El aspirante a conspirador


Enrique Bravo Escobar es un funcionario que se formó en el estilo político de Jorge G. Castañeda, canciller del conservador ex presidente mexicano Vicente Fox; es decir, en el estilo de Wall Street. Sus intereses están puestos en la liberalización total del mercado tal cual lo enseñó el gurú de la Escuela de Chicago y co-autor del golpe de estado en Chile de 1973, Milton Friedman, quien se empeñó en que no hubiera barreras legales o humanas que impidieran una sociedad regida totalmente por el capitalismo. Ese es el testaferro con el cual actúa políticamente en su cargo como oficial en México de la Fundación Nacional para la Democracia (NED, en inglés), organización conspirativa asociada a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), administrada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Educado en la universidad de Georgetown –en la cual su mentor Castañeda tiene foro–, Bravo Escobar es el responsable de la oficina de la NED encargada de impulsar proyectos conspirativos contra Cuba. Pero como no puede utilizar la isla para esto y en Miami están más entretenidos mirando El Gordo y la Flaca, el funcionario utiliza territorio mexicano para financiar eventos de entrenamiento político de la contra-cubana, ayudado con las facilidades que el ultraderechista Partido Acción Nacional (PAN) otorga también para tales fines.

Así fue como, a finales de marzo, se valieron de las instalaciones de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en México para organizar el evento “Construcción de ciudadanía: una perspectiva para Cuba”, junto al Consejo Mexicano de Relaciones Internacionales (Comexi), al cual llevaron “jóvenes cubanos”, según su convocatoria. De la misma manera organizaron entre el 21 y 24 de junio de 2016 la conferencia “Caminos a una Cuba democrática III”, en el hotel Blue Bay Grand Esmeralda de Cancún, Quintana Roo, auspiciados además por la fundación alemana Konrad Adenauer (KAS, por sus siglas) y la súper conservadora Organización Demócrata Cristiana de América (OCDA).

Según los registros públicos, la NED otorgó al Comexi más de 120 mil dólares en el año 2016 para financiar su programa “Voces de Cuba”, con el cual buscaron emprender ciertas acciones que tiendan a intentar desestabilizar al gobierno cubano. No me consta que haya sido dinero que Bravo Escobar le haya entregado a sus correligionarios anti-cubanos, pero su llegada al Buró de América Latina y el Caribe de la Fundación Nacional para la Democracia coincide con las donaciones otorgadas a tal Consejo Mexicano de Relaciones Internacionales, así como a otras organizaciones del mismo talante conspirativo como el Centro de Estudios Constitucionales Iberoamericano (CECI) el cual ejecutó en el 2016 unos 60 mil dólares para “impulsar la reforma constitucional en Cuba”; o como el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, el cual ejerció 87 mil dólares para “empoderar a mujeres líderes cubanas”.

NED
NED, fachada del Departamento de Estado de EEUU.

Cuando me enteré de esto, enseguida telefoneé a mi amiga Leydi en La Habana, quien dirige una brigada de mujeres estudiantes que realizan diversas obras de apoyo en las industrias de la isla. Como es debido, la felicité porque si la NED se interesa en apoyar a mujeres líderes de Cuba, sin duda tuvo que ser ella una depositaria.

–¡Qué cojones voy a recibir yo de esta gente!–, me respondió con su airado talante habanero.

Enseguida me quedó claro que aquellas “mujeres líderes cubanas” que busca el Instituto Simone de Beauvoir, la NED y el Departamento de Estado estadounidense, no son reales, o al menos lo son de papel. Vale la pena que Bravo Escobar sepa esto ya que, al parecer, alguien lo estaría chamaqueando de lo lindo con sus donaciones.

Vale la pena mencionarlo, además, porque su mentor Jorge G. Castañeda fue un profuso propagandista anti Donald Trump durante las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Sin embargo, ahora resulta que Bravo Escobar es un custodio de los intereses de la policía exterior del actual presidente de EE.UU. mediante el Departamento de Estado. ¿Dónde está la congruencia? A menos, claro, que tal no exista y que todo interés por buscar la democracia en Cuba no sea sino un par de ardides con el propósito de hacer girar algunos dólares.

Al respecto recuerdo aquellas palabras de Frank Underwood cuando el lobista Remy Danton le pide un pago, en la espectacular serie House of Cards:

“Qué desperdicio de talento –dice Underwood–, él eligió el dinero sobre el poder. En esta ciudad es un error que casi todo el mundo comete. El dinero es el McMansion en Sarasota que comienza a desmoronarse después de diez años; el poder es el antiguo edificio de piedra que se mantiene durante siglos. No puedo respetar a alguien que no ve la diferencia”.

Dicho esto, si alguien sigue pensando que con un puñado de billetes van a derrumbar a la revolución cubana, no merece ninguna consideración, ni siquiera la de gastar más teclazos en eso.

Crónicas mexicanas: Papa Francisco, ¡excomúlgueme, por favor!


Mi madre es católica y va a misa casi todas las semanas. Pero al volver de la iglesia este domingo, su gesto lucía particularmente duro.

Me contó que el sacerdote ocupó media hora de homilía en insultar a los homosexuales, y a hacerle propaganda a la campaña del Frente Nacional por la Familia —impulsado por el Episcopado mexicano y el Partido Acción Nacional—, el cual salió a marchar en varias ciudades de México el sábado 10 de septiembre contra la iniciativa de aprobar en la Constitución el Matrimonio Igualitario.

El cura dijo que las y los homosexuales eran una conspiración para acabar con las familias, que tienen ganado el infierno y que no es cristiano convivir y, menos, apoyar la “sodomía”. Que quienes lo hagan, están cometiendo un pecado grave. Mi madre me dijo que, por primera vez en mucho tiempo, sintió ganas de abandonar la iglesia.

Por una razón similar yo dejé el catolicismo. Abandoné, de hecho, cualquier religión. Y no fue una decisión sencilla. Me sentía bien asistiendo a los grupos juveniles de la iglesia, pero el sacerdote del barrio se encargó de aplastar todo dejo de fe en mí, y en mis amigos. Ególatra, corrupto, amante de la vida fácil, aceptaba todo tipo de regalos de sus amigos millonarios, incluidas las limosnas para remodelar un templo que, a la fecha, no tiene yeso en el techo. Un día corrió de la oración a uno de mis amigas por llevar minifalda y a mi mí me negó la eucaristía por tener el pelo largo.

Pero pensé que dios era más grande que eso y, aprovechando un año sabático obligado en mis estudios de prepa, entré al seminario de Tulancingo, Hidalgo. Cuartos individuales, agua caliente todo el día, mesas de billar y ping pong, cancha empastada de fútbol y un grupo de monjas esclavizadas en la cocina para atendernos, en tanto los sacerdotes estacionaban sus autos de reciente modelo y llegaban a comer, apartados de los mortales seminaristas. Se entiende el amor de estos curas por la vida galante. Por eso, cuando entre todo ese burgués escenario, corrieron a mi amigo David por preferir orar en otomí y no en latín, me fui. Dios era una trampa y tenía que largarme de ahí.

Desde entonces, como ahora, sólo tengo una petición al Vaticano: Excomúlguenme, por favor. No quiero seguir bautizado bajo un régimen corrupto, homofóbico e hipócrita, que en México está asociado a las redes de pedofilia y al narcotráfico. Además, bastante tengo yo con mi propia doble moral.

(Un artículo original para mi columna “Crónicas Mexicanas” del diario La Opinión, de Los Angeles, CA. Foto: Un hombre implora a dios (presumiblemente Noé). Elemento del monumento central de la ciudad de Baden, Austria. Tomada de Toughts and Places.org )

Cuba: 50 años de contrarrevolución acabarán en Panamá


México está siendo utilizado como plataforma de acciones de desestabilización contra Cuba.

A principios de febrero viajaron a la Ciudad de México activistas contrarrevolucionarios cubanos, donde fueron adiestrados con el objetivo de viajar a Panamá a la Cumbre de las Américas, que se llevará entre el 10 y 11 de abril, para intentar sabotear la presencia de Cuba.

Entre ellos se identificaron a Rolando Rodríguez Lobaina, de la Asociación Democrática Oriental (ADO); Andrés Hernández, vicepresidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba; Guillermo Fariñas, fundador del Foro Anti totalitarismo Unido; Juan Antonio Madrazo, Coordinador por la Integración Racial; y Elena Larrinaga, presidenta del Observatorio Cubano de Derechos Humanos.

Pasaron por ellos al aeropuerto y los trasladaron al hotel HN de la avenida Reforma.

En ese lugar fueron alojados y ahí mismo fueron capacitados por miembros de la Organización Demócrata Cristiana de América (OCDA) que lidera el ex senador mexicano del Partido Acción Nacional (PAN) Jorge Ocejo.

Ahí estuvo también Eduardo Matías López Ferrer, gerente de la Asociación Cívica Cubano Mexicana y la Casa del Balsero, acusado públicamente de tráfico ilegal de migrantes cubanos vía Cancún.

Por su parte, Orlando Gutiérrez Boronat, secretario general del Directorio Democrático Cubano (DDC), viajó directamente desde Miami a la capital azteca para asesorar las capacitaciones.

Cabe contar que estos mismos personajes fueron recibidos unas semanas después por el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, en la sede misma de ese instituto político de extrema derecha.

El presidente nacional del PAN, Gustavo Madero (centro), posa con contrarrevolucionarios cubanos en su reunión de marzo de 2015. FOTO: PAN
El presidente nacional del PAN, Gustavo Madero (centro), posa con contrarrevolucionarios cubanos en su reunión de marzo de 2015. FOTO: PAN

A la recepción panista también se dió cita Stefan Jost, presidente de la fundación alemana Konrad Adenauer, financiadora de grupos anticubanos.

Madero ofreció “todo el respaldo y apoyo que puedan brindarles para desplegar a nivel internacional el mensaje de los ciudadanos cubanos”, precisa un comunicado de prensa oficial del PAN.

Esto no es casualidad.

El PAN gobernó México entre los años 2000 y 2012. Durante ese periodo, las relaciones del país con Cuba fueron prácticamente congeladas. Baste recordar el lamentable episodio de la Cumbre Iberoamericana de Monterrey del año 2004, cuando el ex mandatario mexicano Vicente Fox, pidió al comandante Fidel Castro retirarse del encuentro porque su presencia molestaba al ex presidente estadounidense George W. Bush.

Lacayismo que se agudizó en esa misma época, donde el Gobierno mexicano se convirtió en un activista más contra todo lo que fuera Revolución Cubana. No había comunicación diplomática, y la directora del Instituto Nacional de Migración (INM) en ese entonces, Cecilia Romero, obstaculizó todo acuerdo migratorio, facilitando el trasiego de cubanos desde las costas surorientales de Cancún hasta la frontera con Estados Unidos. Su aliado era Eduardo Matías López Ferrer, uno de los contrarrevolucionarios que utiliza México como base de operaciones.

Posteriormente Cecilia Romero se convirtió el secretaria general del PAN, integrándose en actividades gerenciales de la OCDA a la cual pertenece su partido. Su activismo anticubano le valió el reconocimiento del Movimiento Cubano Unidad Democrática (MCUD), otra de las organizaciones contrarrevolucionarias. Mujer antiaborto, furibunda defensora de la intervención abierta de la Iglesia Católica en asuntos públicos de política, salud educación en México. Facilitadora, pues, de las operaciones anticubanas desde ese país.

TODO ACABA EN PANAMÁ

Tales activistas realizarán en la cumbre de Panamá actos de propaganda contra Cuba.

Intentarán hacerse del micrófono oficial de la asamblea con la ayuda de alguna delegación participante, probablemente Estados Unidos o algún otro país asociado a Washington.

Si esto ocurre, procurarán repetir lo que pasó en la X Cumbre iberoamericana, hace 15 años, justamente en Panamá. Entonces el ex presidente de El Salvador, Francisco Flores, increpó a Fidel Castro. La jugada era lógica. Por aquellos años mantenía residencia en El Salvador, con el consentimiento del partido político de ultra derecha ARENA, el terrorista y ex CIA, Luis Posada Carrilles, autor del atentado contra un avión de Cubana en 1976. Él habría gestionado que la representación salvadoreña cediera sus espacios para vociferar contra el Jefe de la Revolución Cubana. Hoy en El Salvador gobierna el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Sin duda son otros tiempos.

Si esto falla, pasarán al plan B.

La idea es filtrar entre las delegaciones oficiales algunos documentos de propaganda. Probablemente informes sobre la “situación de los presos políticos”, de la “lucha por la democracia” o la “agudización de la represión” en Cuba. Querrán con eso desalentar las conversaciones que el presidente Raúl Castro tendría durante la Cumbre con algunos mandatarios. Incluido el mismo presidente Barack Obama.

O el plan C. Manifestaciones alternas. Como la que de por sí tendrán con miembros de la OCDA, que tendrá su “cumbre alterna” en Panamá. Ahí lanzarán consignas contra Cuba y contra los diversos procesos políticos populares de Sudamérica. Nada nuevo.

Es poco probable que estos realicen alguna acción violenta. Son cobardes. No son los mismos tiempos aquellos cuando contaban con todo el apoyo del aparato anti comunista del Gobierno de Estados Unidos. Hoy Washington se acerca a La Habana y viceversa. El mundo los observa. Serían muy tontos. Les quitarían el poco presupuesto que aún les da el Departamento de Estado a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). Sería, pues, su fin. Y lo saben.

Esto ocurrirá y tú tendrás oportunidad de observarlo en los noticiarios de tu país. Pero ahora sabes cómo y dónde se están gestando tales operaciones. El clan Miami-México. Política basura y, podría decirse, inocente, en tanto que la contrarrevolución se ha quedado anclada en los tiempos del infame Henry Kissinger, cuando peste aún era alguien en Washington. Hoy están desesperados porque Cuba y Estados Unidos están empatando sus relaciones al siglo XXI y en la Cumbre Iberoamericana por venir, veremos a Raúl Castro y Barack Obama estrecharse la mano. Y que por ello y por la inutilidad de sus acciones, la comunidad cubano-estadounidense les ha dado la espalda. Por eso Panamá podría marcar el colofón de 50 años de fracasos de contrarrevolución.