¿Qué es el Proyecto PASCA y quién está detrás?


Las cosas se mueven rumbo a la próxima Cumbre de las Américas, a realizarse del 13 al 15 de abril en Perú. Será el primer gran intento de Donald Trump por separar a los “buenos” de los “malos” en el continente; donde los “buenos” son aquellos países que atienden los mandatos de la Casa Blanca y los malos, a saber, los no alineados.

Las tácticas utilizadas por Trump son específicas. Algunas muy básicas, como no invitar a Venezuela a la cumbre. Otras, más elaboradas, como la que Washington dedica a Cuba, otro de los “bad guys” de América, según el gobierno de EE.UU.

Se trata del proyecto “Buiding Bridges for Civil Society in Cuba”, financiado por el Departamento de Estado, el cual promueve la participación de grupos anti-cubanos en los foros regionales de la Organización de Estados Americanos (OEA). La idea es que estos grupos se inserten en la Cumbre de las Américas de Perú para hablar mal del gobierno de Cuba y que esto impacte en los medios; claro, con dinero de por medio y a través del conocido Proyecto PASCA.

¿Qué es el Proyecto PASCA? Es el proyecto llamado “Participación de la Sociedad Civil en la Cumbre de las Américas” que busca crear un “foro ciudadano” en la Cumbre de Perú.

Es operado por la Red Latinoamericana y del Caribe por la Democracia –la Redlad—y he ahí lo interesante, pues esta recibe dinero de la Fundación Freedom House, organización radicada en Washington la cual, a su vez, funciona con dinero del Departamento de Estado de EE.UU. para regar financiamiento a iniciativas como el “Building Bridges…”.

¿A quienes pretende llevar el Proyecto PASCA a hablar mal de Cuba en la Cumbre de las Américas? Aquí una lista de invitados. Apréndaselos porque los veremos salir en los canales y periódicos cumpliendo el propósito para el cual les han pagado:

Yusmila Reyna Ferrera, Fernando Edgardo Palacio Mogar, Navid Fernández Cabrera, Guillermo Fariñas Hernández, Boris González Arenas, Claudio Fuentes Madan, Alexei Gamez Alonso, Rolando Rodríguez Lobaina, Egberto Angel, Cristina Rodríguez Penton, Antonio Rodiles, Elizardo Sánchez, Henry Constantin Ferreiro, Erick Álvarez Gil, Camilo Ernesto Oliveira, Roberto de Jesús Guerra Pérez, Acelia Carvajal Montaine, Juan del Pilar Goberna Hernández, Magalys Norbis Otero Suárez, Nelson Manuel Álvarez Matute, Angel Hurtado Porro, Tairhit Rivero Álvarez, Sandra Margarita Borges García, Eroisis González Suárez, Zuleidys Lisbet Pérez Velázquez, José Daniel Ferrer, Manue Silvestre Cuesta Morúa.

Para esta iniciativa del Departamento de Estado, trabajan en la División LAC de Freedom House: Alejandra P. Argueta, Tony Pérez, pablo Viera, Elisa López, Alexander Brockwehl y Paloma Rivera, quienes se mantienen en contacto con los cubanos entrenados en el Proyecto PASCA, al igual que la directora de la Redlad, Gina Romero.

El equipo de la Redlad lo componen también Brian Alvarado Pino, asesor de comunicaciones. Yolima Apolonia García Jaramillo, especialista en diseño. Hans Tippenhauer, representante de la organización y del Proyecto PASCA en el Caribe y asistente del ex presidente de Haití, Michel Martelly. Luis Angel Roa Zambrano y Cindi García, coordinadores de proyectos. Y Rosa Quintana, coordinadora general.

Hay que recordar que el propósito de todo esto es meter a estos personajes a hablar mal de Cuba en la Cumbre de las Américas ¿Cómo pretenden hacerlo? Quizá esto es lo más triste de la historia pues han logrado doblegar a la Cancillería de Perú para tales propósitos, a través del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO) representado por Molvina Zeballos, Carola Tello y Eduardo Toche.

Por si fuera poco, está involucrada la opositora venezolana María Mercedes de Freitas, de la organización “Transparencia Venezuela”; todos, coordinados por el Departamento de Estado, en una primera instancia por Nicholas Miller -quien actualmente desempeña otras funciones–, presumiblemente reemplazado por la funcionaria Kathreen Duffin.

Claro que Freedom House ha tratado de mantener un bajo perfil en este proyecto, por lo cual le asignaron el seudónimo “Cafe” a su organización para las comunicaciones con los cubanos entrenados. ¿Por qué ocultar su relación con esto? Quizá es el temor a que este proyecto falle, como tantos otros fabricados desde el gobierno de Estados Unidos para intentar una subversión en Cuba.

 

 

 

Se derrumba el teatro de Marco Rubio


Dice el senador por la Florida y usurpador de la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica, Marco Rubio, que los supuestos ataques sónicos contra diplomáticos gringos en Cuba son un “hecho comprobado”. Sin embargo, la Oficina de Investigaciones Tecnológicas del FBI ha descartado tal cosa y “no ha encontrado evidencia alguna” de esto, reveló la agencia Associated Press.

Los informes del FBI no son improvisados. Los mundialmente afamados investigadores policiacos indagaron durante meses los hechos, viajaron cuatro veces a La Habana, y de lo asegurado por el presidente Donald Trump acerca de estos “ataques sónicos” no hay nada, ni rastro, ni siquiera una partícula de polvo que pudiera decir que el cuerpo diplomático de Estados Unidos en Cuba fue víctima de algún atentado con un arma auditiva.

Asi, el teatro de Marco Rubio se cayó. Sólo basta que se quite la máscara. Y la pantomima se vuelve más dramática ante las palabras expresadas por el embajador cubano en Estados Unidos, José Ramón Cabañas: “Si La Habana fuese un lugar realmente inseguro, no se habrían solicitado entre enero y octubre de 2017, 212 visas para familiares y amigos de los diplomáticos ni estos hubieran realizado más de 250 viajes de recreo fuera de la capital.”

 

Ups…

«El FBI probó la hipótesis de que ondas audibles, infrasónicas o ultrasónicas pudieran haber sido utilizadas clandestinamente para herir a estadounidenses en Cuba y no encontró evidencia alguna”, dijo Associated Press, la cual tuvo acceso a un informe interino de la División de Operaciones Tecnológicas del FBI, fechado el 4 de junio último, que todavía no se ha hecho público.

Las conclusiones del FBI coinciden con las del Comité de Expertos cubanos encargados por el gobierno de Cuba para indagar los hechos. No hay pruebas de los supuestos ataques sónicos. De hecho, el senador republicano –compañero de bancada de Marco Rubio—, Jeff Flake, aseguró que no existen motivos para dudar de la posición del Gobierno cubano y añadió que los informes a los que ha tenido acceso carecían de pruebas sobre el involucramiento de las autoridades de la Isla en tales falsos atentados.

Pero el montaje ha servido de pretexto a Donald Trump para boicotear los avances en la mejora de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos. De manera unilateral, Washington retiró a la mayor parte de sus diplomáticos de la Isla, ha reventado los proceso de visados en La Habana, y exigió la retirada de diecisiete diplomáticos cubanos de EE.UU.

Y detrás de todo ello está Marco Rubio; obcecado con golpear a Cuba, un país que no conoce ni entiende, pero que le sirve para cobrar réditos políticos entre la mafia anti-cubana de Miami. El senador cree que así avanzará en sus intenciones de ser nominado por el Partido Republicano a la presidencia de su país ¿Cuál es la lógica de esto? No la hay y no vale la pena buscarla.  Dinamitar las relaciones entre La Habana y Washington es una misión que este personaje compró de alguien más por propia ignorancia.

Ataques sónicos en Cuba: cuentos de ciencia ficción


En Estados Unidos es común escuchar “sólo hago mi trabajo”, como un justificante para cualquier cosa. “I just try to do my work”, dice el médico que no atiende al vagabundo o el restaurantero que paga a sus empleados por debajo del mínimo. Lavarse las manos es fácil porque, hey, sólo estoy cumpliendo órdenes.

¿Sólo están haciendo su trabajo los diplomáticos estadounidenses que dicen haber sufrido ataques sónicos en Cuba? ¿Sólo están cumpliendo órdenes al fingirse los afectados?

Sobre esto, las Embajadas de Estados Unidos en varios países de Latinoamérica y el Caribe, hey, también sólo están cumpliendo con su trabajo al ofrecer a funcionarios de las Cancillerías en esas naciones la versión de Washington sobre los supuestos “ataques sónicos” contra sus diplomáticos en Cuba. Acuerdan reuniones con representantes de las direcciones de América del Norte de los gobiernos donde tienen sede y una vez convenida la reunión, ofrecen un documento explicativo de su historia.

Dicen que su gobierno está muy preocupado por la salud de sus funcionarios en Cuba, violando los acuerdos entre La Habana y Washington de no difundir versiones parcializadas de lo ocurrido hasta que culminen las investigaciones, así como la Convención de Viena que regula las relaciones entre Estados.

Pero, vamos, they just wanna do their work…

Desde que en octubre Donald Trump acusara que algunos de sus diplomáticos en La Habana fueron víctimas de ataques sónicos, los gobiernos de Cuba, Canadá y Estados Unidos se pusieron a trabajar para investigar lo ocurrido. El saldo de investigaciones hasta el momento es: no hay nada.

Cuba destinó a dos mil expertos –entre ellos: criminólogos, audiólogos, médicos, técnicos y hasta matemáticos–, desde que en el mes de febrero se enteraron de los alegatos estadounidenses. No obstante, no se ha descubierto ni una sola evidencia que confirme la acusación.

Pero Trump –el mismo presidente que dijo que los mexicanos son violadores y narcotraficantes–, insiste que sí hubo ataques los cuales habrían provocado mareos, fatiga y problemas cognitivos en su personal diplomático. No hizo mención, quizá, a una dieta alta en grasa de McDonalds.

Pero, confiado en su guion, el presidente de Estados Unidos expulsó del país a diplomáticos cubanos. Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo que las medidas eran injustificadas y acusó que Washington no está cooperando lo suficiente para esclarecer los hechos.

Los expertos cubanos analizaron catorce grabaciones suministradas por Estados Unidos como supuesta evidencia. Y sí, en efecto, se escuchan ruidos en ellas. Por ejemplo, del tráfico vehicular, pasos, voces y algunos insectos comunes en La Habana. Nada más.

“Hemos entrevistado más de 300 personas, incluso se ha evaluado a más de 30 medicamente, y no han sentido ninguna de estas cosas (ataques sónicos)”, dijo el teniente coronel José Alazo, experto de la Unidad de Investigaciones Criminales del Ministerio del Interior de Cuba.

Sin contar el reguetón, ¿tiene Cuba armas sónicas como para lesionar a diplomáticos extranjeros?

“Es algo imposible –enfatizó Alazo–. Estamos hablando de ciencia ficción. Se hace insostenible el argumento, desde el punto de vista técnico”, dijo.

Cuba no sólo no posee tal tipo de armamento, sino que, aunque lo tuviera, este no podría ser utilizado sin llamar la atención, ni afectar la salud de terceros. Pero qué casualidad que sólo las supuestas víctimas escucharon un supuesto ataque, ni sus familias ni sus vecinos, como sólo Trump y algunos medios de prensa que le creen, ven “ataques sónicos”. Y si mienten dirán que, bueno, sólo intentan hacer su trabajo.

Incluso si el reporte de los diplomáticos estadounidenses sobre sonidos fuertes es engañoso y el origen de los ataques es infra o ultrasónico –por lo tanto, inaudible para los oídos humanos–, sería difícil de explicar cómo pudo pasar desapercibido, me comentan expertos como el doctor Manuel Villar, otorrinolaringólogo, quien afirma: “usted tendría que tener una fuente que se vería desde un satélite. Sería enorme”, dijo.

Y agrega: “Sólo dos o tres de las supuestas víctimas tenían problemas de audición, según la información proporcionada por Washington, mientras que cualquier tipo de ataque sónico habría causado daños a todos los afectados”.

Así que mientras diplomáticos de Estados Unidos difunden historias de ciencia ficción entre los gobiernos de América y el Caribe, lo que tenemos sobre los supuestos ataques sónicos es que, algún día, un sucesor de Aldous Huxley retomará la historia para un buen libro de cuentos.

 

 

Llevar capitalismo a Cuba: La triste historia de Hugo Cancio Morúa


Hablé con Hugo Cancio Morúa, no sé, cuestión de un minuto. Había seguido su revista On Cuba y lo contacté para enviarle mis artículos. Un tipo arisco, apresurado, de tono grave, tomó la llamada, pero no prestó atención. Me dio un correo electrónico y eso fue todo. Para un empresario que clama apertura en Cuba, resultó extraña su opacidad. No es que fuera importante.

Hasta que un día paseando por Miramar, en La Habana, como que no quiere la cosa, me enteré que Cancio se encontraba negociando con empresarios españoles radicados entre las calles 1ra y 28 de ese popular barrio capitalino. Los susodichos eran representantes de PALCO, una corporación dedicada a vender servicios “todo incluido” a diplomáticos, empresas, artistas o lo que sea, dentro de Cuba.

El chisme me hizo sentido: Cancio se dedica a promover conciertos de artistas cubanos (no precisamente los mejores) en Miami a través de su empresa “Fuego Entertainment Inc.”, y no es un secreto su propósito de hacer dinero con el talento hecho en Cuba. Comprar acciones de “PALCO” sería una buena fachada, toda vez que pretende insertar en la isla su revista “On Cuba”, en la cual publica artículos que buscan golpear al gobierno del país.

En mi paseíllo por Miramar, me enteré también que la edición de “On Cuba” viola el objeto social autorizado ante la Cámara de Comercio Cubana, básicamente, porque opera en la isla con personal contratado ilegalmente, y paga fuera de la ley a cubanos por artículos publicados. Su línea editorial promueve el golpeteo barato al Estado. Así, quien quiera cobrar unos pesos, tendrá que seguir la consigna. Esta es la manera más fácil de producir mercenarios. Lo que hacen y escriben, es por pura conveniencia, aunque no se lo crean ni ellos mismos. Además, ha publicado como suyas entrevistas de periodistas de la estación de televisión Canal Habana, claro, sin otorgarles el crédito. Otra estrategia de este empresario miamero es la de llevar cierto mercado de publicidad en la isla, para lo cual adquirió el portal de anuncios clasificados “porlalivre”, según se dio a conocer en julio de 2016 en el blog “Cartas desde Cuba”.

Pero, ¿y quién es Hugo Cancio Morúa?

El llamado “marielazo” de 1980 fue la movida del comandante Fidel Castro para mandar a Miami a todos aquellos que nada aportaban a la isla y ciertamente nada aportarían, incluidos presidiarios. Qué fama tendrían estos que el entonces presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, advirtió que estos serían “un peligro para la sociedad” estadounidense. Así, entre esos 2afamados emigrantes iba Hugo Cancio Morúa, llevado por su madre.

Ya como estadounidense, Cancio comenzó su pequeño negocio de introducir agrupaciones musicales cubanas en Miami, aprovechándose de la derogación en 1996 de la ordenanza del Condado en la cual se prohibía la presentación de artistas cubanos en esa ciudad.  Para esto se vinculó con ARTEX S.A., una exportadora de “productos y servicios de la cultura cubana”, con el objetivo de ganar más plata. No obstante, por su cuenta llevaba a estos artistas a shows poco distinguidos del canal 41 de Miami, cuyos valores de producción son un desafío al estómago. Uno de ellos, el del presentador Carlos Otero Becerra, autonombrado líder del inexistente “Movimiento Democracia”, propuesto para introducir en Cuba literatura golpista y enviar dinero a presos de la gusanería, también llamada contrarrevolución. Cuán malas serán las gestiones del director de On Cuba que en el año 2001 el músico Adalberto Álvarez Zayas volvió a la isla declarando que no quería más malos tratos con él.

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Hugo Cancio Morua. FOTO: On Cuba.

Hasta que un día se le vino la noche a Cancio. El entonces presidente George W. Bush endureció las restricciones migratorias a Estados Unidos y el cubano-estadounidense veía perder su negocio. Pero no hay límites en la imaginación de un capitalista. Por eso recurrió a la organización Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), autora de bombazos en hoteles de La Habana en 1997 y otras distinciones terroristas, para comprar la deserción de músicos cubanos, como única vía para presentarlos en Mami y sacarles unos dólares.

Así ocurrió con el cantante de carrera fugaz, Carlos Manuel Pruneda Macías, quién en el año 2003, tras presentarse en el balneario mexicano de Cancún, huyó con su familia hasta el puesto fronterizo de Brownsville, Texas, donde ya lo esperaba Hugo Cancio. Luego organizó una conferencia de prensa en el teatro “Jackie Gleason” de Miami donde se presentó como su representante. Todo esto reconocido en las páginas del diario el Nuevo Herald.

Fue en el año 2005 cuando Cancio funda la compañía “Fuego Entretainment Inc.” Su primer acto fue prestar un millón y medio de dólares a una artista alemana de nombre Nicole Durr para promover en Estados Unidos el espectáculo “Havana Night” cuyo elenco desertó masivamente. Enseguida, la FNCA operó para que el Departamento de Estado de EEUU les diera “asilo político”.  Así entonces el perfil de Cancio Morúa se definía como un mercenario que ocupa los negocios culturales como fachada de la trata de personas.

“Los cambios en Cuba son inminentes. La muerte inevitable del presidente de Cuba, Fidel Castro, traerá consigo una nueva era para mi país (…) una era que traerá transformaciones políticas y económicas, y un enorme flujo de inversiones extranjeras directas y la prosperidad de la economía nacional cubana”, dijo Cancio Morúa en 2006, al presentar su autodenominado Comité de Inversiones USA-CUBA. Valga esta citación para ejemplificar el talento político de este personaje.

Lo que ha hecho después Cancio Morúa ha sido poco destacable. Por ahí la representación de un par de reguetoneros (lo que explica su entendimiento de “cultura”), a quienes –me dicen en Miramar–, no ha pagado ni sus regalías por la venta de sus discos.

En el año 2014, Cancio reestablece contactos en Cuba mediante la empresa estadounidense “Cuba Tours Envío” para intentar lanzar con la facilitación de ARTEX  publicaciones en Cuba supuestamente culturales, donde por “culturales” entiende entrevistas a sendos personajes de la talla de Joe García, congresista por Florida y ex director del a FNCA.

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Portada de la revista On Cuba, en entrevista a Joe García.

Recientemente Cancio ha sido requerido por algunos medios de poca experiencia para hablar como empresario (sic) acerca del deshielo entre Cuba y Estados Unidos. Se sabe que hizo de todo para acercarse al comediante Conan O’Brien durante su estancia en La Habana donde filmó su programa y que su empresa “Fuego” se encuentra realizando negocios ilegales relacionados con la entrada de cruceros de la compañía “Norwegian Cruise Line” con el sector del turismo y el transporte. ¿Sabrán esto sus inversores? Quizá sí, y ese es el secreto de este cubano, más bien estadounidense, y su triste historia de llevar el capitalismo a Cuba explotando para su beneficio a artistas de la isla, ayudado de lo más rancio de Miami.

Cocaína y tráfico sexual en la contrarrevolución cubana


En el año 2006, el diario Free Republic reveló los nexos del senador demócrata de origen cubano, Robert “Bob” Menéndez con Manuel Alberto “Manny” Díaz, alcalde de Miami de 2001 a 2009, quien fue arrestado y condenado entre 1996 y 1997 por tráfico de cocaína, y que luego, en 1999, fue inhabilitado como abogado por mal uso del dinero de sus clientes y otras infracciones. Toda una ficha. Pero esto no impidió que, el también cubano-estadounidense –conocido como “el primer emigrante de La Habana en gobernar la capital de Florida”–, pagara a su amigo demócrata más de 4 mil dólares de financiamiento para su campaña al Senado en 2006. La relación no es coyuntural. Ambos personajes comparten una amistad desde 1970 y fundaron un despacho de abogados en Union City. Esta es, pues, la radiografía criminal de uno de los principales promotores de la contrarrevolución cubana. Esos que buscan llevar democracia, su versión corrupta y delincuencial de democracia, a Cuba.

Manny Díaz fue uno de los abogados que se ofrecieron a ayudar a la parte familiar de Elián González, aquel niño que en el año 2000 quiso ser convertido en carne de cañón por parte de la contra-cubana, al ser sacado ilegalmente de Cuba por parte de su madre en un viraje de tráfico de personas hacia la Florida donde esta murió junto con otros balseros, y habiendo sobrevivido, finalmente devuelto a su padre en la isla. Díaz es el mismo que fue sentenciado por colaborar ​​con uno de sus clientes para vender 50 kilos de cocaína provenientes de Colombia con valor de 2 millones de dólares, por lo que pagó dos años de condena en una prisión federal. Díaz es el mismo que, en 1999, fue inhabilitado por la Corte Suprema por robar dinero de sus clientes para pagar deudas personales y familiares, según hallazgos de la Oficina del Procurador de Ética, la cual también descubrió documentos bancarios falsos.

En el 2001, Manny Díaz salió de prisión, y enseguida recibió ayuda de su viejo amigo Bob Menéndez, quien lo incorporó a trabajar en una organización sin fines de lucro basada en el distrito del senador, la North Hudson Community Action Corp., distinguida por ser apoyada por el político. No obstante, la campaña del demócrata negó tal colaboración. Así, habiendo pagado su castigo y luego de ser restituido en sus derechos electorales, Díaz pagó a Menéndez 4 mil 200 dólares en apoyo a su candidatura entre abril y junio de 2005, reveló Free Republic, quien calificó la donación como “una pequeña suma de una cuenta que suma 7 millones”.

Pero Menéndez marcó cierta distancia de su viejo amigo. El mismo Diaz reconoció entonces: “No socializamos, pero lo admiro”. No obstante, la asociación de estos personajes no sorprendió a los rivales al senado del demócrata. La entonces vocera republicana Jill Hazelbaker declaró que eso era “más de lo mismo de Bob Menendez (…) “las últimas revelaciones se suman a una larga lista de malas decisiones”.

Pero la carrera, digamos, irregular, de Bob Menéndez no paró ahí. El senador por New Jersey se convirtió en un político acusado de explotación sexual, infidelidad, tráfico de influencias, uso de prestanombres, fraude del Medicare y corrupción en casos que se extienden hasta República Dominicana.

Apenas en enero del año 2013, el periódico digital The Daily Caller informó que el FBI inició investigaciones en agosto de 2012 contra Bob Menéndez por su presunta participación en la trata sexual de menores de hasta 16 años de edad, en un resort de lujo de siete mil hectáreas en República Dominicana llamada Casa de Campo, gracias a los favores de un amigo suyo y otro prestigioso donante de sus campañas como Manny Díaz, un oftalmólogo de la Florida de nombre Salomon Mengel, de quien habría usado un avión privado para sus viajes a aquel país sin declararlo, lo cual viola las reglas de financiamiento de campañas políticas de Estados Unidos.

El informe de The Daily Caller incluye varias notas donde se da cuenta de la participación de Menéndez en la trata sexual de menores de edad en Dominicana, incluyendo una investigación de CREW donde la organización anti corrupción alerta sobre los “habitos sexuales” del senador cubanoamericano, en un trabajo que fue recopilado por medios como ABC News o The Philadelphia Inquirer. De hecho, el director ejecutivo del Comité Nacional Senatorial Republicano, Rob Jesmer, reconoció que las actividades de Bob Menendez merecerían un análisis del Comité de Eitca del Senado, sobre todo, luego de la recopilación de testimonios de dos de las presuntas participantes en las orgías por las cuales el político habría ofrecido pagar entre 100 y 500 dólares.

El escándalo mereció en enero de 2013 una redada del FBI a una clínica de Salomon Mengel en West Palm Beach, Florida para recopilar pruebas del caso que lo señalan como responsable de suministrar viajes gratuitos y  menores de edad víctimas de explotación sexual a su viejo amigo Bob, además de perseguir evidencia sobre un caso de fraude al programa federal Medicare, en casos que fueron cubiertos hasta por el diario Miami Herald, aliado de la contra-cubana a la cual Menendez pertenece junto a su par, el senador republicano, Marco Rubio.

En el mismo año 2013, The New York Times dio cuenta de las presiones ejercidas por Bob Menendez hacia el Departamento de Estado y Comercio del Gobierno estadounidense, para que se obligara a cumplir un lucrativo contrato de una empresa de su benefactor, Salomon Mengel para brindar seguridad portuaria a la República Dominicana, a pesar que empresarios y autoridades de ese país alertaron que el oftalmólogo no tiene experiencia alguna en el ramo. El prestigioso diario llamó la atención sobre que en dicha operación está involucrado el ex subsecretario adjunto de Defensa para Asuntos Interamericanos durante la administración Clinton y alto asesor legislativo del senador y amigo suyo por al menos 20 años, Pedro Pablo Permuy, hijo de Jesús Permuy, líder de la organización anexionista Junta Patriótica Cubana , conformada por socios del terrorista Luis Posada Carriles, líder moral de Menendez, Rubio y toda la contra-cubana, autor de la explosión en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación ocurrido en 1976 que mató a 73 personas.

No conforme, en junio de 2013, los periódicos New York Post y el británico Daily Mail informaron que Bob Menéndez sostuvo encuentros sexuales extramaritales en el año 2007 con la editora puertorriqueña, Cecilia Reynolds, casada con un hombre llamado Matt Reynolds. La información publicada se basa en fotografías de la pareja desnuda entregadas al medio por un “informante anónimo” y detalla que estas citas ocurrieron ni más ni menos que en una casa de playa propiedad del ex gobernador de la isla, Anibal Acevedo Vila, por cierto, quien ya ha sido investigado por el Gobierno de Estados Unidos por cargos criminales imputados a irregularidades en sus finanzas electorales.

Todo esto confirma lo que Hazelbaker dijo sobre Menendez en 2006. El enlistado corrupto del cubano-estadunidense es largo. El problema es para la ciudadanía de New Jersey con sendo representante. Pero hay qué ver también que esta clase de personajes son los que convencieron a Donald Trump de revivir la hostilidad contra Cuba. Sin duda todos unos ejemplos de derechos y democracia, ¿no?