Máquinas despreciables: ¿Por qué se dopan los deportistas?


ALBERTO BUITRE / LA CIUDAD DEPORTIVA .- Alex Rodríguez por hormonas de crecimiento; un futbolista y un oficial jamaiquino por un positivo antidopaje no aclarado; y dos jugadores de la Liga mexicana de fútbol por consumo de clembuterol, medicamento para el crecimiento de masa muscular. Y poco antes Julio César Chávez Jr., por marihuana; y antes fue Lance Armstrong por EPO y testosterona, cepas que estimulan la oxigenación y la resistencia física; como antes también Maradona, por efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina, metaefedrina y hasta cocaína, todas, básicamente, sustancias para evitar el dolor…

¿Qué tienen en común Rodríguez, Armstrong o Maradona, con los futbolistas jaimaquinos, mexicanos, Chávez Jr y todos y todas aquellas atletas que a lo ancho del planeta consumen o han consumido sustancias prohibidas?

Por increíble que parezca, no es el dopaje. Al menos no en sí mismo. Es un padecimiento que va mucho más allá de sus capacidades físico-atléticas, de su talento con la bola, los puños o la bicicleta. Un infierno desatado por estos años de exigencia deportiva, basado en un régimen de ganancias estratosféricamente millonario cuyo núcleo de explotación es el cuerpo del deportista. Una industria que antepone el dinero sobre lo humano. Freud le llamó: angustia. Sigue leyendo “Máquinas despreciables: ¿Por qué se dopan los deportistas?”