mundial en base a sus máximas ganancias y no en base al desarrollo del potencial de cada país: “Son ellos los responsables de la crisis económica, mientras que la clase obrera se ha sometido una y otra vez a los ritmos y modalidades de trabajo que ésta clase ha impuesto. Son ellos los responsables de desatar el desplazamiento forzoso por hambre y por guerra. Son ellos los que someten a los trabajadores a cruentos peligros, los que solapan con indolencia la mano macabra de cárteles y grupos criminales, los que utilizan a su favor la migración ilegal para conseguir lo que constantemente buscan que es abaratar el valor de la fuerza de trabajo.”

Sin embargo —acotó el PCM—, ésta clase capitalista niega su responsabilidad, sobre la crisis migratoria,  desvía la atención de su culpa y la dirige hacia los propios trabajadores que en cada país empobrece, los lanza uno contra el otro con campañas de xenofobia y racismo, con políticas de criminalización.

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El PCM anuncia con esta jornada el inicio de una política dirigida hacia los trabajadores migrantes, considerándolos “nuestros hermanos de clase, y es como hermanos de clase que pensamos que su papel no debe reducirse solo a ser sujetos de caridad, a ser víctimas de violaciones de derechos humanos, a languidecer en los refugios.”  El Partido Comunista destacó que se esforzará en acercar a sindicatos y migrantes para lograr una defensa común del valor de la fuerza de trabajo: “Buscaremos que los trabajadores migrantes y nacionales sepan ubicar quien es el causante de sus calamidades, que ante el escenario de profundización de la crisis y de guerra los migrantes sean un lazo vivo entre los trabajadores de ambos lados de las fronteras, que combatamos hombro a hombro por el derrocamiento de los que nos empobrecen y vejan por igual, por su inclusión en la construcción de una nueva sociedad y una nueva economía.”

Al mismo tiempo, el PCM informó que desarrollará una mayor cercanía con sus pares comunistas estadounidenses, canadienses y centroamericanos buscando una articulación cada vez más efectiva.

“Así como nuestros enemigos de clase han encontrado mecanismos para maximizar sus ganancias y sumir a los pueblos en la miseria, reprimirlos de manera conjunta, etc., la clase obrera desarrollará su propia política internacional dirigida a defenderse, a derrocarlos, y sobre de la base de su derrocamiento, sobre de la base la constitución de un poder obrero, construir relaciones de amistad y colaboración entre nuestros pueblos”, enfatizó.