La FARC y la toma del poder – Entrevista a Marco León Calarcá


No me parece lejano aquel octubre de 2013 cuando me reuní con Marco León Calarcá en La Habana, Cuba, a sólo unos meses de iniciados, públicamente, los diálogos entre la guerrilla de las FARC-EP y el gobierno de Colombia para la culminación del conflicto armado. Cuatro años después, la mesa de paz fructificó, nació la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) como el nuevo partido político de la izquierda colombiana y Calarcá, cuyo nombre es Luis Alberto Albán, compite para ser congresista por el departamento del Valle del Cauca, cuya capital es la ciudad de Cali. Lo busqué de nuevo porque mis preguntas han aumentado desde entonces y tenía que planteárselas.

Sentados en el lobby de un hotel habanero de aquel 2013, el entonces comandante del Bloque Caribe de las FARC-EP, me adelantaba que si la guerrilla se convertía en un partido político, no significaría que abandonarían la ruta revolucionaria ¿Qué piensa ahora? ¿Qué responde a los químicamente puros que critican este nuevo paso del movimiento fariano? ¿Cómo se siente en esta nueva etapa? El me respondió:

“El ánimo de exguerrilleros y exguerrilleras farianos es bueno, somos ahora combatientes por la paz. La paz sigue siendo anhelo del pueblo colombiano, del cual somos parte y aportamos a su construcción, nuestra convicción y el cumplimiento de los acuerdos en lo que nos corresponde.”

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–¿Qué ha sido lo más complicado en esta transición?—le pregunto.

–Como todo cambio se presentan dificultades por las incomprensiones producto de análisis desenfocados por el radicalismo, de izquierda para los cuales siempre es insuficiente lo logrado y desde cómodas posiciones, pues no están metidos en la lucha, descalifican lo hecho. Y desde la derecha, al considerar que lo acordado es demasiado y se convalida el terrorismo que es como ellos llaman a la lucha revolucionaria.

“En medio de esas manifestaciones, está el camino de la construcción de paz al lado y hombro a hombro con las mayorías, eso es lo que hacemos en la actualidad.
El Acuerdo de Paz es una herramienta para incentivar la lucha social, política, económica y cultural.

“A esto le agregamos inconvenientes propios del incumplimiento por parte del Gobierno y el Estado de algunos puntos y aspectos del Acuerdo, lo cual entraba y siembra de dudas e inquietudes a la militancia de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, FARC y a las mayorías nacionales, pues se pone en riesgo el propio proceso. Sabemos que es la lucha social y política con la solidaridad internacional la que nos permitirá superar esos y otros obstáculos”.

Pienso en el genocidio de la Unión Patriótica de 1984, cuando las FARC pactaron con el presidente Belisario Betancourt y el Estado y bandas paramilitares asesinaron a más de tres mil militantes, incluido al candidato presidencial de la UP, Jaime Pardo Leal.

–¿Qué responder a quienes temen –y me incluyo–, se reedite la masacre de la Unión Patriótica?

–Los temores son válidos y justificados por lo sucedido, sin embargo con esa experiencia la lucha social y política de organizaciones y personalidades no permitirá reeditar esa dolorosa parte de la historia.

“De otro lado y con mucho peso e importancia está la solidaridad de pueblos y gobiernos del mundo con el proceso, como aporte a la paz de Nuestra América y del mundo.

“El Acuerdo contempla cláusulas de garantía de la seguridad individual, incluyen además de exguerrilleros y exguerrilleras a las comunidades y a quienes luchan por los derechos de las mayorías, esta es otra herramienta para desde la resistencia popular defender la vida.

“El dolor por los asesinatos es grande y nuestra solidaridad con sus familiares es concreta, pero no podemos ceder ante el terrorismo paramilitar.”

— ¿Qué responder a quienes han criticado la dejación de las armas, como vía revolucionaria?

–Esa afirmación nada tiene que ver con nosotros. Ni con nuestra práctica, ni con nuestra teoría.

“Nuestra decisión no significa avalar la tesis de condena a la lucha armada revolucionaria y mucho menos desconocer el legítimo derecho a la rebelión armada de los pueblos del mundo. No nos confundamos.

“Hicimos dejación de las armas producto del análisis de nuestra realidad y firmes al principio de la autodeterminación.

“Nunca, y ahora menos, creemos en la exportación o importación de modelos, en la transpolación de soluciones. Nuestra experiencia es libro abierto para los pueblos del mundo, pero no aconsejamos ni adoctrinamos.

“No renegamos de nuestro pasado de violencia revolucionaria, ni de la lucha armada”.

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— ¿Qué expectativas tienen en esta elección por venir como partido político?

–Somos un partido con vocación de poder, consideramos que podemos obtener el respaldo de inmensos sectores de la población y en la medida que logremos explicar nuestras propuestas, que la gente en Colombia las conozca, ese respaldo crecerá.

— Gane quien gane y pierda quien pierda en la elección ¿de qué manera enfrentarán el nuevo periodo político que se avecina?

–Lo dicho, la construcción de la Paz pasa por la correcta y oportuna implementación del Acuerdo y esa construcción se base en la lucha social y política de los pobres de Colombia, de los del Común, porque eso somos y encarnamos la esperanza.

También, pienso en otro riesgo. En los últimos meses, más de 120 líderes que apoyan el proceso impulsado por la FARC o que forman parte de él, han sido asesinados. Además, continúan bajo prisión política más de 2 mil integrantes de la ex guerrilla por lo cual el acuerdo de paz sigue esperando su turno de implementarse por completo, al menos, por lo que toca al gobierno de Colombia.

— ¿Está en riesgo el proceso de paz, considerando la cantidad de presos políticos farianos que existen y los asesinatos perpetrados en últimas fechas?–, preguntó a Luis Alberto Albán.

–Más allá de los incumplimientos que nombras, el proceso entra en crisis por la falta de esfuerzo político del gobierno para buscar soluciones frente a las trabas y trampas que colocan los enemigos de la paz, la extrema derecha.

“Hemos logrado la libertad de las tres cuartas partes de los prisioneros, quienes aún continúan en las cárceles, por cuenta de las maturrangas jurídicas, también lograran su libertad. Es nuestro compromiso.

“El tema de la seguridad es exigencia urgente, el mundo debe expresar su repudio a los asesinatos, práctica desesperada de quienes se lucran de manera política y económica de la guerra”.

— ¿Cómo se posiciona el partido FARC ante las demás coaliciones de izquierda en este proceso electoral presidencial?

–No entiendo de cuales coaliciones de izquierda se habla, hasta ahora y pese a nuestros esfuerzos por generar las condiciones para un gobierno de amplia coalición que garantice la tranquila transición a la Paz, no se ha logrado concretar. Todos los sectores hablan de Unidad pero al momento de organizarla surgen múltiples inconvenientes. Esto no significa por ningún lado manifestación de desánimo, seguimos trabajando en la unidad de los sectores populares y sus legítimas expresiones políticas.

Me despido de Luis Alberto Albán. Es extraño llamarle así y no Marco León Calarcá, como ya me había acostumbrado. A pesar de no revestir más el verde olivo, de buena manera, su condición de comandante, hoy comandante político, sigue intacta. Veremos cómo le va en los comicios y si logra ser elegido congresista por el Valle del Cauca. No obstante, si algo deja claro es que para él los anhelos son más grandes que las coyunturas; que la política es un instrumento y su causa es una Colombia con paz y justicia social.

Colombia elegirá nuevo presidente y nuevo Congreso en las elecciones del 27 mayo de 2018, a primera vuelta y el 17 de junio, en segunda. La FARC compite con Rodrigo Londoño Echeverri, conocido como Timoleón Jiménez “Timochenko”, máximo líder de la ex guerrilla, como su candidato a la Presidencia. Su segundo al mando y jefe de las negociaciones, Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, encabeza la lista al Senado.

Ataques sónicos en Cuba: cuentos de ciencia ficción


En Estados Unidos es común escuchar “sólo hago mi trabajo”, como un justificante para cualquier cosa. “I just try to do my work”, dice el médico que no atiende al vagabundo o el restaurantero que paga a sus empleados por debajo del mínimo. Lavarse las manos es fácil porque, hey, sólo estoy cumpliendo órdenes.

¿Sólo están haciendo su trabajo los diplomáticos estadounidenses que dicen haber sufrido ataques sónicos en Cuba? ¿Sólo están cumpliendo órdenes al fingirse los afectados?

Sobre esto, las Embajadas de Estados Unidos en varios países de Latinoamérica y el Caribe, hey, también sólo están cumpliendo con su trabajo al ofrecer a funcionarios de las Cancillerías en esas naciones la versión de Washington sobre los supuestos “ataques sónicos” contra sus diplomáticos en Cuba. Acuerdan reuniones con representantes de las direcciones de América del Norte de los gobiernos donde tienen sede y una vez convenida la reunión, ofrecen un documento explicativo de su historia.

Dicen que su gobierno está muy preocupado por la salud de sus funcionarios en Cuba, violando los acuerdos entre La Habana y Washington de no difundir versiones parcializadas de lo ocurrido hasta que culminen las investigaciones, así como la Convención de Viena que regula las relaciones entre Estados.

Pero, vamos, they just wanna do their work…

Desde que en octubre Donald Trump acusara que algunos de sus diplomáticos en La Habana fueron víctimas de ataques sónicos, los gobiernos de Cuba, Canadá y Estados Unidos se pusieron a trabajar para investigar lo ocurrido. El saldo de investigaciones hasta el momento es: no hay nada.

Cuba destinó a dos mil expertos –entre ellos: criminólogos, audiólogos, médicos, técnicos y hasta matemáticos–, desde que en el mes de febrero se enteraron de los alegatos estadounidenses. No obstante, no se ha descubierto ni una sola evidencia que confirme la acusación.

Pero Trump –el mismo presidente que dijo que los mexicanos son violadores y narcotraficantes–, insiste que sí hubo ataques los cuales habrían provocado mareos, fatiga y problemas cognitivos en su personal diplomático. No hizo mención, quizá, a una dieta alta en grasa de McDonalds.

Pero, confiado en su guion, el presidente de Estados Unidos expulsó del país a diplomáticos cubanos. Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo que las medidas eran injustificadas y acusó que Washington no está cooperando lo suficiente para esclarecer los hechos.

Los expertos cubanos analizaron catorce grabaciones suministradas por Estados Unidos como supuesta evidencia. Y sí, en efecto, se escuchan ruidos en ellas. Por ejemplo, del tráfico vehicular, pasos, voces y algunos insectos comunes en La Habana. Nada más.

“Hemos entrevistado más de 300 personas, incluso se ha evaluado a más de 30 medicamente, y no han sentido ninguna de estas cosas (ataques sónicos)”, dijo el teniente coronel José Alazo, experto de la Unidad de Investigaciones Criminales del Ministerio del Interior de Cuba.

Sin contar el reguetón, ¿tiene Cuba armas sónicas como para lesionar a diplomáticos extranjeros?

“Es algo imposible –enfatizó Alazo–. Estamos hablando de ciencia ficción. Se hace insostenible el argumento, desde el punto de vista técnico”, dijo.

Cuba no sólo no posee tal tipo de armamento, sino que, aunque lo tuviera, este no podría ser utilizado sin llamar la atención, ni afectar la salud de terceros. Pero qué casualidad que sólo las supuestas víctimas escucharon un supuesto ataque, ni sus familias ni sus vecinos, como sólo Trump y algunos medios de prensa que le creen, ven “ataques sónicos”. Y si mienten dirán que, bueno, sólo intentan hacer su trabajo.

Incluso si el reporte de los diplomáticos estadounidenses sobre sonidos fuertes es engañoso y el origen de los ataques es infra o ultrasónico –por lo tanto, inaudible para los oídos humanos–, sería difícil de explicar cómo pudo pasar desapercibido, me comentan expertos como el doctor Manuel Villar, otorrinolaringólogo, quien afirma: “usted tendría que tener una fuente que se vería desde un satélite. Sería enorme”, dijo.

Y agrega: “Sólo dos o tres de las supuestas víctimas tenían problemas de audición, según la información proporcionada por Washington, mientras que cualquier tipo de ataque sónico habría causado daños a todos los afectados”.

Así que mientras diplomáticos de Estados Unidos difunden historias de ciencia ficción entre los gobiernos de América y el Caribe, lo que tenemos sobre los supuestos ataques sónicos es que, algún día, un sucesor de Aldous Huxley retomará la historia para un buen libro de cuentos.

 

 

“Marco Rubio traiciona a su propia gente”


Viajando en espiral, aterriza y da uno, dos, tres rebotes en la orilla y la lata de Mr. Pepper finalmente cae fuera del basurero. Angélica aprieta los puños, se queja en un grito y patea el bote que, de un punterazo, se despide llorando hacia el centro de la avenida Cleveland para ser aplastada por los autos. I’m done with this shit, dice y resopla, dejando caer su currículum que detalla tres años de experiencia como gerente de turno en un Popeye’s, los cuales no le sirven para encontrar trabajo ahora. El fin del programa de acción diferida para los llegados en la infancia, DACA, excusa a los pequeños negocios de Clearwater, Florida. Nadie quiere darle trabajo a una dreamer, y si le dan, le pagan por debajo del salario mínimo, al fin que, you people, están por ser expulsados de Estados Unidos.

Angélica, salvadoreña, es una de los 4, 4 millones de latinos y latinas que viven en Florida y parte de los 2 millones de jóvenes en Estados Unidos que están a punto de ser expulsados del país, gracias al fin de DACA. Los que se quedan, unos 23 millones, ya no tendrán seguridad médica, lo que significa que, si se enferman, o se aguantan el sufrimiento hasta morir, o se endeudan hasta que la miseria los mate. Porta una camiseta hilarante “Don’t COVFEFE mi DACA”, en alusión a ese tweet que Donald Trump tuiteó bajo quién sabe qué efectos. Pero el humor va cediendo terreno.

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Junto con varios de sus amigos, dreamers y residentes, ha participado en algunas de las protestas que se han llevado al cabo en Miami, afuera de las oficinas de Mario Díaz Balart y Marco Rubio, representantes por la Florida, y promotores del fin de DACA y de otras medidas como el estatus de protección temporal, TPS, y el quiebre del OBAMACARE que les dotaba de salud pública. “¡DACA y TPS, sí! ¡Deportación no!”, consigna, como parte de la campaña Organization United We Dream y Florida Inmigrant Coalition. Pero los republicanos hacen oídos sordos.

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I’m done with this shit, reclama y añade:

—Díaz-Balart ha llevado las cosas demasiado lejos. Él no está con los jóvenes de la Florida, ni en Miami ni en Clearwater, ni en Tampa. Pregúntale al que quieras. Él desvió más de 1.2 billones de dólares del Obamacare ¿Sabes para qué? Para el fucking muro. Y aquí en la Florida, no tenemos educación, no tenemos salud, no tenemos trabajo. Ni los cubanos, porque dice que él es de padres cubanos, tienen salud y trabajo aquí. Eso hizo Díaz Balart. Traicionó hasta su propia gente. Él y Marco Rubio… My god, it’s full of fucking bullshit, man–, resopla de nuevo y se golpea la frente.

Se entiende el entredicho de Angélica. Es Mario Díaz-Balart  diputado por el distrito 25 de Miami por el partido Republicano. Sus amigos son el líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan y el vicepresidente Mike Pence, ambos impulsores del fin de DACA. Se adhiere al grupo de legisladores cubano-americanos entre los que se encuentran Ileana Ros-Lethinen y Bob Menéndez, del partido Demócrata y los republicanos Carlos Curbelo y, por supuesto, el senador Marco Rubio, viejos propagandistas anti-Cuba, anti-Venezuela, anti-Bolivia y lo que se acumule en el caldo del imperialismo estadounidense.

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Angelica levanta su currículum. Ya pue’, I need this shit, dice y repite shit, shit, shit por donde quiera. Entra a probar suerte a un restaurante de comida mexicana que, para los amantes de los destinos poéticos, es propiedad de un güero conocido entre trabajadores de Clearwater como Mr. Be Good. Sale en media hora. Dibuja entre dos labios tristes una extraña parábola que no alcanza a ser una sonrisa.

—Comienzo esta noche a las once. Necesitan una hostess de aspecto mexicano. El puesto es mío.

—Pero tú eres salvadoreña.

—Si tienes la piel marrón, no hay diferencia.  Y tampoco me importa. ¿Sabes por qué le dicen Be Good? Su negocio funciona con puros ilegales.

—Y no los deporta…

—¿Para qué? Les paga la mitad de un salario mínimo. Si quitan el DACA, aquí me puedo quedar. Es amigo de los republicanos. En las elecciones le ordenó a sus empleados repartir posters de Trump ¿Sabes a lo que me refiero? ¡Ilegales repartiendo propaganda de Trump!

El DACA y el TPS son los únicos programas que protegen a más de un millón de inmigrantes, tan sólo en Miami. Angélica podría ahora salvarse de una oleada masiva de deportaciones si sabe esconderse en la cocina del restaurante, cuando venga la policía o algún supremacista fanático de Donald Trump, o si Mario Díaz Balart y Marco Rubio pasan alguna vez por aquí.

Así planea Estados Unidos boicotear la Constituyente en Venezuela


El pasado 13 de julio tuvo lugar una reunión confidencial en la misión estadounidense de la Organización de Estados Americanos (OEA) con sede en Washington, organizada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos ¿El tema? Boicotear la Asamblea Constituyente a la que ha convocado el gobierno de Venezuela para el próximo día 30.

La reunión fue presidida por el subsecretario asistente de Estado para el hemisferio occidental y ex representante permanente de EEUU ante la OEA, Michael Fitzpatrick, y el director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, Juan Cruz. Fueron invitados, bajo específica selección, diplomáticos de Latinoamérica, el Caribe, Europa y Asia.

Luego de repetir las consabidas opiniones injerencistas sobre Venezuela, Fitzpatrick y Cruz dieron instrucciones a sus invitados para iniciar una fuerte campaña mediática en contra de la Asamblea Constituyente con el pretexto de que tales comicios podrían generar más violencia en el país. Al mismo tiempo, anunciaron sanciones contra el país bolivariano y chantajearon a los representantes diplomáticos para que los gobiernos de sus países impusieran sanciones bilaterales, similares a las operadas por Estados Unidos.

El problema de la Casa Blanca es que la OEA y su titular, Luis Almagro, han fracasado como brazo ejecutor de sanciones contra la República Bolivariana de Venezuela. De tal manera, Estados Unidos se encuentra en proceso de consolidación de un “grupo de amigos” para facilitar sus planes sobre este país. Lo interesante del caso es que ya no le interesa si la Organización de Estados Americanos funciona o no; la misión va, con o sin ella.

Finalmente, Fitzpatrick y Cruz entregaron en la reunión copias de dos artículos que delinean la táctica político-ideológica de su lucha contra el gobierno bolivariano.

El primero de ellos se trata de un texto publicado el pasado 23 de junio en The Wall Street Journal, vocero de los altos capitales estadounidenses, titulado “La última batalla por la democracia en Venezuela”, en el cual se llama a evitar el triunfo de la Constituyente, toda vez que significa que los consejos comunales suplanten a los gobiernos tradicionales en las provincias y enterrar la posibilidad de una elección anticipada. El segundo artículo, un poco más clasificado, se llama “La bomba de hidrogeno de Maduro” publicado por “Caracas capital markets”, en la cual se afirma que el país transita hacia “el modelo político-militar cubano” y llama a evitar la “cubanización” de Venezuela. Ambos textos sostienen la visión del Departamento de Estado estadounidense sobre la situación en el país sudamericano.

El guion golpista empata con lo expresado en la Universidad Internacional de Florida el pasado 5 de julio por el diputado venezolano de oposición, Juan Requesens, en donde habla del plan para boicotear la Constituyente mediante paros escalonados hasta llegar a lo que han bautizado “la hora cero” en la cual pretender provocar la ingobernabilidad del país. Además, el político considera una intervención extranjera sobre Venezuela. El video de esto circula en You Tube:

Luego, pues, comenzaron los pronunciamientos siguiendo las instrucciones de la Casa Blanca.

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, tuiteó el 16 de julio que “suspender la constituyente” (…) “es el único camino para lograr la paz en Venezuela”. Otro que no se ha escondido para seguir la esquela injerencista es el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien pidió por twitter el 17 de julio “desmontar la constituyente”. Ese mismo día, Donald Trump en su estilo particularmente barbárico dijo que, “si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, Estados Unidos tomará fuertes y rápidas medidas económicas”. Lo dicho por el empresario, devenido en presidente de EEUU, han sido secundadas por portavoces del Departamento de Estado Heather Nauert y Sean Spicer.

Por su parte, la alta representante de la Unión Europea para la política exterior, Federica Mogherini, instó a Nicolás Maduro a suspender la Constituyente y amenazó con que todas las opciones, incluidas las sanciones, “están sobre la mesa”. Llama la atención que en perfecta concordancia por lo instruido en la reunión liderada por Fitzpatrick y Cruz del 13 de julio, la diplomática italiana habló de la creación de “un grupo de amigos” conformada por países de la región para negociar una “solución” al conflicto en Venezuela.

¿Y qué entienden por “grupo de amigos”, quienes pretenden imponer un golpe contra el gobierno de Nicolás Maduro? Para empezar, a pesar de tratarse de una reunión en una sede de la OEA, fueron excluidos de la reunión del 13 de julio países como Bolivia, Dominica, San Vicente y otros países caribeños, con voz y voto dentro del organismo. Al tiempo, gobiernos de países como Brasil, Argentina, Costa Rica, Puerto Rico, Perú y México, se han sumado a la línea dictada por el Departamento de Estado en contra de Venezuela.

La reunión organizada por Fitzpatrick y Cruz revela el plan abiertamente injerencista de Estados Unidos sobre la nación venezolana. Un plan que recuerda a la Operación Cóndor estipulada por la Casa Blanca en coordinación con las dictaduras militares sudamericanas en la década de 1970 para perseguir, encarcelar, torturar y desaparecer o matar a revolucionarios de esos países ¿O a alguien a estas alturas le quedan dudas sobre los planes de Washington sobre Venezuela, a la sazón, dueña de la reserva petrolera certificada más grande del mundo, también de oro, y la cuarta más grande de gas?

En efecto, impedir la Asamblea Constituyente del 30 de julio es uno de sus últimos llamados de EEUU para apoderarse del país; empero, tienen en funciones a una oposición que, más allá de lo estridente, muy pocos resultados le ha otorgado, incluido su fracasado intento de plebiscito del 16 de julio. Por su parte, la Constituyente es la herramienta con la que cuenta el pueblo venezolano para evitar en lo político que Estados Unidos, ayudado por su “grupo de amigos”, repita en Venezuela lo que ya hizo en Libia, Irak y no logra concretar en Siria, como es su intención.

El mundo observa. ¿De qué se van a disfrazar los “amigos” de Estados Unidos, cuando Venezuela logre triunfar sobre el injerencismo y los intentos de golpe de Estado?

Cuba responde a Trump: Fracasarás


LA HABANA, Cuba. –El gobierno revolucionario de Cuba respondió a las declaraciones y decretos anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que cancelan varios acuerdos entre Washington y La Habana logrados con la administración de Barack Obama y reviven el viejo discurso de guerra fría contra la isla.

Sólo quiero recordar que este nuevo congelamiento de la política estadounidense hacia Cuba es producto de la debilidad mental de quien dirige la Casa Blanca quien, incapaz de pensar por sí mismo, ha comprado los consejos de lobby anti-cubano de Miami, actualmente dirigido por el senador republicano Marco “mi colmo es no ser güero” Rubio.

Y algo más: Lo anunciado por Trump afecta más a Estados Unidos que a Cuba. Por culpa de las prohibiciones trumpistas,  las pequeñas y grandes empresas estadounidenses que mantienen negocios en la isla y que pagan impuestos a Washington perderán más de 6 mil 600 millones de dólares. También es un golpe a más del 75 por ciento de la población cubano-estadounidense que apoyan las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana. Este sector que había podido viajar por primera vez en muchos años a Cuba a visitar a su familia, ya no podrá hacerlo  gracias al senador Marco Rubio, quien así se anota el repudio de sus supuestos representados dentro y fuera de #Miami. Por su parte #LaHabana no se inmuta. La Revolución tiene su propia política internacional y a peores peleles ha enfrentado.

Reproduzco a continuación íntegramente el comunicado emitido por el Gobierno cubano, ante las posiciones asumidas por Trump:


El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.

En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.

Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.

Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.

Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.

A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discrimina-torias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.

Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.

En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.

Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.

El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.

El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.

Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.

Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.

Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.

Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.

El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizada-mente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.

Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o emplean-do métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.

Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.

Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación sobe-rana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

La Habana, 16 de junio de 2017.