CUBA salva y EEUU muere – Dos REALIDADES crueles


A PRINCIPIOS DE ABRIL, UN CARGAMENTO CON CIEN MIL MASCARILLAS y diez equipos para diagnosticar Covid-19 que eran enviados desde China hacia Cuba, fueron bloqueados por el gobierno de Estados Unidos. El paquete formaba parte de las donaciones hechas por la fundación del multimillonario chino, Jack Ma, hacia diversos países que enfrentan la pandemia, incluido Estados Unidos que, a la fecha, es el país con más muertes y enfermos. Sin embargo, el bloqueo económico y comercial impuesto por Washington contra La Habana desde hace sesenta años –recrudecido por Donald Trump–, boicoteó la asistencia humanitaria hacia un país que, no obstante, ha enviado personal médico a países pobres del Caribe y África para colaborar en la lucha contra el coronavirus.

El mundo se ha pronunciado sobre esta infamia. Apenas el coronavirus ascendía, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, reconocía la labor de Cuba por enviar a otros países a sus médicos, junto a su famoso retroviral Inteferón, el cual ha sido muy efectivo en el tratamiento de la enfermedad. En tanto, el Consejo Mundial de Iglesias, desde su sede en Nueva York, exigía a Estados Unidos acabar con la asfixia económica contra Cuba y otros países asediados por Trump, como Venezuela e Irán.

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Algunos legisladores estadounidenses aliados a Trump dieron su versión; como Mario Díaz-Balart y Francis Rooney, quienes dijeron que el envío de médicos por parte de Cuba a más de veinte países supone “explotar” la emergencia sanitaria para sacar “beneficio político”. Un mensaje que fue contrastado por los países que integran la Comunidad del Caribe (Caricom), que agradeció a Cuba su solidaridad y pidió el cese del bloqueo en su contra; así como de la vocera de la ONU, Stephan Dujarric, quien reconoció los esfuerzos cubanos por auxiliar a otras naciones y reiteró el llamado de las Naciones Unidas a la “solidaridad global” en esta emergencia.

Mientras tanto, en Estados Unidos, un editorial de The Washington Post del cinco de abril califica a Donald Trump como el “peor presidente de todos los tiempos” por su gestión ante el coronavirus. Su país ya es el más afectado por la pandemia, a pesar de que fue alertado desde principios de enero por sus espías en China. Ahora, Estados Unidos ya tiene en la actualidad la mayor tasa de mortalidad en su historia (veinticinco por cada millón de habitantes) y las muertes podrían llegar a las 200 mil, una cifra mayor a la de los soldados estadounidenses muertos en todas sus guerras juntas. A pesar de eso, Trump insiste en que, si los fallecimientos no pasan de ese número, habrá sido “un muy buen trabajo”.

Esta pandemia servirá para medir el verdadero talante de los regímenes.

Al mismo tiempo, la tasa de desempleo en Estados Unidos se ubica alrededor del trece por ciento, la más grande desde la Gran Depresión que hundió a los estadounidenses en el hambre en 1939. Del mismo modo, las solicitudes de prestaciones por desempleo ya superan los diez millones; un millón más que los empleos perdidos durante la gran crisis del 2008. Pero lo peor es que el coronavirus avanza y 27 millones de estadounidenses no tienen seguro médico, destaca un reportaje de la BBC. Además, once millones de indocumentados están en el desamparo en un país donde un simple chequeo médico cuesta más de cien dólares.

Queda claro que la megalomanía de Trump está llevando al desastre a cientos de millones de seres humanos dentro y fuera de Estados Unidos. Ya era justo decir que impedir la ayuda hacia Cuba, un país que lucha ante el coronavirus, es un acto criminal; pero aplicar la fórmula del desamparo en su propio país, es peor que autoritario: es genocida. Ha de servir esta pandemia para revelar el verdadero talante de los regímenes, como ha ocurrido en otros periodos de la historia. Por ejemplo, la Roma imperial, incendiada por los conflictos sociales y el frenesí de su oligarquía, recorrió con la peste antonina el último tramo hacia su debacle.

Cacería de médicos cubanos


El golpe de Estado en Bolivia le sirvió a Estados Unidos para intensificar su estrategia política en la región. Este asalto militar derribó a un gobierno incómodo a Washington y, de paso, avanzó en la destrucción de las colaboraciones la administración de Evo Morales con otros gobiernos progresistas de América Latina, siendo esto también, una agresión sobre esas naciones. Sin duda la más afectada de estas es Cuba.

Para nadie es un secreto que uno de los más cercanos aliados de Evo Morales fue la República cubana. Desde que el indígena Aymara ascendió al poder, convenió con el gobierno de la isla una amplia agenda de colaboración médica. De tal modo, los famosos médicos cubanos arribaron al país sudamericano para brindar atención a poblaciones apartadas, ahí donde la infraestructura boliviana no podía llegar.

Desde el 2008 la embajada de EE.UU. en Bolivia ha utilizado a ciudadanos estadounidenses para espíar las colaboraciones médicas cubanas.

Tras el Golpe, el gobierno de facto colocó una diana sobre estas brigadas y disparó una violenta campaña en su contra. Esta ha incluido propaganda sucia en medios de comunicación, hostigamiento y allanamiento ilegal de las viviendas donde han residido los especialistas cubanos.

¿Dónde entra Estados Unidos en todo esto?

Al revisar un reporte del diario digital estadounidense The Real News.com podemos encontrar que desde el año 2008 la embajada de Estados Unidos en Bolivia ha utilizado a ciudadanos estadounidenses para recopilar información sobre las colaboraciones médicas cubanas en ese país.

Según los testimonios, la maniobra fue dirigida por el asesor en seguridad de la sede de Washington en La Paz, Vincent Cooper, quien reclutaba a estadounidenses en el país andino para tareas de espionaje sobre cualquier persona de origen cubano o venezolano en Bolivia.

De tal modo, El Golpe de noviembre de 2019 desató el antiguo deseo estadounidense de ahorcar la presencia cubana en Bolivia.

El bombero Freddy Medinacelli

Para esto, Washington se ha valido de un coronel del Ejército boliviano de nombre Freddy Medinacelli quien, hasta el año 2018, era subdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de la policía boliviana, la misma que inició el Golpe contra Evo Morales.

Medinacelli ya no tiene cargo en la policía, pero, de algún modo, se convirtió en subdirector de la Unidad de Bomberos en La Paz (o al menos así es presentado por la prensa local).

Todo el mundo sabe a qué se dedica un bombero, ¿cierto? y que su labor es voluntaria. Pero el bombero Medinacelli es un caso especial en el mundo, pues es el único en su oficio que goza de la protección de la policía y el régimen para dirigir cateos y allanamientos armados; en este caso, a los hospedajes de las brigadas médicas cubanas.

Así, a principios de noviembre de 2019, el bombero Medinacelli allanó una casa donde residía un grupo de médicos. Ni la policía, ni nadie metió las manos. Al parecer, bajo el nuevo régimen boliviano es normal que un bombero realice tareas judiciales.

«Tenemos que decir fuera cubanos, mueran cubanos»

Por supuesto, Medinacelli se dio el lujo de hacer declaraciones a la prensa, a la cual, por alguna razón, no le cayó extrañó que un bombero cateara la vivienda de unos extranjeros, pues no hicieron ninguna pregunta relacionada a esto. Ahí, esta especie de súper-bombero, calificó la residencia como un “búnker de cemento” donde había “yacuzzis” y “documentos sospechosos” los cuales sustrajo y entregó a régimen golpista, según reportó el medio Página 7.

¿Cómo se llega a ser un súper-bombero como Medinacelli?

Si revisamos los antecedentes, encontraremos que las acciones de Medinacelli son un eco de lo dicho por el ex coronel boliviano Julio César Maldonado Leoni, presidente del golpista Comité Militar Nacional, quien propuso acciones contra la Embajada de Cuba y sus funcionarios, e instruyó “infundir miedo y odio hacia los cubanos para que abandonen el país”, según audios revelados por varios medios de prensa como Telesur, en los cuales se exhiben los presuntos planes para el Golpe contra Evo Morales.

En esos audios también se escucha a los golpistas planear la difusión de una campaña xenofóbica contra Cuba: “Tenemos que decir fuera cubanos, mueran cubanos. (…) Quien gobierna el país son los cubanos”, dijo un militar no identificado.

El reconocido líder golpista, Luis Fernando Camacho, “recibe indicaciones” de Rolf A. Olson, jefe político de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.

Pero, sin duda lo más interesante de estos audios es que en ellos se informa que el reconocido líder golpista, Luis Fernando Camacho, “recibe indicaciones” de Rolf A. Olson, jefe político de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.

Y como en política nada es coincidencia –mucho menos en política exterior estadounidense–: Olson fue visto merodeando la casa de los médicos cubanos allanada por Medinacelli.

Así, con al menos la anuencia del gobierno de Estados Unidos, el régimen golpista puso fin a la colaboración de  17 mil 684 profesionales de la salud cubanos que han laborado en Bolivia, quienes realizaron más de 73 mil 330 consultas médicas y 1 millón 529 mil 301 intervenciones quirúrgicas.

¿Quién verá ahora por esas familias enfermas? Sin duda no será Rolf Olson, ni Medinacelli o la presidenta de facto, Jeanine Añez.

Cruzada anti-cubana

El asedio de Estados Unidos sobre las brigadas médicas cubanas en Bolivia es parte de una cacería global.

El imitador de Donald Trump en Brasil, Jair Bolsonaro, ya se había dado a la tarea de hostigar a más de ocho mil quinientos médicos cubanos, de los más de veinte mil que laboraban en el gigante sudamericano desde el 2013. Les acusó de guerrilleros y, para no echarlos, les prometió que podían quedarse en el país si renunciaban a su misión. Por supuesto, La Habana retiró a sus especialistas. Y más de 113 millones de pacientes –sobre todo indígenas del Amazonas–, se quedaron sin atención sanitaria.

¿Por qué Estados Unidos se interesa en asediar así a las misiones médicas que Cuba tiene por el mundo?

La USAID puso a Cuba en su “lista negra” de “traficantes de personas” y “trabajo forzoso”.

Porque estos convenios le representan a la isla ingresos económicos hasta por 6 mil millones de dólares, según datos oficiales de la isla. Los países pagan por la expertise cubana, cuyas misiones van a donde los médicos locales no quieren o no pueden ir.  Y a veces –sobre todo en países pobres de África y el Caribe–, suele La Habana no cobran ni un peso. Son más de 500 mil médicos repartidos en 67 países. Son más de 36 mil médicos formados por Cuba provenientes de 180 naciones, sobre todo, del tercer mundo.

El asedio de Estados Unidos contra las misiones médicas cubanas comenzó cuando a Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la USAID, dependiente del Departamento de Estado de EE.UU., puso a Cuba en su “lista negra” de “traficantes de personas” y “trabajo forzoso”. El régimen de Trumo cree que la labor de los médicos cubanos en el mundo es un delito, según reveló el periodista Tracey Easton para el portal Cuban Money Project.

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Además de Bolivia, se han hostigado a estas misiones en El Salvador, Ecuador, Brasil y Kenia. Al respecto, el presidente cubano, Miguel Díaz Canel, denunció a través de su cuenta de Twitter que Estados Unidos paga hasta tres millones de dólares para perseguir a los médicos de la isla.

«EEUU ofrece hasta tres millones de dólares para perseguir a Cuba por ayudar a salvar vidas en el mundo. Falacias, mentiras, villanía y prepotencia imperial que no entiende de humanos valores. Nuestras misiones médicas son Cuba», dijo.

No obstante, las brigadas médicas cubanas se han vuelto famosas por combatir el ébola en Africa, el cólera en Haití y la ceguera en Latinoamérica. La Brigada Médica “Henry Reeve” salvó a Ecuador del dengue y atendió a miles de personas en desastres naturales en Pakistán, México, Venezuela, Chile, Perú e Indonesia.

Pero Trump y sus seguidores no entienden de humanismo; lo único que saben es hacer la guerra, absurda y criminal.

Jose Daniel Ferrer: Cómo fabricar un preso político en Cuba


LA PROPAGANDA CONTRA CUBA es un hecho conocido; pero durante la administración de DONALD TRUMP la estrategia se intensificó. El viejo artilugio usado por Washington es el de tomar a un delincuente común para vestirlo de disidente político. Lo hicieron en el año 2002 con ORLANDO ZAPATA TAMAYO, un albañil acusado de golpear a su propia madre, preso por violencia y desacato, que fue empujado a fuerza de dólares por la oficina de intereses de Estados Unidos en Cuba, a una huelga de hambre que destruyó su salud.

Ahora, el protagonista se llama JOSÉ DANIEL FERRER GARCÍA, preso desde el primero de octubre de este año, acusado de secuestro y tortura por parte de un integrante de su organización, la Unión Patriótica de Cuba, UNPACU.

Ferrer García dirige la UNPACU gracias al dinero que le paga la Fundación Nacional Cubano Americana, según él mismo lo reconoció en entrevista con el canal MegaTV de Miami.

Esta Fundación fue creada por el gobierno de RONALD REAGAN en 1984 con el objetivo de asediar al gobierno de Cuba. Su líder, JORGE MAS CANOSA, fue entrenado y respaldado por la CIA para organizar varios actos terroristas sobre la isla que incluyeron la invasión armada a este país en Playa Girón, y la explosión de bombas en varios hoteles de La Habana en 1997.

Ferrer García fue apresado luego de ser denunciado por un ciudadano de nombre Sergio García González por haberlo secuestrado durante una noche, en la cual lo golpeó de tal manera que tuvo que ser ingresado de urgencia al hospital de Mayarí Abajo, en la provincia de Holguín.


Según el blog Cambios en Cuba, en la agresión también participaron Roilán Zarraga Ferrer, primo de José Daniel Ferrer García, quien cumplió sanción por robo con fuerza en vivienda habitada; Fernando González Vaillant (alias Chichi) quien también cumplió sanción por robo con fuerza en vivienda habitada y por el delito de violación a una menor de edad y José Pupo Chaveco (alias El Vaquerito) sancionado por hurto y paciente del Centro de Atención de Enfermos Mentales (crónicos) conocido como El Viso, institución de la que se escapó para ir a residir en la vivienda de Ferrer

Al respecto, la Fundación Nacional Cubano Americana lanzó un video en Youtube con una supuesta conversación entre un hombre relacionado con la FNCA y la UNPACU y la esposa del agredido García González.

En la llamada se confirma que García González fue ingresado al hospital en malas condiciones; pero el interlocutor dirige el diálogo para hacer pasar esto como un “accidente” y que la policía –dijo–, “le presiona para que nos acuse”.

Al menos tres ex integrantes del UNPACU han denunciado a Ferrer García por violencia. Uno de ellos es Emencelio Céspedes, dirigente de una célula de la organización, quien en el año 2015 denunció que José Daniel Ferrer García lo acorraló, lo amenazó y lo golpeó, acusándolo de ser agente del Estado cubano. Además, reveló el desvío de los recursos destinados a la UNPACU y la apropiación de estos por parte de los dirigentes para su disfrute personal.

Algo similar hizo Erik Domínguez Soto, miembro de la UNPACU en Las Tunas, quien denunció en el 2018 otra golpiza de Ferrer García y el desvío del dinero de la organización.

Al momento de este texto, José Daniel Ferrer García está preso en Santiago de Cuba y está a la espera de juicio. El diario El Nuevo Herald de Miami, ha dicho que lo golpean periódicamente en su detención y que está aislado.

Pero un video exhibido por el portal Razones de Cuba, muestra a Ferrer siendo visitado por su familia, rasgándose la ropa y auto-lesionándose al golpear su cabeza contra el escritorio mientras acusa que un agente policiaco lo golpea.

Por Ferrer García han abogado LUIS ALMAGRO secretario general de la OEA y la jefa de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, MARA TEKACH, quien ha sido captada visitando la vivienda de Ferrer García.

Tekach, de hecho, hace abierto activismo por Ferrer García; algo que viola de manera abierta el articulo 41 de la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas, al inmiscuirse en asuntos internos de un Estado y confirma que, detrás del líder de la UNPACU, está el gobierno de Estados Unidos.

[JOSE DANIEL FERRER FUE RECLUTADO PARA BOICOTEAR LA CUMBRE DE LIMA 2018. LEELO AQUÍ]

El caso de José Daniel Ferrer García aún dará de qué hablar. Como es lógico, se espera una avanzada de propaganda desde Estados Unidos, prensa de ese país y otros diarios asociados a la Sociedad Interamericana de Prensa en varias naciones de Latinoamérica y España, acusando a la “dictadura” cubana de infringir el peor de los tratos a este personaje que, en cualquier otro territorio, ya estaría pagando penas por delitos de mercenarismo.

No obstante, esa vieja estrategia de tomar a un delincuente común para volverlo un mártir, no significa que las cosas mejoren para los enemigos de la Revolución cubana, ya que desde hace muchos años se viene aplicando la misma herramienta de fabricación mediática y los resultados continúan siendo penosos.

¿Qué es el Proyecto PASCA y quién está detrás?


Las cosas se mueven rumbo a la próxima Cumbre de las Américas, a realizarse del 13 al 15 de abril en Perú. Será el primer gran intento de Donald Trump por separar a los “buenos” de los “malos” en el continente; donde los “buenos” son aquellos países que atienden los mandatos de la Casa Blanca y los malos, a saber, los no alineados.

Las tácticas utilizadas por Trump son específicas. Algunas muy básicas, como no invitar a Venezuela a la cumbre. Otras, más elaboradas, como la que Washington dedica a Cuba, otro de los “bad guys” de América, según el gobierno de EE.UU.

Se trata del proyecto “Buiding Bridges for Civil Society in Cuba”, financiado por el Departamento de Estado, el cual promueve la participación de grupos anti-cubanos en los foros regionales de la Organización de Estados Americanos (OEA). La idea es que estos grupos se inserten en la Cumbre de las Américas de Perú para hablar mal del gobierno de Cuba y que esto impacte en los medios; claro, con dinero de por medio y a través del conocido Proyecto PASCA.

¿Qué es el Proyecto PASCA? Es el proyecto llamado “Participación de la Sociedad Civil en la Cumbre de las Américas” que busca crear un “foro ciudadano” en la Cumbre de Perú.

Es operado por la Red Latinoamericana y del Caribe por la Democracia –la Redlad—y he ahí lo interesante, pues esta recibe dinero de la Fundación Freedom House, organización radicada en Washington la cual, a su vez, funciona con dinero del Departamento de Estado de EE.UU. para regar financiamiento a iniciativas como el “Building Bridges…”.

¿A quienes pretende llevar el Proyecto PASCA a hablar mal de Cuba en la Cumbre de las Américas? Aquí una lista de invitados. Apréndaselos porque los veremos salir en los canales y periódicos cumpliendo el propósito para el cual les han pagado:

Yusmila Reyna Ferrera, Fernando Edgardo Palacio Mogar, Navid Fernández Cabrera, Guillermo Fariñas Hernández, Boris González Arenas, Claudio Fuentes Madan, Alexei Gamez Alonso, Rolando Rodríguez Lobaina, Egberto Angel, Cristina Rodríguez Penton, Antonio Rodiles, Elizardo Sánchez, Henry Constantin Ferreiro, Erick Álvarez Gil, Camilo Ernesto Oliveira, Roberto de Jesús Guerra Pérez, Acelia Carvajal Montaine, Juan del Pilar Goberna Hernández, Magalys Norbis Otero Suárez, Nelson Manuel Álvarez Matute, Angel Hurtado Porro, Tairhit Rivero Álvarez, Sandra Margarita Borges García, Eroisis González Suárez, Zuleidys Lisbet Pérez Velázquez, José Daniel Ferrer, Manue Silvestre Cuesta Morúa.

Para esta iniciativa del Departamento de Estado, trabajan en la División LAC de Freedom House: Alejandra P. Argueta, Tony Pérez, pablo Viera, Elisa López, Alexander Brockwehl y Paloma Rivera, quienes se mantienen en contacto con los cubanos entrenados en el Proyecto PASCA, al igual que la directora de la Redlad, Gina Romero.

El equipo de la Redlad lo componen también Brian Alvarado Pino, asesor de comunicaciones. Yolima Apolonia García Jaramillo, especialista en diseño. Hans Tippenhauer, representante de la organización y del Proyecto PASCA en el Caribe y asistente del ex presidente de Haití, Michel Martelly. Luis Angel Roa Zambrano y Cindi García, coordinadores de proyectos. Y Rosa Quintana, coordinadora general.

Hay que recordar que el propósito de todo esto es meter a estos personajes a hablar mal de Cuba en la Cumbre de las Américas ¿Cómo pretenden hacerlo? Quizá esto es lo más triste de la historia pues han logrado doblegar a la Cancillería de Perú para tales propósitos, a través del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO) representado por Molvina Zeballos, Carola Tello y Eduardo Toche.

Por si fuera poco, está involucrada la opositora venezolana María Mercedes de Freitas, de la organización “Transparencia Venezuela”; todos, coordinados por el Departamento de Estado, en una primera instancia por Nicholas Miller -quien actualmente desempeña otras funciones–, presumiblemente reemplazado por la funcionaria Kathreen Duffin.

Claro que Freedom House ha tratado de mantener un bajo perfil en este proyecto, por lo cual le asignaron el seudónimo “Cafe” a su organización para las comunicaciones con los cubanos entrenados. ¿Por qué ocultar su relación con esto? Quizá es el temor a que este proyecto falle, como tantos otros fabricados desde el gobierno de Estados Unidos para intentar una subversión en Cuba.

 

 

 

Se derrumba el teatro de Marco Rubio


Dice el senador por la Florida y usurpador de la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica, Marco Rubio, que los supuestos ataques sónicos contra diplomáticos gringos en Cuba son un “hecho comprobado”. Sin embargo, la Oficina de Investigaciones Tecnológicas del FBI ha descartado tal cosa y “no ha encontrado evidencia alguna” de esto, reveló la agencia Associated Press.

Los informes del FBI no son improvisados. Los mundialmente afamados investigadores policiacos indagaron durante meses los hechos, viajaron cuatro veces a La Habana, y de lo asegurado por el presidente Donald Trump acerca de estos “ataques sónicos” no hay nada, ni rastro, ni siquiera una partícula de polvo que pudiera decir que el cuerpo diplomático de Estados Unidos en Cuba fue víctima de algún atentado con un arma auditiva.

Asi, el teatro de Marco Rubio se cayó. Sólo basta que se quite la máscara. Y la pantomima se vuelve más dramática ante las palabras expresadas por el embajador cubano en Estados Unidos, José Ramón Cabañas: “Si La Habana fuese un lugar realmente inseguro, no se habrían solicitado entre enero y octubre de 2017, 212 visas para familiares y amigos de los diplomáticos ni estos hubieran realizado más de 250 viajes de recreo fuera de la capital.”

 

Ups…

«El FBI probó la hipótesis de que ondas audibles, infrasónicas o ultrasónicas pudieran haber sido utilizadas clandestinamente para herir a estadounidenses en Cuba y no encontró evidencia alguna”, dijo Associated Press, la cual tuvo acceso a un informe interino de la División de Operaciones Tecnológicas del FBI, fechado el 4 de junio último, que todavía no se ha hecho público.

Las conclusiones del FBI coinciden con las del Comité de Expertos cubanos encargados por el gobierno de Cuba para indagar los hechos. No hay pruebas de los supuestos ataques sónicos. De hecho, el senador republicano –compañero de bancada de Marco Rubio—, Jeff Flake, aseguró que no existen motivos para dudar de la posición del Gobierno cubano y añadió que los informes a los que ha tenido acceso carecían de pruebas sobre el involucramiento de las autoridades de la Isla en tales falsos atentados.

Pero el montaje ha servido de pretexto a Donald Trump para boicotear los avances en la mejora de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos. De manera unilateral, Washington retiró a la mayor parte de sus diplomáticos de la Isla, ha reventado los proceso de visados en La Habana, y exigió la retirada de diecisiete diplomáticos cubanos de EE.UU.

Y detrás de todo ello está Marco Rubio; obcecado con golpear a Cuba, un país que no conoce ni entiende, pero que le sirve para cobrar réditos políticos entre la mafia anti-cubana de Miami. El senador cree que así avanzará en sus intenciones de ser nominado por el Partido Republicano a la presidencia de su país ¿Cuál es la lógica de esto? No la hay y no vale la pena buscarla.  Dinamitar las relaciones entre La Habana y Washington es una misión que este personaje compró de alguien más por propia ignorancia.

Ataques sónicos en Cuba: cuentos de ciencia ficción


En Estados Unidos es común escuchar “sólo hago mi trabajo”, como un justificante para cualquier cosa. “I just try to do my work”, dice el médico que no atiende al vagabundo o el restaurantero que paga a sus empleados por debajo del mínimo. Lavarse las manos es fácil porque, hey, sólo estoy cumpliendo órdenes.

¿Sólo están haciendo su trabajo los diplomáticos estadounidenses que dicen haber sufrido ataques sónicos en Cuba? ¿Sólo están cumpliendo órdenes al fingirse los afectados?

Sobre esto, las Embajadas de Estados Unidos en varios países de Latinoamérica y el Caribe, hey, también sólo están cumpliendo con su trabajo al ofrecer a funcionarios de las Cancillerías en esas naciones la versión de Washington sobre los supuestos “ataques sónicos” contra sus diplomáticos en Cuba. Acuerdan reuniones con representantes de las direcciones de América del Norte de los gobiernos donde tienen sede y una vez convenida la reunión, ofrecen un documento explicativo de su historia.

Dicen que su gobierno está muy preocupado por la salud de sus funcionarios en Cuba, violando los acuerdos entre La Habana y Washington de no difundir versiones parcializadas de lo ocurrido hasta que culminen las investigaciones, así como la Convención de Viena que regula las relaciones entre Estados.

Pero, vamos, they just wanna do their work…

Desde que en octubre Donald Trump acusara que algunos de sus diplomáticos en La Habana fueron víctimas de ataques sónicos, los gobiernos de Cuba, Canadá y Estados Unidos se pusieron a trabajar para investigar lo ocurrido. El saldo de investigaciones hasta el momento es: no hay nada.

Cuba destinó a dos mil expertos –entre ellos: criminólogos, audiólogos, médicos, técnicos y hasta matemáticos–, desde que en el mes de febrero se enteraron de los alegatos estadounidenses. No obstante, no se ha descubierto ni una sola evidencia que confirme la acusación.

Pero Trump –el mismo presidente que dijo que los mexicanos son violadores y narcotraficantes–, insiste que sí hubo ataques los cuales habrían provocado mareos, fatiga y problemas cognitivos en su personal diplomático. No hizo mención, quizá, a una dieta alta en grasa de McDonalds.

Pero, confiado en su guion, el presidente de Estados Unidos expulsó del país a diplomáticos cubanos. Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo que las medidas eran injustificadas y acusó que Washington no está cooperando lo suficiente para esclarecer los hechos.

Los expertos cubanos analizaron catorce grabaciones suministradas por Estados Unidos como supuesta evidencia. Y sí, en efecto, se escuchan ruidos en ellas. Por ejemplo, del tráfico vehicular, pasos, voces y algunos insectos comunes en La Habana. Nada más.

“Hemos entrevistado más de 300 personas, incluso se ha evaluado a más de 30 medicamente, y no han sentido ninguna de estas cosas (ataques sónicos)”, dijo el teniente coronel José Alazo, experto de la Unidad de Investigaciones Criminales del Ministerio del Interior de Cuba.

Sin contar el reguetón, ¿tiene Cuba armas sónicas como para lesionar a diplomáticos extranjeros?

“Es algo imposible –enfatizó Alazo–. Estamos hablando de ciencia ficción. Se hace insostenible el argumento, desde el punto de vista técnico”, dijo.

Cuba no sólo no posee tal tipo de armamento, sino que, aunque lo tuviera, este no podría ser utilizado sin llamar la atención, ni afectar la salud de terceros. Pero qué casualidad que sólo las supuestas víctimas escucharon un supuesto ataque, ni sus familias ni sus vecinos, como sólo Trump y algunos medios de prensa que le creen, ven “ataques sónicos”. Y si mienten dirán que, bueno, sólo intentan hacer su trabajo.

Incluso si el reporte de los diplomáticos estadounidenses sobre sonidos fuertes es engañoso y el origen de los ataques es infra o ultrasónico –por lo tanto, inaudible para los oídos humanos–, sería difícil de explicar cómo pudo pasar desapercibido, me comentan expertos como el doctor Manuel Villar, otorrinolaringólogo, quien afirma: “usted tendría que tener una fuente que se vería desde un satélite. Sería enorme”, dijo.

Y agrega: “Sólo dos o tres de las supuestas víctimas tenían problemas de audición, según la información proporcionada por Washington, mientras que cualquier tipo de ataque sónico habría causado daños a todos los afectados”.

Así que mientras diplomáticos de Estados Unidos difunden historias de ciencia ficción entre los gobiernos de América y el Caribe, lo que tenemos sobre los supuestos ataques sónicos es que, algún día, un sucesor de Aldous Huxley retomará la historia para un buen libro de cuentos.