Así planea Estados Unidos boicotear la Constituyente en Venezuela


El pasado 13 de julio tuvo lugar una reunión confidencial en la misión estadounidense de la Organización de Estados Americanos (OEA) con sede en Washington, organizada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos ¿El tema? Boicotear la Asamblea Constituyente a la que ha convocado el gobierno de Venezuela para el próximo día 30.

La reunión fue presidida por el subsecretario asistente de Estado para el hemisferio occidental y ex representante permanente de EEUU ante la OEA, Michael Fitzpatrick, y el director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, Juan Cruz. Fueron invitados, bajo específica selección, diplomáticos de Latinoamérica, el Caribe, Europa y Asia.

Luego de repetir las consabidas opiniones injerencistas sobre Venezuela, Fitzpatrick y Cruz dieron instrucciones a sus invitados para iniciar una fuerte campaña mediática en contra de la Asamblea Constituyente con el pretexto de que tales comicios podrían generar más violencia en el país. Al mismo tiempo, anunciaron sanciones contra el país bolivariano y chantajearon a los representantes diplomáticos para que los gobiernos de sus países impusieran sanciones bilaterales, similares a las operadas por Estados Unidos.

El problema de la Casa Blanca es que la OEA y su titular, Luis Almagro, han fracasado como brazo ejecutor de sanciones contra la República Bolivariana de Venezuela. De tal manera, Estados Unidos se encuentra en proceso de consolidación de un “grupo de amigos” para facilitar sus planes sobre este país. Lo interesante del caso es que ya no le interesa si la Organización de Estados Americanos funciona o no; la misión va, con o sin ella.

Finalmente, Fitzpatrick y Cruz entregaron en la reunión copias de dos artículos que delinean la táctica político-ideológica de su lucha contra el gobierno bolivariano.

El primero de ellos se trata de un texto publicado el pasado 23 de junio en The Wall Street Journal, vocero de los altos capitales estadounidenses, titulado “La última batalla por la democracia en Venezuela”, en el cual se llama a evitar el triunfo de la Constituyente, toda vez que significa que los consejos comunales suplanten a los gobiernos tradicionales en las provincias y enterrar la posibilidad de una elección anticipada. El segundo artículo, un poco más clasificado, se llama “La bomba de hidrogeno de Maduro” publicado por “Caracas capital markets”, en la cual se afirma que el país transita hacia “el modelo político-militar cubano” y llama a evitar la “cubanización” de Venezuela. Ambos textos sostienen la visión del Departamento de Estado estadounidense sobre la situación en el país sudamericano.

El guion golpista empata con lo expresado en la Universidad Internacional de Florida el pasado 5 de julio por el diputado venezolano de oposición, Juan Requesens, en donde habla del plan para boicotear la Constituyente mediante paros escalonados hasta llegar a lo que han bautizado “la hora cero” en la cual pretender provocar la ingobernabilidad del país. Además, el político considera una intervención extranjera sobre Venezuela. El video de esto circula en You Tube:

Luego, pues, comenzaron los pronunciamientos siguiendo las instrucciones de la Casa Blanca.

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, tuiteó el 16 de julio que “suspender la constituyente” (…) “es el único camino para lograr la paz en Venezuela”. Otro que no se ha escondido para seguir la esquela injerencista es el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien pidió por twitter el 17 de julio “desmontar la constituyente”. Ese mismo día, Donald Trump en su estilo particularmente barbárico dijo que, “si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, Estados Unidos tomará fuertes y rápidas medidas económicas”. Lo dicho por el empresario, devenido en presidente de EEUU, han sido secundadas por portavoces del Departamento de Estado Heather Nauert y Sean Spicer.

Por su parte, la alta representante de la Unión Europea para la política exterior, Federica Mogherini, instó a Nicolás Maduro a suspender la Constituyente y amenazó con que todas las opciones, incluidas las sanciones, “están sobre la mesa”. Llama la atención que en perfecta concordancia por lo instruido en la reunión liderada por Fitzpatrick y Cruz del 13 de julio, la diplomática italiana habló de la creación de “un grupo de amigos” conformada por países de la región para negociar una “solución” al conflicto en Venezuela.

¿Y qué entienden por “grupo de amigos”, quienes pretenden imponer un golpe contra el gobierno de Nicolás Maduro? Para empezar, a pesar de tratarse de una reunión en una sede de la OEA, fueron excluidos de la reunión del 13 de julio países como Bolivia, Dominica, San Vicente y otros países caribeños, con voz y voto dentro del organismo. Al tiempo, gobiernos de países como Brasil, Argentina, Costa Rica, Puerto Rico, Perú y México, se han sumado a la línea dictada por el Departamento de Estado en contra de Venezuela.

La reunión organizada por Fitzpatrick y Cruz revela el plan abiertamente injerencista de Estados Unidos sobre la nación venezolana. Un plan que recuerda a la Operación Cóndor estipulada por la Casa Blanca en coordinación con las dictaduras militares sudamericanas en la década de 1970 para perseguir, encarcelar, torturar y desaparecer o matar a revolucionarios de esos países ¿O a alguien a estas alturas le quedan dudas sobre los planes de Washington sobre Venezuela, a la sazón, dueña de la reserva petrolera certificada más grande del mundo, también de oro, y la cuarta más grande de gas?

En efecto, impedir la Asamblea Constituyente del 30 de julio es uno de sus últimos llamados de EEUU para apoderarse del país; empero, tienen en funciones a una oposición que, más allá de lo estridente, muy pocos resultados le ha otorgado, incluido su fracasado intento de plebiscito del 16 de julio. Por su parte, la Constituyente es la herramienta con la que cuenta el pueblo venezolano para evitar en lo político que Estados Unidos, ayudado por su “grupo de amigos”, repita en Venezuela lo que ya hizo en Libia, Irak y no logra concretar en Siria, como es su intención.

El mundo observa. ¿De qué se van a disfrazar los “amigos” de Estados Unidos, cuando Venezuela logre triunfar sobre el injerencismo y los intentos de golpe de Estado?

Llevar capitalismo a Cuba: La triste historia de Hugo Cancio Morúa


Hablé con Hugo Cancio Morúa, no sé, cuestión de un minuto. Había seguido su revista On Cuba y lo contacté para enviarle mis artículos. Un tipo arisco, apresurado, de tono grave, tomó la llamada, pero no prestó atención. Me dio un correo electrónico y eso fue todo. Para un empresario que clama apertura en Cuba, resultó extraña su opacidad. No es que fuera importante.

Hasta que un día paseando por Miramar, en La Habana, como que no quiere la cosa, me enteré que Cancio se encontraba negociando con empresarios españoles radicados entre las calles 1ra y 28 de ese popular barrio capitalino. Los susodichos eran representantes de PALCO, una corporación dedicada a vender servicios “todo incluido” a diplomáticos, empresas, artistas o lo que sea, dentro de Cuba.

El chisme me hizo sentido: Cancio se dedica a promover conciertos de artistas cubanos (no precisamente los mejores) en Miami a través de su empresa “Fuego Entertainment Inc.”, y no es un secreto su propósito de hacer dinero con el talento hecho en Cuba. Comprar acciones de “PALCO” sería una buena fachada, toda vez que pretende insertar en la isla su revista “On Cuba”, en la cual publica artículos que buscan golpear al gobierno del país.

En mi paseíllo por Miramar, me enteré también que la edición de “On Cuba” viola el objeto social autorizado ante la Cámara de Comercio Cubana, básicamente, porque opera en la isla con personal contratado ilegalmente, y paga fuera de la ley a cubanos por artículos publicados. Su línea editorial promueve el golpeteo barato al Estado. Así, quien quiera cobrar unos pesos, tendrá que seguir la consigna. Esta es la manera más fácil de producir mercenarios. Lo que hacen y escriben, es por pura conveniencia, aunque no se lo crean ni ellos mismos. Además, ha publicado como suyas entrevistas de periodistas de la estación de televisión Canal Habana, claro, sin otorgarles el crédito. Otra estrategia de este empresario miamero es la de llevar cierto mercado de publicidad en la isla, para lo cual adquirió el portal de anuncios clasificados “porlalivre”, según se dio a conocer en julio de 2016 en el blog “Cartas desde Cuba”.

Pero, ¿y quién es Hugo Cancio Morúa?

El llamado “marielazo” de 1980 fue la movida del comandante Fidel Castro para mandar a Miami a todos aquellos que nada aportaban a la isla y ciertamente nada aportarían, incluidos presidiarios. Qué fama tendrían estos que el entonces presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, advirtió que estos serían “un peligro para la sociedad” estadounidense. Así, entre esos 2afamados emigrantes iba Hugo Cancio Morúa, llevado por su madre.

Ya como estadounidense, Cancio comenzó su pequeño negocio de introducir agrupaciones musicales cubanas en Miami, aprovechándose de la derogación en 1996 de la ordenanza del Condado en la cual se prohibía la presentación de artistas cubanos en esa ciudad.  Para esto se vinculó con ARTEX S.A., una exportadora de “productos y servicios de la cultura cubana”, con el objetivo de ganar más plata. No obstante, por su cuenta llevaba a estos artistas a shows poco distinguidos del canal 41 de Miami, cuyos valores de producción son un desafío al estómago. Uno de ellos, el del presentador Carlos Otero Becerra, autonombrado líder del inexistente “Movimiento Democracia”, propuesto para introducir en Cuba literatura golpista y enviar dinero a presos de la gusanería, también llamada contrarrevolución. Cuán malas serán las gestiones del director de On Cuba que en el año 2001 el músico Adalberto Álvarez Zayas volvió a la isla declarando que no quería más malos tratos con él.

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Hugo Cancio Morua. FOTO: On Cuba.

Hasta que un día se le vino la noche a Cancio. El entonces presidente George W. Bush endureció las restricciones migratorias a Estados Unidos y el cubano-estadounidense veía perder su negocio. Pero no hay límites en la imaginación de un capitalista. Por eso recurrió a la organización Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), autora de bombazos en hoteles de La Habana en 1997 y otras distinciones terroristas, para comprar la deserción de músicos cubanos, como única vía para presentarlos en Mami y sacarles unos dólares.

Así ocurrió con el cantante de carrera fugaz, Carlos Manuel Pruneda Macías, quién en el año 2003, tras presentarse en el balneario mexicano de Cancún, huyó con su familia hasta el puesto fronterizo de Brownsville, Texas, donde ya lo esperaba Hugo Cancio. Luego organizó una conferencia de prensa en el teatro “Jackie Gleason” de Miami donde se presentó como su representante. Todo esto reconocido en las páginas del diario el Nuevo Herald.

Fue en el año 2005 cuando Cancio funda la compañía “Fuego Entretainment Inc.” Su primer acto fue prestar un millón y medio de dólares a una artista alemana de nombre Nicole Durr para promover en Estados Unidos el espectáculo “Havana Night” cuyo elenco desertó masivamente. Enseguida, la FNCA operó para que el Departamento de Estado de EEUU les diera “asilo político”.  Así entonces el perfil de Cancio Morúa se definía como un mercenario que ocupa los negocios culturales como fachada de la trata de personas.

“Los cambios en Cuba son inminentes. La muerte inevitable del presidente de Cuba, Fidel Castro, traerá consigo una nueva era para mi país (…) una era que traerá transformaciones políticas y económicas, y un enorme flujo de inversiones extranjeras directas y la prosperidad de la economía nacional cubana”, dijo Cancio Morúa en 2006, al presentar su autodenominado Comité de Inversiones USA-CUBA. Valga esta citación para ejemplificar el talento político de este personaje.

Lo que ha hecho después Cancio Morúa ha sido poco destacable. Por ahí la representación de un par de reguetoneros (lo que explica su entendimiento de “cultura”), a quienes –me dicen en Miramar–, no ha pagado ni sus regalías por la venta de sus discos.

En el año 2014, Cancio reestablece contactos en Cuba mediante la empresa estadounidense “Cuba Tours Envío” para intentar lanzar con la facilitación de ARTEX  publicaciones en Cuba supuestamente culturales, donde por “culturales” entiende entrevistas a sendos personajes de la talla de Joe García, congresista por Florida y ex director del a FNCA.

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Portada de la revista On Cuba, en entrevista a Joe García.

Recientemente Cancio ha sido requerido por algunos medios de poca experiencia para hablar como empresario (sic) acerca del deshielo entre Cuba y Estados Unidos. Se sabe que hizo de todo para acercarse al comediante Conan O’Brien durante su estancia en La Habana donde filmó su programa y que su empresa “Fuego” se encuentra realizando negocios ilegales relacionados con la entrada de cruceros de la compañía “Norwegian Cruise Line” con el sector del turismo y el transporte. ¿Sabrán esto sus inversores? Quizá sí, y ese es el secreto de este cubano, más bien estadounidense, y su triste historia de llevar el capitalismo a Cuba explotando para su beneficio a artistas de la isla, ayudado de lo más rancio de Miami.

Quién es Rosa María Payá y su secreto para viajar gratis en avión


Me gustaría conocer a Rosa María Payá. La nueva cara del anexionismo cubano que habla de dictadura totalitaria, con esa mirada perdida, acondicionador en el pelo y su ‘outfit’ urbano de tacones, jeans y maleta en mano. Presiento que es toda una disidente de nuevo tipo; quizá es la neo-revolucionaria posmoderna que el mundo sediento de democracia y memes, esperaba.

Esto es una buena noticia porque, enfrentarse a una dictadura es una cosa, pero hacerlo sin maquillaje, es muy de los barbudos cubanos del 59. Y estos son otros tiempos. Las revoluciones de hoy debe tuitearse desde aeropuertos y recibir financiamiento del gobierno de los Estados Unidos. Puede que no liberen a un pueblo, pero los objetivos cambian: un día tendrás tu propio documental en Netflix y la gloria será toda tuya, siendo recordada como una mártir de la libertad.

Y es que siempre he considerado que tengo buen ojo para detectar rebeldes de nuestro tiempo. Aunque reconozco que he fallado. Un día proclamé a la bloguera cubana Yoani Sánchez como nuestra nueva liberadora del periodismo, pero es la hora que sigo esperando que de su pluma caiga la Revolución en Cuba. Quizá con Payá no me equivoque y esta sí, esta sí, lo haga por convicción y no sólo por los dólares y los lonches que dan en los aviones. 

Afortunadamente podré enterarme de esto en el próximo 19 de junio, cuando Rosa María Payá aterrice en el balneario cinco estrellas de Cancún, México, donde la presidenta de “Cuba Decide” –organización financiada por la National Endowment for Democracy, a su vez pagada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, oficina del Departamento de Estado de EEUU–, participe del quinto Foro Regional Juventud y Democracia que organiza la Red de Jóvenes Latinoamericanos por la Democracia (Juventud LAC), donde la nueva cara de la contrarrevolución cubana se juntará con sus amistades a contarse cuanto sufren de sus derechos humanos, claro, con piñas coladas en mano.

Pero como en política nada es casualidad, es preciso informar que el evento de la Juventud LAC se llevará al cabo paralelamente a la 47va Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA, antes Ministerio de Colonias de EEUU) que ahí mismo tendrá lugar. Así que ambas plataformas aprovecharán la brisa de la rivera mexicana para firmar un acuerdo de cooperación para llevar más democracia y más derechos humanos a América Latina, igual a la que Washington llevó a Libia o Afganistán.

Quiero conocer a Rosa María Payá. Me da curiosidad la mentalidad de quien acusa una dictadura en Cuba, pero accedió gratuitamente a todos los beneficios sociales en su país y nunca fue discriminada por las actividades contrarrevolucionarias de su familia, una especie de club denominado Movimiento Cristiano de Liberación (MLC).

El MLC fue fundado por su padre, Oswaldo José Payá Sardiñas, a quien Rosa María ayudaba como traductora de inglés o recogiendo firmas para el denominado Proyecto Varela, una iniciativa financiada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos operado de 1998 al 2003 que pretendía reformar las leyes cubanas en pos de supuestas “libertades individuales” que en realidad buscaban inocentemente desmantelar el socialismo en la isla. Pero el proyecto fue un desastre y fracasó porque no pudo acreditar las firmas necesarias, no pudo argumentar sus peticiones y estaba mal redactado.

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Payá posa con el agente de la CIA; hoy secretario general de la OEA, Luis Almagro. FOTO: Twitter

Oswaldo Payá murió en un accidente automovilístico en julio de 2012. Por eso fue sentenciado en La Habana su acompañante, el español Angel Carromero, por homicidio imprudente en accidente de tráfico, en un juicio calificado por el consulado de España como “limpio, abierto y procesalmente impecable”.

Pero la causa de Rosa María Payá fue culpar al gobierno cubano de haber asesinado a su padre. Exigió una investigación internacional, aunque ni ella o su familia nunca han aportado alguna prueba de sus acusaciones. No obstante, su versión le ha redituado. Desde abril de 2013, la presidenta de Cuba Decide viaja por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica presentándose como víctima, ganando reflectores y la aprobación de la administración estadounidense para obtener dinero para operar acciones anti-cubanas.

Alegando supuestas amenazas de muerte, acoso y persecución política, buscó ayuda en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba (hoy Embajada), y logrando abandonar la isla junto a su madre y sus dos hermanos. A su llegada a EEUU, de inmediato recibió el apoyo de la contra-cubana de Miami –autora de diversos atentados terroristas dentro de Cuba, como el ataque en pleno vuelo a un avión de Cubana de Aviación en 1976, considerado el peor atentado de este tipo en la historia del hemisferio–, logrando ser llevada de la mano por el correligionario de Donald Trump, el congresista Marco Rubio, hasta el discurso del Estado de Unión ofrecido por Barack Obama en enero de 2015.

No conforme con su vena terrorista, Rosa María Payá viajó a finales de enero de 2016 a la República Dominicana para reunirse con su amigo Félix Toledo Montero, un ex integrante de la brigada 2506 que fue aplastada por Fidel Castro en la invasión de Playa Girón, y que posteriormente, integrado en las fuerzas especiales de la CIA, fracasó en su intento de perseguir al Che Guevara en el Congo. Derrotado, pero obcecado, fundó la organización paramilitar “Cuba Independiente y Democrática”, entrenando militarmente a elementos terroristas que ejecutaron acciones violentas contra Cuba.

Quiero conocer a Rosa María Payá porque quiero ver como es una refugiada política que viste ropa de centro comercial y cobra en dólares. En el 2013 la vi siendo entrevistada en la televisión mexicana. “Mira esta mártir, tan emperifollada”, pensé. Recién la vi en Chile, donde le cayó en el hígado a estudiantes de ese país cuando la cubana hablaba de dictadura totalitaria y, en medio minuto, quienes crecieron bajo el yugo de Pinochet le pidieron dejar de decir mentiras.

Me gustaría escuchar a esta “agente de cambio” hablar de derechos humanos en el México de los 150 mil asesinados por la violencia y los más de 33 mil detenidos-desaparecidos, incluidos los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Confieso que admiro a Rosa María Payá. Me asombra como ha convertido un proyecto fracasado como el Plan Varela –ahora llamado Cuba Decide–, en una junta que obtiene miles de dólares por la NED, o la Cuba Freedom Foundation, o la Freedom House, o la Fundación Konrad Adenauer ¡Todo un modelo de éxito! Sobre todo, al considerar que en el resto de América Latina otras activistas de derechos humanos como la hondureña Berta Cáceres, en vez de billetes, han encontrado la muerte. Sin duda, Payá debe estar haciendo algo bien.

¿Por qué no hay narcos en Cuba?


El narco es un fenómeno absoluto del sistema político y económico de un país. Quien diga que puede hacerse frente al tráfico de drogas y a su terrible entorno, sin revisar la manera en cómo se hace dinero y se organiza la sociedad en una nación, está mintiendo.

En México, por ejemplo, la violencia del narco se disparó en la década de 1980 cuando el Estado abandonó sus funciones de protección social. A partir de eso, paulatinamente ha dejando en manos de entes privados los servicios de salud, vivienda, educación, cultura, seguridad, etcétera, y también todas las industrias estratégicas como los energéticos, la minerías o las telecomunicaciones. La perspectiva cambió y lo que antes eran derechos, se convirtieron en negocio.

En México el narco existe porque se abandonó el desarrollismo para dar paso al libre mercado; una tesis que propone dejar en manos de los capitales la regulación de la economía, pero también de las relaciones entre personas, basadas no en la solidaridad sino en la ganancia.

Bajo esa estructura, es lógico que prolifere el narco pero también el secuestro, la piratería, la extorsión, la trata de personas. Hay narcos porque la carencia de derechos ha empujado a millones a sacar provecho de la explotación humana, en efecto; pero también porque el narco es un negocio exitoso. Y en una economía de libre mercado, el dinero está por encima de la justicia, porque el dinero es el testaferro del poder. Eso supone también la corrupción de la cultura, es decir, de lo que emana de nuestras relaciones sociales. La trampa y la violencia se naturalizan, porque es la forma en como se hacen las cosas.

Lo contrario a todo eso es lo que ha convertido a Cuba en un país libre de narcotráfico. Claro que tiene ventajas por tener solamente fronteras con el mar. Pero si eso fuera todo, el Reino Unido tampoco tendría ese problema, y no obstante lo tiene ¿Por qué? Lo dije al principio. El narco es un asunto absolutamente ligado a la estructura económica y política de un país.

 

La política cubana de “Droga cero” se inserta en un modelo donde lo humano es primero, el dinero después. Cuba puso fin al capitalismo con la Revolución de 1959, y con ello desechó todos los fenómenos asociados al libre mercado, incluido el tráfico de drogas, de la misma manera que la explotación laboral, la coacción sexual, la especulación financiera, la corrupción política o el mercado negro. Y aunque si bien es cierto que el que busque marihuana en La Habana encontrará luego de mucho preguntar, se dará cuenta de lo difícil caro, peligroso y aislado que esto es, precisamente, porque el pequeño traficante sabe a lo que se expone.

¿Por qué en Cuba no hay narco? Porque lo que tiene que´ver con su combate, se toma en serio. En serio es en serio. El más claro ejemplo es el caso de Arnaldo Ochoa Sánchez, el famoso “Caso Ochoa2. Un general de división, combatiente de la Revolución cubana junto a a Camilo Cienfuegos, quien fue fusilado sin miramientos al amanecer del 13 de julio de 1989 por intentar introducir droga del Cartel de Medellín a la isla. Una lección que ha durado casi treinta años. La gente misma está involucrada en la vigilancia de lo que se consideran “conductas antisociales”.

En Cuba no hay narcotráfico porque no existen condiciones para que prolifere. Más del 90% de la droga requisada en la isla ha sido dejada ahi de paso debido a que el país se encuentra en medio de las rutas entre el sur productor y el norte consumidor del continente Americano. Pero en 59 años, nunca un cartel se ha basado en territorio cubano,básicamente, porque hubo una Revolución que barrió con la dictadura y el capitalismo, construyendo en su lugar la estructura de un modelo económico, social, cultural y político tal que han hecho de Cuba uno de los países más seguros del mundo, según las Naciones Unidas.

La mexicanización de Chile


Tuve la oportunidad de estar en Santiago de Chile hace un par de años para dar unas conferencias sobre la situación política en México, a un mes de ocurrida la masacre contra estudiantes de Ayotzinapa. Entonces dije a quienes me escucharon amablemente que el sistema de libre mercado que este país sostiene desde la dictadura de Pinochet, el cual ha sido reforzado por los gobiernos de la Alianza, la Concertación y la Nueva Mayoría, le abriría las puertas al narcotráfico.

He vuelto a pensar en esos días al leer acerca de la seguidilla de balaceras que están ocurriendo en la región de Valparaíso, Chile, que han dejado al momento tres muertos y 61 detenidos. El magazine digital El Ciudadano recoge las versiones que aseguran se trata de una guerra entre narcos locales. No ha faltado la opinión de quien traduce que, debido a esto, el país sudamericano se está ‘mexicanizando’, asumiendo que esto es un fenómeno propio de México donde se registran más de 23 mil muertes por la violencia del narco.

Por supuesto la referencia es exagerada. No se comparan ambos casos en tanto que México es el segundo país más violento del mundo, apenas debajo de Siria, según el informe 2017 del Instituto de Estudios Estratégicos de Londres.

En México, la conjugación de un narco-estado es producto de una estructura que fue cediendo a lo largo de treinta años a los beneficios económicos y políticos que le otorgó el crimen organizado. En pos de mantener la llamada paz social, se toleró el trasiego de droga cuando las bandas de traficantes eran pequeñas comparadas con el poder del Estado. Sin embargo, el negocio creció al grado de los 450 millones de dólares de ganancia tan solo en la frontera con Estados Unidos, y esas pequeñas agrupaciones delincuenciales se convirtieron en los carteles inmensos que son ahora, operados con mega-estructuras administrativas al par de los mejores corporativos capitalistas del mundo, reconocidos hasta por la revista Forbes.

El poder económico del narco creció tanto que rápidamente fue cooptando al sistema político. Hoy en día, hay lugares de norte y sur de México donde no puede hacerse política sin el aval del jefe de plaza. Incluso la Iglesia recibe sus narco-limosnas y los capos levantan templos a manera de donativo.

La influencia de los carteles en el sistema político mexicano es irrefutable. Y así como la producción y distribución de drogas, la trata de personas, el secuestro, la piratería o la extorsión, ahora las elecciones y la administración pública se han convertido en parte de la diversificación financiera de los carteles.

Para ejemplificar esto he de decir que, en este preciso momento, once ex gobernadores mexicanos están siendo judicializados por delitos como asociación delictuosa, enriquecimiento ilícito, lavado de dinero o fraude. Y en los siguientes meses, seguramente aparecerán más.

Lo que hizo posible esto fue la corrupción. En esto no sólo hay implicaciones éticas, sino prácticas. Me explico:

Cuando hablamos de corrupción hablamos de un modelo de ganancia generada a costa de la explotación de otro. Al narco, la burguesía mexicana le otorgó la llave de la administración pública porque los carteles otorgan réditos económicos y políticos. El dinero producido por el crimen organizado es tanto que se encuentra entre las tres principales fuentes de ingreso en un país de 120 millones de habitantes. Al mismo tiempo, la violencia desatada por éste, somete la voluntad de las personas a la estrategia punitiva del Estado burgués, que a cambio de la obediencia ofrece seguridad. Así, con dinero fluctuante y una sociedad maniatada, el negocio está seguro ¿A qué político o empresario no le gusta esta combinación?

Cuando veo lo que ocurre en Valparaíso, reitero lo que dije en aquellos días en Santiago: el sistema político y económico en Chile es terreno fértil para que se reproduzca lo que en México hemos enfrentado por más de tres décadas.

Amen que no es casualidad que se suelten tales noticias alarmistas a meses de las elecciones presidenciales, que ocurrirán en el próximo noviembre. Los grandes capitales han lanzado de nuevo al ex presidente derechista Sebastián Piñera para un segundo mandato en el palacio de La Moneda. Por supuesto que la difusión de la violencia le beneficia, en tanto que el Estado puede ajustar las tuercas del control social. Esto me recuerda cuando en el 2012, los noticiarios mexicanos estaban copados de información sobre ejecuciones del narco y, al cabo de unos meses, Enrique Peña Nieto fue elegido presidente con el pretexto de que el PRI pacificaría al país. El resultado ha sido totalmente lo contrario.

Chile corre el riesgo de mexicanizarse, además, porque su sistema político ya le abrió las puertas a la corrupción.

En el país se ha ventilado que varios políticos han aceptado financiamiento de empresas, lo cual está prohibido por su legislación. Esto ya arroja un índice de descomposición. Pero quizá lo más grave ocupa al mismísimo Sebastián Piñera, candidato de los monopolios, quien se encuentra judicializado por hacer negocios privados aprovechando información privilegiada de su cargo como mandatario, según documentó el diario digital El Mostrador.

A través de su offshore Bancard, el líder del partido Renovación Nacional y dueño de las aerolíneas LAN invirtió en la empresa pesquera de origen peruano Exalmar, justo en el momento en el que Chile y Perú peleaban por límites marítimos en la Corte de La Haya en el año 2014. Conociendo lo que ocurriría, Piñera compró 9.10 por ciento de acciones de esa empresa peruana, que entonces tenía en su directorio a Pedro Pablo Kuzcynski, hoy presidente inca. ¿Y qué ocurrió? Perú ganó la demanda y Chile perdió 22 mil kilómetros de mar patrimonial, con lo que Piñera se hizo casi diez por ciento más rico.

Esa lógica es la que convirtió al mexicano en un Estado sometido al narco. Porque el dinero que proviene de este es insuperable y es fácil corromperse. Según la experiencia mexicana, la distancia es corta entre recibir dinero de una empresa y recibirlo de un cartel. Y es que de políticos como Piñera está lleno México, lo cual pone a Chile en riesgo de mexicanizarse si este accede de nuevo a la presidencia, como es su intención. Por tanto, deben saber mis queridos amigos chilenos y chilenas, que aquí enfrentamos una locura sin retorno que no debe repetirse en otro lugar. No permitan que los monopolios terminen por apoderarse del país. La dictadura con la que tendrían que lidiar será peor que Pinochet.

El peor Día del Trabajo en mucho tiempo


El día del trabajo de este año debe ser recordado por la amenaza que se cierne sobre la clase trabajadora mundial de una nueva guerra de escala planetaria, al tiempo que el capitalismo exacerba su política en diversas naciones con reformas mediante las cuales pretenden derogarse toda clase de derechos laborales y leyes soberanas, para abrir paso al absoluto libre mercado. Por ejemplo, en América, países como México, Argentina, Chile o Brasil cuyos regímenes respectivos se encuentran a la orden de los monopolios, impulsan reformas en sus Congresos para implementar reformas que privaticen los derechos sociales –diría yo, elementales en tanto que de estos depende la nuestra existencia natural y cultural–, en los planos de la educación, salud, trabajo, ciencia, recursos naturales, energía y alimentación. Mientras tanto Estados Unidos allana el camino para reducir hasta casi desaparecer el pago de impuestos por parte de las empresas, en un afán de destruir lo que resta del “New Deal” que cimentó la base de garantías civiles que construyó Franklin Delano Roosvelt tras la depresión de 1929.

Por su parte, Europa enfrenta una letal paradoja entre el resurgimiento del fascismo político y la profundización de la depredación del libre mercado, sostenido por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea. En ambos casos, la clase obrera se divide ante el escenario de entregarse a la ilusión fascista que le proteja de los vientos destructores de la globalización, o dejarse guiar por el temor, tragarse la mentira del liberalismo y votar por quienes proponen mercantilizarlo todo, como ya ocurre en algunos países de Asia, cuyas economías están basados en tratados de libre comercio con occidente, generando corporaciones multimillonarias a costa de una clase trabajadora sometida a extenuantes, casi esclavizadoras, jornadas de trabajo y un clima de competencia empresarial que es aprovechado por los monopolios estadounidenses. Salvo China que mantiene una base de seguridad social del 95 por ciento, la más grande de mundo, Rusia o la República Popular de Corea, el resto de este hemisferio es dominado por hegemonías financieras. Lo mismo sucede en Oceanía y en África, como en Asia Menor, donde rabiosamente aún privan la guerra y el colonialismo.

Por eso no es casual que el Primero de Mayo esté plagado de protestas alrededor el orbe y en todos lados los detenidos se cuentan por decenas. Hice una revisión de prensa y sólo en Cuba, un país sin patrones, la fecha se conmemora como una verdadera una fiesta. De tal manera la encrucijada para los trabajadores y trabajadoras no es sencilla. Somos en blanco de un nuevo fascismo que nos promete seguridad a cambio de nuestra libertad; pero también de promesas de buenos gobiernos, incluso de gobiernos populares, pero que no están dispuestos a confrontarse con el capital. El bienestar ganado en regímenes de esta índole es una ilusión, por supuesto, ya que la corrupción primigenia es la que se genera en la enorme diferencia que hay entre lo que se trabaja y la riqueza que se produce. De hecho, un análisis del Centro de Estudios Multidisciplinario de la UNAM publicado en el año 2012, señala que un trabajador con salario mínimo genera en apenas nueve minutos el valor total de su sueldo ¿Dónde queda entonces la riqueza generada en las siete horas con cincuentaiún minutos restantes? Claro, en los bolsillos del patrón. Por eso marchamos; porque sobre esa injusticia está construido buena parte del mundo y esta tiene que acabar por fuerza nuestra, los trabajadores y trabajadoras, en el fragor de la lucha de clases. No hay más.