Cuba responde a Trump: Fracasarás


LA HABANA, Cuba. –El gobierno revolucionario de Cuba respondió a las declaraciones y decretos anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que cancelan varios acuerdos entre Washington y La Habana logrados con la administración de Barack Obama y reviven el viejo discurso de guerra fría contra la isla.

Sólo quiero recordar que este nuevo congelamiento de la política estadounidense hacia Cuba es producto de la debilidad mental de quien dirige la Casa Blanca quien, incapaz de pensar por sí mismo, ha comprado los consejos de lobby anti-cubano de Miami, actualmente dirigido por el senador republicano Marco “mi colmo es no ser güero” Rubio.

Y algo más: Lo anunciado por Trump afecta más a Estados Unidos que a Cuba. Por culpa de las prohibiciones trumpistas,  las pequeñas y grandes empresas estadounidenses que mantienen negocios en la isla y que pagan impuestos a Washington perderán más de 6 mil 600 millones de dólares. También es un golpe a más del 75 por ciento de la población cubano-estadounidense que apoyan las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana. Este sector que había podido viajar por primera vez en muchos años a Cuba a visitar a su familia, ya no podrá hacerlo  gracias al senador Marco Rubio, quien así se anota el repudio de sus supuestos representados dentro y fuera de #Miami. Por su parte #LaHabana no se inmuta. La Revolución tiene su propia política internacional y a peores peleles ha enfrentado.

Reproduzco a continuación íntegramente el comunicado emitido por el Gobierno cubano, ante las posiciones asumidas por Trump:


El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.

En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.

Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.

Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.

Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.

A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discrimina-torias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.

Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.

En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.

Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.

El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.

El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.

Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.

Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.

Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.

Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.

El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizada-mente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.

Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o emplean-do métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.

Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.

Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación sobe-rana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

La Habana, 16 de junio de 2017.

Cuba y el Partido Comunista de México


ALBERTO BUITRE – Un contingente rojo destacó en la marcha mexicana por el 61 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. Porque ya no se trata simplemente de solidarizarse con Cuba de manera orgánica, admirativa; con el azul, el blanco y el rojo de la bandera y las camisetas de su selección de Beisbol. Desde que el Partido Comunista de México apareció en cada una de las marchas por el 26 de julio desde hace 19 años, la solidaridad con la Revolución Cubana pasó del folklor a la defensa activa en términos ideológicos y políticos. De comunistas a comunistas. De eficaz internacionalismo proletario, la más poderosa arma con la que cuentan los pueblos y la clase obrera del mundo para combatir al imperialismo; especialmente el estadounidense, origen del criminal bloqueó económico y comercial contra la isla.

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#Cuba y Vietnam, 40 años de sangre y azúcar


ALBERTO BUITRE / PUENTE SUR .- “Porque al pueblo de Vietnam estamos dispuestos a darle no ya nuestro azúcar, sino nuestra sangre, ¡que vale mucho más que el azúcar!”, pronunciaba Fidel Castro en la Plaza de la Revolución, el dos de enero de 1966 en el séptimo aniversario de la Revolución Cubana, como un gesto que él mismo Comandante en Jefe recordó este sábado al cumplirse cuarenta años de su viaje a los territorios en guerra de Vietnam del Sur, donde el Ejército de Liberación combatía a la armada estadounidense que se resistía a abandonar por completo ese país asiático. Seguir leyendo “#Cuba y Vietnam, 40 años de sangre y azúcar”

¿Qué son esas banderas rojas? (+ fotos)


ALBERTO BUITRE.- Una voz en medio del contingente se alzó para dar un pase de lista: “Comandante Camilio Cienfuegos”. Y un coro respondió sacando fuerza del vientre, elevando un grito que parecía romper el aire: “¡Presente!”. Luego, la voz continuó: “Comandante Ernesto Guevara de la Serna”. Y antes que el viento volviera, la consigna volvía a quebrar su resistencia: “¡Presente!”, se oyó, mientras la marcha de comunistas avanzaba sobre avenida Reforma, como un barco napoleónico rasgando el océano, blandiendo sobre troncos como brazos poderosos inmensas velas rojas de punta a punta; las banderas del Partido Comunista. Marchaban para rendir honor a la Revolución Cubana, a 60 años del Asalto al Cuartel Moncada que desatara por los seis años siguientes la revuelta que destronara a la tiranía y de la mano de Fidel Castro Ruz, colocara la voluntad de los humildes de Cuba en la silla del Palacio presidencial.

La militancia partió del histórico Hemiciclo a Benito Juárez, dedicado al héroe de la Reforma, el Presidente que de 1862 a 1866 organizó a grupos guerrilleros sobre toda la Sierra Madre Oriental mexicana para vencer la invasión francesa, el entonces Ejército más poderoso del mundo. Un héroe latinoamericano a la altura de José Martí, el apóstol que le diera a Cuba su primera independencia de los españoles en 1898 y que fuera el “autor intelectual” del Moncada, como así lo declarara el Comandante Fidel Castro en su histórica defensa “La historia me absolverá”, tras ser apresado por el fallido asalto del cuartel militar de Santiago.

El destino fue la Embajada de Estados Unidos. Símbolo del imperialismo y la intervención genocida. Desde el Hemiciclo, sobre Avenida Juárez, cruzando la Avenida de los Insurgentes y hasta avenida Reforma, el bloque del Partido Comunista de México parecía sellar así la memoria y su inevitable destino. El mismo de los juaristas, de la insurgencia independentista y de la guerrilla anticolonialista. Paso a paso, los héroes parecían unírseles. Coro a coro. Como una fuerza invisible parecida a una ráfaga de viento que empujaba la marcha, estirando las banderas, haciendo del martillo y la hoz un motor de acero. Les alentaba hacia la historia combatiente mexicana. Hidalgo, Morelos, Zapata, Villa, Arturo Gámiz o Rubén Jaramillo, al lado del contingente rojo; y luego, Camilo, el Che, Almeida, Mella, y también Manuel Marulanda, Raúl Reyes y Alfonso Cano, habitando una bandera de las FARC-EP, que como en cada manifestación del PCM, ocupa su lugar en medio del grupo, justo en el corazón. Seguir leyendo “¿Qué son esas banderas rojas? (+ fotos)”

Reunión bilateral entre los Partidos Comunistas de México y Cuba


Camaradas Héctor Fraginals, Pável Blanco Cabrera y Jorge Antonio Arias Díaz. Foto: PCM

El Partido Comunista de México y el Partido Comunista de Cuba sostuvieron una reunión bilateral el pasado lunes 15 en el Distrito Federal, en donde ambas organizaciones reiteraron su compromiso de avanzar en los procesos de unidad continental e intercambiaron opiniones y agenda de colaboración.

Por el PCM participaron, los camaradas Pável Blanco, Primer Secretario del Comité Central y Jonathan Hernández, integrante del Secretariado; por el PCC estuvo el camarada Jorge Antonio Arias Díaz, Vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales, acompañado del camarada Héctor Fraginals, Consejero Político de la Embajada de Cuba.

El Partido Comunista de Cuba confirmó su participación en El Festival de El Comunista, con motivo del 18 aniversario del Partido Comunista de México, que se desarrollará el prócimo 18 de noviembre en punto de las nueve de la mañana en Bolívar 8, Centro Histórico de la Ciudad de México. Seguir leyendo “Reunión bilateral entre los Partidos Comunistas de México y Cuba”