“Marco Rubio traiciona a su propia gente”


Viajando en espiral, aterriza y da uno, dos, tres rebotes en la orilla y la lata de Mr. Pepper finalmente cae fuera del basurero. Angélica aprieta los puños, se queja en un grito y patea el bote que, de un punterazo, se despide llorando hacia el centro de la avenida Cleveland para ser aplastada por los autos. I’m done with this shit, dice y resopla, dejando caer su currículum que detalla tres años de experiencia como gerente de turno en un Popeye’s, los cuales no le sirven para encontrar trabajo ahora. El fin del programa de acción diferida para los llegados en la infancia, DACA, excusa a los pequeños negocios de Clearwater, Florida. Nadie quiere darle trabajo a una dreamer, y si le dan, le pagan por debajo del salario mínimo, al fin que, you people, están por ser expulsados de Estados Unidos.

Angélica, salvadoreña, es una de los 4, 4 millones de latinos y latinas que viven en Florida y parte de los 2 millones de jóvenes en Estados Unidos que están a punto de ser expulsados del país, gracias al fin de DACA. Los que se quedan, unos 23 millones, ya no tendrán seguridad médica, lo que significa que, si se enferman, o se aguantan el sufrimiento hasta morir, o se endeudan hasta que la miseria los mate. Porta una camiseta hilarante “Don’t COVFEFE mi DACA”, en alusión a ese tweet que Donald Trump tuiteó bajo quién sabe qué efectos. Pero el humor va cediendo terreno.

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Junto con varios de sus amigos, dreamers y residentes, ha participado en algunas de las protestas que se han llevado al cabo en Miami, afuera de las oficinas de Mario Díaz Balart y Marco Rubio, representantes por la Florida, y promotores del fin de DACA y de otras medidas como el estatus de protección temporal, TPS, y el quiebre del OBAMACARE que les dotaba de salud pública. “¡DACA y TPS, sí! ¡Deportación no!”, consigna, como parte de la campaña Organization United We Dream y Florida Inmigrant Coalition. Pero los republicanos hacen oídos sordos.

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I’m done with this shit, reclama y añade:

—Díaz-Balart ha llevado las cosas demasiado lejos. Él no está con los jóvenes de la Florida, ni en Miami ni en Clearwater, ni en Tampa. Pregúntale al que quieras. Él desvió más de 1.2 billones de dólares del Obamacare ¿Sabes para qué? Para el fucking muro. Y aquí en la Florida, no tenemos educación, no tenemos salud, no tenemos trabajo. Ni los cubanos, porque dice que él es de padres cubanos, tienen salud y trabajo aquí. Eso hizo Díaz Balart. Traicionó hasta su propia gente. Él y Marco Rubio… My god, it’s full of fucking bullshit, man–, resopla de nuevo y se golpea la frente.

Se entiende el entredicho de Angélica. Es Mario Díaz-Balart  diputado por el distrito 25 de Miami por el partido Republicano. Sus amigos son el líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan y el vicepresidente Mike Pence, ambos impulsores del fin de DACA. Se adhiere al grupo de legisladores cubano-americanos entre los que se encuentran Ileana Ros-Lethinen y Bob Menéndez, del partido Demócrata y los republicanos Carlos Curbelo y, por supuesto, el senador Marco Rubio, viejos propagandistas anti-Cuba, anti-Venezuela, anti-Bolivia y lo que se acumule en el caldo del imperialismo estadounidense.

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Angelica levanta su currículum. Ya pue’, I need this shit, dice y repite shit, shit, shit por donde quiera. Entra a probar suerte a un restaurante de comida mexicana que, para los amantes de los destinos poéticos, es propiedad de un güero conocido entre trabajadores de Clearwater como Mr. Be Good. Sale en media hora. Dibuja entre dos labios tristes una extraña parábola que no alcanza a ser una sonrisa.

—Comienzo esta noche a las once. Necesitan una hostess de aspecto mexicano. El puesto es mío.

—Pero tú eres salvadoreña.

—Si tienes la piel marrón, no hay diferencia.  Y tampoco me importa. ¿Sabes por qué le dicen Be Good? Su negocio funciona con puros ilegales.

—Y no los deporta…

—¿Para qué? Les paga la mitad de un salario mínimo. Si quitan el DACA, aquí me puedo quedar. Es amigo de los republicanos. En las elecciones le ordenó a sus empleados repartir posters de Trump ¿Sabes a lo que me refiero? ¡Ilegales repartiendo propaganda de Trump!

El DACA y el TPS son los únicos programas que protegen a más de un millón de inmigrantes, tan sólo en Miami. Angélica podría ahora salvarse de una oleada masiva de deportaciones si sabe esconderse en la cocina del restaurante, cuando venga la policía o algún supremacista fanático de Donald Trump, o si Mario Díaz Balart y Marco Rubio pasan alguna vez por aquí.

¿Qué busca Marco Rubio en Venezuela?


Con las relaciones entre Cuba y Estados Unidos estancadas gracias a la ignorante hostilidad de Donald Trump, las baterías de la contrarrevolución cubana se enfocan en Venezuela. El encargado: el senador republicano Marco Rubio.

La maniobra obedece a dos factores esenciales:

El primero de ellos es que Rubio considera, según sus declaraciones, que Cuba se sostiene por Venezuela por lo que, según yo, ha de pensar que golpeando a la nación bolivariana asesta un golpe también a la isla.

¿Esto es cierto?

No del todo. Primero, porque las relaciones internacionales de Cuba se extienden con más de cien países alrededor del mundo. Y segundo, porque lo que ocurra en Venezuela es cosa del pueblo venezolano. El cubano se ocupa de sus propios asuntos.

El segundo factor es que la mafia de Miami está ávida de algún triunfo; uno que con Cuba no ha obtenido en cincuenta y seis años. De tal modo, es más fácil golpear en estos momentos a Venezuela que a la mayor de las Antillas.

Además de todo esto, es preciso decir que Marco Rubio y sus aliados en Miami necesitan justificar ante el Departamento de Estado sus acciones con tal que no les cierren la llave de los presupuestos millonarios: más de un billón de dólares, para decirlo con precisión, que es la cantidad de billetes que el gobierno de Estados Unidos ha gastado en operaciones para desestabilizar a la Revolución Cubana, claro, sin resultados. Esto es dinero vía impuestos de la clase trabajadora estadounidense que se ha tirado a la basura.

De tal manera, Marco Rubio considera cambiar de giro y enfocarse en Venezuela, no porque tenga convicciones democráticas o su odio al chavismo sea tanto; sino porque desea quedarse con algunos de los dólares que la Casa Blanca dispone para derrocar a Nicolás Maduro.

Esto no es de sorprenderse. Como toda mafia, se hace lo necesario para obtener ganancias.

El problema es que Trump ha cortado el financiamiento a la subversión en Cuba y en Venezuela (y Ecuador) en su presupuesto de egresos para el año 2018: más de 700 millones de dólares que eran gerenciados a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que es la oficina encargada de dar dinero a las acciones subversivas de la contra-cubana. Pero ya no más.

¿Qué hará entonces Marco Rubio? Sólo él sabe. Por lo pronto, no para de arengar contra Venezuela. Quizá algún centavo podrá rascar para dárselos a sus huestes que, como todo grupo de mercenarios, no es capaz de mover un dedo si no es con dinero. Hay que mantener el negocio a flote, antes de que todo termine de irse a la quiebra.

Cocaína y tráfico sexual en la contrarrevolución cubana


En el año 2006, el diario Free Republic reveló los nexos del senador demócrata de origen cubano, Robert “Bob” Menéndez con Manuel Alberto “Manny” Díaz, alcalde de Miami de 2001 a 2009, quien fue arrestado y condenado entre 1996 y 1997 por tráfico de cocaína, y que luego, en 1999, fue inhabilitado como abogado por mal uso del dinero de sus clientes y otras infracciones. Toda una ficha. Pero esto no impidió que, el también cubano-estadounidense –conocido como “el primer emigrante de La Habana en gobernar la capital de Florida”–, pagara a su amigo demócrata más de 4 mil dólares de financiamiento para su campaña al Senado en 2006. La relación no es coyuntural. Ambos personajes comparten una amistad desde 1970 y fundaron un despacho de abogados en Union City. Esta es, pues, la radiografía criminal de uno de los principales promotores de la contrarrevolución cubana. Esos que buscan llevar democracia, su versión corrupta y delincuencial de democracia, a Cuba.

Manny Díaz fue uno de los abogados que se ofrecieron a ayudar a la parte familiar de Elián González, aquel niño que en el año 2000 quiso ser convertido en carne de cañón por parte de la contra-cubana, al ser sacado ilegalmente de Cuba por parte de su madre en un viraje de tráfico de personas hacia la Florida donde esta murió junto con otros balseros, y habiendo sobrevivido, finalmente devuelto a su padre en la isla. Díaz es el mismo que fue sentenciado por colaborar ​​con uno de sus clientes para vender 50 kilos de cocaína provenientes de Colombia con valor de 2 millones de dólares, por lo que pagó dos años de condena en una prisión federal. Díaz es el mismo que, en 1999, fue inhabilitado por la Corte Suprema por robar dinero de sus clientes para pagar deudas personales y familiares, según hallazgos de la Oficina del Procurador de Ética, la cual también descubrió documentos bancarios falsos.

En el 2001, Manny Díaz salió de prisión, y enseguida recibió ayuda de su viejo amigo Bob Menéndez, quien lo incorporó a trabajar en una organización sin fines de lucro basada en el distrito del senador, la North Hudson Community Action Corp., distinguida por ser apoyada por el político. No obstante, la campaña del demócrata negó tal colaboración. Así, habiendo pagado su castigo y luego de ser restituido en sus derechos electorales, Díaz pagó a Menéndez 4 mil 200 dólares en apoyo a su candidatura entre abril y junio de 2005, reveló Free Republic, quien calificó la donación como “una pequeña suma de una cuenta que suma 7 millones”.

Pero Menéndez marcó cierta distancia de su viejo amigo. El mismo Diaz reconoció entonces: “No socializamos, pero lo admiro”. No obstante, la asociación de estos personajes no sorprendió a los rivales al senado del demócrata. La entonces vocera republicana Jill Hazelbaker declaró que eso era “más de lo mismo de Bob Menendez (…) “las últimas revelaciones se suman a una larga lista de malas decisiones”.

Pero la carrera, digamos, irregular, de Bob Menéndez no paró ahí. El senador por New Jersey se convirtió en un político acusado de explotación sexual, infidelidad, tráfico de influencias, uso de prestanombres, fraude del Medicare y corrupción en casos que se extienden hasta República Dominicana.

Apenas en enero del año 2013, el periódico digital The Daily Caller informó que el FBI inició investigaciones en agosto de 2012 contra Bob Menéndez por su presunta participación en la trata sexual de menores de hasta 16 años de edad, en un resort de lujo de siete mil hectáreas en República Dominicana llamada Casa de Campo, gracias a los favores de un amigo suyo y otro prestigioso donante de sus campañas como Manny Díaz, un oftalmólogo de la Florida de nombre Salomon Mengel, de quien habría usado un avión privado para sus viajes a aquel país sin declararlo, lo cual viola las reglas de financiamiento de campañas políticas de Estados Unidos.

El informe de The Daily Caller incluye varias notas donde se da cuenta de la participación de Menéndez en la trata sexual de menores de edad en Dominicana, incluyendo una investigación de CREW donde la organización anti corrupción alerta sobre los “habitos sexuales” del senador cubanoamericano, en un trabajo que fue recopilado por medios como ABC News o The Philadelphia Inquirer. De hecho, el director ejecutivo del Comité Nacional Senatorial Republicano, Rob Jesmer, reconoció que las actividades de Bob Menendez merecerían un análisis del Comité de Eitca del Senado, sobre todo, luego de la recopilación de testimonios de dos de las presuntas participantes en las orgías por las cuales el político habría ofrecido pagar entre 100 y 500 dólares.

El escándalo mereció en enero de 2013 una redada del FBI a una clínica de Salomon Mengel en West Palm Beach, Florida para recopilar pruebas del caso que lo señalan como responsable de suministrar viajes gratuitos y  menores de edad víctimas de explotación sexual a su viejo amigo Bob, además de perseguir evidencia sobre un caso de fraude al programa federal Medicare, en casos que fueron cubiertos hasta por el diario Miami Herald, aliado de la contra-cubana a la cual Menendez pertenece junto a su par, el senador republicano, Marco Rubio.

En el mismo año 2013, The New York Times dio cuenta de las presiones ejercidas por Bob Menendez hacia el Departamento de Estado y Comercio del Gobierno estadounidense, para que se obligara a cumplir un lucrativo contrato de una empresa de su benefactor, Salomon Mengel para brindar seguridad portuaria a la República Dominicana, a pesar que empresarios y autoridades de ese país alertaron que el oftalmólogo no tiene experiencia alguna en el ramo. El prestigioso diario llamó la atención sobre que en dicha operación está involucrado el ex subsecretario adjunto de Defensa para Asuntos Interamericanos durante la administración Clinton y alto asesor legislativo del senador y amigo suyo por al menos 20 años, Pedro Pablo Permuy, hijo de Jesús Permuy, líder de la organización anexionista Junta Patriótica Cubana , conformada por socios del terrorista Luis Posada Carriles, líder moral de Menendez, Rubio y toda la contra-cubana, autor de la explosión en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación ocurrido en 1976 que mató a 73 personas.

No conforme, en junio de 2013, los periódicos New York Post y el británico Daily Mail informaron que Bob Menéndez sostuvo encuentros sexuales extramaritales en el año 2007 con la editora puertorriqueña, Cecilia Reynolds, casada con un hombre llamado Matt Reynolds. La información publicada se basa en fotografías de la pareja desnuda entregadas al medio por un “informante anónimo” y detalla que estas citas ocurrieron ni más ni menos que en una casa de playa propiedad del ex gobernador de la isla, Anibal Acevedo Vila, por cierto, quien ya ha sido investigado por el Gobierno de Estados Unidos por cargos criminales imputados a irregularidades en sus finanzas electorales.

Todo esto confirma lo que Hazelbaker dijo sobre Menendez en 2006. El enlistado corrupto del cubano-estadunidense es largo. El problema es para la ciudadanía de New Jersey con sendo representante. Pero hay qué ver también que esta clase de personajes son los que convencieron a Donald Trump de revivir la hostilidad contra Cuba. Sin duda todos unos ejemplos de derechos y democracia, ¿no?

Alianzas criminales: La mafia anti cubana y el sionismo de Israel


ALBERTO BUITRE – ¿Qué tiene qué ver Israel con la mafia anti cubana de Miami? Eso que se lo pregunten a la congresista estadounidense (que no cubano-americana), Ileana Ros-Lehtinen, quien se encontraba en Israel inspeccionando instalaciones militares y departiendo con Bejamin Netanyahu, durante los días en que inició el bombardeo sionista sobre la Franja de Gaza, como parte de sus actividades como presidenta del Subcomité del Medio Oriente y África del Norte del congreso yanqui.  Seguir leyendo “Alianzas criminales: La mafia anti cubana y el sionismo de Israel”

#Cuba: ¿A quién le importa lo que diga Ileana Ros-Lehtinen? (@HuffPostVoces)


El 56 por ciento de la población en Estados Unidos quiere que Washington normalice sus relaciones con Cuba, incluido el levantamiento del embargo económico y comercial, de acuerdo a los más recientes resultados de la encuesta desarrollada por la organización Atlantic Council publicada este 11 de febrero, en un ejercicio liderado por el demócrata Paul Maslin y el republicano Glen Bolger, dos reconocidos encuestadores. Sólo un 35 por ciento se declaró en contra.

Lo curioso del caso es que los resultados de la encuesta aplicada a dos mil estadounidenses, incluyó al Estado de Florida, donde, cuenta el cuento, subsiste aún el anticastrismo y tienen presencia al menos cinco precandidatos a la presidencia de la imaginaria nueva Cuba, aún en proyecto desde hace 50 años. Seguir leyendo “#Cuba: ¿A quién le importa lo que diga Ileana Ros-Lehtinen? (@HuffPostVoces)”

Escándalos sexuales y políticos de un disidente anti-cubano


ALBERTO BUITRE / LOS ÁNGELES PRESS.- Ningún otro grupo en el Congreso de los Estados Unidos ha sido tan señalado por prácticas corruptas y anti éticas como el cubanoamericano. Sus actuaciones han merecido investigaciones por parte del FBI y de hecho, la organización Citizens for Responsability and Etics in Washington (CREW) tiene en su lista de los más corruptos del capitolio a tres ex congresistas de tal bancada: David Rivera y Mel Martínez, además de Robert ‘Bob’ Menéndez, actual senador demócrata por New Jersey. No es que el resto de los legisladores se salve. Todos, de alguna forma, han sido tocados por escándalos sobre su conducta pública y política.

Pero el caso del senador Menéndez es paradigmático. Un político contaminado por casos denunciados en medios de comunicación los cuales incluyen tráfico de influencias en la compra y renta irregular de terrenos de su propiedad en New Jersey, uso de prestanombres para operaciones portuarias, fraude mediante el programa Medicare y una acusación de trata sexual de menores de edad en República Dominicana. Seguir leyendo “Escándalos sexuales y políticos de un disidente anti-cubano”